Febrero 16, 2004

Un Sueño

Ayer tuve un sueño. Lo extraño de este sueño es que prácticamente puedo recordarlo en su totalidad, si bien, algunos detalles oníricos, propios de un sueño, los voy a omitir porque o bien no los recuerdo o bien son tan complejos e irreales que me sería absolutamente imposible plasmarlos en palabras.

El protagonista del sueño era yo. Lo cual es una ventaja o un inconveniente según las vicisitudes que atraviese el personaje del sueño. En este caso no dudo en señalar que era un inconveniente y por muy diversas razones.

En primer lugar en el sueño andaba desnudo por la calle, abarrotada de gente que se me quedaba mirando. Y no es que fuera un exhibicionista sino que simplemente había salido de casa olvidando poner me lago de ropa. Me sentía humillado y avergonzado de mi propia desnudez. Es una experiencia que se me ha repetido en multitud de sueños en los que he asistido a clase, he ido a fiestas, al cine, al fútbol en pelota picada. Algún día tendré que consultar con un psicoanalista esta fijación .

En segundo lugar, estaba en un lugar completamente desconocido para mí. Era como una casa palaciega con un gran aparcamiento exterior y abarrotado de gente joven. La música sonaba atronadora y la gente parecía pasárselo bien aunque no dejaba de fijarse en mí por el motivo que ya he señalado antes. Pero no tenía ni idea de que cómo había llegado hasta allí, y por supuesto no tenía ningún medio para abandonarlo porque aunque tuviera coche era obvio que no tenía las llaves.

Además, y por ciertas asociaciones que sólo se dan en los sueños, tenía toda la mano izquierda llena de mierda, manchada de caquita, de una repugnante masa viscosa marrón que olía a demonios.

Así que allí estaba yo, desnudo, perdido y maloliente, en mitad de un gentío y sin saber que hacer. Primera prioridad: lavarse las manos. Los servicios estaban en el sótano de la casa, a unos 4 o 5 metros debajo del suelo. El problema era que la escalera se había derrumbado, luego para acceder a ellos había que dar un salto importante. Delante de mí, un chico había saltado con tan mala suerte que había caído de lleno en una taza del water abierta rompiéndose como mínimo las dos piernas. Y el siguiente en saltar era el chico desnudo y maloliente, o sea yo mismo. No hace falta decir que la perspectiva no me era muy agradable pero ante mi indecisión se estaban formando una cola de gente enfurecida que me conminaba a saltar. Finalmente, y como por milagro, divisé un pequeño lavabo a mi izquierda con lo que partirse la crisma ya no era necesario. Me lavé como pude y por fin algo me salía bien en el sueño.

El siguiente paso, y ya que encontrar algo con el que cubrirme parece que no entraba dentro de mis planes, era buscar cómo salir de allí. Y me encuentro con dos amigos. Curiosamente estos dos amigos que aparecen en el sueño son amigos reales míos pero de dos épocas diferentes y que no se conocen entre ellos. Pero aquí parecen ser colegas de toda la vida. Me dicen que se van a casa, que si quiero ir con ellos. Por supuesto me apunto al viaje con mucho gusto aunque los ojos vidriosos del que pretende conducir me inquietan ligeramente. Les pregunto si están en condiciones de conducir y me afirman que sí, que les espere en la puerta que van a por el aparcamiento a por el coche. Les sigo con la mirada un buen rato y veo que se introducen en un vehículo al otro lado del aparcamiento.

Si alguien ha llegado hasta aquí, permítame que le felicite por su osadía y le comunique que ya queda poco. Donde íbamos? Ah, Sí! Mis amigos ponen en marcha al coche y aceleran. Y siguen acelerando. Pronto les veo cruzar el parking a una velocidad de unos 120 km./h. Finalmente terminan su loca carrera incrustándose contra un muro exterior que rodea al recinto y haciendo trizas el coche, y de paso mis esperanzas de que todo acabe bien.

Aunque es en este mismo momento en el que un súbito ataque de tos, producido con seguridad por la cantidad de malos tragos que había pasado y que me habían dejado la garganta reseca, me rescata de las profundidades de tan extraño sueño y me devuelve a la vida real, que, afortunadamente, se parece bien poco, porque yo duermo con pijama, en mi cama de siempre y la mano limpita y perfumada

A veces me pregunto si todo el mundo tiene sueños así

Escrito por Hallofon a las Febrero 16, 2004 05:41 PM
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