Imagino que muchos de vosotros habréis pasado por algún proceso de Selección. Seguramente algunos gracias a ello ahora estéis en una empresa maravillosa donde os pagan una fortuna por rascaros la barriga y otros tan sólo estéis en "ese curro de mierda".
Pero para mí todo esto es nuevo. Vale, sí, he tenido otros curros, pero el único proceso de selección por el que pasé fue una entrevista personal más simple que el mecanismo de un botijo, y a la que casi por el mero hecho de acudir y no dejarlos tirados te daban el trabajo (explotado y mal remunerado trabajo, eso sí).
El caso es que un día después de dejar mi anterior curro, hice una entrevistilla en una eteté para entrar a trabajar como cajero para sustituciones en cierta conocida entidad bancaria catalana.
Imagináos aquí al menda, que acababa de dejar un curro, y además por iniciativa propia (adiós, muy buenas, que les dije!), en la entrevista: iba de sobrao total. Poco más que me faltó decirles "y den ustedes gracias a que he decidido acudir a esta audiciencia, que si me llegan a llamar cinco minutos tarde igual me pillan jugando al golf con Mariano o Joan Ignasi".
Y sorpredentemente superé sin mayores problemas la entrevista (chulerías incluídas y todo).
Segunda fase: psicotésnicos. En teoría me tendrían que haber avisado como una semana o quince días después de hacer la entrevista. Pero de aquello habían pasado ya cerca de dos meses y medio y yo ya me imaginé que, después de salir de la oficina tras la entrevista, reflexionando sobre el tema, habrían dicho "a éste que le zurzan!", y habrían mandado mi currículum a la basura junto a los papeles clasificados del CNI, los procesos de selección del super de la esquina y los folios en que el guarrillo de turno se fotocopió el culo en horas de curro.
Y en esas estaba ya cuando hace dos días me suena el teléfono y tratándome respetuosamente de Usted (creo que les quedó claro en la entrevista que a veces hay que hacer estas cosas), me dijeron que al día siguiente habría unas pruebas psicoténnicas, y que "si aún está usted interesado, puede acudir".
"Hombre, no sé. Piense usted que avisándome con tan poco tiempo... tendré que cancelar un par de almuerzos con Rita y con Francesc, pero haré lo que pueda. Ah! Y no les prometo nada..."
Hice las llamadas de turno. Rita me dijo "No, no vayas, que yo te hago un huequecito por aquí, y tal". Pero me sabía mal dejar plantados a aquellos pobres currelas de la eteté y decidí acudir.
Asin que al tercer día madrugué más de la cuenta y a esas horas intempestivas en que todavía no han puesto las calles en su sitio (creo que venía a ser las 10:00 a.m. o así), me planté en la oficina de la eteté.
"Pase Usted por aqui"."¿Está usted cómodo?" "¿Ha desayunado ya? Podríamos traerle un poquito de caviar y un Moet & Chandon si le apetece...".
Decliné amablemente el ofrecimiento y les pedí que comenzásemos con los tests.
El primero fue sencillo. Casi me negué a hacerlo porque insultaba una inteligencia superior como la mía, fruto de años y años de un exquisito cuidado y maceración en las mejores almohadas con telas de encaje y sedas de la china...
Pero el segundo... ay! el segundo!
¡Por Dios! ¡Que yo soy de Letras! Mira que querer obligarme a mi a hacer reglas de tres, comparar estadísticas, calcular porcentajes.... ¡Qué Insulto hacia MI persona!!!! Protesté indignado y me pidieron mil y un perdones por ello. Se ofrecieron a sustituirlo por una facilona sopa de letras, cosa que casi me indignó aún más, por lo que decidí jugármela a una carta y hacer la quiniela con el cuestionario.
"Qué Usted lo pase bien", me dijeron al despedirnos.
Salí del local sin agachar la mirada y me dirigí a mi suntuosa mansión en las afueras.
El caso es que, obviamente y por segunda vez, pensé que aquí hábía llegado el momento en que tiraban mi c-v a la basura.
Pero me equivoqué. Horas más tarde sonó el teléfono y mi mayordomo me lo pasó para que pudiera atenderlo mientras me tomaba mi habitual baño de sales y espumas.
Al parecer había pasado el psicoténnico y requerían de mi presencia para recoger un manual y asistir a un curso de preparación para el puesto, que finalizaría con un examen eliminatorio y una nueva entrevista, esta vez directamente con la entidad bancaria, eso sí, siempre hablándome de usted.
Continuará >>>