Tenía 20 años. Poseía una belleza serena y un cerebro privilegiado. Pertenecía a una familia muy unida. Sus padres, tras treinta años de matrimonio, seguían tan enamorados como el primer día. Su hermana mayor, llevaba felizmente casada cinco años y tenía ya dos preciosos hijos que correteaban alegremente todos los domingos en la tradicional comida familiar. Su excelente expediente le había permitido cursar estudios en la más exigente y elitista universidad del país, en la que se juntaban los mas prometedores cerebros y donde reinaba una ambiente tranquilo, de serenidad y estudio. Además, estaba situada a apenas 100 kilómetros de su casa, por lo que, todos los fines de semana, realizaba el corto trayecto que le separaba de su hogar.
El estudio y sus amigas de toda la vida ocupaban todo su tiempo. Ella esperaba algún día encontrar al hombre de su vida, y vivir en sus propias carnes, lo que observaba en casa mirando a sus padres. Era virgen no porque fuese una mojigata o le diese miedo entregarse, sino porque no concebía el sexo sin amor, y el amor que quería para sí era ese sentimiento puro e infinito que tan familiar le era.
El nuevo curso acababa de comenzar. Disfrutaba en aquel lugar, donde todo el mundo la respetaba y apreciaba. Al principio, dada su belleza y simpatía, había sido objeto de la atención de todos los chicos de clase. Pero ninguno le había producido ese cosquilleo en el estómago del que había oído hablar a su madre, por lo que, dada su falta de interés, habían pasado a ser simple amigos de roce diario. Sus profesores le tenían en gran consideración. Sacaba unas notas excepcionales y no daba ningún problema.
Pero aquel año todo iba a cambiar. Había un chico nuevo. Un tipo que apenas aparecía por clase, y que siempre que lo hacía, por su aire desgarbado, las bolsas bajo los ojos, y el aspecto distraído, daba la sensación de que se había perdido y había aparecido allí de casualidad. Ella empezó a sentir curiosidad por aquel extraño compañero. A los pocos días se enteró de que era un nuevo alumno, de impresionante nivel académico, pero que había sido expulsado de otra universidad por dedicarse en exceso a la vida nocturna. Poco a poco, sus miradas hacia él fueron en aumento. Se le hicieron familiares su peculiar forma de sentarse, de lado, con las piernas abiertas en uve y el brazo izquierdo colgando hasta casi tocar el suelo, su absoluto desprecio por el amalgama de colores en la ropa, o su manía de tocarse la frente cuando tomaba apuntes. Pronto aprendió a qué clases asistía y a cuales no, donde se escondía en los períodos de descanso y con qué compañeros hablaba en los tiempos muertos. Al final, notó que, en cuanto divisaba su silueta en la puerta, su corazón comenzaba a latir más rápido que de costumbre. Esto último le tuvo intrigada durante varios días hasta que al final lo consideró una tontería y pretendió olvidarlo. Pero todas las noches, antes de acostarse, pensaba qué le diría si alguna vez tenía que hablar con él.
La ocasión llegó en una fiesta, fuera del recinto de la universidad. Ella había acudido a regañadientes, forzada por unas amigas que quería que se divirtiese un poco, para variar. Estando de pie en una esquina, su cuerpo se estremeció cuando le divisó allí, de pie, a apenas unos pasos de distancia. El la observó y con paso decidido se dirigió a elle:
- Hola, tú estás en mi clase verdad? Me he fijado en ti varias veces.
Ella, con voz temblorosa, contestó afirmativamente. El, de forma firme y segura, empezó a hablar. Pronto la conversación se fue haciendo más amena y llevadera. Ella devoraba sus palabras que le parecían ingeniosas e inteligentes. Cuando derivaban a temas más serios, sus opiniones eran serenas y comedidas, firmes pero sin parecer pedantes. Así estuvieron durante mucho tiempo, horas enteras. Cuando por fin se separaron y ella se fue a la cama, le costó conciliar el sueño. Parecía que su primera intuición no andaba muy descaminaba. Este chico podría ser el amor de su vida pero aún era demasiado pronto para saberlo.
