Es la sed la que nos hace perder el miedo. Cuando ella llega es más fuerte que nosotros, nos gobierna, nos ciega. Nos hace beber de cualquier fuente, ya sea dulce o sucia, clara o fría. Tragos que a veces nos golpean en el interior, cuando ya es tarde. Nos retuercen de dolor y maldecimos la sed que nos embriagó.
Pero volveríamos a tomarlos, amargos como hiel, abrasando nuestros labios y olvidándose en nuestras entrañas.
Tragos largos y pausados; cortos y entrecortados. Como caricias y golpes en la piel de nuestra alma, que no nos sacian y se revelan, que nos asaltan y desesperan. Tragos de vida y de pasión... de dolor y amargura.
El que nos quema llama al recuerdo del que nos sanó y lo hace inmaculado. Vibra, nos sacude y pedimos otro más. De veneno o de licor, que mas dá.
Tragos que soñamos que saciarán nuestras ansias de vivir, nuestra agonía de sentir que el siguiente será el más dulce, o quizás, el que anuncie el final...
Escrito por Eydrom a las Febrero 12, 2004 09:35 PMCada trago es un paso en nuestra vida, y la sed el motor que nos impulsa a vivir...
Escrito por Eydrom a las Mayo 12, 2004 10:58 AM