Mi primer proceso de selección (III)

 

El Curso de Formación. Día Dos.
ADDENDA: Con Ánimo De Ofender.

El día comenzó agotadoramente. Al haber despedido al chófer, hoy tendría que buscarme la vida para conducir hasta la Academia. Decidí pedir a mi progenitor que me acercase hasta el lugar. Accedió encantado.

La segunda sesión del curso comenzó con un sofisticado análisis de los Fondos de Inversión de una Entidad Bancaria cualquiera, asemejándolo a un Potaje de Pascua como los que preparaba mamá. Barbie-girl no dejará de asombrarme.

Tras una estresante primera media hora intentando asimilar la gestión de un FI a un Potaje con sus garbanzos, sus verduritas, etc., pausa para desayunar. Hora y media sentados en una terraza tomando un café frío, amargo y en taza sucia. Claro. Tengo que asumir que en el bar de la esquina no tienen la porcelana china del Ritz. Pero a veces me cuesta un poco.

Tercera sesión aburridísima sobre más tipo de fondo de inversión, y productos financieros varios.

Hora de la comida. El bar de la esquina tiene un negocio paralelo. Se trata de un restaurante con menú de 6 €. 17 almas en pena con carámbanos en las tripas aceptan ir a comer a este antro. Siento cómo las mías, en cambio, se quejan por la elección y me piden algo más chic.

No obstante la comida transcurre apaciblemente oyendo las batallitas de Barbie y de mis compañeros, mirando de reojo el bodadiario de la Primera y asimilando un café todavía más malo que el del desayuno.

El curso por la tarde se empieza a volver soporífero. Para colmo, las instalaciones son tan tercermundistas, cosa que por otro lado no me sorprende, que el aire acondicionado del aula no funciona. El grupo se amplía en este punto y hasta la conclusión del curso, y en una sala de apenas 10 metros cuadrados estamos la Barbie y 38 sufridos alumnos.

A las 18:30h respiramos algo de aire fresco. Me dirijo a la dirección del Centro y les explico que una personalidad como yo no puede recibir un curso en tales condiciones, y que si no reparan el aire acondicionado inmediatamente de forma que mañana a las 9:00 a.m. esté en perfecto estado, dejarán de contar con mi presencia, con el detrimento que para su fama puede suponer tal hecho.

Obviamente, acceden.

Continuará >>>


CON ÁNIMO DE OFENDER.

Parada de tranvía de La Carrasca en VLC. 28ºC. Cerca de 100 personas en el vagón. El Aire acondicionado está apagado. No hay ventanas que puedan abrir los usuarios.

Transbordo en Vicent Zaragozá. Metro. Línea 3. VLC. 25ºC. bajo tierra. Cerca de 150 personas en el vagón. El Aire acondicioando está apagado.

Autobús en G.V. Fernando el Católico hasta Paterna. Recorrido de 20 minutos al sol. Cerca de 35 personas en el autobús. 26ºC. El Aire acondicionado está apagado. Las ventanas están atascadas

Gracias a los tres: tranvía, metro, autobús. Gracias por hacer mi vida agradable. Gracias por incentivar al uso del transporte público.

El menda parecía una bayeta después de recoger el agua derramada de un vaso sobre el mantel.

¿Qué pasa cabrones, que mi billete no me da derecho a que encendáis el aire acondicionado o qué, eh? ¿Acaso pagáis vosotros el mantenimiento del tranvía/metro/autobús y por eso os duele que consuma más luz/gasoil? Claro, como vosotros tenéis vuestro asiento sin nadie cerca y ventanillas bajadas, a los demás nos pueden zurzir un rato, ¿no?

No sabéis las ganas que tengo de que el chapista me devuelva al pequeño Matiz... No os las podéis imaginar...


Animus iocandi
Martes, 18 de Mayo de 2004, 08:58 PM
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