Abril 18, 2005

El Oficio de las Armas

Hace unas semanas vi El Oficio de las Armas, una película que mi hermano y yo esperábamos desde hacía tiempo. Cuenta los últimos meses de vida de Giovanni de Médicis, más conocido como Juan de las Bandas Negras, que murió en 1526 intentando detener el ejército imperial que habría de saquear Roma.

pa.jpg

Iguala a Eldorado en ambientación y a La joven de la perla en iluminación y fotografía -y eso que esta película es una obra de arte en ese sentido. Falla quizá el guión, que echa mano demasiadas veces de las voces en off y de los subtítulos. La banda sonora, a cargo de Fabio Vacchi, me hubiera gustado más si se hubiera limitado a interpretar piezas de la época, pero tiene un toque trágico que tampoco queda mal.

jm.jpg

Pero lo que más me gusta, como podéis imaginar, son las escenas de batalla. Siendo tan realistas como las de Alejandro Magno, supongo que habrán recibido un buen asesoramiento histórico, que también se nota, y mucho, en los uniformes y armas. Correctísimos. Da gusto ver cine histórico tan bien hecho, y así, metiéndote dentro de un combate, es como mejor se aprenden estrategias para aplicarlas en nuestros wargames playmobílicos.

jm.jpg

Y hablando de ello, aquí hay un par de fotos nuevas:
Tercio.jpg

Lansquenetes 2.jpg

PD: El protagonista, por si acaso algún lector o lectora ha quedado perdidamente enamorado, se llama Hristo Jivkov y es actor y modelo... Se parece al organista de "Venus regocijándose con la música" de Tiziano.
PD2: Ni que decir tiene que podéis encontrarla en Granada en el videoclub Hollywood ^^

Escrito por Jarry a las 04:40 PM | Comentarios (6)

Abril 17, 2005

Cumbiera intelectual

Una canción que escuché el otro día y me hizo muchísima gracia...

Cumbiera intelectual - Kevin Johansen

La conocí en una bailanta todo apretado
Nos tropezamos pero fui yo el que se puso colorado
Era distinta y diferente su meneada
Y un destello inteligente había en su mirada...

Cuando le dije si quería bailar conmigo
Se puso a hablar de Jung, de Freud y Lacan
Mi idiosincracia le causaba mucha gracia
Me dijo al girar la cumbiera intelectual
Me dijo al girar... esa cumbiera intelectual...

(“Jung, Freud, Simone de Beauvoir, Goethe, Beckett,
Cosmos, Gershwin, Kurt Weill, Guggenheim...”)

Estudiaba una carrera poco conocida
Algo con ver con letra y filosofía
Era linda y hechizera su contoneada
Y sus ojos de lince me atravesaban

Cuando intenté arrimarle mi brazo
Se puso a hablar de Miller, de Anais Nin y Picasso
Y si osaba intentar robarle un beso
Se ponía a leer de Neruda unos versos
Me hizo mucho mal la cumbiera intelectual
No la puedo olvidar... a esa cumbiera intelectual

(“Paul Klee, Ante Garmaz, Kandinsky, Diego, Fridha,
Tolstoi, Bolshoi, Terry Gilliam, Shakespeare William...”)

Si le decía “Vamos al cine, rica”
Me decía “Veamos una de Kusturica”
Si le decía “Vamos a oler las flores”
Me hablaba de Virginia Wolf y sus amores
Me hizo mucho mal la cumbiera intelectual
No la puedo olvidar... a esa cumbiera intelectual...

Le pedí que me enseñe a usar el mouse
Pero solo quiere hablarme del Bauhaus
Le pregunté si era chorra o rockera
Me dijo “Gertrude Stein era re-tortillera”
No la puedo olvidar...

Yo no quiero que pienses tanto, cumbiera intelectual!
Yo voy a rezarle a tu santo para que te puedas soltar...
Para que seas más normal

(Jarmusch, Cousteau, Cocteau, Arto, Maguy Marin,
Twyla Tharp, Gilda, Visconti, Gismonti...)

Aprendí sobre un tal Hesse y de un Thomas Mann
Y todo sobre el existencialismo Alemán
Y ella me sigue dando cátedra todo el día
Aunque por suerte de vez en cuando su cuerpo respira
Su cuerpo respira, su cuerpo respira

Yo no quiero que pienses tanto, cumbiera intelectual
Yo voy a rezarle a tu santo, para que seas más normal
Para que te puedas soltar...
Cumbierita, cómo la quiero...!

