4 de Mayo 2012
fingir
cada mirada de desaprobación es una victoria
comprar fruta y pan,
como un pretexto social
escribir el nombre de un psicópata en la chapa del buzón
volver a casa, con un ramo de margaritas
desnudarse, tumbarse, y llorar
volver a la granja del animal que escarba
asumir que el glaciar no se derrite con
un hilito irisado de café
hablar solo mientras escribes
vivir,
seguir fingiendo
23 de Abril 2012
simon
Dios juega con sus tres teclas retroiluminadas. Una roja, una verde, y una azul. Amor, vida, y muerte. Desde su habitación oscura con vistas al mundo. Repite la secuencia. Cada vez con una cadencia diferente. Y los colores iluminan la cara de un adicto. Parpadean en el esmalte herido de los dientes de un loco.
Dios quiere un blues electrónico. Es un músico maniatado. Grita y pide una nueva tecla amarilla para la envidia. Pero en la habitación oscura de Dios los sirvientes son sordos. Nadie acude en su ayuda. Nadie aprecia su música.
La mescalina reposa retroiluminada sobre las teclas. Jugar a ser Dios es decepcionante incluso para Dios. En el cielo, todas las palomas tienen una pata atada.
14 de Abril 2012
14 de Abril
Ahora mismo estará soñando con todos los animales que ha visto hoy. Acariciándolos en la dimensión suave de los sueños. Levantando los brazos dormida. Tratando de alcanzar la oreja del poni. Para contarle uno de sus secretos inventados. Petepetepete. Sonriendo a los delfines, aunque en su cuna el agua no huela a cloro. Hoy, que por fin, los posters de su habitación se han convertido en mamíferos corpóreos. Imperfectos animales alejados de los colores infantiles. Hoy Claudia ha aprendido que un elefante es una montaña demasiado alta desde la que caerse. Con la extraña distancia entre las onomatopeyas aprendidas. Y el verdadero miau de los guepardos.
13 de Abril 2012
partes blandas
Las palmeras en la niebla, agitándose como guirnaldas en la Antártida. Y los besos, repletos de cafeína, tratando de despegarte los párpados. Y tras las palmeras, la cola del avión, y la sensación de que los aeropuertos, en la niebla, son campamentos humanitarios. Limbos iluminados de las catástrofes naturales. La sala de espera de la consulta del fin del mundo. Con luces indirectas y café en vasitos de cartón. Mierda en las uñas de los pies y cuerpos tirados en el suelo. Capas de ropa revelando el hemisferio de destino. Y aviones en tierra girando sobre sí mismos, como perros tratando de lamerse el rabo. Dime el tamaño de tus pupilas y te diré quién eres. Y entender, por fin, que la vida es una permanente sustitución.
ahora que tenemos una nueva mona en el circo
hemos consentido que el trapecista se deje caer desde lo más alto
imprimiendo una constelación de sangre sobre la arena
Una constelación que hoy barre la mona. Mañana será ella el objeto.
el asco no es suficiente con sentirlo
hay que constatarlo
despertar es un ejercicio de inteligencia
Hay algo en la niebla que le empuja a un hombre a devorarse a sí mismo. Empezaré por las partes blandas.
10 de Abril 2012
el cuarto reich no me preocupa demasiado
porque intuyo que, de algún modo u otro,
el sol acabará derritiendo las esvásticas
7 de Abril 2012
espuma
podéis guardar vuestro ego
en un cajón del tamaño del océano,
haré lo mismo con mi odio
mientras espero a que alguien
emerja de entre de la espuma de las olas,
se despegue las costras de salitre con las uñas
y al abrir el cajón,
constate que hubiera sido mejor
no volver nunca del océano
4 de Abril 2012
tres pestañas
Abrí tres pestañas en el navegador de mi cabeza. Para pensar en el amor, en la muerte, y en el crocanti. Comíamos al sol y los catorce meses de Claudia dejaban caer las cucharas al suelo. Una y otra vez. Para cabrearnos y divertirse. Rebeldía recién adquirida. Recé, en silencio, para que nunca la pierda. Ojalá envejezca desafiando al mundo tras su grapadora de dientes de leche. Miré a Judit, al trasluz del vino, y su imagen invertida, parecía el negativo de una foto robada. Perfecta y estática. Suave. Silenciosa. Sin apenas ruido blanco en la mirada. Hundí la cuchara en el crocanti y asumí que todo aquello desaparecería. De la muerte me asustaba la incapacidad de evocar momentos perfectos. La imposibilidad de reconstruir un escenario ficticio a voluntad. Abrí una cuarta pestaña, para la impotencia, y dejé caer una lágrima sobre el rastro de nata. Después, el navegador se cerró. Y desapareció en mi bulbo raquídeo, como la espiral de agua que se pierde en el desagüe.
1 de Abril 2012
vértigo
Soy el diseñador de montañas rusas emocionales. Las dibujo sobre un espejo e imagino que el extremo de mi dedo es un fósforo. Que las incendia al escurrirse sobre ellas. Precipitando a la vagoneta, tras el chirrido y el traqueteo, al vacío sobre raíles. Soy la irascibilidad tras la mamada de felicidad tras las ganas de matar. Soy el hombre solitario. Soy el centro de la fiesta. Soy el degollador de egos. Soy la erupción de rabia. Soy el silencio de la nieve. Soy la pluma que se escapa de entre las costuras de un saco de boxeo. En una realidad inventada, en la que el sonido se propaga en el espacio exterior. Y los sacos de boxeo se rellenan con plumas. Una realidad en la que mis gritos llegan desde Urano hasta mis tendones. Soy la aguja del sismómetro instalado en mi cabeza. Soy el saco de rabia que reposa entre dos placas tectónicas. Soy el diseñador de montañas rusas emocionales. De este parque de atracciones. Clausurado y derribado. En el que ya sólo me divierto yo.
30 de Marzo 2012
si el sistema, para respetarme, espera que me afeite, me corte el pelo, y me ponga un traje
entonces, la nuestra, no será una relación basada en el respeto
20 de Marzo 2012
prototipos
Los humanos seriados, a día de hoy, presentan un grave error de diseño.
Necesitan envejecer para aprender.
Su proceso cognitivo evoluciona de forma lineal y paralela a su deterioro y oxidación.
El prototipo nunca evolucionará lo suficiente.
Una de las dos variables debería ser modificada.
O quizá el prototipo descartado.
Los resultados están siendo decepcionantes.
La muestra de tiempo es concluyente.
Recoge tus cosas y vete.
Los humanos no son el único prototipo que debería ser revisado.
Los dioses habéis resultado doblemente decepcionantes.
5 de Marzo 2012
desaparecer
Hablo de no poder dormir por las noches porque el sistema nervioso se empeña en recordarte que una noche dormida, es una noche perdida. Hablo de levantarse de la cama, coger el abrigo, y meterse en el coche. Conducir hasta el paso a nivel. Parar el motor ante las barreras. Y mirar cómo la lluvia, iluminada ante el rojo del semáforo, durante dos segundos en el cielo, se tiñe de algo que no es. Y escuchar el vaivén del limpiaparabrisas y el tren a lo lejos. Y las campanas y las gaviotas de las que ya han escrito todos los escritores. Y la angustia por todos los hombres y las mujeres que han muerto y de los que nadie ha escrito. Hablo del sistema que nervioso que dice que arranques y aceleres. Y hablo del sistema nervioso que escribe esto, en la luna frontal del coche, de mi imaginación, mientras el tren pasa.
quiero una vida y una muerte
como las de Bobby Fischer
lástima que me falten dos cosas
inteligencia y cojones
es decir, una
Hablo de volver a casa y contemplar los rastros de cobardía, sobre el tablero de ajedrez, mientras amanece.
Desaparecer siempre es la jugada maestra.
21 de Febrero 2012
sin (x)
A esta biografía sinusoidal la llamaré vida.
Escribiré tu nombre, en todas las paredes, con mi tipografía de sangre y esperma.
Se puede plagiar una frase, un gesto, un orgasmo, pero no una vida.
Mi único rito cristiano de domingo es peregrinar hasta el faro. Esta cruz sin travesaño. Que no alumbra desde hace años. Apago las luces, paro el motor, bajo la ventanilla. Escucho la indecisión de las gaviotas. Las olas tienen la misma espuma que en las ilustraciones japonesas. Lo único que me ilumina es la noche. Hay poesía en cada derrota. La victoria es la culminación de lo superfluo. Me voy a lanzar al mar. Y esperaré a que la vida me derrote.
En alguna parte de mí hay un niño que le sonríe a la aurora boreal.
Le pondré un cascabel en cada uno de sus dientes de leche, para saber cuando sonríe, y encontrarlo en la oscuridad.
A esta biografía sinusoidal la llamaré vida.
16 de Febrero 2012
compulsión
No sé a qué se debe esa extraña compulsión. Que chupa el cerco de la aceitera sobre el mantel. Las cápsulas de café. El hierro rojonegro de las entrepiernas. Mastica, muerde, y roe los huesos de pollo, que se astillan y clavan como ideas en mi paladar. Y traga, mucha agua al nadar, en cada bocanada, hasta que el horizonte se convierte en una línea paralela al resto de listones imaginarios.
La vida es preciosa. Especialmente en esos intervalos en que no eres consciente de la realidad. La realidad, esa puta vestida de domingo. Que te llama de noche, pero nunca duerme contigo. Seguiré bebiendo vida, directamente del cartón, con la boca muy abierta. Mientras la leche se escurre por las comisuras, y cae al suelo empapándome los pies. En esta casa, hay más tazas de café vacías, que bombillas encendidas.
Yo perdí la vida hace tiempo. No sé a qué se debe, de pronto, esa extraña compulsión.
Me estoy volviendo lo suficientemente primario para no aspirar a ser feliz, únicamente quiero sobrevivir. La obsesión por matarme se ha convertido en una obsesión por mantenerme vivo. Tengo la sensación de haber deformado el tiempo a mi favor. Y cuando digo a mi favor, hablo desde la orilla de la muerte. Aquí no hay arena. Sólo el cristal del reloj vacío, que abomba la perspectiva de cualquier miedo, cuando miras a través de él.
7 de Febrero 2012
y dios, en un ejercicio de estilo,
se quitó de en medio
y con él, suicidó al mundo
al entender
el fracaso
de su planteamiento
6 de Febrero 2012
tope
Le llamamos hacer tope. Ella acerca la cabeza hacia ti, y posa la frente sobre tu frente. En una reverencia infantil. Cuando las frentes se tocan, su hilera de dientes queda al descubierto. Y sonríe. En silencio. En señal de victoria. Es su forma traviesa de decir hola. Te quiero. Qué tal. Me suenas. Un beso.
No nos entiende cuando le hablamos. Ni nosotros a ella, cuando chupa las sílabas, las envuelve en saliva, y las escupe. Pero algún día, nos sobrevivirá. Enterrará. Y asistirá a nuestros funerales. Acaba de cumplir un año. Su juventud nos envejece. Cualquiera de nosotros daría la vida porque fuera feliz. Literalmente.
2 de Febrero 2012
bhaktapur
un camión ha atropellado a un niño que perseguía a una cometa
un niño nepalí con la mirada de un ángel hastiado
la cometa ni siquiera se giró para verle morir
siguió dibujando y borrando un surco invisible
mientras los flecos de plástico de su cola
aleteaban ante la mirada del niño
que moría bajo un gorrito
y mocos secos en la cara
las huellas del camión, en el barro,
la inscripción anónima
para la lápida de otro niño
que no importa a nadie
31 de Enero 2012
capilaridad
son tus venas trepando
hacia tu vientre
hacia tu cuello
ese enjambre cabreado
de capilaridad
verdosa y enrabietada
que ilumina la antártida de tus veintidós años
convirtiéndola en un bosque quemado
en mi cabeza, tú siempre tendrás
la edad con la que te conocí
envejeceré (mirándote y) bebiendo café,
con el mismo desdén que si estuviera
emborrachándome
15 de Enero 2012
porta gayola
nunca he creído merecer algo
por eso nunca he deseado nada
no conseguir lo que deseas
es decepcionante
no desear nada,
es el libro de estilo
de la derrota tranquila y serena
las manecillas del reloj
seguirán segando el tiempo
como navajas de barbero
dejaré que la irrealidad
me embista
a porta gayola
sólo quería
regalarle una idea bonita al mundo,
soy un dictador bondadoso
el libro se escribe en mi cabeza
seguramente por eso
nunca llegará a vuestras manos
13 de Enero 2012
genocidio
En los genocidios la gente muere mirando al suelo. La esperanza dispara el miedo y ordena la genuflexión de la mirada. Estamos ante un genocidio económico. Dando pasitos de princesa, con los hombros encogidos, musitando, por favor, yo no. Tengo mujer e hijos, por favor, yo no. Perder la esperanza es la única esperanza. Las protestas pacíficas son poesía. Preciosas, pero inútiles. Los cascos seguirán avanzando hacia ti. Hasta que alguien avance hacia los cascos. Mientras tanto, el formaggio marcio de la democracia, seguirá en su proceso de putrefacción, fermentando y realimentándose de política, justicia, y cualquier forma de poder establecido. Después cimentarán el hueco de la fosa, y nuestra rabia, yacerá tímida y amontonada, junto al resto de rabias. Dura, azul, y maniatada. Nuestras fotos, serán en color, tras una alambrada diferente, pero para una Solución Final muy parecida. Deberíamos empezar a levantar la mirada del suelo. Para no aparecer en la foto.
2 de Enero 2012
libélulas
El único regalo de la literatura es pertenecer a un mundo irreal. El mundo real es una herencia cruel, servida en bandeja de plata, por un mayordomo teócrata, que corta el cordón umbilical. Irreal como adornado, blando, e incipiente, como el vello púbico en la infancia. Irreal como los muyahidines que suben a los minaretes de mi cabeza y, poco a poco, disparan la letanía de voces. Que convierte algunas palabras en emperadores, al menos, durante algunos segundos. Y después del confeti, sólo queda limpiar las frases, como un arqueólogo quita el polvo, con un cepillo suave, de algo que cree un descubrimiento. Regar la calle, rezarle al asfalto mojado, y atarse los cordones. Podría escribir una palabra en la luna empañada de cada coche. Y construir así, un poema de muerte y frío, que atravesara la ciudad. Deberíamos enfrentarnos, en un cuerpo a cuerpo, hoy, que os sentís poderosos en vuestras resacas. Aquí, en el barro en el que se trenzan las frases. Desnúdate. Los cuerpos teñidos de pintura fluorescente han salido a volar como libélulas. Todavía brilla algo dentro de nosotros. El único regalo de la literatura es pertenecer a un mundo irreal.
1 de Enero 2012
25 de Diciembre 2011
flotación (línea de)
Y ver de cerca cómo se desconcha la pintura de la línea de flotación. Que se despega, seca, como piel muerta. Y tratar de recordar cuándo fue la última vez que la barnizaste. Y posar la nariz sobre el óxido y el tiempo. Cerrar los ojos y los puños, junto al casco, aspirar hondo, y recordar en el bulbo raquídeo, el olor del esmalte. Y verte a lo lejos, mirándome con prismáticos. Con un lápiz tras la oreja. Y los cálculos sobre el papel. Del ángulo y la dirección. De tu próximo torpedo. Sobre mi línea de flotación. Y decirme a mí mismo. Pienso sellar las fisuras con pomada de rabia. Argamasa de odio. El único error de envejecer es tratar de evitarlo. Mis arrugas son una bandera acartonada a la indiferencia. Este barco ya no se hunde. Zozobra, pero no se hunde. La inscripción en el escudo de París. Fluctuat nec mergitur. Odio las frases en latín. Los disparos son sólo titulares. Las víctimas se ríen al leerlos.
23 de Diciembre 2011
leones mecánicos
a veces un hombre se cansa de domar leones mecánicos
con la mirada perdida en la huella
que deja el látigo en la arena
iluminado por el aro que arde
sabedor, que la piel ignífuga
nunca abrasa una vida mecánica
ni siquiera en el circo
la imposibilidad
es la muerte prematura de la intención
por falta de oxígeno,
en la incubadora
de lo correcto
21 de Diciembre 2011
tobillo
sus bragas, siempre sus bragas, en el suelo, como un herido de guerra
y los polvos, furtivos, como en enemigo a las puertas
después la ducha, la trinchera, y el sueño
y el tobillo, fracturado, machadado, anclado
y al despertarme, encontrarla, con un martillo junto a mi pie izquierdo
para abrocharme al suelo de la realidad
dijo
si es que eso existe, más allá del margen inferior de una hoja
en la que un niño dibuja
a los hombres abajo, y a las gaviotas arriba
16 de Diciembre 2011
isquemia
Cada vez que miro al horizonte, veo la muerte. Es una frase de mierda. Pero una realidad aplastante. Al menos, entre el hueco que queda entre mi retina y mi lóbulo frontal. Mi odio por la condición humana, sólo es comparable a mi fascinación por ella. Contra una pulsión se debe luchar, contra un sentimiento no. Llevo ocho años escribiendo las mismas diez líneas. Variaciones sobre un mismo texto, que no dejan de ser correcciones sobre una vida. En el espejo cada vez queda menos cuerpo. He perdido algunas cosas. La próxima soy yo. Poso la yema de los dedos sobre bombillas hirviendo para seguir sintiendo. Soy un aficionado, gritando, en un estadio vacío. Cuando cierro los ojos veo células a través de un microscopio. Cuando los abro, las palabras no se han ordenado. Todo sigue pareciendo una hélice de adn. La capilaridad de las ramas de los árboles dibujada sobre la acera en otoño. Hasta hace dos años sólo pensaba en matarme. Después entendí que mi único activo era mi propia vida. Un activo que dejo que se deteriore. Esperando que cruce la pantalla de cotizaciones trazando una enorme vela roja. Y después desaparezca en un píxel. Cotización suspendida. Cuenta cerrada. En mi cabeza, los bytes siempre han sido azules. Por escurridizos y letales. Nunca verdes sobre negro. Ahora mismo, puedo notar como atraviesan el cable, lentos como gotas de lluvia en el tejado de una fabela. Prevalecer no es el objetivo. Ni siquiera perdurar. Hay que iluminar algunas cabezas. Y después desaparecer. Sólo eso. Como una isquemia.
12 de Diciembre 2011
galgo de alambre
Te pasas la vida como el cristal que protege a un extintor. Preparado para el impacto. La ruptura. El estallido. El humo. Y la deflagración. Te pasas la vida esperando salvar algo. Con la reposada certeza de que el momento llegará. Y te depuras. Hasta convertirte en algo rápido y fuerte. Un galgo de alambre. Inmóvil. A la espera. Romper en caso de incendio. Y un día te mueres. Y no hay nadie que te salve. A ti. Y, por fin, entiendes la decepción de la reina comida por el peón. Mientras el fuego avanza, convirtiendo el hilo de alambre en un pelo azabache. Frágil, quebradizo, y asustado. Que cae al suelo. Como un patinador en una pista de hielo en Navidad.
4 de Diciembre 2011
cinismo
vivir es un acto de cinismo
puedes follar con alguien pensando en otro alguien
puedes comerte un yogur con muesli mientras un niño africano se pudre en alta definición
puedes doblegar tus ideales a cambio de metal
incluso, si quieres, puedes escribir
vivir es un acto de cinismo
y esperar a que eso te convierta
en mejor persona
como si la literatura fuera capaz de algo
no me mires con esa cara
rimbaud traficó con esclavos
2 de Diciembre 2011
cafeinómanos
Los hombres tienden cuerdas entre los edificios que albergan sus miedos. Y se dedican a dar saltitos de ardilla sobre las sogas trenzadas. Mirando abajo. Al abismo que burbujea de irrealidad. Mientras las ancianas toman fotos desde la acera para contárselo a sus nietas al llegar a casa. Ancianas que, en su momento, perdieron a hombres que atravesaron sus propios edificios. Y que como los actuales tomaban mucho café al alcanzar la siguiente cúspide. Porque sabían que el próximo miedo, ya tenía los cristales limpios. Dispuestos a reflejar. El estúpido bigote de ira y pánico. Somos una raza vencida de funambulistas cafeinómanos.
29 de Noviembre 2011
interrupciones
qué es lo que más me gusta de la vida.
la vida, en sí misma, supongo.
los cubitos en el vaso de café, irisado
a contraluz. el sexo. el cáncer en los
niños. reconocer un olor de la infancia.
la forma de algunos pétalos. las
muertes súbitas. los magos malos. la
ausencia de aire en el espacio
exterior. la crueldad innata. los
nombres rayados en las mesas de
madera. la perfección de la envidia.
acercar una boca a una boca. escribir
alma sin entender qué es el alma. lo
edificante de la decepción. el olor de la
sangre vaginal en las manos.
contemplar una burbuja de aceite
aislada en agua hirviendo. los
escritores que se adelantan a la
muerte. la vaga intención de la religión
por convencernos de algo. la tristeza
de los ventrílocuos. la hipotermia en un
cuerpo con sabor salitre. mi miedo
absoluto a cualquier forma humana.
las margaritas. las habitaciones en las
que nadie debería atreverse a
pernoctar en el hotel de tu cabeza.
fingir que escribir puede servir de algo.
dejarse caer. asumir el dolor, la
pérdida, y la derrota. el agujero
del subconsciente. qué es lo que
más me gusta de la vida. la vida, en sí
misma, supongo. con su sucesión de
microorgasmos y violaciones. que en
ningún caso son tan importantes. sólo
interrupciones.
15 de Noviembre 2011
desvencijado
La cabeza ya no es una caja negra. Lo único bueno de envejecer es olvidar todo lo que he escrito. La polla fuera, colgando, como una duda ante el espejo. Mientras la cocaína trepa, arengando a las arañas que se alzan hacia las terminaciones nerviosas, estalactitas heladas. El humo es una cadena de niños incendiados que no ha aprendido a gritar. La cara del batería evoca la de todos los muertos, un charco de sangre, en el matadero, tras la quinta canción. La única finalidad de la poesía es resbalar por los escurrideros del alma. Los misántropos necesitamos la sociedad para recordar el objeto de nuestro odio.
10 de Noviembre 2011
nieve roja
noto cómo me palpita el corazón
en los lagrimales
una gaita
que se abulta
azul
bajo los párpados
en plena taquicardia
y he permanecido
quieto en mitad
de la noche
con la tensa inmovilidad del muñeco de nieve
que espera al deshielo
para liberarse
y desangrar su agua
hasta que los botones de sus ojos
vean, desde el suelo,
cómo oscila la zanahoria
sobre el charco de lo que fue
31 de Octubre 2011
ropa tendida
Cuando se ríe, sus tetas se levantan al cielo. Como la ropa tendida las mañanas de viento. Tiene en los ojos, el brillo del que guarda un secreto. El brillo de quién acaba de entender algo al hacer una travesura. Las briznas de hierba pegadas en la cara mojada. La sonrisa de quién está tan drogado de vida que parece no pertenecer a ella. No vive con intensidad, es la intensidad. Un millón de vectores emergen de sus hombros cuando baila. Nunca sé dónde correrme para no ensuciar tanta vida. Mi torpeza sólo es comparable a mi admiración. El amor nace las mañanas de viento.
27 de Octubre 2011
el monstruo de corcho
deja que la lluvia se filtre por sus fisuras
notando cómo se desmigajan sus tripas
junto al mar
el monstruo de corcho
es mi padre
el único hombre al que he querido
le miro
junto al muelle
mientras fotografía el horizonte
me tiende la cámara y sonríe
hazme una foto
así tendrás un recuerdo
ninguno de los dos
soportará ver morir al otro
el monstruo de corcho
ya no me lleva a caballito
he dejado que la cámara
se hundiese en el agua
una metáfora suave
caronte
26 de Octubre 2011
me asusta pensar en todas las vidas que podría vivir un hombre
y asumir la imposibilidad de vivirlas todas
o, al menos, fingirlas
me provoca un desasosiego violento y extraño
que me impide pensar en otra cosa que no sea matarme
5 de Octubre 2011
Escher
Odio debería ser la primera palabra en todos los cuadernillos de caligrafía. La religión es un pretexto para no pagarle las copas al diablo. Como el diablo forma parte de la religión, es una escalera de Escher que nos lleva siempre al mismo bar. A beber solos. El cáliz de nuestra sangre. Tomad y bebed todos de él mientras las zarzas ardan. La mezquindad de los grillos seguirá despertando a los arcángeles que desde sus ventanas miran como meamos en la puerta de este bar. Sin atrevernos a saltar al vacío. De la escalera de Escher. Siempre hay una punta de lápiz rota en el interior de un niño.
30 de Septiembre 2011
paracaidistas muertos
todos pensábamos que el futuro era un sitio mejor hasta que se convirtió en presente
todas esas suposiciones como cartas de un mago lanzadas al aire,
cayendo como paracaidistas muertos
esas pócimas de felicidad disipadas
como latas abiertas en el fondo de la nevera,
bajo la bombilla cubierta por vaho y mierda
estábamos convencidos de sonreír en la autopsia,
pero la neblina escocesa ha ido ensombreciendo cada píxel de arena
de una playa imaginada,
en la que apetecía morir ahogados, felices, y borrachos
incluso las flores, sobre las tumbas, tenían mejor pinta, más vida
el futuro ha venido a decirnos, que fue error enamorarnos de él
sólo teníamos que follárnoslo
26 de Septiembre 2011
síntesis
El mundo no necesita poesía, necesita síntesis.
Seguramente exista una diferencia entre ser un hombre y ser un niño, pero yo todavía no la he encontrado. Mis huesos son los mismos. Frágiles como la duda. Mi timidez, un doble parpadeo antes de cualquier respuesta. Y la rabia, es la cabeza del toro que no escarba. La poesía, es la excusa del que no hilvana dos frases. Y La edad, el pretexto del cobarde.
Mientras la vida empiece y acabe con un beso. Se podrá escribir lo que nos dé la gana. Incluso hablar, de cómo crecerán nuestros dedos, una vez muertos, hasta llegar a acariciar la aurora boreal, a través de las paredes del iglú de muerte. Pero el mundo no necesita poesía. Necesita síntesis.
Así que nada de pirómanos bicéfalos, que enciendan una a una todas las velas de nuestra pista de aterrizaje las mañanas de niebla. Nuestra cabeza es un cubículo químico, no una cajita de acuarelas.
14 de Septiembre 2011
grasa
ojalá las manos se quedaran grabadas sobre el cuerpo deseado
como las huellas grasientas de un niño sobre un cristal mojado
mientras la irascibilidad, funámbula, sobre las cabezas
las mañanas de domingo
el demonio perfila sus ojos con un lapicero de madera,
el limón, tras ser cortado, deja exquisitos rastros plateados
sobre el filo del cuchillo
y la ginebra abulta el cuello como una riada atravesando la papada
todo seguirá pareciendo inconexo
como los morados círculos concéntricos
en el interior de la remolacha
y continuaremos creyendo que la distribución de los lunares
en un cuerpo (humano)
es un acto aleatorio
mientras el niño de las manos grasientas proseguirá,
lentamente,
palpando los cristales adecuados.
30 de Agosto 2011
Paco Ibáñez
Mi padre no entiende que no pueda escuchar el poema de Goytisolo, Palabras para Julia, interpretado por Paco Ibáñez.
Volvíamos del funeral de Fernando, el único amigo de mi padre. Yo tenía diez años. Estaba sentado en la parte de atrás de aquel Renault 18 plateado. Las gotas de lluvia se perseguían en el cristal. Escuchábamos a Paco Ibáñez. Entendí, por primera vez, qué significaba la muerte. Fijé la vista en el pivote rojo del cierre centralizado para intentar no llorar. Le veía desde atrás y sólo quería abrazarle.
Ahora que aún no ha muerto, y se me ahorca el hígado únicamente al escribirlo, quería que supiera porqué le pedía que cambiase de cinta.
Paco Ibáñez, en mi cabeza, siempre ha representado su muerte.
27 de Julio 2011
Sam
Sam nace en 1967. La Nochevieja de 1968 su familia asesina a los cinco hijos de una familia rival. Feliz año nuevo.
Unos años después, poco antes de la guerra, la otra familia hace lo propio con la familia de Sam.
Habla de cabezas cortadas. Hombres atados a coches y arrastrados durante kilómetros. Trazando un mapa de sangre en los pueblecitos que atravesaban. Un GPS del horror.
Enciende un cigarro. Aspira en silencio. No me atrevo a preguntarle a cuántos hombres mató en la guerra. Ni cómo. Él no se atreve a responder cómo escapó de Bosnia. Era militar. Lo sigue siendo. Es un superviviente.
Lleva un crespón negro atado en el brazo izquierdo. Un brazo más fuerte que el mío. Ayer murió la mujer de su hermano. Estaba embarazada de siete meses. Su hermano ya había perdido a dos hijos por una negligencia médica. Nacieron sietemesinos y el médico que los trasladaba en la incubadora (pronuncia todo el rato incubator en inglés) dejó a los niños sin oxígeno (emite una onomatopeya horrible que significa asfixia).
Me ha pedido que le acompañase. Hemos ido a un locutorio. Ha entrado por la puerta decidido. Le ha dicho a la chica del mostrador que necesitaba media hora. Coge el ratón con fuerza. Es tosco. Repasa los iconos buscando una bola del mundo. Teclea el nombre de dictadores. El nombre de las ciudades en las que hubo matanzas. Srebrenica. Ocho mil en una noche. Dice que los Serbios no dejaron de matar hasta que todo el río era rojo. En los videos relacionados, aparecen cabezas cortadas. Llora y le tiembla la mano y el ratón. Se tapa la cara con la mano libre. Las venas de la mano se dilatan como el odio pasado.
Volvemos a la calle. Antes de salir, le pregunta a la chica del mostrador qué le debe. Enciende un cigarro. Mira al cielo. Dice. Escapé de allí gracias a Dios. Dice. Aquí todo es muy tranquilo. Se puede cruzar la calle sin problemas. Como mucho el problema es cruzarte con una chica guapa, y se ríe. Dice. Allí necesitabas esperar una noche entera para cruzar la calle. Si te impacientabas podías buscar una lavadora y arrastrarla junto a ti, parapetándote tras ella, y rezar. Dice que los francotiradores nunca usaban más de dos proyectiles. Aquí todo es mucho más fácil, dice. Me abraza. Y después no dice nada más.
Las aceitunas brillan al sol. Los niños sonríen sentados en sus carritos. Hay nubes de viento dibujadas en el cielo.
Sam quiere volver porque su alma está allí. Y mientras lo grita, se agarra la camiseta, cogiendo un trozo de carne, como si fuera su corazón bosnio.
22 de Junio 2011
espaguetis
Pienso en la poesía implícita que alberga el cuerpo de un hombre ahorcado, visto desde atrás, de la rama de un árbol. Lo pienso mientras el olor de la mantequilla sobre los espaguetis asciende en forma de humo hacia el cerebro.Y pienso que si existe un alma. Es el humo del cuerpo. El humo que serpentea entre los recovecos, incluyendo los más difíciles, como los codos o los tobillos. El alma es el humo del cuerpo. Repito mientras me siento ante el plato en el suelo. El humo que nace de los nudos de espaguetis. Trenzados como la soga del ahorcado que, visto desde atrás, parece imposible saber qué ha sido de su alma, excepto poesía.
