Julio 16, 2006

*** Embrasse - moi, mets ton doigt dans mon cul ***

estoy aktualizando, a las 12ytrece (agárramela ke me krece) del domingo16julio 2k6...


Embrasse - moi, mets ton doigt dans mon cul,
Embrasse - moi, mets ton doigt dans mon cul,
Une présence ambigüe,
Une présence inconnue,
Jusqu'a ce que j'en peux plus,

Embrasse - moi, mets ton doigt dans mon cul,
Embrasse - moi, mets ton doigt dans mon cul,
Une présence ambigüe,
Une présence inconnue,
Jusqu'a ce que j'en peux plus,

Embrasse - moi, mets ton doigt dans mon cul,
Embrasse - moi, mets ton doigt dans mon cul,
Une présence ambigüe,
Une présence inconnue,
Jusqu'a ce que j'en peux plus

Escrito por Aethyr a las 01:15 PM | Comentarios (6) | TrackBack

*** Florilio 4rt IMPAKT ***

El Bakonet dice:blog_SergiBakonet.gif palabritas eskritas a kontinuación por FLORILIO el WAPO:

blog_florilio4.bmp


pd: a ver si tengo HOY unos segundillos more... brrr... se me eskapa el tiempo... y no os kuento na, porke tengo tanto por deciros ke no sé por donde empezar... y antes del principio, ke es lo primero, me da por akabar...

pdd: os esho de menos lechonas y lechones... esho de menos mi tiempo libre... kien me lo iba a decir... pero estoy felizmente excitado y es3ado, de otro modo y manera pero feliz y kon amor. Ke pollas!!! ^__^

ah, y rekordad las palabras de nuestro BEERzeBÚ:

blog_florilio5.bmp


Escrito por Aethyr a las 12:47 PM | Comentarios (1) | TrackBack

Julio 05, 2006

*** la mujer del viajero en el tiempo ***

blog_lamujerdelviajeroeneltiempo.bmp



LA MUJER DEL VIAJERO EN EL TIEMPO de AUDREY NIFFENGGER




PRIMERA PARTE: El hombre que escapaba al tiempo

Primera cita, uno
Sábado 26 de octubre de 1991; Henry tiene 28 años, y Clare, 20
Clare: Hace fresco en la biblioteca, y huele a limpiador de moquetas, a pesar de que observo que el suelo es de mármol. Firmo en el listado de visitantes: «Clare Abshire, 11.15, 26/10/91, Antologías especiales». Nunca había estado en la biblioteca Newberry, y ahora que he traspasado la oscura y sobrecogedora entrada, estoy nerviosa. La biblioteca me inspira la misma sensación que la de una mañana de Navidad, como si se tratara de una enorme caja llena de preciosos libros. El ascensor está poco iluminado, y resulta sorprendentemente silencioso. Me detengo en el tercer piso y relleno un formulario para solicitar el carnet de socia, luego subo al departamento de Antologías Especiales. Los tacones de mis botas repiquetean en el suelo de madera. La sala está en silencio y abarrotada de gente, repleta de sólidas y recias mesas con montones de libros encima y lectores en torno a ellas. La luz matutina y otoñal de Chicago brilla y se cuela por los altos ventanales. Me acerco al mostrador y cojo unos cuantos papelitos de solicitud. Estoy escribiendo un trabajo para la clase de Historia del Arte. Mi tema de investigación es el Chaucer de Kelmscott Press. Voy a buscar el libro y relleno un papelito para pedirlo; pero también quiero consultar textos sobre la confección del papel en Kelmscott. El catálogo es confuso. Regreso al escritorio para pedir ayuda. Mientras le explico a la mujer que me atiende lo que intento localizar, ella echa un vistazo por encima de mi hombro y advierte a alguien que pasa detrás de mí.
—Quizá el señor DeTamble pueda ayudarla —me dice.
Me doy la vuelta, dispuesta a repetir mi explicación, y me encuentro cara a cara con Henry.
Me quedo sin habla. Frente a mí tengo a Henry, tranquilo, vestido y más joven que nunca. Henry trabaja en la biblioteca Newberry, y está de pie, delante de mí, en ese momento. En el presente. Me siento más feliz que unas pascuas. Henry me mira con paciencia, con expresión desconcertada, pero conserva la compostura.
—¿Puedo ayudarla en algo?
—¡Henry! —Apenas puedo contener el impulso de lanzarle los brazos al cuello. Es obvio que no me ha visto en toda su vida.
—¿Nos conocemos? Lo siento, yo no… —Henry mira a su alrededor, le preocupa que los lectores y sus colegas se fijen en nosotros. Rebusca en su memoria y se percata de que una parte futura de sí mismo ha conocido a esta chica feliz y radiante que sigue en pie ante él. La última vez que lo vi fue en el prado, cuando estaba chupándome los dedos de los pies.
Intento explicarle la situación.
—Me llamo Clare Abshire. Te conocí cuando era una niña…
No sé cómo reaccionar, porque estoy enamorada de un hombre que está delante de mí y sin embargo él no guarda ningún recuerdo de mi persona. En lo que a él respecta, todo se emplaza en el futuro. Me entran ganas de reír por lo extraño de la situación. Todo lo que sé de Henry desde hace años me desborda, mientras él me mira perplejo y temeroso: Henry, con los pantalones viejos de pescar de mi padre preguntándome con paciencia las tablas de multiplicar, los verbos en francés y las capitales de los estados; Henry riendo por alguna comida extraña que a mis siete años consideré idónea para llevársela al prado; Henry con esmoquin, desabrochándose los gemelos de la camisa con manos temblorosas el día que cumplí dieciocho años. ¡Ese Henry está aquí mismo, en ese preciso momento!
—Ven a tomar un café conmigo, a cenar o… lo que quieras.
No le queda otra opción que responder que sí, ese Henry que me ama en el pasado, deberá amarme ahora y en el futuro por reverberación, como el chillido de un murciélago procedente de otros tiempos. Para mi inmenso alivio, responde afirmativamente, y quedamos en encontrarnos por la noche en un restaurante tailandés de las inmediaciones, todo bajo la mirada incrédula de la mujer que sigue tras el mostrador. Luego me marcho; he olvidado a Kelmscott y Chaucer. Bajo como si flotara por las escaleras de mármol que dan al vestíbulo para salir al sol de octubre de Chicago y me alejo corriendo por el parque, espantando perritos y ardillas, gritando de felicidad.

