
Damas, señoras y mujeres, no se deben asombrar cuando el señorito de turno se corra entre sus piernas, sin permiso ni preservativo. Lo que deben poner a salvo de todos los ojos que sonríen es su desmedida frustración; que no se les escape por las costuras, por favor. Ahoguen carcajadas, risas y sonrisas en litros y litros de ginebra con limón. Simulen que sus tobilllos se tuercen, que sus ojos se humedecen. Cambien la letra de la hepatitis que tuvieron de adolescente. Miren a los ojos, para variar. Remienden su virgo. Estudien sus impulsos. Recuerden desde dónde y hasta cuándo residen sus cosquillas. Sean absolutamente vulgares en la intimidad. Escuchen. Griten. Traicionen. Y, sobre todo, no les corrijan en público, no vayan a tomar por simple y llana soberbia lo que para ustedes no debe dejar de ser un perverso y dulce juego.
Escrito por La pequeña Delirio a las Diciembre 10, 2007 03:17 PMYa sabía yo que os daban clases en secreto para comportaros casi todas igual....
xD