1 de Junio 2011
gracias
Y de pronto, esa explosión de vida. Como una boca de incendio reventando. Un cuerpo entrando en el mar. Atravesando el agua. El zumbido en los oídos. La descompresión. La espuma creciendo al cielo. Como un trasbordador atravesando la atmósfera. Y la cola del cohete dejando el rastro del recuerdo. Y los ojos cubiertos de sal. Las bocanadas dentellando el oxígeno. Y el oxígeno violando al cerebro. Y mirar a la orilla y ver correr a un galgo. Y hundir la cabeza y sonreír al reflejo dorado de la arena en suspensión. Y mirar a la orilla y ver correr un guepardo. E intentar buscar un metrónomo interno. Y recordar que eres sordo por voluntad propia desde hace una vida.Y apretar los ojos. Como si eso sirviera para evitar ver las imágenes de dentro. Subtituladas, en azul, y a cámara lenta. Mientras la espuma inicia de nuevo su viaje descendente hacia la superficie. Modificando la trayectoria del optimismo. Y calando los tobillos de los niños desamparados. Y de pronto, esa explosión de vida. Al comprender, por fin, que tu amor desimanta todas las brújulas que apuntaban al suicidio. Gracias.
28 de Abril 2011
Postales desde Bosnia
El queso burbujea, formando pequeños iglús de grasa, en el fondo de la cazuela. No tengo grandes planes para la cena, ni para la vida. Tus postales llegan desde Bosnia con frases que aplastarían almas de titanio. Nunca había estado en un país en el que la gente de mi edad hubiera vivido una guerra. Vuelve pronto. No quiero estar solo ante a la deshumanización del mundo. Lenta y paulatina como la gota que horada. Estoy pensando en guardar mi apocalipsis en un puño. Y acercarlo a la boca de un niño. Pedirle que sople. Y ver si así desaparece. El niño sopla y el fogón se apaga. El queso muere en pequeños fractales de corteza quemada. No tengo grandes planes para la cena, ni para la vida. Me haré una paja para calmarme. Préstame tu cuerpo. Será un momento.
1 de Abril 2011
judit
he estado escribiendo un poema que no hacía justicia a lo bonita que estabas ayer de negro, un poema malo, terriblemente malo, o al menos no lo suficientemente bueno como para ser leído, o publicado, lo he borrado claro, como cualquier cosa que no te hace justicia (sí, yo también odio la expresión hacer justicia), pero la esencia, la tuya, ante la cámara, permanece en mis pupilas, y trato de imaginar cada uno de tus graciosos movimientos desde el momento en que apagas la pantalla hasta que entras en el bar, saludas, te tomas algo, te haces un par de fotos, entras a mear, coges el bolso, y vuelves a casa, te quedas en calcetines, preparas colacao calentito, y mordisqueas la punta de una galleta, y me escribes un mensaje precioso y perfecto, que me alegra la noche, y ayuda a seguir soñando contigo, y me duermo de nuevo, y me despierto, y releo tu mensaje, y pienso, joder, parecía que estuviese aquí, y me giro hacia tu protegido lado de la cama, y lamentablemente no estás, y me ducho, y me largo con una sonrisa de pena y de ganas, y me lanzo a la calle como agua hirviendo, y te escribo un mensaje bien intencionado y no muy certero, diciéndote lo mismo que aquí, que, en el fondo es lo mismo que te digo siempre, y rechino, y miro el móvil, por si hay alguna noticia tuya, o por si el tiempo pasa más deprisa, y verifico que aún no sea viernes, y repaso mentalmente todos los frames que guardo en mi cabeza de todas las veces que te la he metido, y sonrío, y bajo a por un café, y lloro por el ojo bueno, y una puta lágrima licua un café corto ya de por sí malo, y entro en el baño, y tiro el café, y me hago una paja, y me siento ante el teclado, con tus pecas todavía en las manos
7 de Marzo 2011
Claudia
La miro, mientras se estira intentando alcanzar los extremos de la cuna. Me pregunto con qué soñarán los recién nacidos. Abre los ojos, los cierra, se araña la cara. Me pregunto qué se sentirá al no poder sentirse decepcionado. Musita, late en una permanente taquicardia. Me pregunto cuántos enanitos químicos tapizarán sus sueños. Todo parece suave, una masa informe de inocencia. La leche entra en su cuerpo, con la extraña condescendencia de un río bíblico. Inundando el bosque de células que aún nadie ha barnizado y convertido en un jardín botánico de recuerdos públicos. Me pregunto cómo funciona la vida. Eructa y se queda dormida. La quiero, de un modo ajeno.
1 de Marzo 2011
cada mañana la vida
se sube a un cajón
acaricia la soga
traga saliva
desciende del cajón
se concede otro día
27 de Febrero 2011
tengo frío en los pies
el orín cae verdoso
como aceite sin filtrar
resbala en el suelo de la ducha
tengo mierda en las uñas
bolas de calcetines
he dormido dos horas
es martes
una liana de tu pelo
en mi escroto
han cortado el agua
no recuerdo mi nombre
25 de Febrero 2011
he soñado con un hombre que escupía cuerpos
lloraba sobre ellos para redimirlos
de todos los cuerpos caídos
el tuyo
será el único que recoja
la vida
es la única enfermedad
que no voy a dejar que me cures
hay miles de homínidos
preguntándose el color del fuego
en cada hoguera
21 de Febrero 2011
alta mar
Los hombres cobardes nos inventamos una vida y fingimos vivir a través de ella. A veces incluso escribimos, con pretendida grandilocuencia, de palabras enormes. Grandes como los pulgares de un gigante. Pero lo cierto es que nunca hemos visto uno. Y no le hemos aguantado la mirada. Ni al amor. Ni a la muerte. Ni a un perro.
Los hombres cobardes asesinaríamos a cualquiera con los dientes, siempre y cuando, ese cualquiera no existiera. Después limpiaríamos cuidadosamente el rastro de nuestra mentira, en la calle y en nuestra cabeza, y enviaríamos la esquela al periódico menos leído.
Los hombres cobardes nos quedamos en la orilla, hablando de alta mar.
Los otros hombres, los de verdad, simplemente no fingen. Y se alejan braceando.
2 de Febrero 2011
Rayas
Todo empieza con una raya sobre un papel. Después dibujas la copa de un árbol. El tronco. El tejado de una casa. Una bicicleta. Un rombo. Una esfera que circunda al rombo. La línea discontinua de una carretera. Una bandera arrugada. Fuego. O una hoguera. O al menos algo que arde. Un hombre muerto. Bueno, un hombre muerto no. Una cabeza separada de un cuerpo. Y después empiezas a unirlo todo. Con nubes de tinta. Calles de tinta que tienden puentes entre las ideas. Trazos sobre trazos que conforman la tormenta. Rayas que se abultan como los lazos de la trenza de una niña. Y la tormenta crece y rompe y diluye el dibujo y el paisaje de playa se convierte en un cementerio en la niebla y el único amarillo que sobrevive es la luz dorada que emana de las tumbas. La rabia empieza como una raya sobre un papel. Y acaba emborronándolo todo.
25 de Enero 2011
vaivén
Nos sentábamos a escuchar el mar y todavía ni siquiera comprendíamos qué era el mar. Después mamá recogía las toallas y papá acercaba el coche para que no nos pincháramos con las rocas.
Recuerdo el día que le arranqué del cuello la cadena a papá y estuvieron horas buscándola en el vaivén de arena inquieta del fondo. Les estuvimos mirando desde la orilla, durante horas, comiendo patatas, arena, y nivea. Pero aún no comprendíamos el valor de un recuerdo, ni siquiera la importancia de recuperarlo.
Volvieron con la espalda quemada, sonrientes, y la cadena rota encerrada en el puño.
Hoy al tumbarme sobre tu vientre embarazado, en la misma playa, frente a la misma boya, he entendido porqué mamá sonreía al salir del agua, y apretaba tan fuerte el puño.
19 de Enero 2011
edema
Su coño es un refugio de alta montaña. Paredes de piedra y techos de pizarra. Chimenea y libros junto al fuego. Calcetines en suelo.
Su coño es un refugio de alta montaña. Lobos salivando tras el vaho de los cristales. El silencio previo al alud.
Su coño es un refugio de alta montaña. Un campamento base a los pies de la arista de la cara norte. Un lugar en el que refugiarse. Y esperar convencido al inevitable edema cerebral. Que te vuelva loco. Y te mate.
18 de Enero 2011
pulso
¿Dónde queda el pulso de los hombres si el mayor de nuestros logros ha tenido lugar en un trabajo?
¿Dónde queda el pulso de los hombres si la situación más arriesgada que hemos vivido ha sido pernoctar en un aeropuerto?
¿Dónde queda el pulso de los hombres si el único legado del que somos capaces es un puñado de palabras?
16 de Enero 2011
me siento como un animal recién parido
atolondrado y nervioso
arrogante ante la inmensidad de la vida
y el cerebro suspendido por la cafeína
flotando como una patata en agua hirviendo
como unas bragas sujetas por dos pinzas
ondeándole a la vida
la prosa es la puta de la poesía
me siento como un animal recién parido
un borbotón de lo que será una fuga
verle las orejas al lobo
ayuda a recordar
que sigues estando en el bosque
21 de Diciembre 2010
verja
he levantado una verja electrificada en torno a mi inmadurez
para preservarla de las manos de los hombres
obsesionados con convertirme en una réplica de su fracaso
sólo quiero ser un niño que sigue arrastrando un tren
por los raíles de su imaginación
y seguir al margen del mundo que arquea las cejas
con pretendido escepticismo
al otro lado de la cerca electrificada
sonreiré para cada uno de vuestros flashes
en todas vuestras visitas al zoo de mi irrealidad
2 de Diciembre 2010
abrigo
He ofrecido mi cuerpo para que lo desuellen. Lo cosan y lo remachen. Para convertirme en tu abrigo de piel humana. Y ser lo único que separe la palidez de tu cuerpo de la palidez del frío. Mientras la nieve martillea, en su caída, cualquier intento de supervivencia.
He ofrecido mi cuerpo para que lo desuellen. Y dejar que la luz negra que emane del contacto entre nuestros cuerpos. Marque, sobre la nieve, un rastro tizón, como una lágrima de maquillaje.
25 de Noviembre 2010
maletero
Cualquier hombre guarda un cadáver en el maletero de su consciencia. Es lo único que suena en mi cabeza al afeitarme tras varios años sin hacerlo. Y descubrir al hombre que quedaba debajo. El hombre que dejó de ser. Para deslizarse por las enredaderas de la culpa y abrazarse a los barrotes de cualquier recuerdo inventado.
Me gusta pensar en la vida como el poso de agua que nutre un ramo de flores. Al final el agua se consume y las margaritas se marchitan.
Aquella noche, junto a las flores, te ganaste el resto de mis vísceras que no eran mi corazón. Fui incapaz, claro, de dejarlo por escrito. Ni siquiera pude pronunciarlo. El silencio, siempre el silencio, ante las cosas importantes. El silencio, únicamente cubierto por las canciones para el tiempo y la distancia que seguirán sonando en alguna calle mal iluminada de nuestras cabezas.
Cualquier hombre guarda un cadáver en el maletero de su consciencia. No sé si maniatado, pero sí amordazado. Para que preserve así el silencio que se espera de los muertos.
18 de Noviembre 2010
Azufre
Me asustan los médicos que creen en Dios. Y la anestesia entrando con la pesadez del mercurio. Una mancha de sangre en el techo del quirófano con la forma de Sicilia. La sangre en las vendas. Las venas como espaguetis. Siento el sistema nervioso como un bulevar de Shibuya. Agitado, acelerado, y loco. Noto calambres como vagonetas de cocaína atravesando una mina de azufre. Trato de ordenar las ideas y alinearlas como latas de conserva en el escaparate de un colmado. Se caen al suelo y se desparraman como cimientos de arena. Los calmantes dibujando objetos que emergen de la pared y se acercan a mis miedos. Y mis miedos rodeándome como diez vaqueros encañonando al último indio. Y la anestesia desapareciendo lenta y tranquila como una niña deslizándose por el tobogán de un parque acuático. Me asustan los médicos que creen en Dios.
13 de Noviembre 2010
rebanadas
Pienso en los asesinos que se santiguan antes de apretar el gatillo. Y pienso en las mujeres que se pintan los labios antes de besar a alguien que no quieren. Pienso en las madres que madrugan y cortan las rebanadas de un bocadillo para un hijo que no es su hijo. Y pienso en el sacerdote desnudo que le tiende un tubo de pasta dentífrica al monaguillo vestido. Pienso en los hombres del tiempo obstinados en predecir un futuro y pienso en los arqueólogos obsesionados con dibujar un pasado sobre la arena. Pienso en los hombres que afilan sus lápices para construir algo y pienso en los hombres que acarician metralla para demolerlo. Pienso en los hombres que comen pan y pienso en los hombres que barren las migas. Pienso en la nobleza de las mujeres y pienso en la nobleza de los hombres y me siento como un hermafrodita comparando dos días nublados. Y pienso, sobre todo, en Dios cascándosela mientras alzamos levemente nuestras cabezas hacia él y sacamos la lengua a la espera de un nuevo día.
9 de Noviembre 2010
hay algo en las cartas de rechazo
doloroso y liberador
no importa que procedan de
un trabajo
una mujer
o una editorial
hay algo en las cartas de rechazo
que levanta un huracán
en el interior de cualquier cabeza
arrasando todo a su paso
y convirtiendo la incertidumbre
en escombros
sobre los que seguir escupiendo
6 de Noviembre 2010
algún día la iglesia hundirá la polla en vuestros hijos
mientras tanto podéis seguir agitando banderas vaticanas
5 de Noviembre 2010
hipergonadismo
Me resguardé, bajo el hipergonadismo de un caballo flaco y débil como la moral humana, de la lluvia violenta y repentina en un pueblecito escocés.
Un pueblecito escocés que no era sino mi cuarto de baño cubierto de vaho y engullido por la neblina que el agua caliente levanta. Una lluvia violenta que no era sino la de mi sangre deslizándose por entre los canales de mi escroto. Crin de caballo emergiendo de mi piel que no era sino el hilo de los puntos de sutura. Un hipergonadismo ajeno que no era sino el mío propio.
Me resguardé, bajo el hipergonadismo de un caballo flaco y débil como la moral humana, de la lluvia violenta y repentina en un pueblecito escocés.
13 de Octubre 2010
y salir a la calle con el tempo perfecto
como un recién nacido o un hombre tras una lobotomía
subido al zepelín de mi realidad acolchada,
donde los armónicos de mi voz transforman cualquier atisbo de tristeza,
en bombillas, banderines, y guirnaldas de celebración
y la barba crece,
como afrenta a todos los intentos de perfección humana,
ácrata y desinhibida
como una virgen bucea desnuda,
la primera noche tras su muerte,
a los pies de Dios
y salir a la calle con el tempo perfecto
sin más armas que uno mismo
11 de Octubre 2010
hebras
El suicidio de los espárragos tuvo lugar entre la una y las cuatro de la mañana. Sus cuerpos reposaban en el suelo como cadáveres en Sinaloa. Se desconoce cuál de ellos fue el catalizador del acto. El agitador que empezó a revolverse dentro del tarro. Y contagió el movimiento al resto hasta conseguir la vibración necesaria. Para desplazarse al extremo de la repisa y precipitarse al abismo.
Ahora que todos se miran entre sí, mientras agonizan, tratando de averiguar quién fue el instigador. Se deshilachan sus hebras de vida ante la sospecha y el estupor de la incomprensión. Y su fecha de caducidad, aún lejana, reposa junto a sus cuerpos, sus nombres, y los casquillos de cristal.
El suicidio de los espárragos fue barrido y fregado como cualquier otra muerte.
29 de Septiembre 2010
¿Qué será lo que se agita ahí dentro? ¿El alma? ¿La consciencia? ¿Un hombre furioso y atrapado? ¿Todos los procesos naturales? ¿Las interrupciones eléctricas del cerebro? ¿Quién agita esa rabia? ¿Un asesino? ¿Un cobarde? ¿Un hombre asustado? ¿Dios? ¿El dolor? ¿Quién enciende las luces en mitad de la noche? ¿La inercia? ¿La angustia? ¿La ira? ¿El hígado? ¿Nerón? ¿Quién se pasea con un fusil junto a la cerca de la calma? ¿El niño que no supo crecer? ¿El hombre ante el escarnio? ¿La ilusión amordazada que se retuerce en el suelo con los ojos vendados? ¿Qué es lo que se agita ahí dentro?
27 de Septiembre 2010
Ahora que no se dibuja tu perfil sobre las lamas de la persiana.
El nudo de mi garganta se abomba como una toalla mojada en el esófago.
Han nacido yeguas en las baldosas sobre las que lloraste.
Y han huido como helicópteros en Saigón.
Me he quedado solo. Mirando el techo. Jugando con un lápiz. Y la duda.
De si escribir algo. O clavármelo en el cuello.
17 de Septiembre 2010
pierdes una parte de inocencia en cada día vivido
con la resignación del músico ciego que intenta seguir
asociando un color a un sonido
como el niño que cierra los ojos
ante el olor de la espuma de afeitar de su padre
y recuerda la piel joven apenas porosa
el abrazo enérgico
y el principio virgen de cualquier promesa
y el corresponsal de guerra fotografía en el espejo
al hombre que fue antes de la mirada del buitre
y no al hombre que el horror ha desdibujado
la inocencia sólo se recupera ante el pavor de la muerte
15 de Septiembre 2010
Una vida narrada siempre es mejor que una vida vivida.
Esta forma de no saber escribir se está convirtiendo en mi único recurso literario.
Esta incapacidad para vivir se está convirtiendo en mi única baza de supervivencia.
Una vida irreal siempre es mejor que una vida agotada.
7 de Septiembre 2010
océano
Machaqué al hombre que habitaba en mí. Mientras que, en el fondo, era él quién se deshacía de mí. Los cuerpos ensartados en la rabia. Como una guirnalda atravesando las ramas de un abeto en navidad. Un galgo enzarzado con un galgo. Un hombre ladrándole a su propia sombra. La estructura violenta de las decisiones desesperadas. Agitando los átomos de todos los lobos que adolecen de una luna el resto de las noches del mes. Mientras el guepardo se mesa los bigotes ante el patito de goma que le sonríe desde la orilla. Y de pronto, la calma, en camisón blanco se moja los tobillos, recoge al patito, y ata al animal. Y el hombre que habita en mí, leva el ancla y despliega las velas perdonándome la vida, una vez más, ante el océano de mi estupidez.
30 de Agosto 2010
coreografía
Cuando te vayas donaré mis frases a un organismo nacional socialista. Para que convierta la poesía que quede en ellas en propaganda asesina y morir así junto a tu recuerdo.
Ayer, mientras dormías, me quedé mirando la coreografía de movimientos aleatorios de tus ojos. Hay algo puro en la involuntariedad del subconsciente. Como el pequeño indio que aparece últimamente en el sueño y enciende un fuego tras la colina. Para después apagarlo y dejarnos ver, a lo lejos, la futilidad del humo.
Cuando te vayas habrá un pequeño entierro dentro de mí. Con escasos invitados y olor a tierra recién cavada. La doble moral es un arma de cuádruple filo.
20 de Julio 2010
orilla
En la pesadilla, ya no eras tú. Sólo el dibujo de algo que se asemejaba a lo que fuiste. Un mecanismo cansado. Unos tendones que ceden. Los bordes de una promesa incapaces de seguir venciendo a la aerodinámica
En la pesadilla, nadas exhausta. Aliviada, al avistar las barandillas barnizadas de los pueblecitos de la costa. Pero no alcanzas la orilla. El ruido de los tenedores sobre los platos, como en cualquier principio de verano, eclipsa y silencia tu muerte. Las bombillas de las terrazas se reflejan verdes en el agua. Los geranios, impasibles ante la tormenta. Tu cuerpo, las algas, un resorte oxidado.
En la pesadilla, la muerte tímida y salvaje, termina lo que el miedo empieza. Quién se ahoga no eres tú. Soy yo. El miedo del pasado persigue al miedo del futuro.
7 de Julio 2010
alquitrán
Salivó, masticó, y engulló, poco a poco, todos sus preceptos morales. Era un Dios, como tantos otros. Perseguido por su sombra de hombre cansado. Una sombra mermada, a la espera de una elegía. Un padre. El único hombre ante el que abdicar. Ahora que su poder se desmigaja, como el cuerpo de una abeja disecada, en pequeños círculos de veneno. El Dios se vence. Y los músculos se agarrotan. La sombra del peón se alarga, como los días en verano, y el rey abdica como un cisne vencido por el alquitrán. Era un Dios, como tantos otros.
22 de Junio 2010
cascabeles
Lo sublime de hablar solo es no encontrar la resistencia de las palabras de otro. Nací decepcionado, lo que fue sin duda una señal de clarividencia. Hablaba solo. Pasaba gran parte del tiempo pensando en cómo evitar la confrontación con los demás. Suponía un gran desgaste, aunque un alivio. Hablaba solo. Y las palabras horadaban la nada, violando de horror vacui el silencio. Hablaba solo. E intentaba que las frases se agitasen a lo lejos como cascabeles en la niebla.
16 de Junio 2010
pináculos
mientras la euforia contenida de la decepción
se agita
como una mariposa atrapada en un frasco de vidrio
saltamos entre los pináculos
de nuestras propias mentiras
evitando que el agua fecal llegue
a los tobillos del puente levadizo
eludiendo la erosión de la verdad
como los surcos de la primera huella
del hombre en la luna
11 de Junio 2010
no quiero una muerte por enfermedad
no quiero una muerte por hastío
no quiero una muerte por vencimiento
10 de Junio 2010
emboscada
haría una reverencia ante cualquier hombre supuestamente despreciable
por haber esquivado la emboscada social y abrir tras de sí el camino
31 de Mayo 2010
desarraigo
Nunca he sentido nada como propio. Ni mi cara. Ni mi nombre. Ni mi vida.
Inicialmente, el desapego hacia mí mismo parecía algo inofensivo, como el esperma atrapado en el cuerpo de un tetrapléjico.
Con el tiempo, el desarraigo se ha convertido en algo meticulosamente obsesivo, como un hombre obstinado en izar la velas de un barco encerrado en una botella.
Nunca he sentido nada como propio. Ni mi cara. Ni mi nombre. Ni las palabras escritas. Ni siquiera la pintura metalizada del miedo ante la vida.
28 de Mayo 2010
carpaccio de escroto
Tu cuerpo desnudo, bajo un kimono, siete husos horarios más allá. Pálido por muerte por espera. Y mi vida, junto a tu vida. Y mi cuerpo derrotado, como un caballo asustado, desamparado.
Y poner, por fin, los huevos sobre la mesa. Y preparar carpaccio de escroto. Mientras la pepita de limón oscila entre el miedo y la sal. La gota de sangre se abomba y parecemos reales, de nuevo, en el reflejo.
27 de Mayo 2010
Shinjuku
En esta ciudad los yenes vuelan como palomas asustadas. El machismo se dibuja en las varices de los arrozales. Y la humedad precipita el germen de los cerezos. Este hervidero silencioso en el que es imposible escuchar cómo revientan las burbujas de caldo de vida. Sobre el océano atrapado. Circundado por cordilleras de farolillos rojos. Mientras el emperador escamotea la elipsis de occidente. Las pestañas se erizan. Y el infantilismo crece sobre el lino de una luz, que nace ya violada.
12 de Mayo 2010
hexagrama
Dibujó, sobre la mesa, una estrella de David con ketchup. Cada vez que ella se iba, había un pequeño funeral dentro él. Podía notar cómo alguien ataba las flores cuando ella se vestía, maquillaba, y escapaba.
Falsa poesía para una vida escrupulosamente irreal. Y el envejecimiento mirándole, cara a cara, desde cualquier reflejo. Y las arrugas abriéndose, como conos de palmeras, al llegar a los ojos.
Después diluviaba contra su cabeza, mientras huía, en el mar. Atrapado por el perímetro de boyas. Y la noción, de volver a tener cuerpo. Y el corazón, hinchándose como el lomo de una gaita escocesa. Con el olor de la marea cubriendo los poros de las rocas. Y las bocanadas de aire, hundiendo en el agua, las aristas del hexagrama.
6 de Mayo 2010
testudo
Pensaba en su cadena de rizos sobre la almohada. Mi cerebro ladraba. Podía notar cómo los colmillos se clavaban en las encías del recuerdo. Y la sangre, en la boca, como el miedo de las legiones romanas, avanzando en tortuga ante el próximo embiste. Preocupado por las fisuras y el dolor. Mi cerebro ladraba. Ante las cortinas de la mañana. Incapaz de entender que las movía la vida. Y la cadena de rizos, en torno al cuello, ahogando los ladridos. Y la intención.
5 de Mayo 2010
individualismo
la gente inteligente camina sola
conduce coches de dos plazas
saca dinero en mitad de la madrugada
la raza tiende al individualismo
el miedo es el dique del riesgo
el dique se está resquebrajando
27 de Abril 2010
fotopres
Incapaces de leer los pies de foto. Aplacados ante el horror impreso de la imagen. Conocedores que el dolor de la palabra siempre es más truculento y real. Aunque la violencia ajena parezca inofensiva. Blanda y manejable como la hogaza. Como los párpados abrasados de mujeres pakistaníes. Revelados en color y colgados de una pared. Sobre las fosas nasales de yeguas heridas que, en su momento, fueron mujer. Nuestros ojos contra sus ojos mellados. Esquivando el frío y la verdad. Incapaces de leer los pies de foto. Conocedores que el dolor de la palabra imprime la historia tras la imagen y el horror.
21 de Abril 2010
hueveras
Recubrí, con hueveras, las paredes internas de mi cabeza. Y enmoqueté el suelo. Necesitaba dejar de escuchar los pasos sordos de la ira en el salón de mi sesera. Insonoricé el sarpullido de voces que se asomaban a los balcones de mis entrañas, encendiendo y apagando las luces a cualquier hora. Y acristalé las ventanas de mis ojos, para evitar que el entumecimiento de la pena fugara y salpicase. Amortigüé cualquier tipo de reacción ante la vida. Y acerqué la oreja a los conductos de la calefacción, como un indio agachándose ante la vía del ferrocarril, y esperé el silbido del escape de gas definitivo. Que derrumbase la parte del edificio que aún seguía en pie.
11 de Abril 2010
Algas
Las manos se buscan como niños perdidos en el desierto. Entrelazándose mientras las imperfecciones del asfalto se cuelan bajo el capó, y el olvido. Y las aceitunas se zambullen en Cinzano como algas muertas hundiéndose en el océano.
Podríamos desvincularnos de la vida, pero no del sexo. Dejar que el sexo evolucionase como una segunda vida residual. Y correrme, en tu mano, como símbolo de sumisión y respeto. Y llorar ante cualquiera que fingiese no entenderlo.
9 de Abril 2010
por favor
si algún día sucede
lo que sospechamos
donad mis órganos
buscad un buen pseudónimo
publicad lo escrito
dadle lo que no tengo
a quién siempre lo quiso
y no dejéis que celebren
una misa en mi nombre
odio las campanas
8 de Abril 2010
moho
Los fetos recién engendrados, en la zona desmilitarizada de la vida, parapetados tras sus toallas blancas.
Ajenos al desamor y al poso de arenilla que queda tras las decepciones.
Mientras los hombres, ridículos enviados a plantar una bandera, silencian la música para conciliar al mundo.
El feto rompe y el llanto enmohece.
28 de Marzo 2010
bisectriz
Tracé la bisectriz entre la moral y el placer. Y salí de la cama de la mujer blanca y los pezones negros.
Cuando la conocí pensé que era un martillo de cristal. Una mujer que podía destruirte definitivamente, pese a ser demasiado frágil para el impacto.
No había que maniatar a un personaje, para pensar que tras las marcas de las cuerdas quedaba una persona.
Me enfrenté a los capilares azules en los ojos del husky siberiano. Las ramas de los árboles proyectaban sombras famélicas sobre el asfalto. Tus pómulos seguían agarrados a la cola del último cometa. Tu lágrima reventó, al llegar al suelo, creando un bigbang de vida a través de la salpicadura.
Bienvenido, de nuevo, a las cuatro letras. Nada.
27 de Marzo 2010
15 de Marzo 2010
pan mojado
Las manos rojas bajo el grifo de plata. Rojas como pechugas abiertas sobre la madera. Atrás queda el olor del apio, la cocaína, y el flujo vaginal. Y el agua helando el sentimiento de culpa. Arrastrando la conciencia cerámica abajo. Mientras el jabón se incrusta bajo las uñas como pan mojado. Y las venas, corredores de la muerte, se entrelazan con las líneas de la vida. Las manos rojas se refugian en la selva de algodón de la toalla. A salvo del día. Y la verdad.
13 de Marzo 2010
el ciervo que oscurece y espesa sus pestañas con rímel ante el espejo
es el mismo ciervo que vuelca y esparce con tiento medio gramo sobre el vidrio
el mismo que lo único que teme es la punta de sus propios cuernos ante el embiste
9 de Marzo 2010
embriones
Mi hermano murmuró que iba a ser padre, mientras meábamos borrachos, la noche de carnaval. La peluca nos cubría la cara. Y el maquillaje sudaba como lava grasienta.
Pensé en todas las veces que habíamos bebido juntos. En los puñetazos recibidos. En las madrugadas en el hospital. Pensé en todos los recuerdos asociados a lo extremo. En todo lo socialmente prohibido que, ridículamente, intentaríamos prohibir a nuestros hijos.
Miré el fondo del vaso, y repasé todas mis carencias. Fui incapaz de decirle lo mucho que le quería.
Nos subimos la bragueta y salimos de allí. El orín resbalaba calle abajo. Las pelucas quedaron, tras nosotros, en el suelo mojado.
Caminamos hacia el futuro. Sabíamos que era un desfiladero que llevábamos esquivando toda la vida.
7 de Marzo 2010
3 de Marzo 2010
Nada responde. Todo se ha caído. Los servidores de nombre de dominio se han colapsado. El tracert no llega al primer salto. La latencias son infinitas. Las cachés se han venido abajo. Los servidores de balanceo de carga se han desbordado. Es imposible resolver un nombre. Las direcciones numéricas están duplicándose a sí mismas. Hay millones de paquetes fragmentados centrifugándose entre el origen y el destino. La espera es el principio de la decepción. La red está empezando a dibujar un agujero negro en torno a ella. Los cursores parpadean dubitativos. Las manos humanas sudan sobre los ratones. Nadie habla. El silencio es el principio de la angustia. Las pantallas reflejan el pavor de las pupilas. El silencio, sobre todo el silencio. Y el color de los diodos congelado en un coma irreversible. El traqueteo de los bits pesado como la culpa prematura de un sistema que falla. Los cables de red abotargados y enredados como arteriolas. Y el colapso esperando su turno, tranquilo, como una enana blanca. Nada responde. Todo se ha caído.
2 de Marzo 2010
imposiciones
soy un hombre que, con cierta frecuencia, piensa en el suicidio
si fuera un condenado a muerte, sólo pensaría en un plan de fuga
el mío, no es un problema con la vida y la muerte, sino con las imposiciones
26 de Febrero 2010
neurocirujanos con alzhéimer abriéndose la cabeza ante el espejo
intentando encontrar la gota que les lleve a la tubería que fuga
sabedores que el progreso no acabará con las nuevas incertidumbres
pero el olvido erosionará (en parte) la decepción momentánea
mientras cosen, de nuevo, las dos mitades ante el espejo
22 de Febrero 2010
faro
Volvíamos cada tarde al faro a intentar recuperar la luz de aquella fotografía. Cada tarde durante un año, pero aquella luz no volvió. Ni siquiera lo hizo una que se le aproximase. Quizás era la luz de un día que no existió. Imprimida en papel fotográfico. Escondiéndose en la guantera, de todo lo que sí existe.
