Noviembre 12, 2007

Arritmias

Desde que vi esa desgarradora versión de Las amistades peligrosas que es Barroco no dejo de pensar en las convulsiones que pueden vivirse dentro de un cascarón idealizado; tampoco me cuesta recordar algunas de las terribles palabras expuestas al público mayúsculo por Tomaz Pandur, devoto renovador del noble arte de la estética y el drama: "La vanidad y la felicidad no pueden darse la mano". Porque la una es manca y la otra no sabe de lo que le están hablando. No entiende, ni padece. Y mastica la última escena de una película hollywoodiense a ritmo de Paint it black para escupírsela a su reflejo.

Escrito por La pequeña Delirio a las Noviembre 12, 2007 03:39 PM
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También estoy acá...

Escrito por Pieris a las Noviembre 13, 2007 09:01 PM
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