Siempre huías de la verdad:
y ella escondía realmente el amor.
Manos sucias.
Llenas de mentiras.
Llenas de sangre azul.
El amor, te decía: No es esto.
Ser bueno no basta.
Ocultar la verdad tampoco.
El amor se convierte en odio,
Y el odio en una lágrima negra.
¿Escuchabas mi voz en silencio?
Yo escuchaba tu corazón:
Con la verdad del mío.
Aquella canción era cierta,
decía todo lo que mi alma destrozada,
no podía decir.
Sangrando amor por todas partes,
te buscaba,
Donde solo se busca a “esa persona”,
dentro de mí.
Huir no era la solución,
pero quedarte era tu muerte y mi final.

paso de visita ahora que tengo un rato, ultimamente no me veo ni el reflejo en el espejo pero intentaré seguir en la blogosfera...
espero que estés bien, cuídate.
bsots