Escrito por Jarry a las 05:25 PM | Comentarios (14)

Jarry, amo de casa

Granada, Sábado 8 de abril de 2005
20:27, suena El Cançoner del Duc de Calabria

Sí, queridos lectores, me he convertido en uno de esos simpáticos personajes que van con delantalito y/o toalla en la cabeza a recoger la ropa al tendero y aprovechan entonces para saludar al vecino y/o maldecir a su perro, que no para de ladrar el muy –literalmente- hijo de perra. Algo así como Bruce Willis en Más falsas apariencias.

Y es que me he mudado esta semana a casa de Goenitz. Se acabaron los platos de la veterable, aunque en realidad estaban acabados desde hacía tiempo, lo cual es uno de los motivos por los que dejo la residencia. La verdad es que aún no me he acostumbrado demasiado a esto de tener que hacer cosas, lo que provoca algún que otro percance: Pongo el café a calentar, se me olvida quitarlo,y cuando vuelvo mi microondas se ha convertido en un mar marroncito. Cuelgo el albornoz en el patio, empieza a llovar, no me doy cuenta y cuando Celia me lo recuerda, echo a correr, me resbalo con el agua y al final acabo escoñado y con un albornoz empapado encima de un edredón también empapado. Convierto, en fin, unos Tortellini con salsa Venus en una sopa de redondeles con carne, y con ayuda.

Pero no es para rendirse. La verdad es que esto también tiene muchas comodidades: tengo más compañía, como cuando quiero y lo que me apetece –suponiendo que lo que me apetezca exista de forma precocinada y haya en mi frigorífico, claro está-, hay DVD y ordenador no prehistórico... Supongo que cuando haga más calorcito el patio y la terraza también vendrán de puta madre.
Además, el barrio también me gusta bastante por ahora. Vivo en una calle peatonal, con casitas encaladas a ambos lados, como en un pueblo, con las viejas sentadas en las puertas y mucho silencio. A lo de tardar veinte minutos andando hasta el centro ya me he acostumbrado, y se me están poniendo unas piernas atléticas que ni en el Camino de Santiago.

Mi habitación está en la planta baja, y eso también es curioso. Esta tarde estaba haciendo un trabajo sobre la Constitución de 1876, completamente concentrado en el tema, y escucho el timbre. Me levanto, abro y no hay nadie, sólo dos niñas corriendo al final de la calle. Me verían leyendo por la ventana –paso de los visillos y las cortinas- y querrían hacer la gracia. La verdad es que se lo he agradecido, porque ya empezaba a estar cansado, y me he acordado de cuando era pequeño e iba a veranear con la familia a una urbanización que también era de casitas de dos pisos encaladas. Yo también hacía entonces lo mismo. ¿Ves Michael? Eso es mejor que enfadarse con ellos :P

En fin, ya avisaré a los lectores pertinentes si hago una fiestecilla de inauguración o algo. Hasta entonces, sean buenos y no capturen mariposas indonesias.

PD: En realidad este fin de semana iba a ir a una abadía del Sacromonte con los de teatro a encerrarnos a ensayar, pero con lo la lluvia de anoche se nos jodió el asunto. Lástima.
PD2: Si algún fan de Madredeus poco atento no lo recuerda, el día 29 es el concierto en el Palacio de Congresos. También hay una entrevista con ellos en el Correo Juvenil.

Escrito por Jarry a las 05:14 PM | Comentarios (4)

Abril 12, 2005

Jarry, viñetado

Delirio me ha tomado como musa y ha plasmado una de mis aventuras apócrifas, pero perfectamente posibles.

http://www.zonalibre.org/blog/delirio/archives/076623.html

Escrito por Jarry a las 01:08 PM | Comentarios (3)

Abril 01, 2005

Aznar y los vikingos

Se ve que a oídos de nuestro ex-presidente también ha llegado el famoso chiste de los vikingos...

...porque de otra forma no se entiende el cortometraje "Tras la masacre" de la FAES, que viene a decir algo así como:

EL 11-M

Los atentados del 11-M no fueron cometidos por ETA. ETA (dos puntos):
...

Ay, si es que la culpa la tengo yo por bajármelo... la curiosidad mató al gato, como suele decirse.

