... o cómo está predestinada la O.N.U. a otro estrepitoso fracaso...
¿Qué va a suponer realmente la intervención anunciada de la O.N.U. en Iraq? Pues nada. No va a suponer absolutamente nada. De hecho, es más que previsible el desarrollo de los acontecimientos. Para preparar la situación, los E.E.U.U. ya han dicho que es necesaria una intervención militar multilateral internacional para solidificar el nuevo 'statu quo' que han impuesto en Iraq a golpe de mortero –no ignoremos que la fantochada de la “constitución” y la “bandera democrática” no pasa de eso, de fantochada -.
Y esto lo harán porque el gasto militar y las repercusiones socio-políticas a unos meses vista de sus elecciones presidenciales van a hacer temblar la candidatura del culto tejano que ahora se sienta en el Despacho Oval. Es obvio que se quedan sin dinero y quieren que ahora sea la O.N.U. la que se ocupe de limpiar los restos del guateque que sus soldaditos se han montado en Iraq, a costa de sus contribuyentes. Bien. La O.N.U. hace lo que sus países miembros quieren que la O.N.U. haga, y no otra cosa. Anunciado ésto, E.E.U.U. presionó en la Asamblea General para que aprobase una Resolución que autorizase un envío de Cascos Azules a la zona en conflicto de marras.
Segundo Acto del Teatrillo. Se abrirá el telón y veremos a Kofi Annan haciendo lo que los países miembros le han pedido mendigando tropas a los países europeos, que se las negarán, salvo algunos países que, impacientes por demostrar que tienen capacidades militares y quieren que lo sepan los E.E.U.U. (Linda Polman apunta en su libro abiertamente a la India, Pakistan, etc…), sí las mandarán.
Tercer Acto. Se abrirá el telón. Habrá cascos azules de países objetivamente poco preparados que harán unas cuantas chapucillas y se verán desbordados por una situación que, mal que le pese a alguno, no es post-bélica, sino absolutamente bélica. Claro. Entonces E.E.U.U. dirá que ellos han hecho todo lo que han podido, pero que el grado de implicación de la O.N.U. es insuficiente y que ellos no van a mantenerse allí perdiendo medios y soldados mientras la O.N.U. se mantiene de brazos cruzados.
Cuarto Acto. Se abrirá el telón y en Iraq no quedarán soldaditos estadounidenses. En algún elegante despacho de Washington, el Secretario de Estado de turno dirá que ha sido un nuevo fracaso de Naciones Unidas. Suyo, no, por supuesto. No obstante, los contratos para la reconstrucción se quedarán en empresas norteamericanas.
Paradojas de la política de la “primera potencia” del mundo.
Creo que a pesar de que digan llevar la batuta de la sinfonía internacional, no es el mejor ejemplo a seguir.