Continuaron viéndose todos los días, bien en clase, bien fuera de ella. Cuanto más tiempo pasaba, más increíble le parecía él. Tenía todo lo que ella esperaba de un hombre. Era guapo, atento, sensible maduro e inteligente. Finalmente no tuvo más remedio que llegar a una conclusión inequívoca. Se estaba enamorando por primera vez.
Y él? Estaba pasando una mala racha sentimental. Tenía una novia que le mortificaba, le trataba fatal. Estaba buscando cualquier pretexto para deshacerse de esa relación tan dañina, ya que no se atrevía a dar el paso y cortar directamente. Y vio en su compañera la tabla de salvación perfecta: era guapa e inteligente, estaba enamorada de él y le haría olvidar sus pesares. Así que, un día de Enero, a los dos meses de conocerse le propuso formalmente salir juntos.
Aquel día fue el más feliz de su vida. Lo ansiaba tanto que cuando se lo propuso, no tuvo voz para decirle que sí. Simplemente le abrazó sollozando. Pasaron los días y los meses. El cambió. Empezó a ir a todas las clases, se vestía con mejor criterio y desaparecieron de su cara todo vestigio de juergas pasadas y noches en vela. Todos los días quedaban para desayunar, ir a clase, comer, volver a clase y pasar una agradable velada juntos. Ella empezó a recrear la vida de sus padres y se sentía cada día más feliz y enamorada.
El, en cambio, empezó a aburrirse de esta vida. Había conseguido finalizar una relación desafortunada pero se había metido en otra aún peor. Echaba de menos sus borracheras y cuando se encontraba en la calle con sus antiguos compañeros de fatigas, no podía reprimir un sentimiento de fastidio y de envidia. No quería hacer daño a su chica, pero sabía que, al final, la situación se haría insoportable y que el resultado podría ser peor. Aún y todo, viendo su cara de felicidad, aguantó todo lo que pudo y pronto celebraron el primer aniversario de su relación. Como vía de escape, él empezó a fingir que se marchaba a casa tras estar con ella, y salir seguidamente con los recuperados antiguos colegas. Al principio lo hacía esporádicamente pero poco a poco empezó a ser rutina diaria. Ella notó cierto cambio pero sus enamorados ojos no supieron ver los negros nubarrones que se cernían sobre su futuro como pareja.
Pasados más de dos años de relación, mientras ella se iba un mes de vacaciones con sus padres, él, una noche que estaba tomando una copas, se encontró con su antigua novia, con la que terminó pasando la noche. Al día siguiente, irritado por unos remordimientos internos que nunca creía que iba a tener, decidió acabar con la relación. Ella le llamaba y escribía prácticamente a diario. El procuró mostrarse frío y distante al teléfono, como preparación a lo que sucedería en cuanto volviera. El día que volvió, ella corrió a encontrarse con él, a abrazarle y llenarle de besos, a decirle lo mucho que le quería y lo que le había echado de menos. El, decidido aunque con gran pesar por lo que iba a hacer, se mostró distante, le apartó a un lugar tranquilo y le comunicó que cortaba con ella porque ya no estaba enamorado, e incluso se había acostado con otra mujer mientras estaba fuera. Ella no dio crédito a sus palabras. Se quedó muda, petrificada. Se le acababa de caer el mundo encima y no encontraba manera de volverse a incorporar. Al final, tras interminables minutos de tensa espera, le pidió que le dejara sola, que se fuera a casa, que no le quería ver más. En cuanto se fue, cayó al suelo y se echó a llorar. Una pareja que pasaba por allí le socorrió y le acompañó al autobús en el que regresaría a su casa.
