Bueno, pues pasadas ya más de dos semanas sin que el teléfono sonase en mi salón, junto a la chimenea, decidí ser yo quien se pusiese en contacto con los encargados de realizar aquel tedioso y largo proceso de selección de personal para trabajar en la entidad bancaria (I) (II) (III) (IV). Amablemente han atendido mi petición y me han comunicado que, como no podía ser de otra manera, he superado con éxito la última fase del mismo, y ya estoy dentro de la bolsa de trabajo de la entidad bancaria.
Así que ahora es cuestión de tiempo. Sólo esperar a que suene el teléfono para coger mi jet privado y volar hacia la sucursal en que requieran mis servicios.
¿No os parece gratificante? A mi sí. Os dejo, que mi mayordomo ya me tiene preparado el jacuzzi y el vodka-martini (removido, pero no agitado).
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