Febrero 24, 2006

Justicia

justicia. 1. f. Una de las cuatro virtudes cardinales, que inclina a dar a cada uno lo que le corresponde o pertenece.

¿Qué le corresponde a un hombre que mata a otro estando en pleno uso de sus facultades mentales, sin un motivo personal para ello, por su propia voluntad, sin piedad y sin arrepentimiento? En mi opinión, si el asesino reune todas esas características sin duda merece lo mismo que proporciona, la muerte.

Pero la dificultad para determinar con toda seguridad que estas condiciones se han cumplido a la hora de producirse un asesinato, la posibilidad de que el sistema cometa un error o que esté corrupto, motivan que no esté a favor de la pena capital. Lo cual no significa que no piense que mucha gente merece morir por sus acciones.

En mi opinión, la justicia perfecta, una utopía en un mundo donde nada lo es, debería condenar a morir por los mismos métodos que ellos aplicaron, a aquellos asesinos que encajen en la definición anterior. Pero, por si esto fuera poco, hay asesinos que además:

- Reconocen y se enorgullecen de su crimen.
- En un intento de justificarlo, utilizan como excusa para decidir quién debe o no vivir, que no hay justicia con ellos, que no se les da lo que piden...

... En pocas palabras, esta es la propuesta política que ETA da por buena: que los ciudadanos de Araba, Bizkaia, Gipuzkoa, Lapurdi, Nafarroa y Zuberoa elijan libre y democráticamente un parlamento constitucional soberano en una circunscripción única. Esto es, que el voto de cada ciudadano vasco valga lo mismo en toda Euskal Herria. En ese contexto, y en el de la firmeza y estabilidad de las diferentes instituciones que se pondrán en vigor desde ese proceso constitucional, la resolución de ETA sería la de dejar la lucha armada, utilizada en la defensa de los derechos de Euskal Herria... (Extracto del comunicado con el que ETA anuncia la ruptura de la tregua, publicado en el diario 'Gara' el 28.11.1999)

- No solo no se arrepienten de su crimen, sino que si se les dejase en libertad, seguirían asesinando.
- Y por último, pretenden que el día que consigan sus objetivos, la sociedad les perdone por lo que hicieron, exigiendo para ellos la piedad y el perdón del que siempre han carecido.

Es la hipocresía en grado superlativo.

Para muchos asesinos, vivir toda su vida con un crimen a la espalda supone una pena mucho peor que la propia muerte. Una carcel puede servirles como expiación, como una oportunidad de reinserción o simplemente como un castigo por lo que hicieron. Pero no cabe duda de que en cualquiera de estos casos termina existiendo un mínimo grado de arrepentimiento por parte del criminal, aunque este solo sea un "me arrepiento de lo que hice por el castigo que me ha supuesto".

Pero si no hay arrepentimiento no hay segundas oportunidades. Si un terrorista está esperando salir de prisión para volver a matar, en mi opinión, no merece seguir viviendo.

Escrito por Eydrom a las Febrero 24, 2006 11:03 AM

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