Sin que sirva de precedente voy a cambiar el plan que tenía diseñado para hoy y en lugar de publicar un somero análisis sobre la composición del nuevo gobierno de la nación y su pretendida paridad, voy a relatarles mis andanzas de este fin de semana. No se preocupen, más tarde publicaré el primer artículo reseñado.
Este fin de semana lo he pasado en la ciudad de Vitoria-Gasteiz, capital de la Comunidad autónoma de Euskadi, y cuna de ilustres personajes como.... como..... en fin, de muchos ilustres personajes. Y qué motivo ha trasladado mis huesos a semejante destino? Acaso el lehendakari Ibarretxe ha leído mi blog y ha querido conocerme en persona? No. Simplemente he ido junto con un par de amigos a un concierto de heavy metal.
Así que, el sábado por la mañana me puse la indumentaria adecuada para el evento: Camiseta Negra, Chupa y pantalones de cuero, mitones y pulsera de pinchos y botas. La peluca y las patillas postizas las dejé en el armario porque me hacen parecer mayor de lo que soy. De esta guisa, cogimos el coche y llegamos a Vitoria a la hora del aperitivo donde habíamos quedado con unos colegas que conocí de cuando vivía allí. Posteriormente nos invitaron a comer a una especie de Sociedad Gastronómica que se han montado. Nos prepararon un suculento manjar a base de cosas para picar: Jamón cortado a cuchillo, ventresca de bonito, pimientos verdes fritos, revuelto de hongos, espárragos de Navarra y luego un chuletón de aquí te espero, complemento ideal para el régimen de adelgazamiento que nunca acabo de iniciar. Era curioso observar el contraste entre los aborígenes del lugar, muy clásicos ellos, y los cuatro melenudos y el calvo (adivinen a quién me refiero) que se sentaban junto a ellos.
Una vez terminada la jamada, echamos una partida de pocha, y nos bebimos unas cuantas copas de patxarán. Terminamos la partida justo a la hora de ir al concierto y cuando los efluvios de tanta endrina empezaban a causar estragos entre los jugadores. Así que, nos dirigimos, bien agarraditos para no caernos, a la sala donde se desarrollaba el acto cultural.
Llegados allí, y como no había mucha gente en el evento, decidimos ubicarnos en primera fila. Estábamos tan cerca del escenario que al cantante le podía tocar el paquete con sólo estirar el brazo. Pero como no soy xxx , y además soy un chico civilizado, desistí de hacerlo. En su lugar estuve dando cabezazos a los bafles y escupiéndole al bajista que es lo que se hace en estas situaciones. El problema de estar situado en primera fila es la dificultad de darle gusto al mete-saca, por utilizar una expresión tan querida por xxx. O sea, lo teníamos difícil tanto para ir a la barra como al excusado. Nos paramos de berrear cuales colegialas en un concierto de Ricky Martin y al finalizar el acto estábamos sordos, afónicos, sedientos y con ganas de marcha, así que nos dirigimos a los lugares más "in" de la ciudad a calmar nuestros apetitos.
Estuvimos merodeando unas cuantas horas por el centro. Tomando Heinekens sin parar. El problema es que dada nuestra pérdida de voz, teníamos que pedirlas al estilo del anuncio de Baileys, y más de un/a camarero/a no terminaba de entender nuestro lenguaje de signos (o lo entendía al revés) Por otro lado, me fue imposible hacer una amistad femenina a lo largo de la noche, no sé si a causa de mi camiseta de Megadeth, o el olor a tigre que desprendía mi sobaco sudado. Qué le vamos a hacer. No siempre uno consigue lo que se propone.
Terminamos la noche a eso de las 6 de la mañana y nos fuimos a dormir a casa de un amigo. Allí nos despertamos al día siguiente. Hace unos años, podía beber lo que quisiera que siempre me levantaba como una rosa. Ahora, más bien me levanto como un cactus. Cualquier cosa que diga, haga o piense me produce un punzante dolor. Comimos y nos volvimos pronto, que hay que cambiar la chupa por el traje y la corbata y seguir con la cotidiana vida de todos los días. Al llegar a casa saludé a mi hermano y su novia que se habían quedado al cuidado de las perras y del ordenador y me metí en la cama con la sensación de haber sido pateado por una manada de rinocerontes. Pero al menos, he vivido para contarlo.
Y he aquí la prueba del delito:

Genial. Estupendo. Maravilloso. Unico. Que le den el premio Nobel de una vez.
Cero comentarios?...por encima de mi cadáver!!
Un anónimo fan de fon
Escrito por hallofan a las Abril 5, 2004 09:06 PMJAJAJAJAJAA......me eh divertido leyendo tu post....aisss, que bien te lo pasaste!!. Una escapadita así no me vendría mal, aunque a mi me pasa lo que a ti...ahora las resacas ya no perdonan!. Pero que le den!, que te quiten lo bailao verdad hallofan?
Ya van 2 comentarios, te tendré vigilado a partir de ahora........UN BESO
Montado, lo teniais bien motando. Ahora mortal, de necisidad, seguro. Animo que los sintomas pasan en cuestion de dias!!!!
Saludos