Junio 07, 2004

In Braganti

Un reciente post de una querida amiga me ha traído a la memoria un hecho del que me había olvidado completamente y que, la verdad sea dicha, preferiría no recordar. Y así, como terapia de shock, lo voy a relatar a todos ustedes para su deleite y mi escarnio.

Hace muchos años, mis padres compraron una casa en un pueblo de la costa, a una media hora de donde vivíamos habitualmente. La tenían como inversión porque apenas parábamos por allí. Por supuesto, mi hermano mayor y yo las utilizábamos muchas noches como picadero, él con todo lo que pillaba por delante y yo con mi novia. Aunque llevaba bastante tiempo saliendo con ella, nunca se la había presentado a mis padres, hecho que tendrá su importancia cuando se desarrolle el relato.

Uno de esos días, en los cuales o bien su 600 o bien mi Dyane 6 se nos había quedado pequeño, fuimos a pasar una romántica velada al piso en cuestión, y, de paso echar un polvo. Una vez finiquitado éste y porque en nuestras enamoradas mentes no veíamos el momento de separarnos decidimos pasar el rato jugando al escondite. Visto ahora, a años luz de los hechos, me sorprende lo gilipollas que he llegado a ser y lo mucho que he madurado desde entonces.

Así que nos pusimos la ropa interior, y yo me fui a esconder mientras ella contaba hasta cien. Hallé refugio bajo una mesa del comedor esperando que ella me encontrase pronto y seguir retozando tras el feliz reencuentro. La condición para jugar a tan estúpido juego era que debía desarrollarse a oscuras. Pronto oí sus pasos acercándose hacia donde yo estaba y contuve la respiración para que no se percatase de mi presencia. Lo debí de hacer muy bien porque pasó de largo y se dirigió directamente al dormitorio que alguna vez habían utilizado mis padres. Lo que no sabíamos entonces es que mi padre, tras una acalorada discusión con mi madre, había hecho una teatral salida de casa y se encontraba en ese momento dormitando plácidamente en la habitación en la que, dentro de unos segundos, iba a entrar mi novia bastante ligera de ropa.

Lo que aconteció después, lo voy a contar desde tres puntos de vista diferentes, según el sujeto pasivo que vivió esos trágicos momentos:

- Mi novia: Vestida únicamente de bragas y sujetador, entra en la habitación totalmente a oscuras, escucha el inequívoco sonido de una respiración acompasada que sitúa encima de la cama, y, tomando impulso, efectúa un ágil salto sobre el bulto que se atisba, emitiendo el siguiente grito: "Te pillé". Acto seguido, encendida una luz, una figura de un cincuentón calvo, emerge de entre las sábanas y, aunque el parecido entre mi padre y yo puede ser ciertamente razonable, toma conciencia de que algún error ha habido y de que este plato no estaba previsto en el menú.

- Mi padre: dormitando plácidamente en la cama, se ve de pronto sacudido por un ladrón, secuestrador o truhán de cualquier calaña, que afirma que le ha pillado. Acto seguido se ve en un zulo con una venda en los ojos esperando el pago de un rescate. Enciende como puede la luz, y en vez de encontrar a un malhechor de aire desafiante, encuentra a una bella joven en bragas y sujetador y a punto de darle un telele. Aturdido todavía por esta inesperada visión interpela al asaltante y le dice: "Quién es Usted? Cómo ha entrado aquí?" La interpelada permanece muda y presta a desmayarse. En esto, hace su entrada un apuesto joven en calzoncillos, horrorosos por cierto, que guarda cierta similitud con su hijo el mediano.

- Yo mismo: Acurrucado tras la mesa, diviso como mi novia desaparece al final del pasillo dirigiéndose a la habitación paterna. Unos segundos más tarde, me sorprende oír la conocida voz de mi padre reprendiendo a mi chica, en términos duros y amenazantes. Sin tiempo de ponerme nada encima, con mis calzoncillos, horrorosos por cierto, como única prenda acudo raudo y veloz en auxilio de mi amada y pongo paz entre ellos, explicando, a duras penas, el camino que nos había conducido a semejante situación.