Comenzó un nuevo curso. Toda la clase notó que algo grave le había sucedido. Estaba delgada, pálida, desarreglada. No sonreía, ni mostraba interés. De él no hubo ni rastro los primeros días. Pero una mañana, cuando nadie le esperaba apareció con sus libros y se sentó en una de las primeras filas. La reacción no se hizo esperar. Al verle de nuevo, ella sintió que le invadía un dolor insoportable y salió de clase corriendo entre sollozos para no regresar en todo el día. Y un día tras otro se repetía la misma escena. En cuanto él entraba en clase, ella dejaba de respirar, de existir. A veces conseguía mantener la compostura pero otras no. Aquello era una tortura, Sus notas empezaron a resentirse de su estado mental, y pronto llegaron los primeros suspensos.
Los profesores y compañeros, preocupados, no dudaron en señalar al culpable y él fue objeto de un cruel vacío, de desagradables comentarios a su paso y de una persecución sin tregua por parte del profesorado. Pero no se consideraba responsable, no pensaba haber actuado mal y siguió contra viento y marea acudiendo diariamente.
Finalmente, un sábado que sus padres y hermanos habían ido al cine, ella, pretextando que se quedaba a estudiar, abrió el grifo de la bañera con agua muy caliente, se desnudó, se sumergió en el agua y abandonó su cuerpo para siempre, teñido del rojo de su sangre, y con apenas 23 años de edad. Su mente le había precedido meses antes, aquel día en que supo que nunca conseguiría aquel chico para el que estaba destinada, aquel que era, sin ningún género de duda, el amor de su vida.
De él nunca más se supo, pues dejó los estudios al día siguiente y desapareció entre el desprecio general y con un sentimiento de culpa que, probablemente, nunca le abandonaría.
Vaya, yo que venía aquí tan contenta y me encuentro que esta historia de trágico final.
La ha scontado muy bien, realmente sabes tocar la fibra sensible.
Espero que también para este post te hayas inspirado en algún escritor romántico. Vaya tragedia!.
Escrito por krida a las Junio 1, 2004 04:57 PMBuenos, estos posts serios tampoco se diferencian mucho de casi todos los demás. Son mezcla de vivencias personales, un poco de imaginación y muchos libros y películas que uno se ha tragado.
Y cuando digo CASI todos me refiero en particular a las historias de Críspulo, en las cuales no hay NADA de vivencias personales
Escrito por hallofon a las Junio 1, 2004 05:58 PMTomo nota de la aclaración.
Escrito por toya a las Junio 1, 2004 06:50 PMYa sólo por la vida tan bonita que iba a tener se veía que no iba a terminar bien...
A ver si el próximo es de los graciosos :)
Relato triste pero del que estoy seguro que todos conocemos algún caso(a veces sin necesidad de llegar al extremo del suicidio, aunque también para algunos lo hemos vivido de cerca, desgraciadamente).
Mi padre me decía que la inteligencia no es un don, sino un comportamiento. El ser bueno en los estudios no garantiza decisiones acertadas en otros ámbitos de la vida. Todos somos flojos en algún aspecto de nuestra personalidad.
Me da pena el pobre chaval. No lo culpo y me gustaría darle ánimos para superar la losa que le ha caído encima.
Ella también me da pena. Con la de tíos que hay por ahí y que valen un huevo... es de recibo y un derecho natural que en esta vida tan maravillosa que tenemos, siempre nos demos otra oportunidad!!!. El pasado ya está vivido, el futuro no existe y el presente es un privilegio para comértelo aliñado con lo que te haga feliz (y lo que te hace feliz no se debe limitar a una sola persona, animal o cosa).
Eso no son historias de amor, amigo Hallofon
Escrito por krida a las Junio 1, 2004 07:33 PMIncreible. Y yo que pensaba que hoy me iba a librar de llorar... Felicidades.
Escrito por Eowyn a las Junio 1, 2004 07:49 PMFernandet: Sí, conozco algunas historias parecidas a ésta, suicidio incluido (por desgracia). Gracias por tu interesante comentario
krida: tienes toda la razón. Los títulos de estas dos historias son las únicas ironías que me he permitido.
