Mayo 12, 2004

Críspulo va de ligue

Escarmentado por sus continuos fracasos, Críspulo se contempló desnudo en el espejo. Su grasiento pelo, su granulada piel y sus sobresalientes y amarillentos dientes, le estropeaban el reflejo de lo que él creía era un atractivo joven con poca suerte en el galanteo.

Pero aquel día iba a ser diferente. Había obtenido de la bibliotecaria un manual de conquista que parecía de fácil puesta en práctica. Lo único que tenía que hacer era conseguir un producto llamado desodorante, soltarse los botones de la camisa hasta el ombligo, dejando ver la Cruz de San Andrés que había heredado de su abuela y plantarse en mitad de la pista de baile, moviendo desacompasadamente las caderas y apuntando con el índice de la mano derecha del suelo al techo y del techo al suelo sucesivamente.

El éxito parecía garantizado, a pesar de que por la cantidad de polvo acumulado en la cubierta y los incipientes champiñones que brotaban de sus páginas interiores, el pobre Críspulo tenía sus dudas acerca de la idoneidad y actualidad del contenido del libro.

Otra preocupación asaltaba en estos momentos la mente de nuestro héroe. Y si, por un casual, tenía éxito y se veía en la tesitura de poder llevarse a la cama, en este caso al asiento trasero del Simca 1200, a una chica? Críspulo era virgen y su escaso conocimiento del acto sexual había sido adquirido leyendo los relatos de las revistas picantes, donde todo era perfecto, el macho poseía, además de un miembro descomunal, un aguante extraordinario que hacía llegar a las mujeres al paroxismo del orgasmo en repetidas ocasiones. Y a la bibliotecaria, que, además de ser una mujer de malas pulgas y vida sexual inclasificable, era amiga de su madre, no se había atrevido a pedir un manual de fornicación por lo que se vería obligado a improvisar. Tenía Críspulo un miedo atroz a la eyaculación precoz. Temía que sólo la visión de las primeras blancas carnes que se podrían ocultar debajo de unas faldas o unos pantalones, le produjera un chorreo de fluidos atropellados, que no sólo le dejarían peor de lo que estaba ya, sino que serían la comidilla del lunes siguiente por todo el instituto. Y las consignas oídas para evitar tal calvario, como pensar en la muerte, en un examen de matemáticas, o en su tía abuela desnuda, lo mínimo que le produciría sería un asco repentino y una bajada de humos instantánea.

Finalmente, para evitar males mayores Críspulo decidió que sólo el alcohol podría acudir en su ayuda. Tenía entendido, que una buena dosis prolonga la erección, retrasa la eyaculación y, de paso, eliminaría toda timidez y pudor para seducir a las muchachas en la discoteca.

Y así tenemos a nuestro amigo, dirigiéndose raudo a la tierra prometida, con los sobacos bañándose en Tulipán Negro, enseñando pelo en pecho, metal reflectante y moviendo su cuerpo con prestancia y garbo. Se dirige a la barra y consume raudo unos cuantos vasos bien repletos de licor. Cuando empieza a notar los efectos, cosa prácticamente instantánea porque él no bebe nunca, se dirige a la pista de baile a poner en práctica los movimientos ensayados previamente. Se instala en mitad de la muchedumbre y comienza su desaforado baile. Lamentablemente, en el segundo escorzo pélvico, la herencia familiar sale volando por los aires. Críspulo persigue el objeto metálico volador con la mirada, cada vez más confusa y torva y ve como cae en mitad de un grupo de fornidos muchachotes de los que frecuentan los gimnasios para desarrollar sus bíceps. Se coloca a cuatro patas y se dirige hacia donde piensa se encuentra el pobre San Andrés. Finalmente lo encuentra aliviado y cuando se pone en pie no deja de observar que unos cuantos tatuajes le miran de frente con signos poco amistosos. Para disimular, prosigue su enconado baile con tan mala suerte de que el juguetón índice, en vez de apuntar del techo al suelo, se introduce por el escote de la novia del más desarrollado de los gimnastas. Críspulo intenta balbucear una excusa en el preciso momento en que el alcohol desarrolla el más temible de sus efectos y una riada de líquido amarillo sale de su boca y acaba depositándose sobre el apretado pantalón en forma de campana del anteriormente citado novio de la chica a la que inadvertidamente le ha tocado los senos cuando se incorporaba de recoger su preciada medalla. No sé si necesitan un boceto de lo que siguió más tarde porque creo que más o menos todos ustedes se lo imaginan. Por ello, y por si hay algún menor de edad leyendo esto, y ya que Quentin Tarantino todavía no ha mostrado ningún interés en llevar la vida de Críspulo a la gran pantalla, omitiré los penosos detalles que sucedieron durante la media hora siguiente.

Al día siguiente, Críspulo devolverá el manual a la bibliotecaria, guardará el medallón en el lugar donde nunca debió salir, aguantará con estoicismo los dolores de todo su cuerpo y se consolará pensando que se libró de la angustia de saber si iba a estar a la altura una vez llegado el momento de estrenar su vida sexual.

Escrito por Hallofon a las Mayo 12, 2004 09:22 AM | TrackBack
Comentarios

Críspulo necesita un psicoanalista.

Escrito por Pródigo a las Mayo 12, 2004 10:38 AM

Críspulo me enternece. ¿Será que a mi manera a veces me parezco a él?....

Escrito por KRIDA a las Mayo 12, 2004 11:42 AM

Bueno no es tan malo el balance si tenemos en cuenta que antes de ser vapuleado tuvo la oportunidad de tocar una teta (supongo que la primera que toca en su vida desde que dejó de ser amamantado.
Espero ansiosa la próxima entrega de las aventuras de Críspulo el conquistador.

Escrito por toya a las Mayo 12, 2004 01:15 PM

Más que un psicoanalista lo que Críspulo necesita es una visita a Madame Olga

Escrito por hallofon a las Mayo 12, 2004 05:09 PM

hallofon, estás bien de salud? Tu blog esta pálido.. ¿Estas en obrras?

Escrito por krida a las Mayo 12, 2004 05:11 PM

Efectivamente, estoy rediseñando el blog. Tengo un par de horas libres y una conexión ADSL que me han dejado y estoy aprovechando. Como tengo el mismo gusto estético que un chimpancé daltónico, no esperéis grandes maravillas

Escrito por hallofon a las Mayo 12, 2004 05:55 PM

Sencillo a la par que elegante. Un blog de fondo de armario....me gusta más que el anterior.

Escrito por toya a las Mayo 12, 2004 11:57 PM

A los alter ego hay que cuidarlos con suma atención, porque el día menos pensado hacen algo que no estaba previsto y te dejan plantado o con el culo al aire.

Escrito por odyseo a las Mayo 13, 2004 09:05 AM
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