Pero bueno, si queréis ver un cortometraje mucho menos polémico, pero bastante más interesante, os recomiendo descargar "4 días de marzo", del grupo El Cuadrado, que lo proyectaron en mi facultad el día 11. Creo que podéis encontrarlo -cómo no- en el Emule.

Escrito por Jarry a las 11:20 PM | Comentarios (4)

De reconstrucciones y retratos

Rebelarse contra el padre, contra los tutores y los maestros es algo natural. Los llamas hijos de puta, los tratas como a viejos inservibles y te burlas de todas sus ideas. Crees, necesitas creer porque todavía eres un niño, que son árboles robustos, con suficiente fortaleza para resistir tus golpes y tu desprecio. Pero no es así. Ellos también son arbustos endebles que se sostienen a duras penas con unas raíces superficiales. Tienen cierto vigor, claro, pero si la agresión es muy violenta, reaccionan en defensa propia.
Antonio OREJUDO, “Reconstrucción”

Párrafos como este salvan “Reconstrucción”, la novela que estoy leyendo y me está decepcionando. Me la regaló mi hermana hace poco porque sabía que el tema me gustaría –de hecho, yo ya me había interesado por ella- ya que trata de la rebelión anabaptista de Münster, al igual que “Q”. Pero absolutamente nada que ver. Escasa fidelidad histórica, personajes planos y estereotipados, narración demasiado lineal, como de redacción escolar, pretendidos arcaísmos que no hacen sino forzar el vocabulario y chocar con el resto de la obra... Un desastre, en suma. Desde que “El Código da Vinci” campa a sus anchas, cualquiera se cree capaz de escribir novelas históricas. Y da lástima, porque el tema da para mucho; en mi opinión es uno de los sucesos más interesantes y desconocidos de los comienzos de la Era Moderna en Europa. Un detalle que sí aprecio del libro es su portada, cuyo pie de foto reza: Prisionero paquistaní acusado de combatir junto a los talibanes (2001). Es quizá lo que más paralelismos establece con el presente, porque al resto de la novela habría que echarle pero que mucha imaginación para hacerlo.

recons.jpg

Moraleja: Que leáis "Q", coñe

Cambiando de tema, anoche fui al Cervantes a ver “El retrato de Dorian Gray”. Pero no, queridos lectores, no lo protagonizaba Eloy Azorín, y fue una pena. Dorian era Mariano Alameda, el segundo novio de Mauri en Aquí no hay quien viva. Y no es que actuara mal, ni mucho menos, pero a mí no me pegaba. Eloy Azorín tiene más cara de niño bueno, de inocente, y seguro que no le sentarían tan mal como a Alameda el chaqué y la capa. En cambio, el papel de Lord Henry –a quien llamaron Harry durante toda la obra, no sé porqué- fue bordado por José Luis Pellicena, que además tenía toda la gracia. Basil Hallward (Juan Carlos Naya) era tan santurrón y aburrido como uno se imagina, y los personajes femeninos tan superficiales como en el libro.

La adaptación teatral es de Fernando Savater y creo que está bastante bien, salvando quizá la muerte de James Vane, demasiado rápida, de modo que no da tiempo al espectador a que se preocupe por la vida de Dorian una vez éste escapa. La puesta en escena, magnífica, con unos efectos de luz y sonido sorprendentes. De hecho, aunque no pudiera verlo bien porque estaba en el gallinero –no quedaban entradas en otro sitio cuando fui a comprarlas, no creáis que soy tan rata y cutre- se proyectaba en el telón de fondo el retrato, con una especie de música fantasmagórica, cada vez que Dorian lo descubría para verlo más y más corrompido. Y esa es para mí la verdadera tragedia de Dorian Gray: nunca pudo librarse de su alma, ni siquiera habiéndola vendido. Noche tras noche volvía a visitar el desván, volvía a juzgarse y condenarse a sí mismo. No fue capaz de enterrar su retrato o enviarlo lejos de sí. “Uno es bueno cuando está en armonía consigo mismo”, dice más o menos Henry en un momento de la obra, y Dorian nunca quiso estarlo. Como en esa canción de Extremoduro que estoy escuchando y dice:

Si se arranca a volar, gritadle a voces
su culpa: ¡que recuerde!

...pero haciendo él solo de fiscal, juez y acusado.

dorian.jpg

Escrito por Jarry a las 05:17 PM | Comentarios (6)