Paré el motor y nos dormimos. Soñé que tocabas el piano en mi funeral. No era mi ciudad y no era mi familia. Pero eran tus manos sobre mi piano. Me desperté acariciando el muslo del asiento del copiloto. Ya no estabas allí. Caminabas hacia el faro. Tu pelo era el de una vestal acercándose al cadalso.
Y después, como un anticipo, aquella luz.
20 de Febrero 2010
cúspide
Cuando vuelvo de tu casa me siento como un escalador iniciando el descenso tras la cúspide. Alguien que sabe que tras la victoria sólo queda el peligro y el silencio. Un mamífero cansado atravesando el frío y la noche. Un hombre que cree en la lucha del camino pero también un hombre pobre incapaz de pensar en el calor, pese a cerrar los ojos, y ver el fuego.
Alguien abatido que decide deliberadamente dejar que los sherpas se alejen.
Porque volver siempre es una forma de derrota.
18 de Febrero 2010
burbuja
Intenté crear una burbuja agradable de irrealidad en torno a todo aquello. Un perímetro confortable e ideal que mantuviese alejada la palidez de la realidad, que no era otra sino la mía propia. Todo debía parecer bonito y nuevo. Como el brillo de las cerezas en los ojos de un niño que, por primera vez, entra en una frutería.
Veía las cosas parapetado tras una cortina jabonosa. Un búnker débil y vulnerable que se desliza entre paredes de tachuelas. Mi reflejo en el jabón es el del miedo. Un pavor blanquecino y desnutrido que, poco a poco, se evapora sobre las aristas del acantilado, como el final de la niebla irlandesa.
Un sitio donde el cielo es del color de los ojos de un albino.
15 de Febrero 2010
Me desperté obsesionado con encontrar un método que suicidase todas nuestras identidades virtuales en el mismo momento en que la persona real muere, para tratar de evitar que nuestros flecos en la red coleen como muñequitos de vudú huérfanos.
Una calamita que arrastre todas las agujas clavadas en cada uno de nuestros miedos.
Un paño que limpie la rebaba y el cerco del recuerdo de la mentira que fuimos.
14 de Febrero 2010
comimos couscous
follamos el resto de la tarde
ganamos un par de apuestas
y pensamos que parecía un buen día
para abandonar la vida
mis uñas negras sobre tu cuerpo
y los restos del disfraz esparcidos en el suelo
como población asustada
tienes el estilo de un marica
escribes como un borracho
bebes como un filibustero
y follas como un cabrón
eso es lo más bonito
que ella nunca me dijo
parecía que alguien nos había cosido
las letras de aquel domingo
en la cara interna del labio
he llorado al volver a casa
cuando he visto tu liga
enrollada junto al dinero
he salido a la terraza
y he pensado en dejarme caer
nunca había sido tan feliz
la vida sin ti es un principio de muerte
7 de Febrero 2010
me reventó el corazón en pequeños murciélagos
que volaron de allí
como los recuerdos que preceden a mi nacimiento
en la placenta, el latido era el grito agónico del muecín ciego
intentando callar el aleteo inquieto de los murciélagos
y la vida, esperando ahí fuera
una metáfora rota
3 de Febrero 2010
grilletes
Y Dios, engrilletado, junto a sus esclavos en una barandilla de la última dorsal oceánica. La mirada asustada de quien se siente derrocado ante la mirada decepcionada de quien pierde a un líder.
Y la luz de la luna aplastando la luz de la tierra. Y la luz de la tierra aplastando la luz del océano. Lo único que nos separa del sol, es la suciedad del cristal de este ojo de buey.
Y los antebrazos de Dios quemados, por las cadenas, como un campo recién talado. Las burbujas de oxígeno que escapan de entre sus labios estallan, sin fuerza, al llegar a la superficie.
Y el hombre, ahí fuera, atreviéndose por primera vez a ser hombre.
Y la luz de la mujer aplastando al hombre.
30 de Enero 2010
tiza
El olor de la tiza, arañando cualquier resquicio de supervivencia, fosas nasales arriba.
Y la sospecha del límite humano, acercándose a nuestros ojos de mamífero.
Tratando de domesticar algo, como un niño tensando las riendas en torno a un guepardo de plata.
A veces, la única lucha sincera sólo tiene lugar contra uno mismo.
27 de Enero 2010
hiena
Cuando se pierde la mirada de la hiena, los planetas se disipan, burbujas de la antimateria. Puedes pasarte la tarde mirando un tríptico de Francis Bacon, o salir ahí fuera e intentar recordar quién eras antes de Bacon.
Las botellas de plástico se amontonan, junto a la cama, como soldaditos de plomo sin pintar. La palma de mi mano no se corresponde con la delgadez de mi muñeca.
No sé si me gusta haber nacido un año y un día después del suicidio de Ian Curtis. Me siento como la parte de la boya que queda siempre sumergida. Algo muy cercano a estar a flote. No quiero morir ahogado en un mar pusilánime como el Mediterráneo.
George Dyer no fue capaz. No consiguió recordar quién era antes de Bacon. Cuando se pierde la mirada de la hiena, los planetas se disipan, espuma de la antimateria.
24 de Enero 2010
Wroclaw
Los pájaros, siempre los pájaros. Y la vida arrugándose como el escroto árido de un septuagenario.
Pienso en tu pecho despertándose con el frío de Wroclaw, en mis glándulas estremecidas, y después, no pienso en nada.
Tengo una fuga de pena en el costado izquierdo. Gotea cuatro o cinco veces al día. El charco, en el suelo, es cada vez mayor. Se me están doblando las rodillas. Me noto flaquear.
21 de Enero 2010
humo
Me estoy empezando a intoxicar con el humo de mis propias decisiones. Nos obligamos a querer a alguien para paliar el desprecio que sentimos por nosotros mismos.
En las noticias aparece el perímetro de la isla zurcido de muertos. La ayuda aterriza sobre las costuras de la ciudad como asteriscos desmembrados. De entre las ruinas, siempre aparece un niño o un anciano. La gente de mediana edad no tiene ni putas ganas de seguir luchando. Los donantes anónimos se anuncian en primera plana.
Estoy pensando en escribir un testamento de bienes no materiales. Algo así como una herencia de despojos. Me huelen los dedos a gasolina de noventa y ocho octanos, y a coño de ángel.
13 de Enero 2010
amanece sobre la cámara de gas en la que trabajo
el sol atraviesa los despachos de cristal de la gente a la que me subordino
he aprendido más, en cinco minutos, de la conversación con un mendigo
que, en tres años, de las órdenes de mis directivos
puedo notar la horma de sus brazaletes alemanes,
ocultos bajo las mangas de sus americanas
cuando cierro los ojos veo un exprimidor acercándose a mi barriga
pulpa de zumo de hombre
anochece sobre la cámara de gas en la que trabajo
las letras verdes taconean ahí arriba, marciales, ante la noche
4 de Enero 2010
escala de grises
Ahora que aún no eres un recuerdo, pienso en ti como en la lluvia de ceniza que queda tras los fuegos artificiales. Puedo notar cómo miras, de reojo, la aguja oscilante del termostato del infierno.
Me sumergí en la bañera para escapar del ruido. Y notar a los marineros corriendo por entre mis arterias de batiscafo eslavo en el agua helada. Golpeando cada uno de los tubos de cobre de mi conciencia. Y ella, acercándose como un glaciar a la cubierta. Entendiendo las fisuras de la coraza.
Sin ti, soy todas las canciones tristes de más de siete minutos. Soy la mirada perdida de los suicidas. Soy un hombre en escala de grises.
En cuanto salga a flote, serás la primera en avistar el periscopio.
Necesitaba llorar, correrme, y vomitar. Reventar.
La lluvia de ceniza me está acartonando los lagrimales.
24 de Diciembre 2009
palomas
Me desperté e hice la cama en todas las habitaciones de mi cabeza.
Y tu olor, bajo las sábanas, atrapado como un insecto entre las páginas de un libro.
He pensado en ti, de un modo impreciso. Como alguien que consulta la previsión
meteorológica de una ciudad extranjera.
El niño que sueña con comerse a las palomas dice que sólo sueña con comerse algo que vuele.
Al abrirle el pecho han encontrado un corazón de cera y plumas en el intestino.
El forense me ha dado un bote pequeñito que ahora reposa sobre la mesita de noche. Junto a tu ausencia.
Alguien debería deshacer las camas, de nuevo, en las habitaciones de mi cabeza.
13 de Diciembre 2009
Mi incapacidad para superar cualquier error propio, me deja siempre suspendido en un punto pasado. Como un velocista de los cien metros que esconde la photo finish de su derrota bajo la almohada.
Por algún motivo todos huimos y volvemos a ti. Como un perro que envejece tapando y escarbando el mismo agujero toda la vida.
Todo lo que reconozco en los demás y siento como propio, se aproxima a todo lo que me erosiona y siento como ajeno. Los surcos de esta cara, son los surcos de cualquier otra cara.
Mi abuelo nunca escribió el nombre de mi abuela en el buzón. Me odié ayer, al darme cuenta, varios años después. Le odié y me desperté en tres o cuatro trozos. Diseminado y desperdigado en mi mismo.
28 de Noviembre 2009
si cada hombre tuviera un arma, el mundo no existiría.
la raza se extinguirá a sí misma, el olor de la tierra nos sobrevivirá
cada vez que veo cómo te besa alguien que no pertenece a nuestros recuerdos,
pienso en nosotros como película fotográfica velada.
el cloruro de plata ya no reacciona sobre el perfil de lo que fuimos.
me siento como un anciano hablando con un fluorescente que parpadea.
pensando en los brochazos de memoria que no podrá volver a dar
mis recuerdos no son los mismos que los tuyos.
soy un hombre abrochado a la irrealidad
16 de Noviembre 2009
borbotones
cuatro quesos y heroína
oligofrenia rumana,
Enola Gay fumigando
nuestras entrañas.
tus ojos,
el color del iodo
sobre las heridas
heroína
y los poros del cerebro
abriéndose como tulipanes
mecánicos
9 de Noviembre 2009
domingo
y el dolor intentando escapar
como un preso
por las cornisas de una certeza
cuando te vayas a Chequia
lloraré como un Kafka expatriado
5 de Noviembre 2009
papel continuo
El miedo callado del kamikaze.
Que nota palpitar el cerebro contra el cráneo, bajo el casco sudado.
Es el miedo callado de la mujer que no besa entre semana.
La vida es un pelotón de fusilamiento imprimido en papel continuo.
La hoja, de momento, se ha cortado por encima de nuestras cabezas.
El gato de fuego no ronronea, sólo arde.
23 de Septiembre 2009
fraticidas cobardes
El enemigo acaba convirtiéndose en un aliado, porque en el fondo, nadie cree en la causa por la que lucha.
12 de Septiembre 2009
purasangre
Fue una muerte de perfil, como la de un torero en un poema de Lorca.
O la de un feto en el vientre de una madre.
Nos mirábamos con los ojos de la sal sobre las arterias del tomate.
Incapaces de apartar la vista de la musculatura roída.
Fue una muerte de perfil, como la de un caballo sobre la paja.
6 de Septiembre 2009
Noté morir algo bajo el pie del embrague. Podía ser un caracol, un conejo, o una certeza. Hay algo extrañamente mágico en el nombre de los cócteles. Estoy pensando en secuestrarte. Y escaparnos a algún sitio donde no exista nadie. Ni siquiera nosotros. Voy a prenderle fuego a todas las cosas que no significan nada. Empezaré por mí, y seguiré por el vacío. Ya no tengo edad para escribir títulos. El suicidio es la forma más elegante de despedirse a la francesa . Soy un soñador, no un imbécil. Prefiero la rabia a la pena.
2 de Septiembre 2009
la nieve sobre el puente
Con el principio del frío seremos, poco a poco, mejores. Mientras tanto, la arena se depositará bajo tu cuerpo como troncos bajo las piedras de las pirámides, ante la mirada de los esclavos.
El mundo va a seguir siendo el mismo, ahora que nos sentimos todos como en un campo de refugiados. Ahora que sabemos que sólo queda escribir o ahogarse. He soñado con la nieve sobre el puente en la portada del disco de Joy Division. Con el principio del frío seremos, poco a poco, mejores.
28 de Agosto 2009
cuando sepa que eres una mujer
que va a morir sola,
te abrazaré
como ahora abrazo a mi abuela
los galones
hay que ganárselos,
y las jerarquías
respetarlas
los ancianos
y los generales,
lo saben
26 de Agosto 2009
La mayoría de veces el arte no es importante, sólo lo es la guerra de trincheras que existe en la cabeza del artista.
20 de Agosto 2009
Knock Nevis
El humo negro seguirá manchando todas las tardes. Escribiré una oración por cada uno de tus miedos. Puedes pasarte la vida imaginando cómo reaccionaría tu cuerpo ante un balazo, pero si el mayor de tus riesgos es enamorarte o bucear con bandera amarilla, estamos jodidos.
He estudiado seis formas de desaparecer (ante la mirada roja de un negro). Había chorros verdes de sangre oscura en el suelo. Podría seguir mirándote como si fueras la última cosa a la que poder mirar.
En el sueño, Himmler escupe sobre su retrato, se automutila, y pisotea el brazalete. Somos los mismos que pintaban bisontes en las grutas hace años.
Mañana, alguien seguirá ideando nombres extraños para los petroleros, mirando al mar como sólo un preso mira al cielo.
Esta noche hay una mujer arreglándose en algún cuarto de baño para ti, y tú aún no la conoces. Pensaré mucho en nosotros cuando hayamos muerto. La gente sigue agachando la cabeza las noches de lluvia.
7 de Agosto 2009
cenizas
Me desperté, me hice una paja, y me afeité. Cogí un billete de cincuenta de entre las páginas de Veinte mil leguas de viaje submarino, y bajé a la calle. El calor se agarraba a los cuerpos como las manos de un violador. Arranqué el motor, y salí de la ciudad.
Crucé la costa con las ventanillas bajadas y me detuve ante la puerta de su casa. Mi padre leía el periódico al otro lado del jardín. Entré, me abrazó, y comimos y bebimos el resto de la tarde.
Como en cualquier noche de Agosto hubo una mala pregunta, y fue mía. ¿Qué canción quieres que suene el día de tu entierro? Los dos nos quedamos en silencio mirando las cortezas de queso mordidas sobre el plato.
Me fui de su casa, y se quedó sentado en el borde de la cama. La camiseta de tirantes reposaba sobre su barriga como un animal tranquilo. Me di cuenta por primera vez de porqué le quería. Ocurrió de repente. Como la lluvia inesperada. O el olor del barro recién pisado.
Subí al coche y encendí un cigarro. Me quedé mirando el fondo iluminado de la piscina vacía mientras en mi cabeza sonaba el Hallelujah de Jeff Buckley.
Salí de allí, y pensé en el día que Keith Richards esnifó las cenizas de su padre. Nadie pareció entender un gesto de amor tan puro. El acto siempre está por encima del pensamiento.
4 de Agosto 2009
no dedico mi vida a nada
no dedico mi vida a nadie
la poesía no nos salvará de la vida
pero la vida tampoco va a hacer
gran cosa por nosotros
no me pidas que salde todas mis deudas
seguramente los dos seguiremos lamiendo
de la misma montaña de sal
21 de Julio 2009
Banderas dobladas
Nací víctima de mi madre, moriré víctima de mí mismo.
Todos los secuestrados, al sostener el periódico ante la cámara, intuyen la noticia de su muerte en la portada del día siguiente.
Las canciones alegres duran una noche de verano, las tristes, toda la vida.
Me siento como el piloto que se niega a encender los motores auxiliares, pese a llevar viendo el humo negro mucho tiempo. Alguien que se queda mirando, a través de las ventanillas, cómo el océano se acerca a sus pupilas.
No estoy esperando que alguien le entregue una bandera doblada a mi madre por mi cadáver.
5 de Julio 2009
3 de Julio 2009
Virgen de Guadalupe
Aparté la mirada de las córneas de la Virgen de Guadalupe, mientras las moscas se acercaban a las velas.
He olvidado el nombre de los ríos, de las calles, y de los dictadores. He olvidado cualquier recuerdo memorizado contra mi voluntad. Cada vez que duermo con una adicta, todo vuelve a oler a la soga del muerto. Me asusté cuando mi sudor empezó a oler como el suyo. Después me escapé. Nunca he podido mirar a una cámara, ni aguantar la mirada más de dos frases. Eso me ha llevado al individualismo y al miedo. Conviértete en el papel que interpretas o préndele fuego al teatro. En el espejo, sólo veo a un hombre permanentemente decepcionado. Mis facciones son la desesperación de un autorretrato de Adam Neate.
Aparté la mirada de las lágrimas de cera que caían sobre los pies de la virgen mexicana. Fui incapaz de levantar la cabeza.
26 de Junio 2009
me quedé mirando las paredes de mi iglú
pensando en las cabezas de minotauro
que sonríen degolladas junto
a montañas de azafrán
en los momentos que median
entre el miedo y el placer
hedonismo, irrealidad, y sex pistols
me quedé mirando las paredes de mi iglú
esperando a que se deshiciesen sobre mí
27 de Mayo 2009
Dolk
Cuando se duerme, me quedo en silencio mirando sus tatuajes, como un niño levantando el cuello hacia el techo de la Capilla Sixtina.
Ni siquiera dormida parece inofensiva. Mi abuelo decía que no me fiase de una mujer a la que no hubiera visto llorar.
Si tuviera los brazos suficientemente largos, escribiría en el techo, no quiero volver a dormir contigo.
En el suelo está mi nómina, sus bragas, y un folleto de una escuela de buceo.
Nuestro reflejo, en cualquier parte, me recuerda a ese stencil de Dolk. Una pareja abrazada, con granadas de mano en lugar de cabeza. Y cada uno, a punto de tirar de la anilla del otro.
Mi abuelo era el hombre más inteligente que he conocido.
21 de Mayo 2009
No quiero ver morir a mi padre. No quiero ver morir a mi madre. No quiero ver morir a la mujer que duerme conmigo.
Soy un hombre cobarde, incapaz de enfrentarse a la forma del dolor.
Besaré mis zapatos antes de enterrarlos.
9 de Abril 2009
golpe en la sien
Aquí dentro (golpe en la sien) tú y yo hacemos grandes cosas juntos. Todas esas cosas que sólo existen en las paredes químicas de nuestras cabezas. Cosas bonitas y extrañas, en cualquier caso. Como tu perfil manga recortado en mitad de la noche.
La primavera sólo es un nombre al principio del próximo túnel. Alguien debería drenar este exceso de testosterona. Somos animales asustados respirando bajo la corteza de un cedro.
Los pájaros seguirán volando gracias a un principio físico que desconozco. Soy el hombre que da la mano a los niños que no son sus hijos.
25 de Marzo 2009
tendones
Otra vez esa maldita sensación de que podría sentarme junto a un muro, y comérmelo poco a poco, en pequeñas magdalenas de hormigón. Esa maldita sensación de ser el último hombre bailando sobre la última placa tectónica. De notar los haces de músculos tensarse como los cables de un ascensor, mientras el cielo se desprende como velcro viejo. Otra vez esa maldita sensación de que podría sobrevivir a casi cualquier cosa. Incluida tu mirada.
23 de Marzo 2009
en la estación
nadie mira cómo amanece
leen sus periódicos
miran al cemento
silencian sus teléfonos
los humanos han muerto
nadie mira cómo amanece
5 de Marzo 2009
El pánico ante la frialdad con la que te deshaces de las cartas de las mujeres a las que quisiste. Es el mismo pánico ante la frialdad con la que jodes con mujeres a las que nunca querrás.
1 de Marzo 2009
purpurina azul
Un ruido sordo y seco. Como el de un gato cayendo al suelo desde lo alto de un faro. Hay corrientes de efedrina flotando, como un soplo de purpurina azul, en los agujeros negros de mis miedos. Cada vez que cierro los ojos veo un planetario en la bóveda de mi cabeza. Cada vez que los abro veo un gato muerto a los pies de un faro. Está empezando a amanecer sobre el esqueleto de la ciudad. Los aviones despegan de entre las vísceras iluminadas. He oído un ruido sordo y seco. El faro se ha apagado.
27 de Febrero 2009
no creía en aquel amor de crash test dummies
pero, al menos, era una forma de amor.
después de cada colisión,
alguien nos recolocaba la cabeza
y devolvía a nuestra posición inicial
18 de Febrero 2009
la droga llega con las primeras decepciones
las corbatas con las primeras expectativas
la muerte con las primeras ansias de vida
9 de Febrero 2009
me siento tan sucio al despertarme
que algunas veces
pienso en lavar mis vísceras
a mano
con agua oxigenada
colgarme con pinzas del tendedero
y ver como oscila mi sobra
mientras poco a poco
se dibujan las siluetas
de los cuervos
sobre el suelo
de ladrillo rojo
4 de Febrero 2009
fyi
El mundo laboral degüella el noventa por ciento de mis valores y principios. La vida por definición es absurda, y trabajar para alguien no ayuda a mitigarlo.
Cuando miro a esa gente, sólo puedo pensar en ahorcarlos, uno a uno, con el cable de sus ratones.
El cargo que aparece bajo sus nombres en las tarjetas de visita, es la falsa esperanza del ahogado que deja de ver la orilla.
Sus zapatos, sus acrónimos, sus jerarquías. Sus almas de sicario desprovistas de la verdadera nobleza del asesino.
Ser el hombre importante de una empresa, no te convierte en un hombre importante.
Lo peor de una sociedad no está en sus cárceles, está en sus empresas, que en el fondo, no dejan de ser cárceles.
7 de Enero 2009
la noche después del apagón
las cosas empiezan y acaban,
con la misma incertidumbre
que se preparan las velas,
la noche después del apagón.
29 de Diciembre 2008
16 de Diciembre 2008
ladrones de ojos
Cuando alguien lea esto, dentro de unos años, utilizando un simulador de la vieja Internet. Y se avergüence de nuestros miedos, y especialmente de la tecnología utilizada para difundirlos. El día que el verdadero reto sea desaparecer, y perder la identidad virtual. Alguien nos recordará, con el mismo cariño, con el que nosotros miramos las fotos amarillentas, de los desconocidos que nos engendraron. Y pensará que somos los nietos de las enfermedades amables. Y los padres de la precariedad tecnológica. La noche que los ladrones de ojos se conviertan en los nuevos camellos de la biometría.
6 de Diciembre 2008
somos hombres
permanentemente predispuestos
a algo que aún desconocemos
somos órganos frescos
en la sala de espera
de un país extranjero
3 de Diciembre 2008
vives solo
comes solo
paseas solo
duermes solo
¿no es un exceso
de ausencia?
seguramente,
pero sólo ahora
entiendo qué es
estar solo
hablas solo
escribes solo
30 de Noviembre 2008
pulpa de tomate
La he visto corriendo cerca del mar, boxeando contra un árbol, luchando, como siempre, contra sí misma.
No parecía ganar, pero al menos, parecía creer en lo que hacía. Mi sombra, cinco años después, con las muñecas rotas y las manos rojas como palomas abiertas por la mitad.
Siento todo lo escrito. Ha sido una época extraña. Escribir no me hace feliz, pero no escribir tampoco.
Es sábado y la calle huele a pulpa de tomate.
27 de Noviembre 2008
reacción animal
Algunas veces, pienso en cómo hubieran sido las cosas, si la gente que ha diseñado la persona en qué me he convertido, se hubiera mantenido al margen.
Si la gente que decidió cómo rellenar los días, las carencias, y las fisuras, hubiera optado por no hacerlo.
Algo así como el cuidador del zoológico, que deja las puertas de las jaulas deliberadamente entreabiertas. Y se sienta, entre las palmeras, a esperar la reacción animal.
18 de Noviembre 2008
30 de Octubre 2008
algo ajeno
No puedes encerrarte en una campana de cristal y tratar de ser puro, nuevo, y original. Seguramente acabarías imitando el sonido del silencio.
Decir que está todo escrito, inventado, y follado, me parece asumir una derrota prematura. Como dejar que una madre muera calcinada por un incendio que sólo existe en su cabeza.
En cualquier caso, mi vida y mi escritura, se quedaron suspendidas en algún punto hace tres años. No han evolucionado, son agua estancada. El miedo es un cepo en un jardín de un metro cuadrado.
Siento vergüenza al pronunciar. Mi vida. Mi escritura. Me parecen algo terriblemente ajeno. Como una tercera mano. Sobre la mesa de un hombre que come solo.
26 de Octubre 2008
23 de Octubre 2008
jack london
Cuando pienso en el amor, pienso en un lugar lejano, en un pueblecito escandinavo. Cuando pienso en la muerte, pienso en Jack London, y pienso en sus esquimales.
Esta mañana, el cielo se ha abierto como una naranja. Azúcar de domingo para cerebros depresivos. Cualquier vida es un desperdicio. Seguramente, el único error es tratar de demostrar lo contrario.
Hay una mujer en el suelo. Replegada sobre si misma como un planeta pequeño. Esa mujer eres tú. De todos mis accidentes, eres el único contra el que volvería a estrellarme. De cabeza.
Cuando pienso en ti, pienso en tulipanes rotos, y pienso en abrazar algo descascarillado.
15 de Octubre 2008
27 de Agosto 2008
soy un hombre feo
que vive
en un sitio feo
el desprecio que
siento por mí
sólo es comparable
al desprecio que
siento
por todo
lo demás
no tengo
problemas
reales
más allá
del hastío
o la decepción
no soy alguien
que necesite
una catástrofe
aérea
ajena
para volver
a creer
en la vida
simplemente
creo
que la vida
no despega
esta es otra
de esas noches
en las que noto
ahí arriba
que la idea
del suicidio
se acerca
como una mosca
a una bombilla
recién encendida
30 de Julio 2008
mediterráneas
Mujeres con golondrinas de colores tatuadas en el antebrazo izquierdo, y mujeres escurridizas como el lomo de una carpa. Mujeres abatidas por sus propios disparos, y mujeres que riegan sus barriles de pólvora. Mujeres extrañamente delicadas que parecen no excretar, y mujeres que rezan por un último papel secundario digno. Mujeres apocalípticas esperando un resbalón en cualquier cornisa, y mujeres con coños alegres que se repliegan como la defensa de un equipo italiano. Mujeres con las que no volverás a dormir, y mujeres que no volverán a dormir con nadie. Mujeres que sueñan con un arpón que ampute sus colas de sirena, y mujeres que nunca olerán a mar.
3 de Julio 2008
la forma del dolor
atestigua
que la belleza
sólo se sincera
a través del
sufrimiento
así que
para olvidarnos
de lo que fuimos
deberíamos
esconder
tus pezones
y mi orgullo
en una cajita
una de esas
que registran
los últimos
bandazos
del avión
antes de
implosionar
y saltar
en pedazos
19 de Junio 2008
agazapada
Había calles cortadas en el mapa de su cabeza. Tenía los tobillos tatuados, la espalda tatuada, las entrañas tatuadas. Era una mujer agazapada en esta ciudad que se mutila a si misma.
Había algo terriblemente visceral en cada uno de sus gestos. Y lo escondía tras ese enorme telón de pelo que le cubría los ojos. Si te acercabas lo suficiente, podías ver a Nerón en su mirada, cada vez que encendía un cigarrillo.
Quizás su único problema, es que era una mujer por la que nunca nadie hubiera muerto. Ni matado.
3 de Junio 2008
dormimos abrazados
a pequeños teléfonos móviles,
esperando que se iluminen
como bengalas en mitad de la noche
somos náufragos
embotellando mensajes
de ciento sesenta letras,
disparando poesía al aire
como mejicanos borrachos.
la tecnología ha acabado con el amor
alguien debería acabar con la tecnología
30 de Mayo 2008
escombros
Si fuera capaz de escribir con sinceridad, reconocería que he vuelto al juego y a la droga. Aunque claro, seguramente alguien se asustaría al leer eso. Me despierto con polvo en la cabeza. Bajo banderas de colores. Escuchando fados portugueses cantados en alemán. Algunas veces, cuando recuerdo el niño que fui, aparto la mirada del hombre en el que me he convertido. Tengo veintisiete años, y sufro demasiado. Miento tanto que mi vida ya no existe. El mundo no necesita amor. Necesita algo en lo que creer. Llevo dos años escapando del suicidio de la mujer a la que quise. Tengo la sangre triste y sucia. Como la mirada. A veces, en el espejo, sólo veo un edificio en llamas. Prométeme que barrerás mis escombros.
13 de Mayo 2008
soy incapaz
de respetar
mi sueldo
porque
soy incapaz
de respetar
mi trabajo,
así que bebo,
apuesto,
viajo,
y regalo el resto
y dar un billete
a un mendigo
no es un acto de
caridad,
es sólo
un agradecimiento
por tener cojones
a vivir
con sinceridad
24 de Marzo 2008
si no consigues que tu vida se convierta en una obra de arte
intenta, al menos, que tu muerte sí lo sea
quítate de en medio, con algo de estilo
2 de Enero 2008
cabezas de ciervo
somos una generación de hombres
maltratados por mujeres.
tipos duros,
encerrados en cuerpos fuertes,
escondiendo a niños débiles.
hombres agarrados
a cualquier adicción
que nos permita olvidar la sangre,
pero no la herida.
animales asustados
incapaces
de desprenderse del cepo.
somos una generación de hombres
padeciendo
el efecto rebote
de siglos de machismo.
28 de Noviembre 2007
matar a la ciudad
Necesitaba matar a la ciudad. No se trataba de acabar con las personas. Se trataba de aniquilar a la ciudad. De arrancarle las entrañas. De hundirle un brazo en el útero. De abortarla.
Esta ciudad manchada de bombillas rojas de navidad. Como el sarpullido incipiente en el cuerpo de un niño. Esta ciudad hostil y dura, capaz de morir matando. Esta Barcelona herida, mentirosa, y loca. Como cualquier mujer que en su día fue guapa. Esta ciudad que extermina a los mendigos sin mirarles a la cara. Esta ciudad sin agallas.
No estaba hablando de prenderle fuego, ni de dinamitarla. Estaba hablando de mellarle la boca, y obligarle a que se trague la lengua. De enterrarla viva. Y dejar que se asfixie bajo su propio nombre.
8 de Noviembre 2007
habitación 728
Nieva en Munich. Son las dos de la mañana y he llamado a todas las habitaciones de la séptima planta. Es algo que siempre hago en los hoteles. Busco alguien con quien hablar. He salido al pasillo a por hielo, y he vuelto con Mamita, la cubana de setenta años del turno de noche del servicio de habitaciones. Es la única que habla castellano por aquí. Nos hemos tumbado en la cama, y hemos alardeado de lo que cada uno ha perdido. Empate a tristeza en la séptima planta del Hilton de Munich. Abajo, los árboles tienen esos colores que sólo existen en los fondos de pantalla de Windows. Nunca había pensado en saltar a un enorme salvapantallas como forma de suicidio. Mamita, antes de irse, ha dejado en el lavabo junto al champú dos botellitas de jack daniels. Creo que se lo agradeceré toda la vida. En Munich amanece como en los libros de religión. Con dos rayos de sol atravesando una nube. He desayunado almendras y bourbon, y me he quedado dormido. He vuelto a soñar con la chica de las pestañas demasiado cortas. Como los extremos de una cuerda quemada. En el sueño, la chica abandonaba la ciudad en un taxi negro. No he podido ver la matrícula.