Mi padre, que tiene muy buen talante y es progresista y de izquierdas, pronto asimiló lo que había pasado y estalló en una carcajada, al tiempo que nos invitaba a mi novia y a mí para que, una vez vestidos del todo, tomásemos una copa juntos y nos riésemos de la anécdota. Mi novia, en cambio, todavía no había recuperado el color, permanecía muda e impasible, y fueron necesarios varios minutos antes de que pudiese dar un paso y decir una palabra.

En el viaje de vuelta, intentó romper conmigo, me dijo que no quería verme nunca más, aunque cuando llegamos a casa, ya se le había pasado parte del disgusto y seguimos saliendo una temporada.

Para añadir mayor humillación al lance, una vez reconciliados mis padres y puesta en antecedentes mi madre, esta aventura fue narrada con pelos y señales por ambos a dúo en una de las multitudinarias cenas que solían celebrar de vez en cuando con todos sus amigos y conocidos y a las cuales yo también solía acudir. Por ello tuve que aguantar las risas que hicieron todo ellos a costa de mí y de mi pobre novia. Por supuesto, ésta nunca quiso ser presentada oficialmente a mis progenitores.

Escrito por Hallofon a las Junio 7, 2004 09:59 AM | TrackBack
Comentarios

Muy bueno!! jajajajaja

Escrito por krida a las Junio 7, 2004 10:03 AM

jajaja, espero que no me pase a mi esto :p

Me ha gustado ;p te linkeo en mi web, supongo q no te hara nada ;)

Escrito por RoGGeR a las Junio 7, 2004 10:22 AM

Buajajajajajaja
Diox, tremendo ;)

Escrito por Entrari a las Junio 7, 2004 10:27 AM

Bah, lástima de ocasión.... con lo bien que hubiera quedado que tu padre hubiera montado en cólera, te hubiera desheredado y hubiera perseguido a tu novia para pegarle dos tiros, se lo hubiera dicho al cura del pueblo para que este hiciera escarnio publico del acto y de los actores en el púlpito el domingo en misa de doce....
Ya no hay tradiciones!!!!

Escrito por odyseo a las Junio 7, 2004 12:13 PM

Sí odyseo, hubiese quedado muy bien, pero hubiese parecido que me lo estaba inventando y ya sabes que la verosimilitud es norma inexcusable en este blog

Escrito por hallofon a las Junio 7, 2004 12:44 PM

Jajajajajajja.....si m epasa a mi eso me muero xDDD

Escrito por toya a las Junio 7, 2004 12:45 PM

Créeme toya que poco le faltó!!

Por cierto, Rogger, gracias por el link

Escrito por hallofon a las Junio 7, 2004 01:31 PM

Muy bueno... por cierto ¿tu ex-novia no tendrá también un weblog? Quién sabe, a lo mejor os podríais hacer trackback ;)

Escrito por LaRanaBudWeisEr a las Junio 7, 2004 02:54 PM

Aqui entre nos, ahora que no nos ve nadie, me ha dejado impresionada lo de los calzoncillos.

Escrito por krida a las Junio 7, 2004 05:21 PM

Es que en aquella época era mi madre la que me compraba los calzoncillos. Y sólo le gustaban tipo pañal de felpa, con aberturas para el caso de fugas, y de elástico extensible y deformable, por lo que, en caso de faltar pantalón que los sujetase, cualquier paseo con ellos puestos podía terminar abruptamente al enredarse en los tobillos.

Ahora que lo pienso, es mi madre la que sigue comprándome los calzoncillos. Pero no se lo digas a nadie eh?

Escrito por hallocean a las Junio 7, 2004 05:30 PM

Menos mal, porque si te los comprara una que yo conozco....

Escrito por KRIDA a las Junio 7, 2004 05:37 PM

Tú lo has dicho, menos mal. Miedo me da. jajajajaja

Escrito por hallofon a las Junio 7, 2004 05:40 PM

jajajajaja Ojo con la anecdotita eh!!!! Vamos, vamos,vamos!!! Es que no tengo palabra...Te juro que me encuentro en esa situacion y lo unico que espero es que engulla la tierra o me de un tabardillo...Bueno es que me pondria...uffff faltal jejejeje.Seguro que luego me reiria de ellos pero es seria mucho tiempo despues.Seguro

De nuevo enhorabuena por un rato tan agradable.

Saludos

Escrito por Ginebra a las Junio 29, 2004 11:07 PM
Escribir un comentario









¿Recordar informacion personal?