Mi primer proceso de selección (II)

 

El Curso de Formación. Día Uno.

Mi chófer vino a recogerme temprano, como unas siete horas antes de que diese comienzo el curso. Le inquirí al respecto de la elección que había hecho del automóvil con que se había desplazado a la Mansión. Me parecía inapropiado que cogiese el Ashton Martin DB7. Le tengo dicho que ese coche es sólo para llevármelo de fiesta con compañía femenina, no para actos sociales. Para este tipo de eventos prefiero en Jaguar XJ... Ambrosio me sugirió que cogiese el cochecito de San Fernando y me dio algo que, más tarde lo descubrí, se trataba de un billete de transporte metropolitano. Agradeci su recomendación. Y le invité a que desde mañana mismo por la mañana fuese a buscar otro empleo.

Sin chófer y sin tomar café me dirigí al apeadero del metro más próximo. Me mezclé con el populacho y llegué un cuarto de hora antes de la hora en que había sido citado al sitio en que debían impartir el curso de marras.

Oculté mi rostro con mis gafas de sol de Armani para no ser asediado por mis incondicionales.

El lugar en cuestión me pareció un inquietante laberinto con puertas a diestro y siniestro lleno de gente joven desgarbada y chillona. Se me condujo amablemente hacia el aula 8 y allí me senté en la última fila, esperando pasar desapercibido.

La formadora en cuestión venía, como dice un afamado magnate de las telecomunicaciones, íntimo amigo mío, de las Valencias del Norte, de una ciudad llamada Barna. Se trataba de una Barbie-girl in a Barbie-world (life in plastic! It's Fantastic!).

La cuestión es que la tarde se pasó entre dos cursos monográficos que duraron cerca de hora y media cada uno. El primero, sobre prevención de riesgos laborales en una oficina, se centró en los peligros de que un archivador repleto de libretas de ahorro pudiese desplomarse sobre tus pies, los peligros de una máquina destructora de papel al entrar en contacto con una corbata sin pasador, y ese inquietante mundo de los extintores y las escaleras de mano.
La segunda sesión se desarrolló de forma monótona intercalando historietas sobre la historia de la entidad financiera, adivinanzas sobre el nombre de los peces gordos de la misma, y algunos conceptos tales como cuál es la diferencia entre cobrarte una comisión diciéndote que es una comisión o cobrarte una comisión enseñando el escote, una sonrisa y llamándola "gastos de tramitación".

Antes de abandonar el recinto se nos anunció el horario de las próximas sesiones y la Barbie-girl dejó caer que mañana se quedaría a comer en las inmediaciones de la Academia y que le orientásemos sobre dónde podría avituallarse en el futuro. Obviamente mañana le indicaré gentilmente qué exquisiteces puede degustar en el Chino Familia Feliz y en el Bar Manolo o el Bar 4 Copas.

Si hay que llevársela a comer por ahí para aprobar, que por mí no quede...

Decidí dar un paseo por la playa, dada la proximidad, antes de regresar al calor de mi humilde mansión. Mañana será un día largo y hay que descansar antes de afrontarlo... Así que esta noche cenaré marisco y cava rosado.


Animus iocandi
Lunes, 17 de Mayo de 2004, 10:07 PM
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