4 de Septiembre 2007
bajo consumo
No fue la guerra entre los dos hemisferios, ni aquella extraña epidemia que empezó afectando a los zurdos. No fue la tinta con la que los asiáticos se tatuaron los genitales a principio de siglo. Ni la frialdad de la mirada de algunas mujeres. Lo que acabó definitivamente con la civilización moderna fue la bombilla de bajo consumo.
Todos aquellos esfuerzos por prolongar la vida del planeta, acabaron con ella. El mundo se fue apagando, poco a poco, como la antorcha de una mujer en la puerta de una iglesia. La falta de luz nos convirtió en una raza triste y melancólica que olvidó mirarse a los ojos. Una raza incapaz de desearse, y reproducirse.
Lo que acabó definitivamente con todo fue la falta de intensidad.
7 de Junio 2007
creo que podría
enamorarme
de cualquier mujer,
que encienda
los cigarros
con cerillas.
al menos, durante
sus dos
próximos cigarros.
después, el mundo
volvería a ser
un sitio horrible,
deprimente
donde
incluso las cosas
concebidas
para ser bellas
fracasan
en su intento
3 de Mayo 2007
jukebox
El día que Madonna se suicidó, un millón de niños no pudo soportarlo, y acabaron también con sus diminutas vidas.
Madonna apareció en el baño de su casa. Había hundido, uno a uno, treinta vinilos de Like a Virgin en su entrepierna.
Un diario británico consiguió publicar aquella foto. En el titular podía leerse. El coño muerto de Madonna parece una enorme jukebox.
En la siguiente página, pequeñas japonesas yacían en el suelo. Junto a pelucas rubias.
1 de Marzo 2007
en barrena
qué se puede esperar de una raza
incapaz de aceptar
su propio
deterioro físico
nos abrimos,
nos cosemos,
nos inyectamos
intentamos aparentar
que la vida
no nos ha
pasado por encima,
como si eso fuera posible
de algún modo.
hace un tiempo,
una mujer aplastada
por su propia belleza,
me dijo que el mundo
parecía haber
olvidado,
que somos cuerpos
cayendo
en barrena
hacia la putrefacción
5 de Enero 2007
emergencia
Ducharse costaba tres euros. Pero no podías hacerlo con una moneda de dos y una de uno. Tenías que meter tres monedas de un euro.
Después de eso, la puerta se abría y veías un pequeño bote de jabón con algo de mierda en la punta del dosificador.
Había una ventanita que daba a un patio interior. Sacaba la cabeza por allí mientras me enjabonaba la polla y el ombligo, y esperaba que alguna cortina se corriese. Supongo que sólo esperaba encontrar algo de vida en el resto del hostal.
Y de pronto, el agua dejaba de caer, y el resorte de la puerta volvía a saltar. Eso significaba que los tres euros no daban para más.
Entonces, volvía a la habitación, aún con jabón en las orejas, y esperaba que alguien siguiese las huellas de agua que dejaba sobre la moqueta roja.
El tercer día, una chica llamó a la puerta y me pidió tres euros. Es una emergencia, dijo. Y me acercó uno de sus sobacos para tratar de demostrarlo.
Cuando bajé a la calle, la chica de los sobacos estaba pidiendo una cerveza en el bar de abajo.
28 de Diciembre 2006
fallo hepático
Con el tiempo, empiezas a hablar con el cerco que deja la jarra de cerveza sobre la barra. Cuando comprendes que el cerco no va a contestar, estrujas la bayeta con la que el camarero ha limpiado la barra, dentro de tu vaso. Pero claro, eso es sólo con el tiempo.
Beber es una buena forma de dejarse morir. Lenta y poco certera, pero suficientemente buena para cualquiera incapaz de algo más definitivo.
La mayoría de las veces, el mundo sólo es soportable con resaca. Con esa realidad amortiguada. Blanda y poco hostil. El resto de veces, el mundo es definitivamente insoportable, y ni siquiera el alcohol puede luchar contra eso.
Algunas noches vuelvo a casa dándole la mano a un pequeño mono. Es un animal con respuestas ingeniosas, aunque sólo yo pueda verlo. Hablamos de todo un poco, y al final de la noche, me gusta creer que es él quien me mete en la cama. Herido.
La gente piensa que Leaving Las Vegas es una situación lejana e improbable. Aunque claro, normalmente, cuando entiendes que algo se ha roto ahí dentro, suele ser demasiado tarde.
13 de Diciembre 2006
impulso
una vez pensé
matar a un hombre.
matarlo de una forma
sincera y cruel.
era un hombre
al que quería.
de hecho,
era un buen amigo.
lo cierto es que
el impulso,
poco a poco,
desapareció.
como el agua
que se escapa
por un sumidero.
cualquiera puede
ver el rastro.
y ahora,
cada vez que ese hombre
me mira.
lo ve.
12 de Diciembre 2006
la condición humana
Un grupo de minusválidos mira el mar. Los inválidos miran las olas y miran las rocas, pero no se miran a si mismos. Seguramente porque mirarse entre ellos, es mirar a la muerte. Cara a cara.
Así que miran el mar. Y el sol se refleja en sus sillas.
Y esta no es una historia triste, ni siquiera una historia cruel. Pero es una historia real.
Un negro se acerca al grupo de inválidos y les ofrece gafas de sol. Gafas con los cristales ahumados y las patillas doradas.
La gente que come a unos metros de los negros y los inválidos, siente pena por ambos, y a su vez, se convierten en los jueces de la escena.
Los minusválidos no miran las gafas. No miran al negro. No miran el mar. Se miran por primera vez entre ellos, y poco a poco, empiezan a insultar al negro.
Y el negro guarda, humillado, las gafas de sol en una bolsa de cuero. Y se marcha de allí.
Caminando.
28 de Noviembre 2006
el hombre recto (ilustrado por elena gallen)
El Hombre Recto miraba cómo sus hijos discutían por un juguete. Y los niños le miraban esperando algún tipo de privilegio frente al otro.
El Hombre Recto fumaba, y de vez en cuando, tragaba saliva.
Los Niños Torcidos estiraban cada vez más fuerte del osito de peluche, pero el oso no se quejaba. Sabía manejar ese tipo de situaciones.
Entonces, como todo el mundo esperaba, el Hombre Recto tomó una decisión salomónica. Apagó el cigarrillo y se levantó. Partió a cada uno de sus hijos por la mitad, y le dio dos mitades diferentes al Osito. Que se fue de allí sonriendo. Perdiendo pelusillas de peluche por la pierna izquierda. Y arrastrando a medio niño con cada mano.

16 de Noviembre 2006
el cincel
Luo sujeta un cincel con los dientes. Mira un trozo de madera bajo la luz, desde distintos ángulos, y sonríe. Lo acaricia sin prisa, mientras el calor del flexo le llena la frente de pelotitas de sudor.
Talla la madera despacio. Con una inquietante precisión. Poco a poco, el suelo se va llenando de virutas rizadas. Como los restos de una melena de madera.
De vez en cuando, Luo bebe agua, y apaga la luz. Se frota los ojos, y vuelve a encender el flexo. Se chupa el meñique y lo pasa por las superficies recién pulidas. Para comprobar si aún quedan pequeñas astillas.
Sonríe. Y sigue tallando.
Cada vez más feliz, y cada vez más viejo. Luo pasó toda la vida con aquella talla.
Un día supo que había terminado. Abrió la mano, y sonrió satisfecho. Dejó las gafas sobre la mesa, y se rascó la barba. Luo no tenía nada en las manos.
Apagó el flexo. Y dijo. La vida es una talla, de la que al final no queda nada. Sólo virutas que recuerdan el proceso.
8 de Noviembre 2006
existen
mujeres
que no existen.
mujeres
con los ojos
rasgados
y la cara
verde.
con graciosos
gorros
acabados
en punta.
y cascabeles
que cuelgan
del borde
de sus botas.
mujeres con cara
de hamster
que muerden pipas.
subidas a las
ruedas
de sus jaulas.
existen
mujeres
que no existen.
completamente
decididas a
arruinarte
la vida.
mujeres
a las que
resulta
imposible
no amar.
27 de Octubre 2006
la cajita
El tutú no era blanco, pero eso sólo lo sabías al abrir la tapa. Entonces veías a una chica tumbada sobre terciopelo rojo, vestida con un tutú gris.
La chica no se levantaba cuando empezaba la música. Pasaban unos segundos, y se ponía en pie con desgana. Podías oír como chirriaban las bisagras de sus rodillas. Y las de sus codos. Incluso, si escuchabas bien, podías oír el mecanismo que controlaba sus párpados.
La chica del tutú gris giraba sobre si misma con los brazos caídos. Levantaba únicamente la cabeza cada vez que pasaba ante el espejo de la cajita, y se miraba con asco. Lloraba, y decía. Cada vez que alguien abre la caja, vuelvo a nacer, y vivo durante los dos minutos siguientes.
Entonces, se volvió a tumbar, y me pidió que cerrase la tapa. Pero antes de hacerlo, dijo, corta el cordón umbilical que me ata a la caja.
Así que, la cajita dejó de ser madre, para convertirse en ataúd.
26 de Octubre 2006
nike
La gente no empieza a correr para adelgazar. La gente empieza a correr cuando su hijo se suicida. Cuando alguien atropella a su perro. Cuando alguien se folla a su mujer.
La gente no quiere perder barriga, quiere huir. Para llegar a algún sitio, que permita olvidar el perro abierto por la mitad, el hijo abierto por la mitad, tu mujer abierta por la mitad.
Cuando llevas cuarenta días en una clínica de desintoxicación, alguien te pide que recuerdes el siguiente slogan. Cada vez que te apetezca beber, sal a la calle a correr. Así que si miras bien. Verás hombres perseguidos por vasos largos de ginebra, resoplando en los semáforos.
Hombres que siguen corriendo, sin apenas resuello, porque saben que si miran atrás, verán a un hijo muerto.
Y seguramente, también verás, un millón de niños que se llaman Forrest Gump, perdiendo pedazos de prótesis, calle abajo.
17 de Octubre 2006
19 de Septiembre 2006
patos de cerámica
Los patos de cerámica, aún son patos de verdad, en el momento que alguien los posa sobre una mesa.
Después empiezan a perder plumas y, poco a poco, se van quedando rígidos, hasta que sus ojos se convierten en aceitunas. Negras y sin hueso.
Los patos de cerámica, al principio, se entusiasman con la televisión. Pasan horas mirándola. Algunos incluso se enamoran de la chica del tiempo. Aunque suelen ser tímidos, y nunca dan el primer paso.
En el fondo, sólo aspiran a que alguien les de un golpe, para verse a si mismos, rotos en varios trozos. Desparramados en el suelo. Para ver la cara de quién les barre. Porque los patos de cerámica, una vez rotos, son como las lombrices. Siguen vivos, en distintos trozos, durante unos segundos.
Los patos de cerámica sólo esperan que alguien les libere.
14 de Septiembre 2006
vueling
Los vuelos baratos han arruinado mi vida. Me despertaba a las dos de la mañana y cogía un avión a las seis. Ella siempre decía. No deberías irte tan pronto. Me quedo muy sola.
Cuando volvía, las sábanas olían a vuelos baratos, ya sabes. Olían a mi mejor amigo. Al ruso del segundo. A su mejor amiga.
Ella arqueaba las cejas y decía. Despegas siempre muy pronto y me quedo muy sola. Y bueno, con eso no tengo suficiente. Y señalaba la caja de los consoladores.
No era un gran argumento. Ni siquiera una gran excusa. Pero me tumbaba junto a ella. Y trataba de adivinar qué pelo púbico correspondería a quién.
Y esperaba al próximo vuelo.
7 de Septiembre 2006
banqueros
Julio es el presidente de un banco. Y Ramón, el vicepresidente. La elección de los cargos no fue demasiado justa, pero ya se sabe como funcionan estas cosas. Una tarde lanzaron una moneda al aire. Y bueno, Ramón agachó la cabeza, y felicitó a Julio. Sin demasiado entusiasmo, ni demasiado rencor.
Así que desde aquel día, cada uno puso un cartelito con su cargo, en el suelo, junto al banco en el que mendigaban.
Ramón trataba de usted al señor presidente del banco, y bueno, a Julio se le saltaban las lágrimas de la risa, y decía. Tutéame coño, ni que fueras un empleado.
Y así pasan las tardes. Mirando el cazo de las monedas. Esperando una buena opa hostil, dice Julio.
Y cada noche, mientras empujan el carrito, y se dirigen al cajero donde siempre duermen, la misma broma.
¿Otra noche en El Ritz?
estrellas fluorescentes
La locura ha vuelto. Y esta vez, parece que para quedarse. Ayer la vi, al encender la luz, a media noche.
Estaba sentada sobre la mesa. Con los pies colgando y la barba llena de migas. Mordía un trozo de pan y me dijo. Cuando duermes, incluso pareces cuerdo. Después se levantó, apagó la luz de la mesita, y susurró. Voy a estar aquí durante un tiempo. Como cuando eras niño. Y mirabas las estrellas fluorescentes pegadas en el techo. Y poco a poco, empezaste a notar que las cosas no eran del todo normales.
Buenas noches.
31 de Agosto 2006
el hombre recto
El Hombre Recto miraba cómo sus hijos discutían por un juguete. Y los niños le miraban esperando algún tipo de privilegio frente al otro.
El Hombre Recto fumaba, y de vez en cuando, tragaba saliva.
Los Niños Torcidos estiraban cada vez más fuerte del osito de peluche, pero el oso no se quejaba. Sabía manejar ese tipo de situaciones.
Entonces, como todo el mundo esperaba, el Hombre Recto tomó una decisión salomónica. Apagó el cigarrillo y se levantó. Partió a cada uno de sus hijos por la mitad, y le dio dos mitades diferentes al Osito. Que se fue de allí sonriendo. Perdiendo pelusillas de peluche por la pierna izquierda. Y arrastrando a medio niño con cada mano.
29 de Agosto 2006
Donut
Resulta imposible seguir creyendo en la raza humana después de un día en la playa. A veces, me quedo mirando el agua, y rezo. Y pido un tsunami redentor que nos extinga.
Resulta imposible no pensar en las palabras mutilación, asco, y rastrillo clavado en el cuello. Somos una raza torpe y celulítica. Somos una raza con las tetas caídas.
La publicidad es capaz de casi cualquier cosa, así que por un momento hemos estado a punto de creer que las chicas Dove son normales. Las chicas Dove son pelotitas de mayonesa sonriendo.
A veces, cuando veo que la gran ola no llega, sigo rezando. Y le pido al viento que arranque una sombrilla. Y sólo puedo pensar en una brocheta de ingleses.
Para esto es para lo que trabajas el resto del año. Para estos quince días. Para oler a algo que imita al aceite de coco. Para que un hooligan de cinco años se seque la colita con tu toalla. Se supone que esto es con lo que sueñas cuando miras el calendario en Enero.
Imagina una playa sin megafonía. Un sitio donde los niños se fuesen perdiendo lentamente y nadie los reclamase. Una playa con un gran agujero en medio por el que precipitarse.
Y extinguirse.
Una playa en forma de donut.
21 de Junio 2006
los dinosaurios
no se comieron
unos a otros.
tampoco fue un meteorito.
una tarde
se acercaron
a un acantilado
y se dejaron
caer
ya no podían más.
ahora
en los acantilados
hay catalejos
y los niños gastan
sus
monedas
pensando que
el mundo
es algo
bello
un buen sitio
los dinosaurios lo entendieron
todo
mucho antes
1 de Junio 2006
agua mineral
Cuando Liu se aburrió de su aspecto asiático, entró en un supermercado, y desenroscó dos tapones de FontVella.
Usó los tapones como lentillas enormes, pensando que eso separaría sus párpados.
Si la mirabas desde lejos, podías pensar que Liu tenía unos enormes ojos azules. Pero vista desde cerca, Liu parecía una rana. O una imbécil.
Después de tres farolas, una bicicleta, y dos autobuses, Liu comprendió, que en el fondo, su aspecto asiático no era tan malo.
Volvió cojeando al supermercado, y comprobó horrorizada, cómo todas las botellas de agua estaban destapadas.
Y bueno, la ciudad se sembró de orientales atropelladas.
27 de Abril 2006
con los ojos muy abiertos
Cuando mi abuelo sonreía después de cada sorbo de agua, eso significaba. No sabes lo que es beber tu propia meada.
Cuando dibujaba una parábola en el aire que sólo él veía, eso significaba. Fuego cruzado.
Cuando se tapaba la cara para que no pudiésemos verle llorar, eso significaba. Los alemanes nos hicieron cosas horribles.
Cuando cerraba la puerta del baño para que no pudiésemos verle mear, eso también significaba. Los alemanes nos hicieron cosas horribles.
Un día, me tendió los brazos, y eso significó. Me estoy muriendo.
Después de eso, se desplomó sobre el suelo. Y murió con los ojos muy abiertos.
Mirando al cielo enemigo.
Dos guerras después.
20 de Abril 2006
los franceses tienen cara de camembert
Después de tres explosiones parece que algo se ha inmolado dentro del microondas. Abro la portezuela y miro cómo se deshinchan las burbujas de patata.
La última vez que comí puré medía menos que una papelera.
Iba con corbata al colegio.
Soñaba con meterle un dedo por el culo a mi profesora de piano.
No era un niño feliz.
Mis amigos jugaban a fútbol mientras Dominique me obligaba a copiar cien veces. Los franceses no tienen cara de camembert.
Me aterraba la Carnicera Bizca. Le olían los sobacos a salsa barbacoa. Cuando levantaba la vista, su ojo izquierdo apuntaba a las costillas de cordero, y el derecho a los pinchos morunos. Tenía hebras de carne entre los dientes.
La última vez que comí puré era un niño con miedo.
Y ahora, lo sigo siendo.
16 de Marzo 2006
follarse un cerebro
Sería bonito poder follarse un cerebro.
Y saber qué es lo que realmente alberga ahí dentro.
Rozar las dendritas con el glande.
Y entender los miedos y las adicciones.
Atravesar las meninges con condón.
Y no contagiarse de los brotes psicóticos.
Poner cachondo al cortex.
Y ver como la serotonina resbala y cae por tu nariz.
Sería bonito poder curarte usando sólo la polla.
11 de Marzo 2006
la novia cadáver
Claro que no puedo hablar de tu sangre fría de poner treinta ansiolíticos en fila. Y tragártelos de dos en dos.
No puedo hablar de tus tobillos colgando en el extremo de una camilla. Ni de la cara del chico de la ambulancia cuando te cogió en brazos.
No voy a explicar que lo único que pedías en la nota de despedida era un traje de novia. Y rímel en las pestañas.
Claro que no puedo escribir una frase que diga. Me has destruido.
Pero prefiero ser un escritor mediocre.
Y haberte salvado la vida.
3 de Febrero 2006
Gajos de mandarina
Después de tres horas sentado en la taza del váter, me levanto y me corto las uñas de los pies. Apago la calefacción y enciendo un cigarrillo. Giro el grifo del agua y no hay agua.
Bajo a la calle y compro una garrafa de cinco litros.
Cuarenta céntimos de euro después tengo los sobacos en remojo.
Soy tan asquerosamente educado que me doy los buenos días al verme en el espejo.
Vivir parece una equivocación menor después de unos calcetines limpios y unos calzones cómodos.
Me seco los sobacos con la capucha del albornoz. Me pongo los pantalones a cuadros del pijama y bajo a la calle.
Camino y meto la mano en el cajetín de las cabinas telefónicas. Camino tan rápido que los mosquitos estallan contra mi frente. Canto, silbo y floto. Durante las dos próximas horas soy Madonna. Soy Tyler Durden. Soy una niña de siete años con alas.
Paso junto a los escombros del último escape de gas. Hay gente que muere porque su vecino olvida cerrar el gas. O porque su mejor plan de suicidio pasa por volar el edificio entero. Con esa clase de gente vas a pasar el resto de tu vida.
Me despido de Uma Thurman. Que sonríe desde su poster de Pulp Fiction en lo que debía ser el salón. De color verde ahumado. Sobre el cerco marrón de lo que debía ser un sofá de tres plazas. Todo eso sobre la única pared que aún queda en pie. Hasta luego, Uma.
Es todo tan raro. Tan absurdo.
Canto, silbo y floto. Soy tan asquerosamente feliz que lanzo gajos de mandarina al aire, y trato de atraparlos con la boca. Y bueno, algunos caen al suelo.
23 de Enero 2006
Taxidermia
Imagina un niño con un altavoz verde tachado en la frente. Imagina un niño con un botón de mute en la cabeza. Imagina poder silenciarlo como haces con tu televisor.
Imagina uno de esos niños que llora como los dibujos animados japoneses. Con la boca muy abierta, y los puños cerrados. Ver como le tiembla el labio. Y no oír nada. Ver sus asquerosos chorros de lágrimas horizontales. Y disfrutar del silencio.
Piensa en todos esos niños que se arrastran por el suelo de los aviones. Que berrean en restaurantes. Esos espermatozoides con mucha movilidad venidos a más. Esos monstruos tamaño souvenir con sus babas, sus mocos, y sus varicelas.
Esos niños que corren los cien metros pasillo sobre el techo de tu casa. Subidos a un pequeño camión de bomberos con cinco tipos diferentes de sirena. Los días impares son bomberos. Los pares policías. Y el fin de semana tarzán de la jungla.
Esos piojos hiperactivos que hunden la mano en la salsa de tomate y se acercan a ti con los brazos extendidos. Piensa en el olor de esas toallitas húmedas tratando de tapar el hedor de sus culos. En sus berridos cuando viajan en tren. En tus ganas de acariciarlos y lanzarlos a la vía. Piensa en la taxidermia y en la cabeza de todos esos pequeños animales colgando de tu salón.
7 de Enero 2006
Helado de fresa
Convierte las fresas en puré. Añade nata y leche condensada. Bate la crema hasta que forme grumos. Agrega azúcar. Incorpora lentamente la mezcla de fresas y la crema. Refrigera hasta que endurezca.
Imagina una bola de helado. Redonda y perfecta.
Con un poco de escarcha por encima.
Cuando veo a Laura. En un rectángulo de cristal. Abotargada y muerta. Pienso en helado de fresa.
Laura veintiséis años tumor cerebral. Velatorio numero trece, puedes dejar aquí tus mensajes de condolencia para Laura Cerebro de Fresa.
Pienso en helado de fresa cuando suena el Perfect Day de Lou Reed.
Y la madre llora.
Cuando una mujer carraspea una salve gitana.
Y el hermano se tapa la cara con las manos.
Cuando acaba el réquiem.
Y trescientas personas tienen la piel de gallina.
Pienso en la cara del neurocirujano diciendo. El tumor es una pequeña pelotita.
Lo extraeremos como si fuese una bola de helado. De fresa.
Imagina una bola de cáncer.
Redonda y letal.
Refrigera hasta que endurezca y sirve bolas en una copa de helado.
Imagina una cubeta de helado derritiéndose en Agosto. Resbalando por los bordes. Cayendo al suelo. Filtrándose entre las baldosas. Escurriéndose entre los pliegues del cerebro. Cáncer avanzando denso y pesado. Haciendo ruido. Aniquilando. Cubriéndolo todo. Regenerándose lentamente.
La misma impotencia que tienes cuando no puedes cerrar un grifo.
Y sigue goteando.
Cáncer de fresa.
5 de Enero 2006
Tres estrellas en el antebrazo izquierdo
Tengo tres estrellas en el antebrazo izquierdo. La polla en forma de gancho. No tengo amigos, sólo conocidos.
No hay nada que me haga especialmente feliz. No decoro mis habitaciones. No me gusta encariñarme de las cosas. Me fuerzo a estar siempre de paso.
No me gusta mi pinta. Me cambio de acera cuando me veo llegar.
Soy tan malo como parece. A veces, incluso cruzo en rojo.
Tengo los ojos pequeños. La nariz pequeña. Las ideas pequeñas. No me fío ni de mi sombra. Una noche, mientras dormía, la vi robándome algo que brillaba. Quizás fuese mi sonrisa de niño.
Soy tartamudo. Por eso tantos puntos, tanta frase corta. En el colegio lo pasaba mal con las frases largas. Yo me atascaba y los niños se reían de mí. Después de eso, estuve trece años sin hablar.
No pongas esa cara. Seguramente tú también tengas tus mi. Mi. Mi. Miedos.
29 de Diciembre 2005
Rojo
Las palabras son siempre mejores que los colores porque cuando alguien escribe rojo tú imaginas el mejor rojo que nunca has visto.
Porque si alguien pinta algo de rojo, no será el rojo sublime y herido que esperas.
Será un rojo taza de café, pero no será un rojo gota de sangre, y si es un rojo gota de sangre, la sangre nunca será lo suficientemente negra y espesa.
Eso sucede, seguramente, porque las buenas gotas de sangre roja son negras.
20 de Noviembre 2005
Autofocus
Mientras acerco y alejo el autofocus de algún punto entre la nariz de mi madre y el hombro de mi padre.
Mientras les veo sonreír en el visor de la cámara.
Mientras pienso que han vivido gran parte de su vida. Que se acerca su fecha de caducidad. Que algún día dejarán de reconocerme y empezarán a tratarme de usted. Que el cable que une la cabeza con los esfínteres dejará de funcionar. Que la cortisona les debilitará tanto la piel que cualquier roce se convertirá en un moratón. Que esconderán trozos de galleta en los bolsillos del pijama. Que leerán separando las sílabas mientras un hilo de baba les cuelga de la boca. Que doblarán las servilletas cien veces sobre si mismas. Que saldrán desnudos a la calle.
Mientras pienso que envejecer es algo muy parecido a una canica aproximándose al borde de una mesa.
Lo único que consigo decir es.
Habéis salido muy guapos.
2 de Noviembre 2005
Flota
Flota.
Desnuda y morena.
Seguramente más flaca que la última vez que la vi. Lánguida y elegante. Gira sobre si misma. Acariciando la pintura azul. Tranquila, sin sobresaltos. Mientras dos gotas de agua resbalan sobre ella.
Flota, y la huelo, la beso, la acaricio.
Y me araño el dedo con lo que seguramente sea la punta de una almendra mal digerida. Y distingo sobre ella la piel de un tomate y manchas de sangre. Y recuerdo una voz dándome hora para una sigmoidoscopia.
Flota.
Desnuda y morena.
8 de Octubre 2005
Legañas
Soy uno de esos. Tengo veinte dedos distribuidos en grupos de cinco. Manchas blancas en las uñas. Desayuno aceitunas negras. Soy lo suficientemente inteligente como para no hacerme demasiado caso. Tengo cara de pez. Sospecho que me sobra un cromosoma.
No tengo marcas de nacimiento. Ni tatuajes. Ni dientes. Soy el muerto perfecto para una película en la que no se reconoce el cadáver.
Soy sensible, educado, y me como las legañas. Tengo dos pezones y una hermana que trató de ahorcarse con papel higiénico de cuatro capas. No hubo suerte. El techo cedió.
Dios no existe, y nosotros seguramente tampoco. Mi novela, mi abuelo, y mi perro están muertos.
Si las ojeras siguen creciendo pronto dejarán de verse los pómulos. Ayer, mientras conducía, otra vez ese sueño. Kennedy estornuda y esquiva la bala.
25 de Septiembre 2005
Anfibios azules
La noche que se apagaron todas las luces de la ciudad había anfibios azules en la espalda de Susana Nuez Moscada.
Su encendió la linterna y vimos un mono chupando monedas doradas. Un mono que se presentó a si mismo diciendo hola, soy John Arcadas.
Con el culo en el borde de la ventana, John decía que la oscuridad es una lengua negra que nos lame a todos la cabeza. Decía eso mientras se pintaba las uñas de los pies de color cereza.
Su le tiró la linterna a la cabeza y el mono se tragó una de sus monedas. Le quitó el esmalte de color cereza y le escribió algo sobre las cejas.
Cómprate un zeppelín y desaparece es lo que puede leerse sobre los ojos de ese mequetrefe.
El mono empieza a llorar, se convierte en plátano, se come a si mismo, y desaparece.
Después de eso, vemos la calle iluminada, y los anfibios azules siguen tatuados en la espalda de Nuez Moscada.
11 de Septiembre 2005
Daltónico
No estoy hablando de estar muerto.
No estoy hablando de estar dormido.
No estoy hablando de que guarden toda tu sangre y te inyecten un líquido a siete grados.
No es nada de eso.
Imagina estar suspendido.
Imagina no notar las extremidades. Ni el peso de los párpados.
Sin frío. Sin anestesia.
No escuchar tu respiración. Ni el ruido de tus tripas.
No estás dormido. Simplemente no estás.
No estás muerto. Pero lo parece.
Cincuenta horas sin que nadie espere nada de ti. Sin preguntas. Sin responsabilidades. Sin angustia. Sin vecinos a los que mutilar. Sin arcadas. Sin picores. Sin dolor.
Sin respuestas físicas.
Con la actividad neuronal de una piedra de río.
Encerrado en un cubículo. Secuestrado. Incomunicado. Sin puertas. Sin ventanas. Sin secuestradores.
Cincuenta horas suspendido. Como un insecto con las alas arrancadas.
Feliz e inconsciente.
Sin tener que decidir si cortas el cable verde. O el rojo.
10 de Agosto 2005
Escarcha
La luz de la nevera en mi cara. Tres huevos en un envase de seis. Tomate en una botella alargada. Bicarbonato en el fondo de un vaso.
Escarcha en el primer nivel.
Papel de aluminio sobre una taza blanca. Tres asteriscos de congelación. Una hélice junto a un diodo verde encendido. Zanahoria rallada envuelta en papel transparente.
Escarcha en el segundo nivel.
Una pegatina con las especificaciones del refrigerante. Un paquete de queso rallado cerrado con una pinza. Tres variedades de queso. Gouda, cheddar, y maasdam. Una lata de cerveza cogida de seis arandelas de plástico.
Escarcha sobre la cabeza del que era mi mejor amigo.
El mismo que decía que la venganza es un plato que se sirve congelado.
Tenía razón.
5 de Agosto 2005
Agua sucia
Piensa en toda la gente que te apetece matar.
Cinco.
Diez.
Cien personas.
Al resto del mundo.
Piensa en el asco. En las nauseas. En toda esa gente que no te da las gracias. Que no te mira a los ojos. Que te escupe al hablar. Que habla demasiado alto. Que leen libros de autoayuda. En los franceses que te pisan y dicen. Pardon. En las luces del coche de atrás. En el aliento del hombre que en el metro le dice a tu nuca. Bajas?. Piensa en la prepotencia. En la gente que se santigua. La gente que sorbe la sopa. Que hace ruido al tragar. En los concursantes del cielo. Del infierno. Del limbo. En Paulo Coehlo. En Zoé Valdés. En la gente que pregunta qué te llevarías a una isla desierta. En los presidentes. En los franceses que te pisan y no dicen. Pardon. En las negligencias médicas. En cualquiera que desprecie a una mujer. En los hombres que hunden su polla en niños. En toda esa gente que te produce el mismo asco que el sabor del agua sucia. Entre metálico y salado.
1 de Agosto 2005
Vísteme de blanco
Se ha caído la tulipa de la lámpara. Se ha caído al suelo y oscila entre la baldosa tres y la cuatro. La baldosa número uno es la que nace en aquella esquina. Es un orden que yo he decidido, así que supongo que no importa demasiado.
Hay un pedazo de cristal por alguna de mis venas.
Los jueves de junio no son muy diferentes de los jueves de enero. Recuerdo el sabor del aceite y el olor del jabón, suspendidos en algún punto entre la boca y la nariz. Algunos días de junio también llueve y, a veces, esos días, incluso son jueves.
