El Curso de Formación. Días Tres y Cuatro.
La tensión acumulada en el curso debía acabar y eso era evidente. Demasiado estrés para alguien como yo. He tenido que cancelar almuerzos, comidas, tapitas y martinis en los áticos de unos y otros... Despedí a un chófer (a cambio, gané un guardaespaldas-abanico) y anoche me mezclé entre el vulgo para corear himnos soeces antimadridistas y provalencianistas... Qué sufrimiento!
Pero hoy todo ha tocado a su fin. Me he peleado con un cacharro electrónico que llaman ordenador, creo, y tras aprender cómo funcionaba el sistema de la entidad financiera, he realizado un test que demostrará una vez más mi inteligencia superior sobre el resto de ignorantes que han asistido junto a mi al curso.
Después de ello, decidí que con la tarde que hacía necesitaba tomar una horchata bien fresquita en Daniel, y allí me fui, arrastrando conmigo a toda una pléyade de nuevas amistades.
Esta vez no me extenderé tanto en el relato, porque con apenas cuatro horas de sueño en cuarenta y ocho horas, poco más acierto a escribir. Comprendedme.
En breves instantes, yaceré sobre mi lecho de sedas chinas y ambiente de esencias.
Sed felices en mi ausencia.
|