Felipe: No te preocupes que ésta es la última historia triste que cuento
Eowyn: Quién ha dicho que llorar es malo?
Escrito por hallofon a las Junio 1, 2004 09:16 PMEl suicidio es el último e irreversible acto del chantajista.
Escrito por krida a las Junio 2, 2004 09:17 AMCuriosamente, encuentro una estructura parecida entre este relato magnífico, y otro tuyo de hace unos días. También es curioso que entonces, como ahora pensara que precisamente esos elementos comunes entre los dos relatos deben ser los elementos vivenciales de tu propia cosecha vital.
Los aderezos cambian y van en su sitio, pero lo comun permanece. Todo es tuyo, pero algunas cosas son plagio de tu propia biografía, amigo.
Pues que me ha dejado helado el relato. Así, con el cafetillo de la mañana... Vamos que...
Escrito por Moet a las Junio 2, 2004 10:01 AMOdyseo: efectivamente, salvo los trágicos finales, que son pura invención, las dos historias son una versión algo retocada de mi propia vida sentimental. Por eso dije ayer que era mi último artículo de este tipo, ya que, desde entonces, he vivido una existencia de marcado perfil plano en ese aspecto. Ya he tenido suficientes emociones.
Por cierto, tu comentario ha sido en número 500 de que existe este blog. Supongo que enhorabuena.
Escrito por hallofon a las Junio 2, 2004 10:04 AMel relato me ha encantado.
Y... si es q todo está bien, es q el final, las consecuencias de lso actos de los personajes, todo me parece bien esta debuti.
Pero por q el se acercó a ella el día de la fiesta?
Gorka: El quería desembarazarse de su novia, y qué mejor forma de olvidarse de ella que con otra chica?
Escrito por hallofon a las Junio 2, 2004 01:31 PMkrida: me parece q estas bastante equivocad@. Aunque como en todo, cada persona es un mundo. No creo q nadie sea capaz de quitarse la vida, por poco que la aprecie en un momento dado, solo para chantajear o directamente para joder a nadie. Creo que hay razones mucho mas profundas. Pero vamos, lo dicho, q cada uno es un mundo y puede haber alguno asi.
hallofon: No siemrpe es malo, pero hay un limite ; )·
Escrito por Eowyn a las Junio 2, 2004 06:06 PM Yo conoci algo parecido, bueno dos.Una lo intento por hacerle culpable y de esa forma que volviera junto a ella.Pero fue muy lista, ya procuro ella que no llegase al final que ha llegado tu protagonista. La otra, jejeje tonta de ella, las venas se las intento cortar con una chapa de una botella de coca cola y ahi viene lo bueno, por el lado contrario del que estan las venas,vamos el corte fue en la muñeca por la parte superior. Nos hizo creer a todos que casi se muere(cosa que no fue cierta) Lo unico que consiguio fue que la dieran unos cuantos puntos.
Vamos que como dices,el que lo haga por joder ya se ocupa de que no le pase nada y de que creamos que han estado a punto.
Referente a la historia me ha parecido muy bien narrada, pero jo que tissssteee!!
Saludos
Escrito por Ginebra a las Junio 26, 2004 10:28 PMBueno para mi fue una historia real ya que habemos mujeres que esperamos esa experiencia inolvidable, es lo mas hermoso, lo mejor que te pudo pasar es cuando creemos que si es esa persona indicada aquella que nos cambia el curso de nuestras vidas, aquella que tanto esperabamos, lo mas triste y desastroso es de que no era el, sentimos que el mundo se nos va, que todo se acabo que no hay otra soluncion mas que la muerte. Sí, yo pase por lo mismo asi como lo cuenta la historia llegue a los dos años y mas de noviazgo y un dia depronto se acabo,y senti morir, pero le digo la muerte no es la solucion, aparentemente lo es, pero te cuento que hay un amor de un ser que no nos cambia por ninguna otra persona, ni nos deja de amor, es el amor de Jesucristo, yo te lo digo por experiencia.