La imagen de una esquirla reventando un corazón, se vuelve casi tan triste como un niño mirando los pedazos de plástico de su globo recién reventado. Algunos niños, los más tristes, deberían atarse a globos de helio y desaparecer en el cielo. Flacos y cabreados.
El sabor del vino y el queso, y una tulipa en la tercera baldosa. Sonríeme y. Llévame a un sitio bonito.
Hay un pedazo de cristal reptando por dentro, como una serpiente despistada. Los médicos hablan de un método americano. Lo cierto es que, ninguno parece capaz de cazar una serpiente. Ni siquiera de atrapar un trozo de cristal. Antes de. Que perfore el ventrículo izquierdo.
Vísteme de blanco y. Llévame a un sitio bonito. Antes de.
20 de Julio 2005
Cleptómana
Hoy, si me miras, verás una bicicleta, o un abuelo, o media farola. Verás un perro, una verja, una pared. Quizás el cartel de una actuación.
Las manos de un frutero bajando la persiana, o una barandilla oxidada. La marca de mis dientes en un pedazo de pan, o mi sangre en un espejo. Pero no verás la boca. Ni los nudillos sangrando.
Hoy, la báscula no me detecta al pisarla, y eso, salvo para una anoréxica, no son buenas noticias. Me acerco a las bombillas, y no aparece mi sombra en la pared. Miro los surcos que dejan mis pasos en la arena y un perro ladra asustado porque no encuentra mis pies.
Hoy, no soy el hombre invisible.
Soy alguien vacío. Saqueado. Por dentro. Y no queda nada.
11 de Julio 2005
36
A veces, el olor de tu coño a las tres de la mañana. Y después de eso, la nada.
Quizá tus venas mordiéndote las muñecas. Nueva Zelanda y la Virgen. Dos manchas de vino sobre la sábana. Tomad y bebed todos de él.
El ruido, la pausa, y el silencio mientras la aguja araña el vinilo avanzando hacia el siguiente anillo de música.
Y un hilo de Jacques Brel, suave y perfecto como un culo de mármol, posa el tren de aterrizaje sobre tus ingles. Gracias por volar con nosotros. La temperatura exterior es de treinta y seis grados.
6 de Julio 2005
Aspas
Dos niños andan persiguiéndonos por las calles de Tijuana. Nos lanzan bolas de billar a la cabeza con la estupenda puntería que sólo pueden tener dos críos con churretes en las orejas.
Una mujer de cien años, lista y bonita como un siglo mejicano me advierte que el amor asusta. Dice. Esta mujer por la que ahora matarías, algún día te dará asco.
Los niños siguen lanzando bolas, pero seguramente estemos demasiado lejos o los frijoles no den toda la fuerza que las madres prometen.
Ella me pregunta desde cuando hay toboganes en Tijuana que desembocan en Ciudad del Cabo mientras yo pago dos monedas por dos viajes. Deslizamos el culo por el plástico azul, sin demasiado miedo pero sin demasiada euforia. Supongo que esa es la mejor forma de hacer las cosas un miércoles nublado.
En diez minutos cambiamos de continente y desayunamos cerveza preguntándonos porqué quedará gente empeñada en inventar el teletransporte si existen estos estupendos toboganes azules.
Algunos toboganes tienen agujeros es lo que dice el camarero. Lo cierto es que no prestamos demasiada atención, seguramente porque no parece un tipo en quien confiar demasiado, o porque sólo un tonto anda preocupándose por las malas noticias en un sitio tan bonito como este.
Eruptamos hasta vaciar la jarra. Primero ella. Después yo. Ella siempre gana. Parece imposible que un ruido así salga de algo tan bonito.
Una bola de billar cae sobre la jarra, y un niño nos saluda divertido desde el otro lado del tobogán. Ella dice que existen pocas cosas tan elegantes como la bola negra. Y se la come. Salud.
La luz se cuela entre los barrotes de la barandilla y la persiana. Ella se levanta sudada y pone el ventilador en el número tres. Murmura tres. Murmura calor. Y nos volvemos a quedar dormidos con el suave traqueteo de las aspas.
2 de Junio 2005
Ella
La chica de los pezones rajados sonríe bajo tres bombillas blancas.
Es verano ahí fuera, y otoño aquí dentro.
El maldito frío de sus ojos lo hiela todo.
Arranco un pedazo de hielo de la mesa y me lo como.
Busco entre sus piernas el principio de todas las cosas.
Y bueno, encuentro el final de algunas.
Ella sonríe mientras muerdo sus pezones y dice.
Con cuidado. Hace demasiado que no los muerdes.
Sonrío mientras pasa el otoño.
Y el verano de fuera es, de pronto, noche.
Y me corro.
Seguramente demasiado pronto.
(como siempre)
Y sin poder mirarla.
digo.
lo siento, mamá.
23 de Mayo 2005
butterflies
Chupo un muro de hormigón. Con las mismas ganas que una novia lame a su soldado la noche antes de la guerra. La noche antes del fin del mundo. O al menos de su mundo. Así que sigo lamiendo la pared, hasta que poco a poco se vuelve traslúcida. Como un papel con demasiada grasa. Como un cucurucho de churros una mañana de Domingo.
Después de quedarme con la nariz blanca y la lengua demasiado rasposa, empiezo a ver a través del muro. Y bueno, lo primero que veo es un tipo con la piel pintada de negro. Es negro acrílico, lo que supongo que son buenas noticias para su dermatólogo y seguramente malas para él.
Los pezones, los sobacos y los labios se los ha pintado de rojo. No sé si acrílico o no, esta vez soy incapaz de identificarlo, pero lo cierto es que el tipo se mueve con la misma gracia que un bailarín. Da saltos. Sube los brazos. Los baja. Se tapa los ojos. Da vueltas sobre si mismo. Aletea. Como una mariposa negra y roja. De casi dos metros.
Se acerca hacia mí. Estamos a dos palmos de distancia separados por un muro de hormigón traslúcido. Es, sin duda, una tarde curiosa, pero no creo que sea el momento de andar poniendo cara de sorpresa. El tipo echa el aliento sobre la pared, y aprovecha el vaho para escribir algo. etsixe on dadicilef al. Lo que leído desde el otro lado, viene a ser algo así como. la felicidad no existe. Después de eso, empieza a llorar. No como una niña o la madre de una niña violada. Llora hasta desteñir la pintura. Y el color de su piel. Y el de sus vísceras. Llora hasta desaparecer. Hasta dejar un enorme charco de pena en el suelo.
Me desplomo. Me desmayo. Y seguramente pasan dos horas. Dos días. Dos meses. Seguramente pasa demasiado tiempo hasta que me despierto y escucho. Yo cortaría por aquí. Y veo a un cirujano. Y veo a un bombero. A dos tipos discutiendo cuantos centímetros de lengua necesitan cortar para conseguir despegarme del muro. Así que cierro los ojos. Y después de un ruido muy parecido al de un cuchillo entrando en una mandarina. Después del dolor. Después de ver la mitad de mi lengua pegada en un muro blanco. Noto la primera arcada. Noto la segunda. Y después de la tercera, lo que veo es cómo un millón de pequeñas mariposas negras y rojas, salen volando de entre mis dientes.
3 de Mayo 2005
arañazos
palabras solo palabras palabras sin acentos y frases sin comas palabras que pesan como las caricias de un viejo palabras leves ligeras como las mentiras de un mudo palabras negras el basalto de tus pupilas palabras que atraviesan el higado que se hunden y que sangran palabras mama solo palabras el principio y la nada y el abismo y el miedo y la calandra palabras maravillosas como la arena que se escurre en un ombligo palabras que abultan las venas y la vida sobre la tierra mojada que cubre la cabeza de un niño que simula estar muerto palabras mama solo palabras que a veces arañan
10 de Abril 2005
Dispersa
Es un barco. No es uno de esos barcos pirata. Es un petrolero. Es verde, grande, y flota. Uno, dos, tres, cuatro, cinco y seis. Seis marineros en cubierta. Cubierta es una palabra maravillosa. Como calandra. Como alveolo. Como aneurisma. Como afasia. Que bonitas son las palabras que utilizan los médicos. Que altivos son los médicos, pero que suerte tienen con las palabras. No me gusta la gente con suerte. Creo que prefiero a los perdedores. A la gente que pierde a la ruleta y llora. Que bonitas son las luces de los casinos y que cara de malas pulgas tienen siempre los croupiers. Supongo que pasarse el día barajando cartas debe dejar las manos hechas un asco. Mi hermana tiene unas manos preciosas. Pequeñas, pero preciosas. No tiene unos ojos que enamoren, pero las manos son ciertamente bonitas. Zidane sí que tiene unos ojos bonitos. Cuando envejezca quiero ser la mitad de guapo que Zidane. Bueno, supongo que cuando envejezca preferiría escribir la mitad de bien que Fante. Que bárbaro, que bien escribe ese hombre. Que placer leer sentado en la taza del váter. Que bonito es este cuarto de baño. Es pequeño, con las paredes blancas y con una ventanita que da al mar. Desde aquí veo planear a una gaviota. También veo un barco. Es verde y grande. Parece un petrolero. Uno, dos, tres, cuatro, cinco y seis. Seis marineros en cubierta. A los diez años una profesora argentina les dijo a mis padres que su hijo tenía atención dispersa. Atención dispersa. Que palabra tan bonita es dispersa y que acento tan maravilloso tienen los argentinos. Qué habrá sido de Charito. Seguramente haya vuelto a su colegio de Buenos Aires. Uno, dos, tres, cuatro, cinco y seis. Seis marineros en cubierta.
8 de Abril 2005
Golosina
Formemos una secta. Vistámonos de blanco. Establezcamos una jerarquía. Sinteticemos una droga. Tatuémonos algo detrás de la oreja izquierda. Algo que sólo nosotros reconozcamos.
Vamos a crearte una dependencia. Vamos a ser la luz y tú alguien con las pupilas permanentemente dilatadas. Vas a donarnos hasta los botones de la bata de tu hijo. Somos tu voz en off. Tu voz de la conciencia. Somos el ojo que refleja tus sentimientos. Somos el ojo que razona. Somos tu ojo izquierdo. Tu ojo derecho. Vamos a liberarte. Vas a dejar de sufrir. Ven. No te muevas. No te gires. No nos mires. Dispárate. Confía en nosotros. Somos la golosina para tu cerebro hipoglucémico.
5 de Abril 2005
Estocolmo
Me falta el meñique izquierdo. Por las mañanas hace calor y por las noches frío. La bombilla lleva un mes fundida. Hay cercos de humedad sobre el colchón. Alguien ha metido mi meñique en un sobre. El primer día que se fundió la bombilla hice una marca en la pared. El colchón ahora es gris. Antes era verde. Antes azul. Ahora hay treinta marcas arañadas en la pared. Cada siete días alguien se fotografía junto a mi. Recorro dos kilómetros cada mañana. La distancia entre paredes es de dos metros y medio. Repito ese recorrido ochocientas veces al día. En mi fotografía semanal alguien me obliga a posar sosteniendo un periódico. He perdido doce kilos. El periódico está en francés. Imagino a mi madre llorando al ver mi meñique en un sobre. Mi foto en un telediario. No llores mamá, no era mi dedo preferido. Es una foto realmente buena, no recuerdo quien la hizo. Seguramente tú.
No soy un secuestrado. Sólo soy alguien que se había enamorado. Alguien que arrastra un terrible síndrome de Estocolmo.
21 de Marzo 2005
Salud
Es una mujer alta, de unos quince o veinte metros. Se acerca con los hombros lánguidos, con un flequillo desigual, con una maravillosa voz ronca. Me coge por la cabeza con la curiosidad que un niño coge por primera vez una lagartija del rabo.
Vistas sus pestañas de cerca, uno empieza a entender porqué los huracanes siempre tienen nombre de mujer. Sonrío mientras imagino a un millón de niños rezando para que ella no parpadee.
Le pregunto la edad, y bueno, sonríe, me sopla, y noto su aliento en la cara, en las piernas, en los huevos, y por fín dice. Unos meses.
Después de eso dice. Escúpeme. Mójame. Vuelve a encogerme. Soy tu capacidad para amar. Déjame como antes. Como siempre. Enana.
Así que saco un pequeño vaso de tequila del bolsillo, que sólo Dios sabe porque esa estúpida manía de andar con vasos en los bolsillos, me acerco a la orilla y poco a poco. Vasito a vasito. Con ternura, con una terrible tristeza. La mojo, la encojo, y la cojo. Con dos dedos. La dejo caer en el fondo del vaso. Sirvo un tequila. Y me la bebo. Salud.
5 de Marzo 2005
Cáncer
Somos dos suicidas llorando por la vida de alguien. Dos cuerpos rotos sentados en un muelle. Dos alcohólicos con olor a salitre. Nos sangra el hígado. El miedo. Lloramos sin mirarnos, sin hablarnos. Como dos madres compartiendo una misma desgracia. Mientras Dios nos deja un mensaje en el buzón de voz, y parece preocupado porque dos de sus ángeles se desangran en una cuneta sobre sus plumas azules. Mientras el Papa escribe hijoputa sobre un mantel cuando alguien le sirve un plato de espaguetis la noche de su traqueotomía. Mientras se hace el vacío entre las piernas de una monja y una botella de cocacola. Mientras los supuestos escritores de milagros parecen demasiado ocupados. Mientras busco las palabras, los gestos, los ojos para decirte que el cáncer no va a extenderse dentro del cuerpo de tu hermano. Empieza a llover. Y nos deshacemos. De pena.
4 de Febrero 2005
Vuelve
El chico del tabique partido me mira y dice. No te asusta el amor, te asustan las dependencias. El chico de los brazos como tenazas dice. Necesitas volver a disfrutar del sexo. El chico de la polla flácida dice. Estoy dejando de confiar en ti. Estás haciendo cosas demasiado extrañas. El chico despeinado dice. Escápate. Lo único que necesitas es estar solo. El chico de la botella me coge del brazo y dice. Espera a los treinta para ahorcarte. Prometiste no hacerlo antes. El chico del cuerpo afilado dice. Es una mujer maravillosa. No dejes que se vaya.
El chico del tabique partido, el de los brazos como tenazas, el de la polla flácida, el despeinado, el alcohólico, el afilado, me miran desde el espejo y dicen. No te estás volviendo loco. Sólo eres alguien que lleva demasiado sin dormir.
27 de Enero 2005
2055
Tus nietos vivirán ciento cincuenta años. Serán bisexuales. Comprarán cocaína a dos euros en expendedores automáticos. Sí, podrás leer una advertencia de las autoridades sanitarias en el envoltorio del gramo. El único cáncer del que se hablará será el de melanina, lo que ayudará a que los negros dejen de vender relojes por las calles. Buenas noticias para ellos, parece que por fin habrá llegado su momento. La mescalina sustituirá a la cocacola. Los padres podrán abortar un feto hasta los cinco años de gestación. Lo único mal visto del suicidio será salpicar demasiado. Las vacas comerán personas. Alguien desenchufará la nevera donde Disney anda esperando su momento. Nos quedaremos sin saber el tamaño del consolador de Minnie. Todos sabíamos que ese ratón no podía hacerte feliz, lo sentimos por ti, ratita. Los niños nacerán sin lagrimales, lo que sin duda les ahorrará un montón de disgustos. El amor será la primera causa de mortalidad. Y bueno, tú y yo ya no estaremos aquí para ver nada de eso.
6 de Enero 2005
Lunática
Tú, que te miras en el espejo con la misma tristeza con la que un gemelo ve morir a su hermano. Con la pena en las pupilas de quien, en el fondo, está presenciando su propia muerte.
He visto la sangre de tus encías en esos pinceles. He visto tus lágrimas resbalando sobre un lienzo. He visto a una mujer desnuda temblando en un rincón. Te he visto a ti, con las piernas muy abiertas, desangrándote. Pariendo. Un cuadro.
Ven, déjame esas tijeras. Tengo yeso bajo las uñas. He pasado la noche arañando la pared. Dibujando tu maravillosa arquitectura vaginal. Gótica, elegante. Como una gárgola bulímica. Con las pestañas muy negras y los ojos azules.
Esquivo tu frente sudada. Tu barbilla salada. Tu precioso nombre de mujer suicidada. Tus adicciones. Tus miedos. Tan injustos como una niña de cinco años violada. Tú, en todos los frentes y siempre desarmada.
8 de Diciembre 2004
Veinte
Podría decirte que huele a sardinas. Podría decirte eso y también que me acarician unos fabulosos guantes de piel de murciélago. Podría darte un millón de detalles sobre esos guantes, pero por un momento pierdo de vista esos inquietantes diez dedos de cuero y me fijo en algunas cabezas de pescado que reposan boquiabiertas sobre bloques de hielo. Y la verdad es que hay pocas cosas más estéticas que la sangre sobre el hielo, pero de eso, ya hablaremos luego. Me topo con una mujer de unos cien kilos y un enorme cuchillo en cada mano. Me sonríe, y bueno, me cuesta reaccionar. No suelo sonreír a nadie que vaya armado.
Después de eso, no hay mucho más que contar. Supongo que lo siento por ti, y especialmente por mí, porque la historia se vuelve un tanto aburrida durante un par de horas. Una sensación muy parecida a estar dentro de un ataúd con los ojos abiertos esperando a que algo pase. El silencio es capaz de volverte loco, aunque imagino que dos horas no son suficientes. La gorda de los cuchillos deja de sonreírme y Ana se interpone entre nosotros. Cosa que agradezco, porque esta preciosa rubia es un millón de veces mejor que cualquier pescadera de cien kilos. La chica es joven y bonita como sólo puede serlo alguien con unas pupilas tan frías como los cojones de un esquimal. Pero no protesto, porque sin ningún tipo de duda el cambio ha sido bueno. Esta vez paso apenas media hora a oscuras. El silencio es más llevadero y apenas consigo contar hasta dos mil. Después de eso, polvo blanco para Ana, y unos restos para mí. Supongo que es un reparto justo, porque nadie anda hoy en día compartiendo cocaína con un desconocido. Así que me doy por contento. Por cierto, la sangre cuando gotea de la nariz de una mujer es jodidamente más elegante que sobre el hielo. Ana echa la cabeza hacia atrás, mira hacia el techo y después de eso, hunde la boca en la ridícula polla de un indio. Es un indio ciertamente guapo, pero créeme, no es una gran polla. El tipo parece educado, y le da las gracias, y le acaricia el pelo, y sí, es guapo, aunque le pesen tanto los párpados como saber que no tiene nada que enamore bajo los pantalones. Salimos los dos de la habitación de Ana, y en cierto modo me fastidia haber dejado a esa preciosa rubia sobre la cama, pero este tipo parece que también necesita compañía. Paseamos un par de horas por las calles de Oporto, que es una de las ciudades más feas por las que uno pueda pasear, aunque tal y como están las cosas dudo que alguien se decida a llevarme a Londres. Así que dejamos el puerto y dos calles más allá este indio amigo mío abre una puerta y le escucho decir algo así como. Cariño ya estoy en casa. Te dejo el cambio en la mesita.
Abre la cartera, y noto como la luz llega primero a mi parte blanca y luego a mi parte azul. Te aseguro que no es fácil ser un billete de veinte euros. Y menos aún, dormir arrugado junto a estos guantes de piel de murciélago. Es una pena que esta pobre chica pase la noche friendo sardinas para un indio que no la quiere.
2 de Diciembre 2004
Again
Vacío un bote. Doscientos siete cacahuetes. Te he dibujado. La sonrisa no es perfecta, y bueno, las orejas son un tanto absurdas, pero créeme, no es fácil hacer un retrato con cacahuetes.
Fritos con miel y ligeramente salados es lo que puede leerse en el envase. Son unos cacahuetes deliciosos, así que me como tus orejas y parte de tu pelo. Estás horrible, triste como un judío dentro de uno de esos campos. Ya no eres tú.
He visto pasar una noche y dos días a través de la ventana. La gente sube y baja las persianas con una puntualidad inquietante. Supongo que en el fondo es cierto eso de que somos animales. De costumbres.
Barba de tres días. Bebo vino y no como. Estoy perdiendo peso. Dejo caer algunos cacahuetes dentro del vaso. Flotan con la misma melancolía que los marineros del Kursk. Pobres chicos, pobres madres. Que imagen tan triste la de una mujer abrazada a un portarretratos en un telediario.
Cuarenta cacahuetes. Dos filas de seis para las paredes. Doce para el tejado. El resto da para una ventana y una puerta. Odio esa frase que desaconseja empezar la casa por el tejado, así que los últimos cacahuetes que coloco son los que forman la base. A la mierda los cimientos.
Sexto día. La barba empieza a llegar a las mejillas. Sigo sentado a la mesa. No me estoy volviendo loco. Sólo estoy haciendo tiempo. Acaricio una flecha de mocos pegados sobre el mantel. La punta es más oscura que el otro extremo. No ha sido fácil conseguir un buen gradiente. Alguien por la radio asegura que los jóvenes se drogan cada vez más. No he sacado ningún moco con restos blanquecinos, esta vez no. Lo cierto es que la flecha apunta a un bote de Eagle Peanuts. Llevo mirándolo una semana. He envasado dentro toda tu tristeza al vacío. Sólo estoy esperando ver como caduca. Y vuelves a sonreír. De nuevo.
29 de Noviembre 2004
Payaso
Felicidades terrible. Antes sólo acumulabas odio bajo las uñas. Un año después te has convertido en un ser despreciable. Empezar a escribir no ha servido para mucho más. Espero que no estés orgulloso de este circo. Eres ficción. Un tipo pretencioso escupiendo sobre la sintaxis. No te tomes demasiado en serio.
Supongo que si no te costó demasiado fingir una muerte, simular una diabetes será puro trámite. Así que cuando se acerque esa preciosa rubia con una tarta, niégate con educación. No puedo tomar azúcar, muchas gracias señorita. Tan sencillo como eso, sonríe, que no se te note. Y sí, que se coma ella la vela. Con lascivia, si quiere. Así será todo mucho más divertido.
21 de Noviembre 2004
Absurdo
Como esperar que una puta te abrace y te diga que ha sido el polvo de su vida. Como si alguien fuese a hablar de ti una vez muerto. Como darle importancia a cualquier cosa heredada. Como si todos los kilómetros de polla que has desayunado te hiciesen más bonita. Como creer que con lágrimas vas a conseguir que el cura se calle y el féretro se abra. Como asegurar que el suicidio es algo cobarde. Como tratar de envejecer con dignidad. Como creer en el amor. Como si algo realmente importase.
13 de Noviembre 2004
Ellos
A Nabokov se le ha subido un gemelo así que Cravan me pide que salga a calentar. Miro a Vladimir desde la banda, y bueno, no se queja demasiado. Supongo que no hay nada como llevar treinta años muerto para que las lesiones musculares no afecten demasiado.
Alguien me tiende un peto rojo y Mishima me recuerda que en un partido de degolla al otro se sale a morir. Después de eso, me da una palmada en el culo y se aleja corriendo. Por lo general, los samuráis resultan jodidamente previsibles.
Miller lleva también un peto rojo, y por lo que parece es el capitán del equipo. Él solito se ha hecho con cuatro cabezas. Pérez Reverte, Dan Brown, Lucía Etxebarría y Paulo Coelho. Un botín maravilloso, sin duda. Loriga propone una cena con los cien millones de Lucía, y la idea, evidentemente, tiene gran aceptación.
Rimbaud discute con Burroughs la elección del restaurante, y el maldito Gala aprovecha el despiste para cortarle el cuello al francés. Una baja importante. Chéjov se acerca a Rimbaud y llora sobre él. Carver grita algo así como ¿Quieres hacer el favor de callarte, por favor?
El partido acaba, y Palahniuk, que ante todo es un cachondo, continúa chutando algunas de las cabezas que quedan sobre el césped.
Una vez en el restaurante alguien pregunta si cien millones no son muchos millones para una sola cena. Lucía se apresura a decir que la mitad son impuestos. Y alguien le recuerda que las cabezas de las malas escritoras degolladas no hablan. Conseguimos que se calle, pero no conseguimos entender por qué Henry se ha traído sus cuatro cabezas a la cena. Boris Vian aparece con un surtidor de Guinness y llena las cuatro bocas muertas de cerveza. Dice que la cerveza, mejor con poca espuma, que suficiente tienen ya los días. No es un gran chiste, pero a Boris, por respeto, hay que reírle las gracias.
Bebo de los labios morados de Pérez Reverte mientras Burgess arranca las pestañas de Coelho y las coloca junto a media naranja que reposa sobre el mantel. Brindamos, y el postre, y la cuenta, y sí, cuarenta millones de propina, no se preocupe señorita, ha sido un placer, muy buenas.
23 de Octubre 2004
!
El pecho y las piernas. El pecho y las piernas. Mis ojos están dentro de una lavadora. Centrifugan. Me veo el pecho y luego las piernas. Paro el tambor con una mano. Con la otra cojo los ojos. Me los pongo de forma que los capilares quedan hacia afuera y las pupilas hacia adentro. Bebo sosa cáustica y bailo. Perforación del esófago es mi nueva forma de ver el mundo exterior. La sosa hace que la faringe brille. La luz rebota en las paredes del tubo, atraviesa el esófago, y llega a mis pupilas. Tengo la visión de un tipo de metro sesenta. Un enano en el cuerpo de un cabezudo. Un periscopio en mitad del cuello.
Mamá acerca la cabeza al ventilador y las aspas cortan su oreja izquierda. Mamá grita: soy Van Gogh. Mamá es joven, bonita, y pinta girasoles de sangre en la pared.
22 de Octubre 2004
muse
Pelotas naranjas de ping-pong. Un tipo con sombrero sentado a una barra esperando como sólo sabe esperar alguien con un sombrero de piel de serpiente. Dice que las buenas preguntas nunca tienen buenas respuestas, y aunque estoy totalmente de acuerdo con él no se lo hago saber, así que seguimos bebiendo en silencio.
Una maravillosa chica baila descalza sobre el capó mojado de un coche. Grita time is running out y araña su muslo en el lugar en el que imagina las cuatro cuerdas de un bajo. Resbala y veo a una morena de metro ochenta y uno sobre el asfalto. Llora y no canta. La acompaño al hospital porque según dicen es mi amiga y allí escucho a una chica vestida de blanco decir que es una fractura. No me parece mal que le acaricie la pierna a mi amiga porque tampoco tengo muy claro que sea mi amiga y porque bueno, sólo es una radiografía. Escuchamos el diagnóstico con la indiferencia de quien ve las desgracias ajenas en un telediario y salimos de allí cantando algo que trata de ser sing for absolution. Ella cojea y yo la beso, lo que enseguida me parece un buen trato.
Alguien me pide dinero y alguien dice que se alegra de verme. Supongo que no en este orden. Sonrío y enseño una cartera vacía. Salgo de un baño y una portuguesa con los ojos tan tristes como el entierro de tu mejor amigo me pregunta por qué no la beso. Las buenas preguntas no suelen tener buenas respuestas. Encojo los hombros y no la beso. Una chica sonríe a una cámara y su novio mea tras ella. No es una gran foto pero sin duda parece una gran pareja.
Y eso es todo lo que recuerdo. El resto son dos chinos apretando los dientes como carniceros cabrerados. Dos chinos diminutos con palas diminutas golpeando enormes pelotas naranjas de ping-pong dentro de mi cabeza. Resaca.
Inmoral
En una descripción bien hecha, aunque sea obscena, hay algo moral: la voluntad de decir la verdad. Cuando se usa el lenguaje para simplemente obtener un efecto, para no ir más allá de lo que nos está permitido, se incurre paradójicamente en un acto inmoral.
(Enrique Vila-Matas, Bartleby y compañía)
12 de Octubre 2004
Retina
He visto como te acercas a un armario y estudias las vetas de la madera. Dices que la veta estrecha es un torero muerto mientras acaricias al gondolero que lo tiene en sus brazos.
No ha sido fácil verte llorar con el suicidio de tu padre. De todas formas, hay que reconocer que tu padre es un tipo imaginativo. Nunca se me hubiera ocurrido hacer eso con un abrelatas.
Tú no lo sabes, pero la noche que bailaste desnuda en una iglesia también lo vi. No estuvo mal lo que hiciste, pero deberías saber que la gente suele meter la mano ahí dentro.
Te he visto arrancarte un ojo y metérmelo en un bolsillo. Dijiste que querías que tuviese algo tuyo. No te preocupes, lo guardo dentro de una caja.
Te he escuchado rezarle al futuro, y créeme, fue precioso lo que escuché. Lástima que el futuro no parezca un dios de fiar.
Sí, también vi el polvo que echaste con mi hermano. No os guardo rencor, sois las dos únicas personas a las que quiero. Quizás la próxima vez podamos disfrutar los tres. Deberíais avisarme.
Supongo que no es justo, pero llevo mucho tiempo viendo lo que sueñas.
9 de Octubre 2004
RF
Cartílagos en pequeños sacos de plástico. Bolsitas numeradas en neveras de hospitales. Cámaras frigoríficas con orejas a cuarenta grados bajo cero.
Adiós análisis chartristas. Brokers con las venas rajadas. Adiós fondos de pensiones. Cuerpos sin vida en bañeras vacías. Adiós inversiones. Suicidios. La bolsa hundida. Hombres saltando desde cincuenta metros. Gente arruinada.
Nada que ver con la viruela. La sífilis. El sida. El cáncer. No es fácil contar diez pasos sin contar tres muertos. Cuerpos duros con el codo en alto.
Algunos siguen vivos. Talan antenas blancas y rojas. Tienen sierras eléctricas. Quemaduras en las ingles. Orejas amputadas.
Auriculares manchados de sangre. Estudios epidemiológicos falseados. Radio Frecuencia penetrando en los tejidos hasta un centímetro. Cáncer cerebral. Esperma sin flagelo. Orejas mutiladas. Leucemia. Un muerto cada dos segundos. Los teléfonos móviles funcionan por Radio Frecuencia. RF.
Salas de parto vacías. Recién nacidos con cianosis. Falta de oxígeno en la sangre.
Adiós primer mundo. El ochenta por ciento de la población tiene un teléfono móvil. Mil millones de muertos. Esperanza media de vida para dos mil millones de personas: seis años. Hola al resto.
Una preciosa niña de Madagascar se acerca a mí y dice: estáis todos muertos. Sonríe y da vueltas sobre sí misma. Lleva un abrigo beige. Me desangro pero sonrío. Trato de acariciarla y no llego a su mejilla. Paso la mano sobre su abrigo y veo algunas pecas. Montones de lóbulos. Pabellones auditivos. Algún pendiente. Miles de orejas humanas cosidas. Es una piel maravillosa.
25 de Septiembre 2004
Meñique
Leonor Watling tiene unas alas preciosas. Dios le arranca algunas plumas y las deja caer al suelo. Es un tipo histriónico. Como Jack Nicholson enfundado en una bata rosa.
Ray Charles se niega a comer entrecot. Dice ser incapaz de ver como sangra una vaca y engullirla. Kasparov aparece con treinta y dos piezas y las deja sobre el mantel. Dieciséis bemoles negros y dieciséis teclas blancas. Leonor llora mientras mira su piano mellado. Kasparov organiza las piezas por colores sobre el mantel. Ray pide más canónigo para su ensalada mientras Dios se pinta las uñas de los pies con esmalte negro.
