Alguien decidió que diez dedos en dos manos eran demasiados. Y cerró la puerta. Con mi mano entre las bisagras.
Tengo un dedo con tornillos tatuados. Y una uña esmaltada. Yo, que ya no me pinto las uñas como cuando era pequeñita.
Y las manualidades de entrepierna se han vuelto más cuidadosas. Más cariñosas. Soy mejor amante desde que tengo un dedo Puleva. Papilla. Puleva.
Estoy impresionada. Te dedicas a escribir? deberías :)
cinde - Marzo 27, 2004 04:06 PMsí...soy yo, la que cerró la puerta demasiado pronto, sin importarme que tu dedo todavía siguiera allí, soy la misma que entra en esta página para ver lo último que has escrito, la misma que no deja de sorprenderse con cada uno de tus pensamientos,
ya que nos vemos poco... por lo menos leo lo que pasa por tu cabecita.
mil perdones por lo del dedo