Llevo algunos años sin reloj. No me importan las medias horas. Los retrasos. Las caras de reproche. Que sea Abril. O Noviembre.
Los nombres de las ciudades son sólo letras blancas sobre fondo azul. Letreros en una autopista.
Poco importa las veces que te mudes. Los cedés que pierdas en cada traslado. Los libros que empaquetes en cajas de cartón. Recorrer kilómetros. Y que nada cambie. Farolas. Tiendas. Restaurantes. La gente. La que no habla. La que te pisa.
Todo es provisional. Tu remite. Los prefijos. Los acentos en el metro. Y de puro inconsistente, se vuelve rutina.
A veces. El olor del mar. Y la mirada de los borrachos. Es lo único que cambia.
Llevo mil años sin reloj... dentro de dos meses habré ganado el mar. Si vienes, metemos los libros entre la ropa sucia y me ayudas con la mudanza.
La Oruga - Abril 21, 2004 02:06 AMGracias por su correo amigo y compañero enfant, lo pensé bien, junto a otros, pero sigo manteniendo mi esencia. Le contestaré. :) Siga así.
jasp - Abril 21, 2004 10:34 AMDisculpe que se lo robe, pero tengo que compartir este texto. Me gustó, mil gracias.
Meretriz - Abril 22, 2007 07:09 PM