Abril 07, 2006

Animales

Me sorprende la capacidad que tienen los animales de crear empatía en los seres humanos.

Hay gente que se atreve a afirmar que quiere más a su mascota que a mucha gente de su familia, y teniendo en cuenta que la familia son unos amigos impuestos, podríamos llegar a pensar que es lógico que uno sienta más cariño por alguien al que ha decidido amar que por otro ser al que el destino nos ha obligado a querer.

Esto explica que vivamos en un planeta donde mucha gente se preocupa más de lo que les ocurre a los animales que de lo que les ocurre a las personas (no sé si porque ya habrán perdido la esperanza en los de su misma especie), pero me entristece que a muchos la muerte de humanos inocentes no les afecte más que la caza de ballenas, focas o animales de caras pieles, sino todo lo contrario. Para demostrarlo no hay más que ver la cantidad de personas que dedican su tiempo libre, o incluso sus vidas, a trabajar por los animales en lugar de hacerlo por las vidas de otras personas... como si estas no lo necesitasen.

Es cierto que los animales no nos fallan, al menos en el sentido en que entendemos esto, ya que no esperamos de ellos más de lo que pueden darnos, algo que no aplicamos a los humanos. Un animal no te hara sentir dolor como puede hacerlo una persona, y eso puede que motive esa pérdida de esperanza.

Muchos de los que se autodenominan defensores de los animales argumentan su postura basándose en el hecho de que los animales no pueden defenderse ante la explotación humana, algo totalmente cierto, y ellos se encargan de velar por sus intereses, que se reducen basicamente a sobrevivir. Pero es que con los seres humanos ocurre exactamente lo mismo...

No olvidemos que todos somos animales al fín y al cabo, e igual que un león no siente piedad por la pieza que despedaza, los humanos no deberían sentirla por las razas animales que destruyen... si no fuera por la sutil diferencia que hace a los humanos los reyes del planeta: ser capaces de razonar, de buscar alternativas a sus necesidades, de inventar... en resumen, de discernir entre el bien y el mal. Pero ¿quién nos marca ese límite?

El límite lo marca, sin duda, el hecho de que seamos capaces de despedazar, sin sentir piedad, a los animales de nuestra misma especie.

Escrito por Eydrom a las Abril 7, 2006 04:48 PM

Comentarios

Muchos defensores de los animales lo son tambien de los humanos, dedicarle tiempo a cuidar o salvar a aquellos que comparten nuestro mundo tambien nos salva a nosotros aunque no se vea tan directamente la ayuda como ser de una organización de ayuda a grupos de personas.

Querer a una mascota dice mucho de nosotros, del mismo modo que soportar a esa familia impuesta. :)

Escrito por bbneko a las Abril 11, 2006 11:04 PM

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