Abril 21, 2004

Tipos Insoportables (y 2)

TIPOS DE GENTE QUE SE ME HACEN ESPECIALMENTE INSOPORTABLES (Y 2)

El snob

A este especimen que, por desgracia, no está en peligro de extinción te lo puedes encontrar en cualquier lado...en la barra del bar, por ejemplo, pidiendo un Stolysnaia con tónica, tres hielos a ser posible en forma de pirámide, en vaso ancho y con tres gotas de lima tropical de las Bahamas occidentales. Luego a la hora de la verdad, le ponen ginebra de garrafón y ni se entera el espabilao. Siempre están a la última, sus gustos coinciden curiosamente con los de las revistas más "in". En realidad su afición por tener un gusto exquisito y muy personal no es más que su forma de ocultar que no tienen una idea propia desde los tiempos que jugaban con el madelman

La que vale mucho

Licenciada en Económicas o Derecho, ejecutiva en una multinacional, normalmente bajita, muy habladora y a la que le gusta mucho rodearse de hombres que, por supuesto, no sean tan brillantes como ella. Se siente triunfadora en un mundo de hombres y pobrecito el que le lleve la contraria. Le gusta hablar del trabajo hasta en la ducha. Es conservadora, no bebe, fuma como los hombres, viste clásico pero de marca y es de moralidad y costumbres intachables. Utiliza como nadie el teléfono móvil y le gusta parecer ajetreada y con prisas. Muy amantes de volar en avión circulan por los aeropuertos como pequeñas cucarachas estridentes.

El tertulio

Le gusta discutir con todos y sobre todos los temas. Le encanta escucharse a sí mismo. Tiene una cultura de andar por casa llena de citas de autores clásicos o filósofos de renombre. Cualquier tema lo convierte en una maratoniana sesión de charla inocua. Se otorga a sí mismos el papel de experto independiente aunque su mensaje está lleno de banalidades, errores y frases huecas. Frecuenta mucho la radio, ya sea en programas matinales, vespertinos o nocturnos, tan amplia es la gama de su conocimiento. Eso sí, sabe nadar y guardar la ropa y cualquier acontecimiento que suceda en el mundo nunca le pilla de sorpresa.

El localista

Habitante perpetuo de cada pueblo o ciudad. Conoce al dedillo todas las historias relativas a su lugar de origen y están esperando a que algún incauto se muestre ignorante de la historia o geografía del lugar que habitan para soltar un largo panegírico para ilustrarnos sobre cómo esa casa a la que no hemos prestado en su momento la debida atención sirvió de solaz descanso a Isabel La Católica al sentir un apretón inoportuno que le sorprendió cuando se dirigía a reconquistar Granada, o como el excelso compositor, e inventor del acordeón policromático, Antonio Santalaolla pasó largos períodos de su infancia en aquel patio trasero. Puede hablar horas sobre el tema y su única utilidad es la de entretener a la carabina de turno mientras uno se dedica a menesteres más "tangibles".

El comentarista deportivo

Es el prototipo del veleta. Muy ducho en temas deportivos, mejor no sacarles de ahí para evitar ponerles en un brete, siempre navega a favor de la corriente y tiene claro desde un principio quién va a ser el vencedor de cualquier lid deportiva o extradeportiva. Lo malo es que siempre afirman esto "a posteriori", es decir, una vez conocido el resultado cuando se oye la peculiar frase de: "Ya os había dicho que el resultado iba a ser el que finalmente ha sido", aunque ninguno de los presentes recuerda haberle oído vaticinarlo sino más bien todo lo contrario. Utilizan cuatro palabras cuyo real significado probablemente desconocen y son insistentes en la utilización de adjetivos superlativos, como clamoroso, impresionante, increíble, sensacional, etc. Además hablan a gritos y son muy proclives a los cambios de ánimo.

El soso

No sé si os habréis fijado pero siempre que entra un grupo de chicos o chicas jóvenes en un bar el que entra el último siempre suele ser el mismo: un tipo feo, con gafas, con el pelo aparentemente sucio, con una sonrisilla tonta permanente en la boca, que no dice ni pío y que se coloca en algún lugar donde pase desapercibido. Es el clásico instrumento que utilizan muchos de los personajes descritos en anteriores párrafos que, cuando se han quedado sin público, se aprovechan de la necedad de éstos y de su afán por integrarse y tener al menos un poco de compañía, para someterles al tercer grado. No beben, ni fuman, son sexualmente inocuos y, normalmente, tienen alguna afición solitaria, y no me refiero al onanismo, sino que son amantes de la informática, los comics, el cine o escribir banalidades en un weblog.

El quejica

Nada le satisface. Da igual que llueva o deje de llover, que la comida esté fría o caliente, que su equipo preferido gane o pierda, etc. siempre hay un pero, algo que no le satisface y en ese punto es en el que este individuo se fija. Suelen ser muy habituales en las "encuestas callejeras" o "qué opina la gente". Abundan mucho entre gente del campo para los cuales siempre ha llovido demasiado y demasiado poco al mismo tiempo. Sólo ven lo negativo. Un contacto continuo con uno de estos puede inducir al suicidio (o al asesinato si se es un altruista)

La radioaficionada

Siempre con el transistor a cuestas, su característica más importante es la propagación, a través del patio vecinal o cualquier otro elemento conductor de altas prestaciones, de rumores, noticias falsas e inverosímiles y medias verdades a medias (es decir, un cuarto de verdad). Arma mortífera donde las haya pueden terminar, de golpe o porrazo, con una carrera labrada a base de ímprobos esfuerzos, mediante frases como: "He oído en la radio que una amiga del amigo de la hermana de... etc." Creo que la convención de Ginebra debería de tomar cartas en este peliagudo asunto.

El visceral

Debe de ser un gran aficionado a los espacios abiertos porque siempre que están encerrados, en un bar normalmente, sienten un ímpetu irrefrenable de que alguien le repita las cosas "ahí fuera". Grandes amantes de imponer su opinión mediante el democrático medio de o conmigo o contra mí, todo lo que oyen lo convierten en algo personal e incluso hablar del tiempo puede ser altamente peligroso para la integridad de uno. Curiosamente, este tipo de individuos suele tener una corte de aduladores detrás de él cuya función en la sociedad todavía me resulta inexplicable.

Escrito por Hallofon a las Abril 21, 2004 03:35 PM | TrackBack
Comentarios

Aunque no te lo creas compartí piso hace muchos años con una individua que reunía casi todas las características desagradables que has mencionado en estos dos posts.. Como ves, he sobrevivido.. jajaja

Escrito por krida_f a las Abril 22, 2004 02:10 PM

No es posible que exista alguien así. Y menos aún sobrevivir a él.

Por cierto, me acabas de chafar el post de hoy. Por ser tú, te perdono

Escrito por hallofon a las Abril 22, 2004 03:39 PM

No pude evitarlo!.. Me doy por perdonada..

Escrito por krida_f a las Abril 22, 2004 03:46 PM
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