Txh2. Cd4 Txh1. Jake a Dios. Kasparov sonríe y Dios da un puñetazo sobre la mesa. Dios se levanta y dice Mate. Le dispara. Tenemos un ruso muriéndose sobre una lasaña. Ray se cabrea y repite que no soporta ver la sangre. Leonor sonríe y recompone su piano. Dios pide el postre y aparece Audrey Hepburn empujando el carrito de la tarta. Leonor apura su plato. Hunde un pinchito en un caracol. Se le resbala. Sale volando. Y grita mecagüendios. Ray se calla. Audrey se calla. Kasparov lleva, por supuesto, cinco minutos callado. Los trozos de Hitler, en tres platitos de postre se callan. Y Dios la mira y dice: Ray, ya que eres un jodido ciego mentiroso. Un vegetariano sugestivo que no ve la sangre de la carne. Cómete los meñiques de Leonor.
23 de Septiembre 2004
Hoy
Praga no existe. Ni tus pestañas. Ni tu ojo. Ni tu barbilla. Ni la cicatriz que los une.
Ni los pezones de una gitana. Ni las orquídeas muertas. Ni las uñas de los niños. Ni los ojos de los mendigos. Y mucho menos, los boxeadores que lloran tapándose la cara con esas enormes manos de carpintero.
Hoy. La belleza ha muerto.
11 de Septiembre 2004
Tímido
Ella se tumba sobre la cama y dice que no hay nada como correrse a las seis de la mañana. Él, a tres metros de ella, apoyado en la pared. Ella hunde su mano derecha en su entrepierna, flexiona su pierna izquierda, se masturba. Él ve una flaca de pelo negro sobre una cama. Ella arquea la espalda, marca los huesos de la pelvis. Él ve un ombligo, una mano, dos párpados. Ella jadea. Él no se mueve. Ella le llama. Él no se acerca. Ella se corre. Él ve un cerco en las sábanas, junto a sus piernas. Ella dice que no hay nada como correrse a las seis y cuarto de la mañana. Él no sonríe. Ella le insulta. Él, hierático, inmóvil. Ella dice: no se por qué te robé. Él de bronce. Desaparecido del Louvre en el 84. Apolo del Piombino, 520 aC. Tímido.
31 de Agosto 2004
3,7
Cubertería de 240 piezas FÖRNUFTT. Acero inoxidable 17-0. Apto para lavavajillas. En el hinduismo, la vida es una cadena de continuas reencarnaciones.
Una trapecista bielorrusa. Graciosa y pequeña. Ojos azules. Función dos veces por semana. Según el folclore británico los espíritus de los marineros muertos habitan en los cuerpos de las gaviotas blancas.
Larva Coco. Repugnante gusano escurridizo. Cebo de pesca ideal para ríos con abundante caudal. Las antiguas baladas inglesas y escocesas cuentan como las almas de los hombres y mujeres pasan a los animales, aves o plantas.
En un comedor escolar de Oslo substituyeron la cubertería FÖRNUFFT por cubiertos de plástico. Dos niños se amputaron siete dedos en una disputa por un cordon bleu. Acabé en una fundición de metales. Me reencarné. Caí desde quince metros en un circo de Minsk. Doble salto mortal planchado. En Europa del Este no hay presupuesto para redes de seguridad. Aparecí en una caja de cartón, húmeda y escurridiza, junto con otras cuarenta y nueve larvas. La vida de un cebo de pesca es efímera.
Pasé del interior de una trucha fría a llamarme Raúl. Trabajé veinte años como taxista en Marsella. El 13 de Agosto de 1980 fallecí en un accidente de tráfico. Lo peor de Marsella es la niebla. Lo peor de los ochenta, que no existía el airbag. Mi hermana Helena publicó una nota sobre mi muerte. Poco después se suicidó. Las ciudades con mal clima tienen mayor índice de suicidios. Mi hermana no superó que el gremio de taxistas no enviase flores a mi entierro.
Los betsileo de Madagascar sostienen que los nobles renacen en forma de boas constrictores, los plebeyos de buena posición como cocodrilos, y los miembros inferiores de la tribu como anguilas.
19 de Mayo de 1981. Tengo la frente ensangrentada. El líquido amniótico sabe a endivias podridas. Aprieto los puños de forma que los dedos se recogen sobre si mismos y los nudillos aparecen tímidamente. Las articulaciones apenas se distinguen y los brazos no son más que una masa asquerosa de piel morada. Ojos de gallina degollada y párpados abotargados. El cuello es sólo una parte más del pecho. Acerco las rodillas a la boca y atravieso pliegues de sangre y mucosa.
Una Virgen María de piel sonrosada colgada en la pared. Un tipo sujetando mi cabeza con guantes de látex. Una mujer cortando una cuerda que pende de mi ombligo. Latidos que suenan a tambor destensado. El tipo de los guantes de látex es el encargado de pesarme. Tiene unos preciosos ojos verdes iguales que los que tenía mi hermana. Rueda de migraciones es la forma que tienen los chinos de referirse a la reencarnación. El médico, Helena, el tipo de los guantes de látex, la que fuera mi hermana dice: Tres kilos setecientos gramos.
23 de Agosto 2004
Raúl
Soy Helena, la hermana de Raúl (enfant terrible). Mi hermano falleció el pasado 13 de Agosto en un accidente de tráfico. Gracias a todos los que visitabais esta página.
27 de Julio 2004
Gol
Morfina. Midazolam. Metoclopramida. Haloperidol. Hioscina. Dexametasona. Ketorolaco. Quitarse de en medio es tan fácil como dar con una tabla de incompatibilidades. Elijo un 1+5+6 y entro en la bañera. Arquímedes no mentía. Todo cuerpo sumergido en un fluido experimenta un empuje vertical hacia arriba igual al peso del fluido desalojado. Peso setentaycinco kilos y el agua se desborda. Cierro los ojos y espero. Con lo que acabo de tomar, un elefante hiperactivo no tardaría más de veinte minutos en morir y donar sus colmillos a una tienda de souvenirs. Pasan dos horas y el agua se ha enfriado. Me incorporo. Me seco. La imagen de un suicida en albornoz resulta absurda. Tacho de la lista 1+5+6. Quizá sea la dexametasona. Esta combinación tampoco funciona.
Una farola y un toldo consiguen que veinte metros no sean suficientes. Traumatismo craneoencefálico y extirpación del bazo no es nada que no te pueda proporcionar un camión que se salte un stop. Eso supone mi tercer nulo en caída libre en poco más de un año. Mi pie izquierdo ha resbalado con la humedad de la barandilla. No ha sido un salto limpio. Efecto Doppler es la sirena de la ambulancia haciéndose más aguda. Variación de la frecuencia en función de la distancia. Jacklima es el aliento de la camillera mientras acaricia mis pómulos. Cricri es fractura de huesos de la cara. Como pequeñas láminas de chocolate flotando en nata.
Un paso a nivel en un sitio turístico no parece mal sitio. Cincuenta holandeses expectantes. Sandalias y factor de protección solar sesenta. Euromed a cientocincuenta por hora. Freno de emergencia. Copas del vagón restaurante precipitándose al suelo. Espero sentado en el raíl hasta que puedo ver los ojos del tipo de la locomotora. Mirada de perro muerto. Perro frío. Me aparto de los raíles. No sería justo quedarme aquí. Mi cabeza se convertiría en un proyectil de unos diez kilos. Los niños disfrazados con camisetas de portero de fútbol no parecen capaces de parar un tiro así.
22 de Julio 2004
h2so4
Sólo personal autorizado resulta, la mayoría de la veces, una frase inofensiva. Empujar la puerta me acaba de convertir en personal autorizado.
Un cuartito blanco. Cloro y humedad. Nada sorprendente teniendo en cuenta que estoy en el almacén de mantenimiento de una piscina. Una garrafa blanca. De unos ocho litros. Un círculo naranja con una cruz negra en la pegatina. Producto irritante. En caso de accidente consultar al Servicio Médico de Información Toxicológica. 915620420.
Si un niño de cuatro años bebe de esta garrafa de cloro, seguramente lo primero que hará será coger su móvil y marcar el noventayunocincoseisdos mientras nota como parte de su esófago implosiona.
Vierto la garrafa. Dejo que el cloro se escape por la cañería del suelo. Relleno de nuevo el recipiente con un embudo. Hachedoseseocuatro. La formulación química resulta jodidamente cacofónica, pero estética. Como un tartamudo en llamas.
Ácido sulfúrico en lugar de cloro. Me tumbo en la toalla. Faltan dos horas para que el conserje compruebe el peache del agua. Leo a Mishima para matar la espera. Aunque supongo que después de lo que acabo de hacer no necesito lecciones de cinismo.
Once trentaysiete. Mono azul. Un tipo de unos cincuenta años se arrodilla ante la piscina. Hunde la mano derecha en el agua. La saca. Mira sus uñas. Resuelve que, efectivamente, la piscina necesita cloro. No parece un método excesivamente serio para la que se supone su labor de mayor responsabilidad. La que le precede es cortar los setos rectos. En quince años, no lo ha conseguido.
Entra en la caseta y sale con la garrafa en los brazos. Vierte el líquido sin estrategia alguna y devuelve la garrafa al almacén. Seca un par de gotas de sudor con un pañuelo y desaparece del recinto. Once cuarentayseis. A dormir. Su jornada laboral ha acabado.
Falta una media hora para que aparezcan. Uno de los ex capos de un importante banco. Una mujer de unos cincuenta que insiste en ofrecer un billete marrón por un polvo. Un tipo cuya conversación se reduce a Susana, su yate. Cincuenta metros de eslora. Si la felicidad son cincuenta metros estoy convencido que no le importará tener un barquito de cuarentaydos. Me apetece meterle parte de Susana en sus ocho metros de intestino. Luego está la rubia de veinticinco. Pasea su título de derecho. Aprobado con las rodillas más raspadas que los codos. Cuarentonas con suficiente colágeno como para convertir el Amazonas en un souvenir plastificado. Una modelo de la talla treintaydos que no acaba de tener muy claro si quien le da sentido a su vida es Dolce. O Gabbana. Una pareja del opus con una inquietante excursión de ocho cesáreas. Ocho irritantes renacuajos modelo Flanders.
No os vendrá mal un chapuzón. Carne a tiras. Como los kebabs que sirven esos paquistaníes que tanto odiáis. Lagrimales desprendidos. Asfixia. Fogonazos en los pulmones. Flotadores humeantes. Liposucción de bajo coste. Adiós a la grasa. Chapotead y sonreíd.
11 de Julio 2004
Nana
Los torres de Nueva York se hunden por aluminosis. Los pilotos no suelen ser tan miopes como los de aquel día. Un tipo de Israel construye una gran muro para hacer felices a los chicos de los graffitis. Derecho internacional no es sólo una asignatura de segundo. Cáncer es el nombre de una sopa de sobre. Las mujeres no lloran, las gotas de su cara son siempre de lluvia. Argentina sonríe. Los niños nunca mueren, se reencarnan en pelotas de tenis.
Trata de dormir.
6 de Julio 2004
Sean
Número privado. Descuelgo y escucho. A las cinco donde siempre. No entiendo la maldita costumbre que tiene Sean Penn de llamar de forma anónima. Supongo que es el tipo de cosas que hace una estrella de cine. Donde siempre es una taberna irlandesa del centro de Barcelona.
Cuando llego, un tipo con la camiseta de la selección inglesa cree haber reconocido en Sean a su dentista. Trata de abrazarle y yo temo que Sean se meta demasiado en el papel y le salte un par de muelas.
Me acerco a la barra y pido un par de pintas. El camarero, un noruego con los párpados caídos, tiene una conversación tan absurda como un entierro sin muerto, así que desaparezco con una Guinness en cada mano. Sean me sigue y nos sentamos sobre la
mesa de billar. Él habla de del Toro y yo atajo, sin demasiado éxito, hacía Naomi Watts. Cuéntame más cosas de Bukowski, le digo. Niñato, siempre me preguntas lo mismo. No me interesáis demasiado los actores, sois casi tan falsos como los gatos. Esa frase no es tuya. Si lo es, yo la escribí antes que Amenábar la utilizase en esa ingeniosa película. Esa que luego destripó Tom Cruise. Los bajitos, por lo general, resultan estúpidos. Supongo que tienes razón. Joder, todos los dictadores han sido enanos. Maldito Hitler, voy a mear.
Sean se levanta y bueno, tampoco parece demasiado alto. Pasa un cuarto de hora y Sean no ha vuelto. Decido buscar la puerta del baño. La entreabro y veo como Sean saca un bote de enjuague bucal de su americana y se lo tiende al tipo que vomita sobre la taza del váter. Le recomienda que no beba tanto. El alcohol amarillea los dientes. Y cepíllese tres veces al día tratando de no dañar las encías.
Joder. Un maldito ortodoncista de Manchester. Tres años pensando que este tipo era Sean Penn.
2 de Julio 2004
Marciana
La endolinfa colándose en el canal vestibular, el conducto coclear, el canal timpánico. Tres pequeños conductos del oído que captan la aceleración angular. El sáculo y el utrículo se ocupan de la aceleración lineal y vertical.
Una vietnamita tragándose una tubería. Un niño de cinco años aplastando un portaviones. Un porsche del sesentaydos ardiendo conmigo dentro.
Antes de recordar la explicación de porqué el sentido del equilibrio está relacionado con el oído. Antes de las alucinaciones. Antes de irme al suelo. Antes del golpe contra la farola. Giro el cuello durante más de diez segundos para ver a una rubia en la otra acera. Preciosa. Descomunal. Marciana.
Sol
Chicos en la contraportada de las revistas. En paradas de autobuses. En esas telas de tamaño imposible que cubren algunos edificios en obras.
Codos ingrávidos y costillas de menos. Duda permanente en las pupilas. Como si hubieran desayunado un litro de horchata sin tener muy claro el sabor de la chufa. Pulseritas y tacones. Caras blandas. Ojos mortecinos. Flequillos lánguidos. Tipos que no rellenarían más de dos palabras de un crucigrama. Nota musical, tres letras.
30 de Junio 2004
Herencia
Todo lo que se escribió sobre aquello no es del todo cierto. Pero la subjetividad es un espectador con demasiadas dioptrías. Se habló mucho en los colegios, en las calles, en las iglesias. Incluso se le dedicó un capítulo en un best-seller.
Mis padres eran unos hippies y mi hermano un consentido recalcitrante. Imagino que no soportaba su éxito con las mujeres. Sus buenas maneras impostadas. Su sonrisa niño bien. Seguramente no me apetecía matarlo, pero le acabé disparando a quemarropa. No es agradable salpicarte con la sangre de tu hermano. Pero Abel no era un buen tipo. Te lo aseguro.
A nadie le apetece llamarse Caín. A mí menos. Pero en el registro se niegan a cambiarlo. Herencia histórica. Eso dicen.
26 de Junio 2004
En off
Cuando muerdo tus pestañas y jadeas a quemarropa. Despresurización en la cabina y espasmos sin espuma por la boca. Cinética en los tendones y clavículas de un sólo filo. Azul cocaína en los ojos de la contorsionista china. Cuando mi boca entre tus piernas y tú me subtitulas, sexo en off.
25 de Junio 2004
Seis
No es el trapo negro atado al mástil. Ni los doblones. Ni el olor a tierra mojada de la cubierta. Prometo que tampoco es el ron, el parche del ojo o las argollas.
Lo verdaderamente increíble es el olor a pólvora. El retroceso del cañón. Hundir la daga hasta notar como se desgarra el pulmón. Dejar que la sangre salpique mi barba. Despedazar cuerpos. Dejarlos caer por la borda.
No debería haber abierto el cajón que se quedó con mis seis años. Maldito barco pirata. De playmobil.
24 de Junio 2004
Curva
Me siento junto a la taza del váter. Vomito. Hilos de bilis cuelgan de los labios. Trozos de carne resbalando como motoristas en un circuito mojado.
Me mareo. Me tumbo. Tres mensajes nuevos en el móvil. Nicole. Verónica. Álex. Cientosesenta consonantes. Vocales fusiladas. Todos dicen más o menos lo mismo. Me felicitan. Parecen contentos. Apago a Nancy Sinatra de una patada. Hundo la cuchara en el helado. Chocolate y nueces pijas. Antes de eso, fajita de foie y ternera. Trufas. Parmesano. Calamares. Bloody mary.
No debería beber. Estoy embarazada. Y no sé quien es la madre.
20 de Junio 2004
Bugs Bunny
Imagino que todos tenemos la misma cara de conejo. Seguramente por eso alguien nos suelta en el mismo laberinto. Ganar es simplemente darse cuenta que vas a perder. La zanahoria siempre está demasiado lejos.
Tienes setenta, ochenta años de coscorrones contra todas las paredes. No importa tu sentido de la orientación. Ni lo dura que tengas la cabeza. Nisiquiera tu dinero. Aquí dentro no hay nadie a quien sobornar.
No apagues las luces. De poco sirve buscar ese letrero verde con un tipo blanco corriendo hacia la puerta. No hay nada más estúpido que un laberinto con salidas de emergencia.
Tu zanahoria se pudre. Y tú no eres más que un personaje de la Warner. Eso es todo. Eso es todo amigos.
19 de Junio 2004
Saturno
Apoyo la espalda en la pared. Dos hombros que resbalan contra el hormigón. Como el culo de un leproso en los toboganes de un parque acuático. Me dejo caer. Me quito el cinturón. Lo ato en mi antebrazo. Una vena azul. Una aguja. Y sólo gotas de odio. Nada de sangre. Ni pus. Sólo odio.
Las buenas intenciones, los consejos. Asquerosas frases azules. Elegantes e inútiles. Como la llama de una caldera. Cuando la mezcla no es lo suficientemente buena.
La vida es un libro de astronomía en las manos de un niño de cinco años. Estéticamente perfecto. Insultantemente incomprensible.
6 de Junio 2004
Chuloplaya
Ni diez. Ni cien. Ni mil. Menos lobas caperucito. Dime de lo que presumes y te diré donde no la metes. Los cromos se coleccionan. Las mujeres no. Nunca encontrarás un sobre con una repetida.
No sé cuantas muescas necesitas en la culata. De tu pistola de agua. Seguramente tengas la boca más grande que las manos. Esas con las que abres la puerta de la farmacia. Seguido de la Virgen María. Para que en un predictor. Mee cada día.
5 de Junio 2004
Mierda
Somos amarillos. Personajes de Lego. Piezas perfectamente reemplazables. La misma sonrisa. Dos puntos negros para los ojos. Manos en forma de u. Peatones anestesiados. Muertos de plástico.
Somos moscas que estallan en un cristal. Sangre que resbala. Un chasquido en una carretera.Y un limpiaparabrisas que da el amén.
Somos peleles de plastilina. Cualquiera puede arrugarnos la cabeza con el pulgar. Amasarnos. Redondearnos. Devolvernos a la gran pelota inicial. De mierda.
29 de Mayo 2004
Guernica
Dios es mujer. Y la tiene pequeña. Es un impertinente con gafas. De los que se sienta en primera fila. A Dios no le han bautizado. Le tiene miedo al agua. Quizás por eso le huelen los sobacos. Dios no sabe leer ni escribir. La Biblia, cosa de un negro. El mismo tipo con el que estuvo relajándose el séptimo día. Dios es un imbécil de los que subraya las buenas frases de los libros. Y eso es algo tan estúpido como pintarle pestañas rojas a los ojos más tristes del Guernica.
26 de Mayo 2004
Liquid room
Acaricio la pared con la punta de los dedos. Como una madre buscando el nombre de su hijo en una lista de soldados muertos. Me revuelvo. Aparto las sábanas. Abro los ojos. Me río de las rendijas de la persiana proyectadas en el techo. La luz de algún coche las pone en movimiento. Se escapan. Comprendo que son ellas las que se ríen de mí. Desisto.
Cuatro dígitos verdes. Borrosos. 03:49. No es fácil saber si es tarde cuando no tienes muy claro donde estás. Negocio minutos de tres segundos. Y pierdo. Aquí todo el mundo parece tener muy claro como ganarme. Incluso un jodido despertador.
Las paredes se vuelven líquidas. Y se separan como dos gotas de mercurio. Se me abultan los ojos. Hago óes con la boca. Olvido los tres últimos segundos escritos. Desde fuera, una mano arranca la persiana. De pronto llueve algo. Empiezo a notar sobre las escamas los golpecitos de la asquerosa comida de peces.
Miércoles
Los días todos de la mano. Como parvulitos en la puerta de un museo. Los Lunes. Los Martes. Dos niños iguales con los mismos mocos verdes y distinto nombre en la bata.
Y yo, un hamster. Hastiado de dar vueltas en un tambor de lavadora. Me mareo. Con la cara de imbécil de un astronauta suplicando biodramina. Agua y detergente que se cuelan por la nariz. Y no hay polvo blanco que acabe con estos cercos de pena. Centrifugo un millón de veces hasta encoger. Escapo por uno de esos agujeros del tambor. Sumidero. Cañería. Verdín. No sé si en ese orden. Pero al final, alcantarilla y calle. Y todo sigue oliendo tan a mierda. Como cualquier otro Miércoles.
23 de Mayo 2004
Sondeo
Aprovecho que la chica de ojos azules se levanta y va al baño. Estoy a cuatro mesas de la suya. Voy hasta allí. Empiezo a escribir una frase en cada página de su código civil. Relleno unas treinta hojas. Sí, las chicas de ojos azules siempre tienen mucho que mear. Vuelvo a mi sitio. A los tres minutos llega ella. Se sienta. No tarda demasiado en darse cuenta de mi gamberrada. Empieza a leer. Sonríe. Pasa las hojas sin levantar la vista. Me gusta que no trate de averiguar quien ha podido ser. Se centra en la historia. Noto que se acerca al final. Ya no sonríe. Noto como reprime una lágrima. Efecto deseado. Me levanto contento. Y me voy.
Otras noches. Escribo frases. Las mando a móviles desconocidos. María ha tenido un accidente, está en coma. Me sigues queriendo? tres noches sin que nada huela a ti, son demasiadas. O tengo mis trescientos euros mañana, o te corto el cuello. Tecleo un número. Y espero las reacciones.
Foto
Inquietante. El parpadeo de un fluorescente estropeado en un parking inundado. Elegante. El azul de una llama de gas. Absurdo. Una ardilla buscando nueces en las páginas amarillas. Tétrico. Un ramo de tulipanes negros en la mediana de una autopista. Frío. Un destornillador destrozando un diente. Estúpido. Pensar en fotogramas.
22 de Mayo 2004
Australia
Quiero que esos niños que comen moscas y arroz de un bol, amanezcan todos los días en Disneyland. Todo el mundo tiene derecho a tirarle del rabo a Pluto. Me apetecen días en technicolor para todos los ciegos. Que los feos bailen con la más guapa. Sin dinero. Sin descapotables. Con granos en la cara. Y una mano en el culo. Quiero ministros con mierda bajo las uñas. Con la mano tendida. En la parada de metro que tú prefieras. Veinte dedos para los niños que pisan minas. Mujeres que menstrúen bloodymary. Que la gente se quiera por el agujero que le apetezca. Que las banderas sólo sirvan para intuir la dirección del viento. Que a todos nos dejen tirar un par de veces los dados. Que las cosas empiecen a girar en el sentido opuesto. Como cuando cagas. En Australia.
Telepizza
Me asusta la gente que cree en sí misma. Con fe. Con ganas. La gente de paja ante el espejo. Esos que no dudan. Que parecen caminar con bronce en los zapatos. Y ya nadie esculpe estatuas tan absurdas.
Señores con tarjetas de visita en el bolsillo. Abogado. Broker. Negrita. Subrayado. Tarjetitas de cartón. Estúpidas como las postales en el buzón de un muerto.
Me río del charco de sangre de ese gordo sobre el asfalto. De su corbata. De su colesterol. Del Viña Ardanza en la comida. De su firma en el contrato.
Y aplaudo al pizzero express. Ese que se lo ha llevado por delante. Admiro a los kamikazes. A los que acaban con esos que no son nadie pese a lo que digan sus nóminas
Y Laura. Hija del gordo muerto. En casa. Acaricia sus piernas. Recién depiladas. Y sopla el esmalte de sus uñas. Impaciente. Porque su pizza no llega. No por un padre muerto. Por una cuatro estaciones. Sin champiñones.
Y Luis, pizzero express. Se agacha. Y no llora. Y recoge del suelo ese fajo de tarjetas. Y decide que ya no reparte pizzas en una derbi. Ahora Luis es abogado. De los importantes. Con una corbata blanca. Sobre su impermeable rojo telepizza.
21 de Mayo 2004
Hot
No puedo escribir con calor. Ni enamorado. Necesito frío en los pies. Miedo. Un hígado que crepite. Que arañe. Vertigo en el culo y en la nuca. No puedo masticar lo que escupo. Y notar. Que las frases saben a donut mareado en el microondas.
No sé escribir. Pero sé mirar. Y tengo mala leche. En los nervios que le chivan a los dedos lo que ven las pupilas. Y el calor sólo sirve para espejismos sin reflejo. Para que las letras se espachurren. Como los helados de los niños. Que se suicidan. Para que tú los pises.
Cerillas
Las sorpresas son menos sorpresa cuando toda la sala sabe como acaba la película. Me gusta que tu tos no suene a anuncio de jarabe. Suena triste. Como un gitano tocando la trompeta. En un descampado. Cerca de su caravana. En esa hora en la que nadie sabe si es de día o de noche.
No me gusta cuando estas lejos. Te veo enana. Pareces un souvenir. Te metería en una burbuja de cristal. Y al darte la vuelta. Nevaría. No sé que ciudad podrías ser. Un sitio donde morir, seguramente.
Así que acércate. Quita esa cara de sorpresa. No tosas. Y sopla las velas. Celebramos que estamos tristes. Muy tristes. Como una caja de cerillas. En un túnel de lavado.
15 de Mayo 2004
Naipes
Me apetece una princesa muerta y un príncipe que llora. Día de fiesta para los chicos de azul y sus subfusiles. Nada que defender. Nada que proteger. Niños con hambre comiendo joyas, flores. El dinero nunca está en los hígados que lo necesitan. Hadas que saltan desde sus castillos. Dragones con mocos. Carrozas diesel. Rubias de telediario creyendo en las segundas oportunidades. Tetas de portada. Y reyes muertos. Ahorcados con la cola de un vestido. Blanco. Coronas en el suelo. Las de una baraja rota.
14 de Mayo 2004
Talco
Creo que empecé a los ocho años. Esnifaba pegamento de un calcetín. Tenía un chándal rojo. Unos zapatos negros. Un primo. Y poco más.
La calle es un colegio cruel. Se limita a enseñarte lo que nunca tendrás. Entrábamos en bares. Con churretes en la frente. Pedíamos. Robábamos lo que podíamos.
El pegamento ayudaba a no pensar. Como aquella vez. Cuando un tipo me violó. Me partió un diente en una de las embestidas. Después me dio diez euros. No fue un mal cambio. Con ese billete mi primo y yo nos tomamos tres hamburguesas y un bidón de cocacola. Yo por mi parte, estuve una semana durmiendo de lado.
La diferencia entre mi culo rajado y tu culo sentado es mínima. Yo no escogí nacer de un coño en Rumania. Tú tampoco escogiste crecer no violado. La probabilidad separó nuestras placentas tres mil kilómetros. Y esa, creo, es la distancia entre la sangre y los polvos de talco.
9 de Mayo 2004
Ellas
Me enamoro de la misma mujer. En distintas ciudades. Con diferentes acentos. Tacones. Labios.
Si fuera Millás o Kundera seguramente sabría explicartelo. Tendría palabras. Facilidad para hablar de las dualidades. Pero no, sólo tengo un puñado de malas frases. Y chicas que escupen el humo de sus cigarrillos con elegancia. Con pena.
Son chicas, mujeres, niñas. Siempre imagino sus cuatro años. Y en el fondo, todas llevaban las mismas coletas. Y su plastilina siempre suena un poco triste.
Distintos tangas y distintos sabores. Las mismas lágrimas. Las madrugadas nunca son noches cerradas. Os escribo algunas frases. Entre polvos. Y vosotras no lo sabéis. Escribo desnudo. Y odio que me desnudéis al leerme.
En el fondo, todas sois ella. Y yo, el que cambia en cada par de ojos.
8 de Mayo 2004
Breakfast
No tengo vértigo. Salto al vacío de tu ombligo. Sin cuerdas, sin permiso, sin pinzas en la nariz. Me gusta que no huela a anuncio.
Antes del vértigo, de las sábanas, de tu coche. Me encanta haberme limpiado el culo, con las hojas de tu libro. Ese que leías ayer. Educación gestual. Cómo sentarse. Cómo mirar. Cómo coger el vaso. Cómo acariciarse el pelo. Menuda gilipollez. Sólo he necesitado un brazo en tu cintura. Y caradura en tu cuello.
He desmontado un libro. He juntado vértebras con caderas. Me encanta follar. Contigo y sin mí. El sexo es maravilloso. Y un asunto insultantemente sobrevalorado. Si la gente follase más, no se hablaría tanto de ello. La gente desayuna todo los días, y nadie parece darle demasiada importancia. Nadie alardea, entre cervezas, lo cojonudo de su desayuno. Menos los ingleses, que desayunan demasiado, y siempre son un tanto absurdos.
7 de Mayo 2004
Dentro
Soy el niño que empuña la navaja y se acerca al columpio. Tengo barro en las suelas y una mariposa con un filo de siete dedos. Sólo quiero una moneda. Dos metros más allá soy también el niño con miedo en el culo. Dejo de columpiarme. Tenso los hombros. Caigo al suelo. Me desangro con dos euros ocultos en un puño cerrado.
Soy la hoja de metal y la arteria que cede. Clavo tablones cada vez más altos en una barrera que sólo yo veo. No importa, la acabo saltando siempre. Parte de mis rodillas se queda en cada salto.
Cierro todas las puertas. Me trago sus llaves. Me prohíbo ir a más. Me niego a mí mismo. Me desuello. Me abro en canal. Meto la mano. Cojo todas esas llaves. Abro lo que me da la gana. Yo y yo. Yo en mayúsculas y yo sin miedo. A nada.
2 de Mayo 2004
Nadie
Me llama la editora. Me pide una pequeña biografía. Cinco o seis líneas. No te explayes. Dice al otro lado del auricular.
Cuelgo. Me siento. Tecleo. Tengo un nombre. Dos apellidos. Un año. Una ciudad. Me siguen sobrando cinco o seis líneas. No soy nadie. Y me encanta.
Plan renove
Prometo dejar de rechinar. De sonar pretendidamente sentencioso. Pretencioso. Prometo quitarme esta estúpida visera de telegrafista. Prometo que habrá más palabras que puntos. Que compraré una caja de comas. Que dejaré las patadas. A los diccionarios. A las bocas.
Prometo escribir con menos odio. Beber menos. Enamorarme. Dejar los tacos, al escribir. No quiero que esto siga pareciendo un rap leído por tartamudos.
Empezaré a contar alguna verdad. Y te daré detalles. Sobre mis polvos. Sobre intimidades. De las que venden. Pondré mi foto. Para perder, definitivamente, lectoras. Lectores. Pondré un diseño apañado. Para tener un montón de imbéciles más. De los que se enamoran de la carrocería. Y no del motor.
Y una mierda.
1 de Mayo 2004
Terrible
Soy dos capas de impostura. Nunca voy a reconocer que lloro. Sólo te contaré que leo a Bukowski, Miller, Loriga. Pero Los sonetos a Orfeo, de Rilke, no es un título que asuste a nadie. No es un libro que voy a dejar que sepas que leo.
Seguramente yo también tenga un puñado de sueños. No los vas a escuchar nunca. Seguiré haciendo ver que todo da igual. Que nada importa demasiado. Que morir hasta las cejas no es tan mala idea. Seguiré mirando desafiante. Sonando rotundo.
