Prometo dejar de rechinar. De sonar pretendidamente sentencioso. Pretencioso. Prometo quitarme esta estúpida visera de telegrafista. Prometo que habrá más palabras que puntos. Que compraré una caja de comas. Que dejaré las patadas. A los diccionarios. A las bocas.
Prometo escribir con menos odio. Beber menos. Enamorarme. Dejar los tacos, al escribir. No quiero que esto siga pareciendo un rap leído por tartamudos.
Empezaré a contar alguna verdad. Y te daré detalles. Sobre mis polvos. Sobre intimidades. De las que venden. Pondré mi foto. Para perder, definitivamente, lectoras. Lectores. Pondré un diseño apañado. Para tener un montón de imbéciles más. De los que se enamoran de la carrocería. Y no del motor.
Y una mierda.
No sé qué concesionarios visitas ultimamente, pero dile de mi parte al comercial que intentó venderte el último modelo plan-renove-incluido, que no tiene ni puta idea de cuánto vale el rolls que manejas...
La Oruga - Mayo 3, 2004 03:51 AMLas promesas están para no cumplirlas.
¿O ya dejaste de fumar el 3 de enero?
Oruga, he vendido el rolls. Tengo dos triciclos nuevos y un montón de billetes que beberme, vienes?
Mostaza, la verdad es que no. El tabaco es el único vicio al que escapo. Creo.
Voy.
La Oruga - Mayo 7, 2004 10:00 PM