Henry: Es un día de octubre como otro cualquiera, soleado y frío, tonificante. Estoy trabajando en la habitación sin ventanas, en una atmósfera sin humedad, que hay en el cuarto piso de Newberry, catalogando una colección de papeles marmolados que han donado recientemente. Los papeles son preciosos, pero la catalogación resulta muy pesada, me aburro y compadezco mi suerte. De hecho, me siento viejo, viejo como solo un tipo de veintiocho años puede sentirse después de haberse pasado despierto casi toda la noche bebiendo un vodka malo y caro e intentando, sin éxito alguno, congeniar como antes con Ingrid Carmichel. Nos hemos pasado toda la noche peleando, y ahora ni siquiera recuerdo el porqué. La cabeza me martillea. Necesito tomar un café. Dejo los papeles marmolados en un estado de caos controlado y paso por el despacho y junto al mostrador del bedel que hay en la sala de lectura. Me detengo, no obstante, al oír la voz de Isabelle que dice:
—Quizá el señor DeTamble pueda ayudarla. —Lo que significa: «Henry, rata asquerosa, ¿hacia dónde crees que te escurres?».
Esa chica alta y delgada, con el pelo color ámbar y asombrosamente hermosa se vuelve y me mira como si yo fuera su redentor personal. Me da un vuelco el corazón. Es obvio que me conoce, a pesar de que yo no la conozco de nada. Solo Dios sabe lo que debo de haber dicho, hecho o prometido a esa luminosa criatura. Por lo tanto, me veo obligado a decir en mi mejor lengua del país de los bibliotecarios:
—¿Puedo ayudarla en algo?
La chica pronuncia mi nombre casi sin aliento, de ese modo tan evocador que me convence de que en algún momento hemos vivido una historia sorprendente. Lo cual no contribuye en absoluto a mitigar el hecho de que lo desconozca todo de ella, incluso su nombre.
—¿Nos conocemos? —me aventuro a preguntarle.
Isabelle me dedica una mirada que significa «¡Imbécil!», pero la chica me dice que se llama Clare Abshire, y que me conoció cuando era pequeña. Luego me invita a cenar. Yo acepto, conmocionado. Me sonríe de oreja a oreja, aunque voy sin afeitar, tengo resaca y no me encuentro en uno de mis mejores momentos. Hemos quedado para ir a cenar esa misma noche en el Beau Thai, y Clare, después de asegurarse de que acudiré a la cita, sale de la sala de lectura como una exhalación.
Mientras estoy en el ascensor, siento un ligero vértigo y me doy cuenta de que una buena parte de mi vida futura en clave de billete de lotería ganador me ha encontrado de algún modo aquí, en el presente, y empiezo a reír. Atravieso el vestíbulo, y mientras bajo corriendo las escaleras que conducen a la calle, veo a Clare que se apresura por Washington Square saltando y chillando, y yo estoy a punto de llorar y no sé por qué. [...]