Te convenceré. La felicidad está al final de cada vaso de tubo. Te mentiré. Te diré que nunca me he enamorado. Y en el fondo, sólo es miedo. Odio. Un o pisas, o te pisan.
Ganarse el respeto por andar de la mano con la más bonita. Es absurdo. Como aquellos calcetines blancos de Michael Jackson. Los besos de noche son como las mentiras de los niños pequeños. Graciosas, pero mejor no creer en ellas. No te dejes engañar. Por los zapatos. Por las pintas. En el fondo, todo es mentira. Es sólo un disfraz. Y yo, un imbécil.
F355
Ponte esto. Vamos a robar. Un descapotable. Un coche que nos merezcamos. Uno que nunca podríamos pagar.
Pestañéale a todo el que pase. Yo me ocupo de la electrónica. Hay un montón de viejos repasándote el escote. Y un montón de cablecitos verdes cerca del sistema de arranque. Verdes. Como tus tacones. Mejor puenteo el azul. Cualquiera se fía de esos zapatos.
No me mires así. Ya sé que dos horas para robar un coche no es un récord. Mi intención no era ocupar las páginas de ese estúpido libro de hazañas inverosímiles.
No tenemos demasiado dinero. Ni para la gasolina del coche. Ni para la nuestra. Pero como cantaba aquel grupo de melenudos. Lifes a journey, not a destination.
Bailamos. Sobre el capó. Todas las canciones. Todas las que te hacen sonreír. Quítate los tacones. No le rayes el coche al dueño. Somos malos buenos. Acuérdate.
Y cuando empiece a llover. Y sólo se escuchen sirenas. Y no tu voz. Quítate el cinturón. Acelero. Y morimos. Jóvenes. Felices. Bonitos. Como este descapotable italiano.
29 de Abril 2004
Exit
Hormigas escarbando en mi antebrazo. Apartan capas de piel. Como cuando tú soplas en la arena. Pitufos verdes. Grapando mis vértebras. De dos en dos. La última grapa, la he visto salir por el pecho. Una mano tras mi espalda. Y el paracaídas no se abre. No suelen hacerlo. No desde un sexto piso.
La sangre siempre es mucho más negra de lo que los libros dicen. Al menos en el asfalto. Y más cuando es la tuya. Tiemblo. No me gusta bucear en este charco. Negro. Mío.
No sé cuanto pesan estas sábanas. Ni cuanto sudor necesito. Para pensar en beber. En follar. Para no taparme la cara con esa luz que viene del suelo. Me encojo. El pánico son seis letras graciosas y seguramente esto también.
Cuarenta grados de fiebre son siempre muchos. Para un tipo frío como yo. Que suele andar por los veintitantos. Necesito dejar de soñar. Necesito volver.
25 de Abril 2004
Nh3
No os vi por aquí. Ni en Diciembre. Ni en Enero. Yo estaba entre esas rocas. Con frío. Con un libro.
Ombligos que se comen elásticos. Tangas con celulitis. Transistores. Sombrillas. Niñas bonitas. Fuman light. Leen best sellers.
Podría mataros a todos. Con las diez armas blancas. De mis pies. Pero no sería demasiado justo. Huele demasiado a crema. Y nadie parece muy feliz.
Podría comerme toda la arena a bocados. Y mearme en el agua. Amarillo y azul. Verde. Aunque dudo que tenga suficiente amoníaco en las venas. Como para cambiar el color del cielo.
9 mm.
Egipcia, la genialidad pasa de puntillas, y tú te has quedado con todos sus pisotones. Jodida tramposa.
Sonríe. Y me mudo a tus pirámides. Follaremos en sarcófagos. Como perros. Egipcios.
Soy un imbécil. De los que aún piensa. Que se puede enamorar con palabras. Y sin coches caros. Llevo diez buenas frases en el bolsillo. Las arrugo. Las tiro al suelo. Para dártelas, cuando amanece, a quemarropa.
Y tú, de ese amarillo Brasil, que tanto me gusta. Si la vida fuera justa, nos dejarían seguir bailando. Cuando encienden las luces. Y quitan la música.
Tú seguirías silbando. Como las balas. Esas que no disparas. Que son las que matan.
23 de Abril 2004
Capullos
Me apetece. Ver a un hombre. LLevando un ramo de flores con dignidad.
Me apetece. Ver a una mujer. Rechazando rosas. Sugiriendo orquídeas.
22 de Abril 2004
Profident
Las dentaduras perfectas resultan irritantes. Fichas blancas de dominó. Alineadas escrupulosamente.
A veces apetece volver. A los seis años. A mellar las fotos del periódico. Con un lápiz negro.
Manchas amarillentas. Café. Tabaco. Dientes que se amontonan. Como cadáveres en fosas comunes. Colmillos ácratas. Todo mucho más natural. Con la sinceridad de quien no quiere pagar.
Sonrisas de televisión. Cada incisivo, una factura. Doscientos euros la sesión. Le blanqueamos el bolsillo. Y después, la boca.
Garfios y limas. Verdugos de simetrías absurdas. Hierros góticos bajo las encías. Mucho dolor. Demasiados espejos.
Sobran cepillos. Y billetes. Faltan puñetazos.
Triciclo
Los locos siempre caemos bien. Parecemos simpáticos inofensivos. Hasta que sacamos una pistola. Un montón de rehenes. Y un director de banco. Con un culo que huele a miedo.
El otro día, en Alicante. Ese chico sólo quería curarse el resfriado con un gramo blanco. Tenía la voz de malo que tienen los buenos. La voz de alguien que nunca dispara.
En América te visten de naranja. Simulan un juicio. Y te broncean. Gratis. Si, como a un pollo. Al menos guardan las apariencias. Aquí alguien se aburrió de esperar. Doce horas son muchas. Así que acelera y mátalo.
Chicos de azul. Os voy a esperar. En cada cruce. Con un trailer. Con las luces apagadas. Y cuando paséis. Pedaleando. En vuestro tricilo. Con esa estúpida sirena azul. Os pienso cortar el paso. Cerrar comillas.
21 de Abril 2004
Post Meridian
Llevo algunos años sin reloj. No me importan las medias horas. Los retrasos. Las caras de reproche. Que sea Abril. O Noviembre.
Los nombres de las ciudades son sólo letras blancas sobre fondo azul. Letreros en una autopista.
Poco importa las veces que te mudes. Los cedés que pierdas en cada traslado. Los libros que empaquetes en cajas de cartón. Recorrer kilómetros. Y que nada cambie. Farolas. Tiendas. Restaurantes. La gente. La que no habla. La que te pisa.
Todo es provisional. Tu remite. Los prefijos. Los acentos en el metro. Y de puro inconsistente, se vuelve rutina.
A veces. El olor del mar. Y la mirada de los borrachos. Es lo único que cambia.
20 de Abril 2004
Cohen
Me gusta cuando suenas rota. Los buenos días se vuelven amenazas sicilianas. Te falta un sombrero. Y te sobra el resto.
No hay nada más elegante que una mujer bonita, ronca. Te vendo como remedio, tragar espinas del pez más cabrón. Rasgar cuerdas vocales. Ahorcar agudos. No te cures. Quédate Cohen.
18 de Abril 2004
Sesión numerada
Oigo como las neuronas se fusilan unas a otras. Nadie parece querer vivir ahí dentro. Hacen bien. Las escucho caer hasta los pies. Debía tener más de las que creía. Me pesan los pies.
Soy consciente de que me estoy dejando ir. Un suicidio consentido. Ambas partes de acuerdo. Y todos tan contentos.
Flores sobre la mesita de noche. Las flores son siempre sentimientos de culpabilidad con pétalos más o menos horteras. Unos cuernos, rosas. Saber que te mueres, tulipanes. Muerto, coronas con una banda lila.
Cocodrilos que visitan con lágrimas de familiar. Susurros. Besos sólo en la frente. Los que se merece alguien que empieza a estar frío. Lejos de los treintayséis grados.
Un corazón que ya no late. Por mucho que se empeñe ese osciloscopio. Esto ya no se mueve. Así que esas 62 pulsaciones mienten más que hablan.
No estoy viendo pasar mi vida ante mí. La leyenda urbana prometía un último pase. Alguien se está quedando con mis cinco euros veinte.
17 de Abril 2004
Hit me
A veces, cuando te veo coser frases con tan poco hilo, te odio. Podría disimular. No soy mal actor. Pero la envidia siempre tiene un punto de cinismo que la humaniza. La indiferencia es la peor forma de abstinencia emocional.
Piensas blanco. Y digo negro. El gris es un color entre dos certezas. Y las medias tintas, a la larga, se acaban borrando.
La melancolía sabe a lágrimas de álbum de fotos. Y la demagogia es la bajeza más ortopédica. Como la forma de caminar del peatón verde en los semáforos.
Me chuleas. Y me gusta. Pero se te olvida. Que con dos dados, si hace falta, saco un trece. Y las ruletas rusas, de siete balas, inofensivas.
Así que no trates de ganar. Al menos, no esta partida.
14 de Abril 2004
Smile
La próxima vez que tengas frío dímelo. Bajamos. Y matamos. A todos esos tipos de blanco. No les importará. No tienen sexo. Seguro que se aburren. Les arrancamos las alas. Les quitamos las plumas. Sin anestesia joder, que ya están muertos. Nos hacemos un edredón. Y a dormir. Como angelitos.
13 de Abril 2004
Vinagre
La gente ya no llora. Ya no piensa. Somos manecillas del reloj más imbécil. Los libros son más baratos que las casas. Las hipotecas no enseñan nada. Pero muchos salen de los bancos. Y pocos entran en las librerías.
Los sueños ya no duran una vez despiertos. No más de diez minutos. El tiempo entre que terminas la tostada y entras en el metro. Después todo son automatismos. Un trabajo. Un puñado de euros. Y vinagre en el alma.
Ayer vi un beso. Uno de verdad. De los que ya no se ven. Tenían todo el tiempo del mundo para besarse. Quizás ella se esté muriendo. O él se marche a Méjico mañana. Pero se querían. Como esa mujer de noventa años que habla con sus gatos. Y ellos la escuchan. Las dos partes saben que es lo único que tienen.
A veces, el amor más estúpido, es el de verdad. El resto, no importa demasiado.
12 de Abril 2004
Fíate
Podría convencerte de que soy piloto. De un avión de papel. Podría venderte lo inverosímil. Alquilarte lo surrealista. Mentir no es tener mala leche. Es darle salida a la creatividad.
Puedo convencerte por las buenas. Sonreírte por las malas. Esquivar tus preguntas haciendo eses. Entre tus interrogantes.
Podría podrías. Pero contigo no puedo. No, si me miras a los ojos. Eres la única capaz de desarmarme. Y nunca es bueno quedarse sin balas. Creo.
Marioneta
Quiero volver a tener cuatro años. Me voy a comprar un calidoscopio. Imágenes hipnóticas. Fragmentadas. Simetrías absurdas. Sólo necesitar eso para olvidar. Pasarme horas con el ojo pegado al tubo. Y no con un tubo dentro de la nariz.
A los cuatro, las lágrimas no saben a amigos muertos. A sexo sin amor. Sólo saben a chichones y mercromina.
La plastilina maleable de antes. Ahora mi carácter. Y los hilos de mi marioneta. O los zurzo. O me ahorco con ellos.
Regálame un calidoscopio. No nos pongamos trágicos.
11 de Abril 2004
Hugo
Niñato de ridículo apellido italiano. Que papá tenga todos los hoteles, bares y restaurantes de la costa, no vale nada. No te da derecho a nada. Cero euros de nada.
El respeto se gana con buenas frases. Y las tuyas, suenan a tartamudo con neuronas divorciadas. Sigo convencido de que te sobran tantos cromosomas como billetes violetas.
Que esa camarera esté pasando más frío que un esquimal tomándose un calipo invita a que mis nudillos intimen con tus caries. Eres incapaz de darte cuenta que es la más lista de la clase. Que algún día publicarán su libro. Que arqueando una ceja se come el mundo y todo tu dinero.
Seguramente sea culpa de esa melena pretendidamente descuidada. No te está dejando ver nada. Imbécil.
10 de Abril 2004
Sueño y guepardos
Me iba a echar la siesta. Sí, a las nueve. Cada uno tiene sus horarios. Y no, no mintáis. Nadie ve los documentales de la 2. Yo tuve mi época. Lo hacía para quedarme frito. Hasta que descubrí el snooker de Eurosport. Es narcótico. Más incluso que ver correr a los guepardos.
Dos señores. Con sus respectivos chalecos rococós. Con la cara inquietantemente blanca. Hepatíticos. Con zapatos en los que me veía reflejado. Joder como brillaban.
Con tacos largos. Y narices enanas. Ridículas. Como su puntería. Han empezado a fallar bolas. Una tras otra. Bolas que yo metería. Que tú meterías. Que un manco metería. Con el taco en la boca. Con las manos atadas. Bueno no. Que no tiene.
Players champ. 1/2 Final. Eso deben ser las semis. Soy un tío con idiomas. Letrerito azul para Doherty. Rojo para Hunter. Seguían fallando bolas. Un señor con guantes de mayordomo ha cogido la blanca. La ha secado. Hay que joderse. Pretenden hacerme creer que la culpa es de la bola. Cómo coño se moja una bola de billar si no estás en un bar.
Abucheos entre el público. Y no se que público resulta más inquietante. Si este. El de ajedrez. O el de salto de trampolín. Total, las diez. Otra vez sin siesta.
Dos copias
Mierda. Me ha vuelto a pasar. La última vez fue en la estación. Era fácil. Acercarse a la ventanilla y pedir el billete. A Barcelona. Con carné joven.
Hoy la frase tampoco era difícil. Dos copias de esta llave. He entrado en la ferretería. Y me he sentado en un taburetillo hortera. Quizás porque la pose invitaba a ello. O porque los días se vuelven fragmentos sobrios de cuarto de hora. He pedido un Ballantines cola.
Estupefacción del dependiente. Y para arreglarlo. Bueno, pues da igual, un cortado.
9 de Abril 2004
No
No me digas que no conduzca descalzo. No me preguntes si alguien nos persigue. Me gusta correr. A este coche le sobran tres asientos. Especialmente el tuyo. Por ciudad se puede ir a cientocuarenta. Sólo hace falta que no se den cuenta. Las calles son el circuito para los listos. Así que disimula.
No me reproches que desayune aspirinas y bloodie marys. No me escupas la mala cara que traigo hoy. Tampoco tu eres demasiado guapa. Al menos ayer fui el más simpático de la noche.
No me digas que follo como los ángeles y que soy más listo que el demonio. Te creía con más literatura. Tus metáforas son estúpidas. Como cobrarle un tatuaje a un leproso.
No me digas que aquí no. No me apartes las manos. No te abroches la falda.
8 de Abril 2004
Lucky man
De tí me queda Muntaner. Y Rue Lafitte. Los paseos cogido de tu mano. Tus hisotiras de la guerra. Siempre viejas. Siempre nuevas.
En Paris siempre ha hecho demasiado frío. Más incluso del que se merecen los franceses. Más del que tú y yo nos merecíamos.
Pasaba horas delante de aquel escaparate. Junto a tí. Mirábamos hipnotizados aquel desfile de juguetes. Hasta que tu decidías que lo mejor era entrar en aquellos grandes almacenes. Paseábamos entre las señoritas Lancôme. Yo no entendía porque. La inocencia propia de los cinco. Aún no había heredado la habilidad por quedarme con la más bonita de la noche. Como hacías tú. Yo soy más torpe. Sonrío menos. Te has ido sin conocer los últimos sudores. Alguna modelo. Alguna stripper. Alguna tan vacía como la casa en la que ya no vives. Bonitas, pero vacías. Como las botellas que me desayuno cuando te lloro.
De ti me queda un hombro que ya sirve de poco. Pero yo hubiera dado tres brazos por seguir levantándote de aquel sofá. Por partirle la cara al párkinson. Estúpido cabrón que no te dejaba comerte las natillas en paz.
Moriste mucho antes de esa noche. La única que no lloré de aquellos dos meses. Moriste cuando alguien te sentó en dos ruedas. Cuando alguien dijo que a los ochentaytantos ya basta. Cuando alguien pensó que dos guerras y demasiadas operaciones siempre son demasiadas.
De ti me queda una urna. Unas cenizas cerca del mar. En una ciudad que no era tuya. Y que cada vez es menos mía.
Clark Gable se sigue pareciendo a ti. Papá a ti. Y yo nunca me parecí a nadie.
7 de Abril 2004
Zoo
Trapecios con veintiséis. Bíceps con dieciséis. Pocas repeticiones. Tres series. Es un músculo pequeño. No necesita más.
Espejos que adelgazan. Pechos depilados. Mancuernas y alaridos. Envidias y egos sin cabeza.
Hay señoras sudando calorías sobre la cinta. Con el mismo entusiasmo que un mudo narrando la final del mundial.
Chicas de veintialgunos con manicura a precio de anguila. Tangas y culos once. Se pasean. Y no sudan. Sólo se pasean. Y captan todas las estúpidas miradas.
Niños de diecisiete que pretenden levantar lo mismo que ese. Que lleva diecisiete años levantando.
Vigorexia. Pastillas. Batidos de proteínas. Cartílago de tiburón. Geles. Reductores de abdomen. Mentiras a precio de mentira.
Recepcionistas de ojos azules. Consiguen que pague un año por adelantado. Sonría. Y joder, llevo dos años lesionado.
6 de Abril 2004
Fotofinish
Te acercas a la cinta. Das el último golpe de riñones. Agachas el cuello tratando de ganar por los pelos. Expresión acertada. No pierdes el tiempo en mirar a la derecha. La noche se decide en décimas.
Después de los gritos y el sudor. Las palmadas en la espalda. Para ti no hay ramo ni fotos. Sólo plata. Y nada más triste que la plata. Lo importante es participar. Pero esa frase no se le ocurrió a un ganador. Y ese sabor amargo. El de la derrota. Casi tan amargo como el que deja la coca. Aunque más sincero.
Suena su himno. Y baja su bandera. Le escupirías. Pero le miras con admiración y respeto. El mismo que se merece quien se lleva a la más bonita de la noche.
Y ella, descalza, se sube a su zeta tres. Él arranca. Y se van. Has perdido.
Super glue
Arena gruesa. Algún camión la descargó aquí hace un par de meses. La marea había dejado anoréxica la orilla.
Una niña en cuclillas. Con unas chancletas verde caja madrid. Rellena un pequeño cubo con cuatro almenas en su base. Chilla ilusionada. ¡Es un castillo mami!. Mamá decide no apartar la mirada de su libro.
La cría gira el cubo cien veces. Dando antes tres golpes en el lateral con una pala. Dos segundos que se hacen eternos. Los que tarda en ver aparecer un castillo. Efímero. Se desmorona. Como aquellos edificios en Nueva York. Con la misma facilidad. Pero con menos cámaras alrededor.
La niña llora. Sorbe lágrimas. Mocos de impotencia. Muerde esas uñas rojas acharoladas. Necesita celo. O pegamento. O los brazos de su madre. O el hueco de su hombro. Para llorar su fracaso. Pero jódete niña. Mamá sigue leyendo 'Tu hijo y tú. Como educarlo'. Jódete.
5 de Abril 2004
Síncopa
Nos esquivamos. A salto de caballo. En un damero de tres por tres. Y eso no deja demasiado margen. Tú con la elegancia del alfil. Y la mala leche de la reina. Y yo, peón que se arrastra haciendo eses.
El ajedrez, el deporte más violento. Tensión y silencio. Prohibido tocarse. Y nosotros, por mucho vodka que soplemos, no somos campeones rusos.
No pienso en las tablas. Nada más absurdo que empatar. Pienso enrocarte. En tu ascensor. En mi casa. En la calle, si hace falta.
Y esa sonrisa tuya. Me está matando.
4 de Abril 2004
Tambores
Capirotes. Y túnicas. Negras, moradas. La luz de las farolas sobre las aceras mojadas. En Abril siempre llueve.
Pies descalzos. Uñas sucias. Y cirios, que no velas. En Abril se llaman cirios. Que suena más serio. Y la cera resbala con la lascivia propia de lo estúpido. Y chica ponte tu collar nuevo, que nos ponemos en este rinconcito y seguro que salimos por la tele.
Alguien escribió una metáfora con barba y anorexia para explicar una reacción química. Un big bang. Pero con agujeritos en las manos. Y alguien lo alquiló por doce monedas. Las mismas doce monedas de mil euros que vale ese collar. Y nuestro dios es el más alto. El más bueno. El más guapo.
Espaldas que sangran. Rodillas lijadas. Pero los fanáticos son los otros. Nosotros no. Y no se podía esperar demasiado de alguien que se jubiló el sexto día. Y como suenan los tambores.
28 de Marzo 2004
Muito obrigado
En el coche más feo, pero los más felices. En algún sitio, entre Barcelona y Lisboa. Con tus pies colgando por la ventanilla. Con tu cara de yonqui, esa que tan de moda se ha puesto. Cantabas. Con la boca muy abierta. En el inglés que no sabes. Con esa sonrisa de obrigado. Esnifabas. Y sangrabas el papelito. El de la autopista. El que le dabas al chico del peaje. Luciendo ese escote tan pobre. Pero que tanto vende.
Follando en las gasolineras. Entre los carteles de recién fregado. Y el miedo de los abuelos. A que tus ojeras les robase la cartera. Y faltaban cactus para que aquello fuera tu road movie. Y ahora, sobran espinas.
Portuguesa, guárdame un hueco en el cielo. No tardaré. Te lo prometo.
27 de Marzo 2004
Nueve
Alguien decidió que diez dedos en dos manos eran demasiados. Y cerró la puerta. Con mi mano entre las bisagras.
Tengo un dedo con tornillos tatuados. Y una uña esmaltada. Yo, que ya no me pinto las uñas como cuando era pequeñita.
Y las manualidades de entrepierna se han vuelto más cuidadosas. Más cariñosas. Soy mejor amante desde que tengo un dedo Puleva. Papilla. Puleva.
26 de Marzo 2004
Pyotr
Es sordo. Del oído izquierdo. Cruza las vías apoyando las botas sobre los raíles. Mira únicamente hacia la izquierda. Confía plenamente en su oreja derecha.
Luz de media tarde. Podrían ser las cuatro. O las siete. No le importa demasiado. Más bien nada.
Mirada huraña, esquiva. Tres meses sin ver a demasiada gente. Y sólo mira al suelo. Comprueba que no se mueve. El vaivén de las olas ha desaparecido. Es marinero. Ruso.
Salitre bajo las uñas. Y sus manos, contundentes y arrugadas. Prematuramente envejecidas.
Cuenta baldosas. Sonríe satisfecho. No necesita aferrarse a una barandilla para andar. Es de las pocas ventajas que ofrece el asfalto, piensa.
Se pierde por calles intrascendentes. Todas lo son en una ciudad de paso. Las manos en los bolsillos, y la mirada en un letrero. Caligrafía de neón. Fever club.
Escotes tras una barra y alguien le informa que dispone de media hora desde el momento en que sube a la habitación. Tiene facilidad para el castellano. La suficiente como para odiar la palabra disponer.
Tras la puerta, una moqueta que huele a humo. Y una brasileña que no huele a nada. Enviste hasta correrse. Le sobran veintiséis minutos para fumar. Junto a ella. La mira, tratando de reconocer en ella los rasgos de su mujer.
Le pregunta por sus hijos. Y ella le habla de sus niñas. Las que violaron en Río. Entre fabelas. Y él piensa en sus críos. Dos paliduchos con cara de frío, en Vladivostok.
Se besan. Y hasta las siete y treintaicuatro han sido marido y mujer. Padres de dos hijos en común. Y han confundido recuerdos. Dos hijos vivos y felices. En Brasil. O en Rusia.
Ella se levanta, y le cobra, aún desnuda. Él se va. Faltan otros tres meses antes de ver a su mujer en las facciones de otra. En cualquier otro puerto. En cualquier habitación cerca de un muelle. Lejos de Rusia, lejos de todo. Cambiando billetes por mentiras. De agua dulce.
21 de Marzo 2004
Donatello
Es un crío de unos cinco o seis años. Su madre lo lleva de la mano. Han entrado en el vagón y se sientan frente a mí. Se llama David. O eso pone en su gorra. La madre le pide que se quite el jersey. El niño obedece. Tiene los ojos azules. Tristes como una caja de acuarelas robada.
La madre saca un libro de su bolso. Junta su cabeza a la de David y le habla bajito. Pasa el dedo por encima de las letras y éste aparta la vista de las hojas. Mira al suelo y luego la punta de sus zapatillas. Son de velcro. Con una pequeña tortuga ninja dibujada en el empeine. Absurdas. Graciosas.
Ella se ayuda de los dibujos del libro para captar la atención del niño. Parece un libro de medicina. David no entiende nada. Balancea los pies y sonríe a Donatello. Está en la punta de sus zapatillas. Una tortuga verde comiendo un trozo de pizza.
David no entiende que significa leucemia. Ni quimioterapia. No entiende porque no tiene pelo.
Me rompo. Lloro. Tras mis absurdas gafas de pantalla. Entiendo porque esa gorra roja. Y no entiendo porque la vida te pone la zancadilla. A los cinco años.
20 de Marzo 2004
money to burn
El dinero es tan estúpido como el señor con chistera dibujado en los tableros de monopoly. Hoteles rojos y casas verdes. Malas noticias para los daltónicos.
No importa que midas tres o cuatro metros. Alguien con dinero te mirará dos palmos por encima de donde llegue tu hombro.
Ahorrar es casi tan divertido como morir con un puñado de billetes en el bolsillo. Con una colección de ceros en una tarjeta de banda magnética. Las matemáticas y la economía, pequeños fascistas. Sólo cuentan los ceros que están a la derecha. Planes de pensiones que compran anestesia a largo plazo. Consumirse en un autobús camino de Benidorm.
Uno, dos, tres, cuatro. Gasta esos cuatro billetes. No importa de que color sean. Cuatro billetes no compran demasiada felicidad. Quémalos esta noche. Mañana podrías estar muerto.
19 de Marzo 2004
Publicidad
Follar no es el sexo de salón que proponen los anuncios de colonia. Once ocho ochentayocho. Sí, yo también fusilaría a los pelochos. Y no, no me preguntes que haría si me viniese hoy la regla. Seguramente llamaría a Mulder. Y también a Scully. El macahorro de macdonalds me quita las mismas horas de sueño que las patatas que engulle Banderas. Y sí, los besos saben igual con watershine de maybelline o con tus labios cortados. A vodka y tabaco.
14 de Marzo 2004
Rebeca
Poca gente es capaz de hacerlo. Ver sin mirar. Desconozco cómo lo hace. Pero lo consigue. Te ve con el cuello, con las cejas, con la nuca.
Deja caer dos hielos con indolencia y aparta la vista del tubo. A medio metro de la barra y tan lejos de ella. Ajena a los estúpidos que mascullan alcoholes imposibles. De noche todo es mentira. Y ella, lo sabe. Lleva demasiado tiempo siendo la más lista de la clase. No necesita mudanzas ni ridículos catálogos de Ikea. Su cabeza, perfectamente amueblada. Allá los sofás, aquí la tortuga.
Le sugiero a Kundera. A ella, que anochece cuando su despertador insiste en verla amanecer. Necesita días de cuarenta horas. Cinco trabajos y una carrera no caben en veinticuatro.
Escribe un libro. No quiere que yo lo lea. Hace bien. Se desnuda antes a alguien leyéndole que quitándole la ropa.
11 de Marzo 2004
Entrevista a una rata
Pasa. Son sólo unas preguntas. No tardaré mucho. No más de lo que tú has tardado en decidir en qué papelera dejabas el explosivo.
¿Cuál ha sido la última cara que has visto antes de salir del vagón? ¿Te has fijado en la niña de coletas? Ella y su madre han muerto. El resto de pasajeros no está mucho mejor. Te lo aseguro.
¿Tienes pensado que cenarás esta noche? Seguro que sigues teniendo apetito. ¿Sabes lo que significa mercenario? No tienes cara de ser muy listo. ¿No estudiaste demasiado, verdad?
Miedo en las aceras. Raíles teñidos de odio. Vagones destripados. ¿Orgulloso de las estampas dantescas? ¿Eres capaz de verlo por televisión? No me creo que no te hundas. Espero que no duermas demasiado esta noche.
7 de Marzo 2004
Le soleil du cirque
Los domingos son tristes. Como un mapa de Hungría en blanco y negro. Las lágrimas son funambulistas kamikazes. Caen al suelo. Los circos más divertidos son los que no tienen redes. Ponerle redes a la vida parece poco inteligente. Como enguajarse la boca con mercromina. El alcohol es la mujer más mentirosa. Y tú, eres la mujer más bonita. Verte llorar no es justo. Pero tampoco son justos los muñones y las minas antipersonales. Utilizar depresivos como euforizantes no es demasiado útil. Como una tartamuda cantando los números del bingo.
Te he querido. Hay microondas que no sirven para gratinar. Yo no sirvo para querer. Mátame. Tienes mi permiso. Medio beso.
6 de Marzo 2004
Placer visual
El amarillo. La máscara de pestañas. Un cubito de hielo. Las pupilas dilatadas. Un bebé lactando. Los tulipanes negros. Una espalda arqueada. Las botas de piel de serpiente. El asfalto mojado. Los billetes arrugados. Una mujer poniéndose las medias. Encender una cerilla. Los ojos negros. Una botella vacía.
5 de Marzo 2004
Pan
La noche de ayer. Divertida. Como dejar que un ciego acerque un tenedor a un enchufe. Y estúpida. Como un bizco con lentillas de colores.
Y a falta de pan, buenas son tortas. Y no hay que tomarse los refranes tan al pie de la letra. No hace especial ilusión que ciertas señoritas le crucen a uno la cara. Y menos por sugerir un polvo. Falta sentido del humor. Sobran ganas. Falta pan. Sobran tortas. Por si acaso, nunca pongo la otra mejilla. Cualquier idea sacada de ese libro con capítulos y versículos no puede ser demasiado buena.
4 de Marzo 2004
Juego
Lo de las máquinas del tiempo ya está muy visto. En lugar de viajar en el tiempo, podríamos jugar a viajar de persona en persona.
Poner la rajita del culo y ser puta. Pánico al virus. Coleccionar enanos de señores borrachos que nunca vuelven. Y morir, desangrada. En cualquier descampado.
O servir copas de noche. Dejar que alguien se deje llevar por la euforia y nos convierta en una cicatriz de diez centímetros. Porque un vaso de tubo da de beber. Y raja caras también.
O repartir publicidad a la salida del metro. Gente ofendida. Quién serás tú para tenderle el brazo a ese señor. Tú ganas dos céntimos por hoja repartida. Ellos se limitan a escupir. Los más educados le mandan recuerdos a tu señora madre.
O ser uno de esos señores que huelen mal porque quieren. Duermen junto a un cajero automático porque quieren. Y mueren, evidentemente porque quieren, a modo de falla. Llegan cuatro niñatos. Lo rocían con gasolina y ese señor deja de pasar frío.
Como juego estaría bien. Pero sólo un día en la vida de ciertas personas. Que sino, escuece.
29 de Febrero 2004
Fotocopia en color
Los señores de azul tienen pistola y te piden que pares a la derecha. No tienen cara de ser demasiado simpáticos.
Se acerca uno de ellos. Tiene un pirulo amarillo que ríete tú del de darveider. No entiendo muy bien quién se cree este señor para colarse en mi noche. Su gorra me resulta tan absurda como un faquir tragando pelotas de goma.
