Me gusta que te quedes dormida en el sofá y enseñarte cada noche el camino hacía tu cama, que es también la mía. Ojala siempre fuese así de sencillo: tu te quedas dormida, yo te despierto con un beso, te cojo de la mano, te pongo de pie, me coloco detrás de ti, pego mi cuerpo al tuyo y en un tierno abrazo por la espalda te guío hasta la cama, una vez allí, te dejo caer en ella, y te arropo hasta arriba para que no pases frío.
Ojala siempre sea tan sencillo llevarte a mi cama.
Sí. Un día puede que te despiertes a mi lado. Me mires: y ya no sientas nada por mí. También puede ocurrirme a mí: mi cara tendría expresión de pánico. Sentiría miedo. Intentaría alargar mi mano hacía la tuya, necesitaría tocarte. Querría pensar que estoy soñando, que estoy dentro de una horrible pesadilla. Pellízcame.
Yo no quiero que estoy ocurra. Yo quiero enseñarte cada noche el camino hacía nuestra cama. Quiero seguir disfrutando de ese olor a ti en la almohada. Quiero que sea tu pelo el que se enrede entre mis dedos por la noche.
Quiero ser el refugio de tus pesadillas y tus desvelos.
Mi amor, estoy gritando en la noche dentro de un post al que no se que titulo ponerle: Espero que me perdones.
Una noche más nos vamos a la cama, juntas. Como siempre, es un placer indicarte el camino... con pasos lentos, pero seguros, hacia donde duermen nuestros sueños.
Gracias por los ánimos que me has dado hoy. Eres quien tira de mi cuando me hundo. Cuando pienso que todo es una mierda, ahí estás tu, para hacerme ver la verdad, lo que es. Me haces ver lo que mis lágrimas no me dejan que vea.
Buenas noches y buenos días