© 2003, Audrey Niffenegger
© 2005, Silvia Alemany Vilalta, por la traducción
© 2005, Grupo Editorial Random House Mondadori, S. L.

Escrito por Aethyr a las 12:28 PM | Comentarios (4) | TrackBack

Julio 04, 2006

*** CHANGES ***

CHANGES

Oh yeah
Mm
Still dont know what I was waiting for
And my time was running wild
A million dead-end streets and
Every time I thought Id got it made
It seemed the taste was not so sweet
So I turned myself to face me
But Ive never caught a glimpse
Of how the others must see the faker
Im much too fast to take that test

Ch-ch-ch-ch-changes
(turn and face the strain)
Ch-ch-changes
Dont want to be a richer man
Ch-ch-ch-ch-changes
(turn and face the strain)
Ch-ch-changes
Just gonna have to be a different man
Time may change me
But I cant trace time

I watch the ripples change their size
But never leave the stream
Of warm impermanence
So the days float through my eyes
But stil the days seem the same
And these children that you spit on
As they try to change their worlds
Are immune to your consultations
Theyre quite aware of what theyre going through

Ch-ch-ch-ch-changes
(turn and face the strain)
Ch-ch-changes
Dont tell them to grow up and out of it
Ch-ch-ch-ch-changes
(turn and face the strain)
Ch-ch-changes
Wheres your shame
Youve left us up to our necks in it
Time may change me
But you cant trace time

Strange fascination, fascinating me
Ah changes are taking the pace Im going through

Ch-ch-ch-ch-changes
(turn and face the strain)
Ch-ch-changes
Oh, look out you rock n rollers
Ch-ch-ch-ch-changes
(turn and face the strain)
Ch-ch-changes
Pretty soon now youre gonna get a little older
Time may change me
But I cant trace time
I said that time may change me
But I cant trace time

Escrito por Aethyr a las 03:31 PM | Comentarios (1) | TrackBack

*** me atrevo!!! ***

akí tienes Sirenita (y pal resto de lechones ke nos visitan) los 7 (SIETE!!!) primeros temas del álbum MEDS de PLACEBO (del ke tenéis ke estar hartos de ke lo mente... pues ajoyagua!!!) si keréis el resto me lo decís y sigo, okis? pues ea... a disfrutarlo!!!

^__^

ésta sekuencia és de lo mejorcito de la peli TEAM AMERICA, y eskemepaaaaaaarto de rekordarla!!! es una especie de placebo pamí je. Os suena?

blog_juasjuas.bmp

akí TODAS las letras del CD en kuestión, pa ir tarareando, jurljurl ^o^


***1.Meds***


***2.Infra-Red***


***3.Drag***


***4.Space Monkey***


***05.Follow the Cops Back Home***


***6.Post Blue***


***07.Because I Want You***

Escrito por Aethyr a las 01:03 PM | Comentarios (2) | TrackBack

*** Florilio 3rd IMPAKT ***

blog_florilio3.bmp

Escrito por Aethyr a las 12:22 PM | Comentarios (2) | TrackBack

Julio 03, 2006

*** Transformers ***

click

pa variar luego os kontestaré a kien bien ha kerido komentar algo, de nuevo voy follao y el agua lejos... ^_^ ésta tarde me dan una noticia ke puede kambiar mi situación laboral jejeee, si, tengo kurro pero puedo konseguir otroooooooooo!!! arf arf arfffff...

luego os kuento luego os kuento, vale? de mientras pueden kontarme algo ustedes ^_-
ah, y luego kuelgo los pensamientos de nuestro bien amado FLORILIO, ke razón no le falta...

enfins, ke sus kiero aunke no sus vea lechones!!!

^__-

estooo, a mi los TransformerS no me molaban.

y punto pelota.

Escrito por Aethyr a las 12:00 PM | Comentarios (5) | TrackBack