Me pregunta si he soplado antes. Le cuento que hace bastante que no cumplo años y no parece entenderlo. Las velas en las tartas de cumpleaños y los policías son definitivamente estúpidos. Está claro.
Mira su aparatito de tres dígitos como quien ojea los titulares a primera hora del Lunes. Desaparece en dirección a su coche patrulla. A mis cuatro años yo también tenía un coche patrulla. Azul y blanco. Aunque no andaba molestando a nadie a las cinco de la mañana.
Vuelve con un papelito. No tiene pinta de ser una receta. Las recetas ya son de por si horteras como para encima escribirse en papel de calco. Amarillo y Rosa.
Seiscientosun euro coma un céntimo. Me resulta gracioso ese céntimo. No sabía que se dejase propina en las multas. O quizás sea el sueldo de este amable señor. Quien sabe.
Antes de que suba la ventanilla me cuenta que si pago pronto, la receta sale por la mitad. Mira tú que bien, no sabía que estuviésemos de rebajas.
Añade con tono grave que un juez se encargará de quitarme el permiso de circulación. Que barroco suena eso de permiso de circulación. Tampoco le doy demasiada importancia. Las fotocopias en color no son tan caras hoy en día.
28 de Febrero 2004
Agua y chinos
Los paraguas son inútiles. Confesarse también es intuil pero no todo el mundo lo hace. Sin embargo, cuando llueve todo el mundo coge el paraguas. Lo de menos es mojarte. Sonríe si eres capaz de llegar a casa con dos ojos. Las ancianas cobran comisión de oculistas y cirujanos. Sacan ojos con la precisión de una anciana. No fallan. Nunca.
Los paraguas sólo sirven un día al año. La noche de reyes. Los reyes son los padres. En las cabalgatas, ni siquiera. Son un cartero, y un profesor, y alguien con betún en la cara. Salgo a la calle provisto de paraguas. Lo abro. Le doy la vuelta. Llueven caramelos y todos se quedan en mi paraguas. Los niños lloran y yo tengo caramelos. No parece demasiado ético aunque tampoco creo que deba confesarme por ello. Dicen que quitarle caramelos a un niño es fácil. De momento he necesitado un paraguas y un poco de mala leche. No debe ser tan fácil.
Tengo muchísimos paraguas. Mi madre se encargó de que nunca me faltase de nada. Especialmente paraguas. Podría ser la competencia directa del mercado ambulante de paraguas en cualquiera de las grandes ciudades de España. Prefiero no hacerlo porque las mafias chinas me asustan. Las otras también, pero menos. Los chinos siempre saben artes marciales. Una de cada cuatro personas en el mundo es china. Hay unos mil quinientos millones de personas que te pueden dejar seco de una patada. Seguramente no merezca la pena morir por un paraguas. Y menos un Sábado.
27 de Febrero 2004
Ajeno
Camino decidido. No tengo muy claro donde voy. Me siento un tanto extraño. Como si pasease por el cementerio de una ciudad extranjera. Los apellidos de las lápidas no me dicen mucho. Los epitafios menos.
No entiendo los titulares de los periódicos, y las fotos no ayudan demasiado. Las imágenes están dejando de valer mil palabras. Se devalúan. Apenas daría por ellas veinte o treinta letras.
Abro una caja. Roja. No es de bombones. Encuentro cartas y postales. Remitentes desconocidos. Como en un concurso de televisión, muchos sobres, y nadie parece saber quien los envía.
Fotos con fechas anotadas tras ellas. Imágenes que te dejan tan frío como las de los portaretratos de las tiendas de muebles. Personas que te sonríen y no conoces.
Enciendo la televisión y Nicolas Cage es sólo un calvo con cara de eterno sorprendido. He olvidado su Leaving Las Vegas. Quizás esto sea Las Vegas. O Barceloca. No hay modo de saberlo. Zapeo hasta llegar a un canal desintonizado. Efecto niebla creo que lo llaman. Yo sólo veo hormigas. Unas blancas y otras negras. Resulta hipnótico mirar una tele sin sintonía. Así me he quedado yo. Sin encontrar lo que busco. Con hormiguitas que me susurran cosas que no entiendo. Sedimentan arena sobre mis recuerdos.
Un día se suelta uno de esos cablecitos bajo tu córtex. Todo deja de funcionar. El Alzheimer acaba con lo que has sido. De poco importa mañana si no sabes que hiciste ayer.
26 de Febrero 2004
No eres nadie
Eres las nueve cifras de tu teléfono móvil. Un deneí. Tu número de la Seguridad Social. Una nómina a final de mes. El cuarentaisiete en la cola de la carnicería. Date por jodido, el turno está en el veintiocho. Eres el número de ceros de tu cuenta corriente. Y también un número de identificación fiscal. Tres palabras absurdas que nadie tiene muy claro que significan.
Hay gente que no colecciona esos números. Nunca los ha visto. Y hace demasiado que no comen carne. Esas cifras determinan si existes. O no.
22 de Febrero 2004
píopío
Me gustan los pájaros. No los de jaula y píopío. Los que tengo en la cabeza. Los otros sólo se dan coscorrones contra la jaula y esnifan alpiste. O se lo comen. No sé.
Creo sus mentiras. Les cuento las mías. Me dejo guiar por su instinto. Me despistan. Consiguen que sea yo quien se dé coscorrones en las esquinas. Cantan y me silban. Yo muevo los labios y ellos ponen las palabras. Menudos guionistas cabrones están hechos. Importan ideas de otros gremios. Casi siempre del de bomberos.
La gente pierde neuronas. Mis pájaros simplemente se mueren. No quieren entierro ni grandes coronas de flores. Que sencillos ellos.
21 de Febrero 2004
Tedio
Me aburro. Como se aburre una bala sin un muerto. Como los guantes de un manco. Como la Nochebuena en Agosto. Como la carta de ajuste. La carta de ajuste bosteza. Mírenla fijamente. Me aburro como un orgasmo en un gatillazo. Como las dietas en Austwichz. Como el sexo se aburre del amor.
20 de Febrero 2004
caca, pipi
No dede ser agradable que practiquen contigo la coprofagia. La lluvia dorada tampoco parece mucho mejor. No pienso reencarnarme en taza del váter.
18 de Febrero 2004
Yamaha Warrior
Mide un metro y medio. La genética no se ha portado bien con ella. Podría ser un pitufo. Dudo que esos enanos azules lleguen a cumplir los veintisiete. Ni siquiera papá pitufo. Escribe Helena con hache. Es mi hermana.
Los dibujantes japoneses utilizaron su imagen años atrás. No es de dominio público, pero ella inspiró el personaje de Arare. Parece inofensiva, pero se come el mundo. Para perfilar su imagen de hormiga atómica ha decidido comprarse un quad. Casi nada. Arare tenía un triciclo. Ella le ha pintado una rueda más.
Se ha comprado un traje de astronauta. Y un casco. Y una mochila de McGyver. En el concesionario le dijeron que era la primera mujer de la provincia en comprar uno. Salió orgullosa. La miré con miedo. Me perdonó la vida.
Entre semana interpreta a una jefa de compras. Llega el Sábado y se convierte en Babe el cerdito valiente. Chapotea entre el barro a más de cien por hora. Disfruta y sonríe. Me asusta comprobar que le tiene menos apego a la vida que yo. No es poco.
Pese a todo, es muy femenina. No comparte con Loquillo el sueño de comprarse un camión (aún). Y apenas erupta (en público). Un encanto.

17 de Febrero 2004
Redbull
Dudo que las autoridades sanitarias estén de acuerdo conmigo. Desayuno crispis con red bull. Espero no llegar a leer nunca una de esas tétricas pegatinas en mis adoradas latas de taurina. De bastante mala leche me levanto ya.
Seguramente sería más rápido hacer una lista de las cosas a las que no soy adicto. Acabaría antes. Les confieso que mi último descubrimiento es el red bull. No me llevo ningún tipo de comisión por escribir esto. Lo prometo.
Repaso las latas de sucedáneos en el supermercado. Todas y cada una. Hago tablas comparativas mentales. Cafeína. Taurina. Guaraná. Escojo la mejor relación calidad precio. Que rata soy. Las marujas comprueban asustadas que en mi carro sólo hay latas plateadas. Con una mirada escrutan mis ojeras. Seguro que es un tosicómano de esos (con ese y pronunciado con muy mala idea).
Acudo a mis citas post-sobremesa con una sonrisa en la boca. Mis amigos me saludan y con un ligero toque en su fosa nasal, se interesan por mi estado de salud. A mi no me parece de acuse de recibo andar de coca a la hora que salen los niños del colegio. A menos que te la pasen ellos. Nunca se sabe.
Por eso les cuento que he encontrado lo último de lo último en felicidad energética. Powerking. Misma composición. Mismo sabor. Mitad de precio. Me crecen las mismas alas. Y es que no hay que dejarse engañar por la publicidad. Te puede hacer desear cosas que realmente no necesitas.
O quizás las necesites. Pero no a ese precio joder. Lo dicho. Powerking.
Ni fu, ni fa
No me gustan las señoritas de tacones afilados que nada tienen que contar. No me gusta perder amigos. No me gusta la prepotencia de los ingenieros que me rodean. Yo no debería haber estudiado esta carrera. No me gusta supeditar mi felicidad a las seis cruces de la primitiva. Por si fuera poco, ahora me piden siete aciertos a nivel europeo. No me gusta amanecer solo y borracho. Debería dejar de beber. Colecciono deberías. No los cumplo. Nunca. No me gusta la gente sin sentido del humor. No me gusta mi cinismo. Soy un ser despreciable. Yo no me escogería como amigo. No me gusta ver llorar a una mujer. A un hombre sí.
16 de Febrero 2004
Huella
Se sedimenta, la noche en tus suelas. Cristales hundidos. Una colilla. Sangre. Bílis.
Acerca la nariz. Más. Hedor. Pasa la lengua. Si tu hígado fuera reversible sabría así. No es agradable. Tampoco lo es una foto de comunión sobre un nicho. Un traje de marinero y morir a los diez. Puedes apartar la vista. No por eso va a desaparecer.
El único testigo de lo que no quisiste ver anoche habita bajo tus pies. De poco sirven los cabezazos contra los baldosines. Eso no borra tu memoria. Colorea tu frente. Imbécil.
Tu nariz, cada vez más Sinatra. Tu voz, no.
Quemar tus botas no serviría de nada. Conseguirías otras. Te sobran dos pies y ganas de morir. Habrá que amputar. O comprarte botas nuevas.
13 de Febrero 2004
Vale por un viaje
Lo nuestro, una relación de coches de choque. El amor y yo llevamos una vida esquivándonos. Le miro con indiferencia. Me adelanta por la derecha. Me grita al pasar. En la feria y en la guerra todo vale. Menudo cabrón. Me tiene ganas.
Evito chocar frontalmente con él. Estas latas no tienen airbag. Yo no puedo costearme una rinoplastia. Su único objetivo, conseguir que la nariz sea lo que menos me duela. Las operaciones a corazón abierto nunca acaban bien.
Abandonaré esta feria. Quizás me esté oxidando con ella. Dejaré de comprar fichas. Ya encontraré la mujer a quien robárselas.
Mañana celebraré San Ballantines. La botella, mi fiel compañera.
12 de Febrero 2004
Esporas
Parejas que apenas se miran. Cenan y no se hablan. Él juguetea con su tenedor. Ella mira distraída su reloj cada tres minutos.
No están peleados. No vienen de un entierro. Simplemente no tienen nada que decirse. Cada uno busca un tema de conversación que evidentemente no propone. Quizás sea esa su forma de sentir el amor, en silencio, como las almorranas. Que escatológico. Parece poco romántico.
Me asalta la duda de sus actitudes sobre el colchón. A lo mejor tampoco se tocan. Seguramente carecen de sexo. Si fueran alados, se podría pensar que son ángeles. Me temo que son demasiado feos para serlo. Quizás se reproduzcan por esporas. Les voy a regar.
Perdedor
Entrar en el Planeta es como ir al bingo. Te miran con mala cara. Te preguntan si es la primera vez que estás allí. Te piden el deneí. Teclean el deneí. Deletrean tu apellido. Desconfían de tu foto.
La mujer de recepción sabe que mi relato no va a ganar. Yo también lo sé. La diferencia es que ella no lo ha leído. Le basta con ver mi cara. Supongo.
Sé que mi relato es infame. Aunque tampoco creo que pueda ser considerado como una amenaza terrorista, ni siquiera cultural. Por si acaso, me hacen pasar bajo un arco de seguridad, un detector de metales. No pita. Algo es algo.
Seis ascensores. Cualquiera de ellos es más grande que mi habitación. En las películas siempre follan en estos ascensores. Hay que ser muy precoz o entrar muy encendido, sino dudo que dé tiempo. Suben más rápido de lo que caían los cuerpos desde las torres gemelas. Además hacen menos ruido.
Planta sexta, aquí nadie va en silla de ruedas, eso debe ser en la cuarta. O quizás eso sólo pase en las películas del Bola. Vete tú a saber.
Otra recepcionista. Más redonda. Más simpática. Me mira con lástima. Todo el mundo parece saber que no voy a ganar ese premio. Que egoístas sois. Dejadme cantar aunque sea línea.
11 de Febrero 2004
Sin invitación
Si uno cuenta con los dedos los meses que preceden a Mayo, se da cuenta que soy un hijo no deseado. Nací de un error. De un calentón. De un polvo en la playa. Del alcohol y el todo vale. De un Agosto de imprevistos. Me he colado en la fiesta más divertida.
9 de Febrero 2004
Finjamos
Podemos mentir y afirmar que jamás hemos levantado la báscula del supermercado. Nuestra bolsa de tomates pesa un kilo menos, pegamos la pegatina con picardía y algunos céntimos de ahorro suben nuestra adrenalina.
Podemos ejercer de niños bien y asegurar que nunca hemos mingido en una piscina. Todos respetamos esa leyenda urbana del líquido que reacciona con la urea y colorea el agua. Mentimos. Meamos. Lo desmentimos. Seguimos meando. Silencio. Flotamos. Sonreímos satisfechos.
Aquella madrugada de Agosto, la felicidad pasó por escanciar lo etílico de la noche en la piscina. El ruido del chorrito cayendo desde el borde de la piscina sobre la quietud del agua. El silencio de las seis de la mañana y la mirada de aquella vecina madrugadora.
Que importa desde dentro o desde fuera si el cloro acaba con todo. Devuélvame el saludo amable vecina, seguramente sea usted mucho más discreta que yo, pero deposita su sangría don simón, en el mismo continente que yo.
5 de Febrero 2004
Acelera
Un desaprensivo trazó una línea continua en la carretera de tu vida. Tú decides si te la saltas.
Pánico
Expresión hierática tras un mostrador azul. Me da miedo, es gélida. Siempre me dice que le dé el deuvedé a ella, alega que el buzón de devolución no funciona. Y me asalta la duda de cómo se puede estropear un buzón, pero como me considero un tío educado obedezco, aunque no sin miedo.
Me acerco a ella, y esa ridicula gorra amarilla que forma parte de su uniforme de mujer-videoclub me descoloca, me desconcierta enormemente, en cualquier otra situación me daría lástima, vergüenza ajena, o cualquier otro de esos sentimientos que no enseñan en un colegio de pago.
Los seis pasos que me separan de ella los camino con la cabeza agachada, vestido de naranja chillón, con grilletes en pies y manos, con un número de identificación en el pecho, maldito corredor de la muerte. Visión de tunel, y al final ella, y no, para nada ella es mi última voluntad.
Le entrego la dichosa cajita exquisitamente cerrada, y el deuvedé rebobinado, se lo prometo. Ella roza levemente la punta de mis dedos, y en ese preciso instante, cual niño del sexto sentido, sabe exactamente acompañado de quien vi la película, es más, sabe que títulos soy incapaz de acabar, y algunos días incluso intuye mi menú.
He decidido que voy a acabar con este sinvivir, creo que a los veintidos aún no me merezco un marcapasos. Me he acercado a un pequeño videoclub que está a media hora de mi casa, de acuerdo, cerca no está, pero selecciono la cinta en una pantalla táctil mientras una amable voz metálica me informa del precio. Además cuando la devuelvo, tengo la certeza que ese video-cajero no hace uso de su bola de cristal. Vamos, eso espero.
3 de Febrero 2004
cero cuatro
Me da igual que seas bisiesto. No me impresiona que me concedas un día de ventaja, un veintinueve del dos. Yo ya te he regalado este primer mes, a estas alturas sería absurdo elaborar una lista de buenos propósitos, prometer que dejaré de beber mientras apuro un bloody mary.
Me tienes ganas y sé que cuentas con información privilegiada, lees los periódicos de mañana y ya has hecho un pequeño hueco para mi esquela. Enfant terrible lo quiero en negrita, pero no antes de cumplir los treinta.
31 de Enero 2004
dos pares tres euros
Debería deshacerme de estos calcetines modelo radiografia, no dejan lugar a la imaginación. Me gustaría amanecer y tener la incertidumbre de haber perdido dos dedos bajo la colcha, pero no, con estos calcetines es imposible jugar a la duda.
30 de Enero 2004
Perjudicado
Estoy orgulloso de mi mañana, no lo voy a negar. He sido capaz de despegar las vértebras del colchón después de haber dormido un par de horas. He llegado a la ducha tras atravesar un pasillo barnizado con los excesos de la noche anterior.
Con más agua y menos legañas, he osado dirigirme al banco con la inconsciencia propia de la resaca. Veinte minutos en una cola de pensionistas, ladridos propios de los sententaypico con dentadura postiza, y una pobre mujer que a juzgar por su aspecto, debería llevar unos doce o trece meses embarazada, una barbaridad.
¿Es usted el siguiente? Miro tras de mi, porque uno nunca se acaba de hacer a la idea de que lo traten con la misma educación que a su padre pese a ejercer de hijo poco solvente.
Me siento en una silla decorada con el logotipo del banco, y me parapeto tras mis gafas de sol ojerosas. Esté usted tranquila, doña Alicia, no me voy a poner una careta de presidente americano, no pienso atracarla, no, hoy no.
Me tiende mi nueva visa con carnet joven y me recomienda divertida que lo aproveche bien, que sólo me quedan cuatro años de juventud.
Me incorporo y la estudio, calculo que a ella le deben quedar unos menos veinte años de juventud, pero decido no parecer maleducado y no se lo hago saber. Me levanto, y para mi sorpresa soy capaz de pronunciar alguna muchisílaba (término que hace referencia a las palabras de más de dos sílabas pronunciadas con más esfuerzo que acierto los días de resaca). Perfecto (tres sílabas), muchísimas (cuatro, menudo alarde) gracias.
29 de Enero 2004
Ellas
Son asépticas y sigilosas, son las encargadas de hacer el trabajo sucio. En la mafia de las palabras, son las que invitan a saltar con zapatitos de plomo al mar de las obligaciones.
Formas impersonales, segundas personas del plural, e imperativos. Se camuflan en frases educadas y cargadas de buenas intenciones, no eres capaz de preveer su presencia y desnucan tu sensibilidad con pasmosa facilidad.
28 de Enero 2004
Papiroflexia
A mis ocho años, el sentido de la vida radicaba en entender como las dependientas de Zara eran capaces de doblar en sólo tres movimientos una camiseta. Podía pasar horas tratando de descubrir cómo lo hacían mientras mi hermana se probaba todas y cada una de las prendas de la tienda, todas las tallas, todos los colores.
Ahora que no son ocho, sino algunos más, mi estupefacción por ellas alcanza las mismas cuotas. Aunque la última vez que me enamore de una de ellas, de su máscara de pestañas, de su sonrisa profesional, de su firme aquí, acabé comprando toda la sección masculina, bueno, y la mitad de la femenina también. Quizás fue eso, lo que le indujo a pensar que un poquito travelo si que era. Y yo, sólo quería su firme aquí. Gracias.
27 de Enero 2004
Abierto toda la noche
Ayer mientras leía 'Abierto toda la noche' de David Trueba me encontré con lo siguiente: "..no olvides que las relaciones sentimentales son, en realidad, una afirmación del egocentrismo..".
Es algo que he defendido siempre, y que muchos se han empeñado en rebatir, seguramente con razón y argumentos muy válidos. De todas formas, me complace comprobar como mi supuesto cinismo es compartido por alguien más.
25 de Enero 2004
traidor
Sé que estás ahí, detrás del espejo. Eres tú quien pinta las imágenes reflejadas con la precisión de un trilero y las malas artes de un cirujano. Eres un voyeur que lee en braile, pareja de cartas del tiempo. Agudizas mis entradas, amarilleas mis dientes, me añades tiramisús que yo no he probado.
Cínico y pluriempleado. Publicista de cremas antiarrugas, escritor de dietas en dominicales, empresario de las liposucciones. Desde hoy estás en paro. Desafío a tus siete años de amenazas veladas.
23 de Enero 2004
Martina
No estaba previsto, pero ayer cené con Martina Klein. Llegué al restaurante poco después de las diez. Me recibieron con miradas reprobatorias, no había reservado mesa, pero de algo debe servir eso de ser cliente habitual. Un hueco me podréis hacer, acierto a decir con más cara de hambre que de pena, a los dos minutos vuelven a por mi. Has tenido suerte, pero no nos lo vuelvas a hacer. A sus órdenes mi capitán!. Se girá y me gruñe. Debería tener cuidado con esa camarera, da con el perfil exacto de psicópata de peli de sobremesa.
Todo lleno, una mesita de dos en la esquina, mucho humo, demasiado ruido y como siempre, pocas nueces.
Un par de mesas de guiris, unos rusos y otros alemanes, les delata esa nariz en carne viva. Más allá una cena de empresa, informáticos seguramente, calvos y rechonchos, chistes sobre windows, menudo lince estoy hecho. En otra mesa, un enano le clava el tenedor a su hermana en el culo, ella llora y él disfruta, menudo cabrón.
Y entre toda esa vorágine está ella, suéter blanco y vaqueros, apenas maquillada, el pelo recogido, sencilla, natural, belleza en estado puro. Está colgada en la pared, en un cuadrito, el marco de apenas dos euros le desmerece, sobre la fotografía agradece al personal del restaurante lo bien que se portaron con ella, firma como Martina, letra regordeta y ligeramente inclinada hacia la izquierda.
Es un encanto, nos pasamos la cena hablando, picotea de vez en cuando de mi plato y hay que joderse lo que le gusta el vino a la argentina. No toma postre. Le invito y me lo agradece, le sonrío y me voy.
Tendría que dejar de cenar sólo, es ciertamente deprimente. Aunque mucho me temo que no tardaré en volver a ese restaurante, esta vez prometo reservar, pediré la mesa de Martina.
31 de Diciembre 2003
cabrón
El viernes murieron cincuenta mil iraníes en un terremoto. No somos más que marionetas. Si existe un Dios, tiene parkinson.
30 de Diciembre 2003
déjà vu
La nochevieja de mañana ya la hemos vivido, os lo digo yo. Conversaciones repetidas y decálogo de lo escatológico con un racimo de uvas. Presentadores con capa y tapones de champán que aniquilan bombillas. Corbatas horteras y humoristas que invitan al suicidio. Recibiremos saludo de quien habitualmente nos lo niega, besos pegajosos, y capas de maquillaje. Nos beberemos hasta el agua de los floreros, y los canapés se convertirán en proyectiles de una guerra etílica.
Me aburre lo previsible y más esa falsa felicidad de la que parece contagiarse todo el mundo. Para mi cada noche es fin de año, San Juan, tu cumpleaños, el mío, tu despedida de soltero, la firma de tu contrato vitalicio, tu divorcio.
28 de Diciembre 2003
reincidente
La noche es esa mentira por la que me dejo seducir, pero a la que soy incapaz de escapar.
27 de Diciembre 2003
fuck me, i´m famous
¿Saben ustedes que sucede cuando una persona de a pie decide compartir sudores una noche con un famoso que se precie? Pues algo tan romántico, como que le hagan firmar un contrato de confidencialidad en la recepción de un hotel. Inaudito. Alguien que acompaña al famoso (imagino que algo así como su representate legal para asuntos del precalentamiento) saca de su maletín una pluma y un contrato, que evidentemente la otra parte no lee, pero personalmente mataría por saber que tipo de cláusulas se le ponen a los arrebatos.
Espero no haber metido en un lío a la adorable petite femme fatale, porque intuyo que yo no debería saber nada de todo esto.
25 de Diciembre 2003
semidesnatada
No apilar más de seis cajas. Contiene 12 unidades de un litro. Acostumbran a usar los cartones de las cajas de bricks de leche. El cartón es mucho más resistente que el que empaqueta botellas de aceite o frutos secos. El bolígrafo no resbala sobre su superfície y así no se agujerea al escribir sobre él. 'Tengo una familia y dos hijos, pido una ayuda para comer'. Miles de variantes para un mismo mensaje, faltas de ortografía pretendidas o no, frío en los pies, hambre de ayer.
La boca del metro, un semáforo, el gris de la acera, y ellos. Parecen parte del mobiliario urbano, figurantes de una mala escuela de teatro, se vuelven invisibles a nuestros ojos.
¿Por qué gastarán tanto dinero esos señores de Hollywood en retoque por ordenador? En aceras y bancos si afilan la vista los encontrarán, son sus óscars a los mejores efectos especiales, personas invisibles en forma de indigentes que esta noche tampoco cenarán.
¿Lo más curioso? Madres de familia que por arte de magia recuperan la visión, la pócima no pasa por una visita a Multiópticas, mucho más sencillo que eso, basta con colocar entre la manta y el cazo de las monedas un perro o un gato, preferiblemente modelo pasarela, es decir, marcando costilla. Con esa sencilla campaña de márqueting verá usted señor vagabundo cómo recupera su corporeidad así como sus ingresos se ven incrementados de forma notable, quizás tenga algo que llevarse a la boca antes de acostarse entre cartones, en esta ocasión de los que embalan neveras, que tienen la dimensión idónea para taparse por completo.
Triste, muy triste.
20 de Diciembre 2003
Total a pagar:
Estoy pagando las clases de violín a los hijos de Schumaker, patrocinando los injertos de pelo de Barrichelo, su novia me está enormemente agradecida, ahora lo encuentra mucho más atractivo. He decidido dar vacaciones a todo el equipo Ferrari, no os preocupéis, ya me encargo yo de pintar todos los chasis de rojo.
Financio también la casa desde la que Beckham vacila del clima español a sus amigos los guiris con cara de nube. No negaré que un detallito con Victoria también he tenido, soy un chico educado y de buena familia.
Esos anuncios y promociones que copan vallas publicitarias, segundos de televisión, y minutos de radio.. evidentemente son cortesía de enfant terrible.
Los programas de puntos, llamadas a un céntimo, y demás ofertas capciosas, son mi ultimo detallito con la compañía en cuestión, y es que estoy dilapidando la herencia de mis futuros hijos en Vodafone.
La factura no pasa por ser un sobre más en el buzón del debe, sino que un repartidor se encarga de llamar a mi puerta con un paquete bajo el brazo. Treintaycuatro hojas de factura no caben en un sobre medio. Siempre le doy propina, total, invita Vodafone.
juana
Paredes desconchadas, ventana de palmo por palmo, tres barrotes tras
ella. Una Silla, una mesa, y una cama, todas ancladas al suelo.
Humedad en los huesos, mirada huidiza y parpadeos convulsivos.
Tobillos y muñecas amoratados; cada noche la atan en la cama, forcejea
y se revuelve, pero bastan dos celadores para que las correas asfixien
su circulación, sus músculos han perdido toda la fuerza, su voluntad
se diluye con calmantes.
Araña frenéticamente la silla, ojalá fuese de madera y pudiera
clavarse las astillas bajo las uñas, ha olvidado lo que es el dolor,
ansía autolesionarse, pero todo está estudiado al milimetro, nada
con lo que rajarse las venas, cualquier intento de golpearse contra la
pared es en vano.
Llagas en el abdomen, vertebras que se quebrantan, y lágrimas que deshacen su piel, alucinaciones provocadas por sedantes, ansiolíticos, y el maldito carbonato de litio.
Su vida es una anestesia local, una privación sensorial.
Nadie merece enloquecer, y menos por amor.
13 de Diciembre 2003
asfalto
A tí, conductor aburguesado de taytantos, propietario de un Mercedes modelo Lady Di, fumador baboso de puros, y déspota por naturaleza, te pido, te ruego, y en parte exijo que no me mires por encima de esas ridículas gafas, y si puede ser, tampoco por encima del hombro cuando lleguemos a un semáforo.
A tí, que con desprecio opusionao humillas a vendedores de farolas y demás profesionales del paso de cebra, que deslumbras con faros de xenon a señoritas que tu dinero no puede comprar, te aconsejo que no trates de adelantarme, que no te fíes de tu curva de par ni de tu tecnología alemana, que olvides las palabras del vendedor dinámico y elegante del concesionario porque en ciudad todos los motores optan a la pole.
Adoro perderte por el retrovisor.
10 de Diciembre 2003
feliz navidad
Cientos de esquirlas hundiéndose bajo tu piel, proyectiles de cristal que desgarran tejidos y cercenan una vida. Sangre y sudor, pupilas inertes, una melena sobre el volante. Treintaysiete años que se deshilachan en un Lexus.
Resignada contemplas el constante goteo de muerte sobre el salpicadero (por fin entiendes el verdadero significado de la palabra, quizás no merecía la pena morir por ello). Reconoces enseguida ese sonido, es el grifo de tu casa, siempre goteaba, lo escuchabas hipnotizada cuando eras una niña de coletas y uniforme. Recuerdos de una infancia. Un colegio de pago, y una cartulina blanca con purpurina roja espolvoreada por encima. Ahora es tu sangre la que con violencia decora la tapicería. Gotas caprichosas y cínicas que dibujan la costa Azul. Ya no habrá navidades con tu hija en Francia, le acabas de regalar demasiadas preguntas a una niña de cuatro años.
6 de Diciembre 2003
en deuda contigo
Los dos sabíamos que aquello era una quiniela de uno fijo, no habría sobresaltos ni lágrimas inesperadas, contábamos las noches planeando como suicidar una relación que nació muerta.
Esta vez se llamaba Claudia, vestía de Dolce & Gabbana, y se reía de forma infantil. Pura dulzura. Rubia y 'con los morros retocados', como tanto le gustaba decir, aunque siempre pensé que la boca no era la única parte de su cuerpo que intimó con el bisturí.
Desde su metro setenta y sus cincuenta quilos tan políticamente incorrectos se comía el mundo, sin contemplaciones pero con mucho desparpajo.
Fumaba compulsivamente, eso sí, Marlboro light, que el otro mata. Se engañaba a base de potingues caros, y falsos amigos; ellos ansiaban sexo, y ella moría por dosis de cariño.
He vuelto a ejercer de kamikaze sentimental, de adicto a las rupturas, he preferido no leer entre líneas, me he limitado a pasar página y dejar un beso en el anverso. Pura cobardía.
Quizá debería perderle el miedo al abismo que me produce la gente que ama sin concesiones, que hipoteca una vida al amor.. Yo, que soy incapaz de pagar ni siquiera la primera letra.
29 de Noviembre 2003
inflexión (punto de)
la soledad es esa mujer de ojos verdes, que llega ahora, cuando ya no la esperas.. la soledad es esa vida que tanto asusta, esa mentira a la que aferrarse.. la soledad es un flotador que termina hundiéndote, miradas compasivas desde una orilla de irrealidad..
lágrimas reprimidas y vasos de whisky, puñetazos en un espejo y sangre
que no brota, un corazón que ya no sangra.
la soledad es tu numero de teléfono en el dorso de un posavasos
