Mayo 07, 2004

Antes y Ahora

Es evidente que desde que escribo este blog algo ha cambiado en mí. Lo noto cuando me despierto, cuando voy de paseo, cuando estoy en el trabajo, cuando me rasco las axilas. No soy el mismo de antes. Estoy más relajado, más sonriente y más amable. Y sobre todo, más locuaz. Veamos cómo hubiese contado las mismas cosas el año pasado, y como las cuento ahora que soy "escritor":

Antes: Me he levantado esta mañana a la hora de costumbre. Me he duchado, afeitado, me he puesto el traje, he desayunado y me he ido a trabajar.

Ahora: Esta mañana me ha despertado el suave roce de una cálida piel. Las gemelas suecas que dormían a mi lado me han entrelazado con sus piernas de forma que me era imposible ponerme en pie. En ese preciso momento ha sonado el despertador y he abierto los ojos al mundo real. Al entrar en la ducha me he resbalado y me he dado con el grifo en los cataplines, tras lo cual, y a pesar del dolor creciente, y en un alarde de presteza inusitada, he conseguido lavarme la cabeza, afeitarme y cortarme las uñas de los pies en 24,5 segundos. Tras una intensa lucha entre el cruasán y la mantequilla en el que ha salido vencedor el primero, y perdedora mi corbata nueva, me he colocado inadvertidamente dos zapatos del mismo pie, con lo cual el camino hacia el garaje se me ha hecho más largo de lo normal pues no paraba de andar en círculos.

Antes: Con 14 años pasé un mes de colonias en Francia. Allí di los primeros besos en la boca a una chica.

Ahora: En el año en que un joven comienza a interesarse por el alcohol, las drogas blandas y los desplegables interiores, mis padres decidieron enviar a mi hermano mayor de colonias a Francia. Como en el lugar había una promoción de 2 X 1 al igual que en cualquier supermercado, recordaron que tenían un hijo más, una figura escasamente decorativa con la que de vez en cuando tropezaban en el pasillo y cuya presencia les había pasado totalmente inadvertida los últimos años. Así que me metieron en el mismo paquete turístico. Allí, conocimos a unas jóvenes italianas que tenían la extraordinaria costumbre, que pocas veces he visto repetida desde entonces, de desear los buenos días y las buenas noches con un sonoro beso en los labios. En aquella época uno se conforma con poco así que me pasé el mes entero deseando las buenas noches cada treinta minutos. Fueron 30 días maravillosos. En realidad fueron 37, porque mis padres al pasar a recogernos sólo se acordaron de mi hermano mayor, y tuvieron que volver a por mí a la semana siguiente. Desde entonces siempre he sentido una predilección especial por el francés, en su rama oral.

Antes: Estando en la Universidad hice de todo menos estudiar. Estaba todo el día de juerga hasta las tantas de la mañana. No me explico cómo pude terminar la carrera

Ahora: En la Universidad, además de la carrera propiamente dicha, hice numerosos cursos complementarios: desde cursillos intensivos de mus en condiciones extremas, análisis comparativo de diversos productos químicos, conocidos con el nombre genérico de vino peleón, coloquios sobre estiramiento de la asignación semanal, carreras de 100 metros vómito, cursos de dicción con lengua pastosa, safaris nocturnos en busca de hembras en celo. Me llevó cierto tiempo completar mi formación, teniendo en cuenta que en la sociedad de hoy en día, sólo las personas altamente cualificadas llegan a lo más alto. Y aquí, en la azotea, más pura la luna brilla y se respira mejor.

Antes: Mi vida laboral es bastante monótona. Aunque he cambiado varias veces de trabajo y de ciudad, nunca he conseguido acostumbrarme a madrugar, a pasar muchas horas en una oficina y a realizar una tarea que siempre se convierte en rutinaria

Ahora: Que levante la mano al que le guste trabajar! A mí, desde luego, no. Por eso intento evitarlo en la medida de lo posible. Siempre que me cambio de trabajo exijo ciertas condiciones, un despacho cerrado, un ordenador tapándome de la vista del que entra de sopetón, no vaya a ser que me encuentre recostado en mi silla, roncando con la boca abierta y babeando, y un acceso privilegiado a las máquinas de café, refrescos, bollería y condones si las hubiere. Quiero que el personal a mi cargo sea eficiente y trabajador, y que haga todo el trabajo por mí sin rechistar, y que mi secretaria sea de buena presencia, de moral intachable (o sea, que tenga mucha moral), discreta (de las que llevan su ropa a la tintorería y no la guardan años en un armario) y que domine varias lenguas. En contrapartida les ofrezco un jefe maduro, responsable, con talento, con sentido del humor.. y de qué me olvido??


Como ven, conviene estar prevenido antes de adentrarse en el peligroso mundo de los blogs. Si al poco tiempo notan ustedes cambios de personalidad, cierta propensión a la exageración, la hipérbole y a hablar de sus partes íntimas, no se apuren, son efectos secundarios normales que se arreglan con el tiempo (al menos eso espero)

Escrito por Hallofon a las Mayo 7, 2004 10:15 AM | TrackBack
Comentarios

No sé si habrá mejorado tu vida, pero si tu imaginación. Se te nota una cierta fijación por las suecas a pares, ja ja ja ja.... lo cual no es bueno ni malo en sí mismo hasta que decides intentarlo en la realidad.
Saludos, compadre.

Escrito por odyseo a las Mayo 7, 2004 10:20 AM

Calificación: PA (Progresa adecuadamente)
No pierda el buen camino hijo.....vaya rebajando el número de suecas que luego la realidad se antoja cruel.

Escrito por toya a las Mayo 7, 2004 01:21 PM

Yo no tengo ninguna fijación con las suecas. Es más, me da igual que sean suecas, danesas, francesas o italianas. Y tampoco me obsesiona que sean dos, pueden ser tres, cuatro, cinco o seis.

Escrito por hallofon a las Mayo 7, 2004 07:51 PM

Me gusta tu capacidad de adaptación, tu tolerancia, tu falta absoluta de xenofobia... olé tú si que eres un foro de las culturas!!!!!

Escrito por odyseo a las Mayo 8, 2004 11:37 AM

Ahora que nombras lo de la xenofobia, me he fijado que en mi lista de mujeres sólo he puesto europeas y blancas así que añado también que me da igual que sean marroquíes, iraníes, ugandesas o caribeñas, siempre que cumplan unos requisitos mínimos de cultura, sentido del humor y otras menudencias que no menciono porque todo el mundo las imagina (al menos todos los lectores varones)

Escrito por hallofon a las Mayo 8, 2004 02:39 PM
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