Julio 06, 2004

Hacer el ridículo 3

Ante la dificultad de encontrar nuevos temas con los que deleitar a las masas de fieles, he de recurrir a viejos tópicos y, al igual que los guionistas de Hollywood faltos de recursos, sacarme de la manga una secuela de un viejo éxito. En este caso, volveré al tema de las ocasiones que he hecho el ridículo aunque con un matiz diferente, ya que esta vez más que ridículos son situaciones de compromiso ya que me enfrentaba con agentes de la autoridad.

Ridículo Número 1

Protagonista: Yo mismo
Edad: 20 años
Lugar: Autopista en las afueras de San Sebastián
Magnitud: 2/10
Intensidad de las Secuelas: Baja
Relato del Suceso: Venía de pasar unos buenos momentos en las Fiestas Patronales de Fuenterrabía (o Hondarribia como se le llama ahora). Iba con mi novia en un suntuoso R5. Ambos habíamos bebido sin moderación y ella, que estaba menos acostumbrada que yo, se encontraba durmiendo la borrachera en el asiento del copiloto. En plena autopista sufrí un pinchazo. Suerte que el coche no pasaba de 90 por hora así que pude dominarlo a pesar de mi estado y aparcarlo convenientemente en el arcén. En mi vida había cambiado una rueda así que se me avecinaba una noche muy movida. Afortunadamente, al poco tiempo apareció un coche de la Guardia Civil de Tráfico, que paró a nuestro lado. Se bajaron un par de agentes que, muy amablemente, se interesaron por nuestro percance. En aquella época no debía estar mal visto conducir beodo porque no me hicieron ninguna indicación al respecto. Es más, se ofrecieron a cambiarme la rueda ellos ante mis inexistentes conocimientos sobre el tema. El caso es que mi novia permanecía ajena a todo el follón sumida en un envidiable letargo etílico, siendo objeto, de vez en cuando, de inquisidoras miradas por parte de los agentes. Sólo el inconfundible sonido de su respiración y unos cuantos espasmos que le daban de vez en cuando evitaban que fuera conducido al calabozo por homicidio o asesinato.

Una vez repuesta la rueda, y tras agradecerles profusamente su ayuda, me puse de nuevo en camino junto a la bella durmiente. No habían pasado dos minutos cuando ésta despertó u me dijo: "Para, para.. que voy a vomitar"

Y ahí me ven de nuevo parado en el arcén, esperando de un momento a otro que el coche de la Guardia Civil, al que acababa de abandonar, volviera a pasar a mi lado y tuviera que volver a dar explicaciones de por qué me hallaba de nuevo estacionado en lugar semejante.

Ridículo Número 2

Protagonista: Yo mismo
Edad: 26 años
Lugar: Carretera Nacional Número 1 a la altura de Boceguillas, provincia de Segovia
Magnitud: 6/10
Intensidad de las Secuelas: Media
Relato del Suceso: Viajaba yo en otro R5 diferente del anterior, a altas horas de la madrugada en dirección a Madrid cuando un destartalado coche, saliendo de un camino vecinal y obviando cualquier señal de stop se me cruzó en el camino. Para evitar la colisión tuve que dar un volantazo y salí despedido de la calzada, aterrizando sobre unos matorrales con la parte delantera derecha del coche en lamentable estado. El autor de semejante tropelía, visto el follón que acababa de montar y, sin duda avergonzado, huyó despavorido del lugar del crimen. Por suerte, el coche que venía detrás de mí, siendo testigo del suceso y en un acto que le honra, persiguió al infractor hasta detenerle unos metros más adelante.

En esto llega un destacamento de la Guardia Civil de Tráfico. El amable testigo me había dado su tarjeta para corroborar mi relato del suceso con lo cual yo me sentía seguro de que mi versión sería la que triunfara. Por tanto, entablé una distendida charla con uno de los agentes. Para quitar trascendencia al asunto y mostrar mi buena disposición y talante a pesar de la faena que me acababa de hacer el gañán que iba al volante del otro coche, comenté chistosamente: "Tampoco seáis muy duros con él, qué se puede esperar de alguien de Boceguillas (Segovia)" (Inciso: Espero que entre mis lectores no haya nadie de tan magnífico pueblo). Acto seguido, el agente se dirigió a mi contrincante y le dijo con inequívoco acento boceguillense: "Pero hombre, Jacinto, ten más cuidado cuando entres en la Nacional, cojones!"

Resulta que todos y cada uno de los componentes del convoy eran del pueblo en cuestión y acababa de sumar unos cuantos nombres a la lista de mis enemigos.

Ni qué decir tiene que el escrutinio de papeles y el control de alcoholemia sólo me lo hicieron a mí. Posteriormente comprobé que el interfecto no tenía seguro y ante la posibilidad de denunciarle y celebrar un juicio en tal renombrada localidad y con mis amigos como testigos, opté por pagar la reparación y olvidarme del asunto para siempre, cosa que obviamente no he conseguido todavía.

Ridículo Número 2

Protagonista: Yo mismo
Edad: 29 años
Lugar: Paseo de la Castellana. Madrid
Magnitud: 6/10
Intensidad de las Secuelas: Media
Relato del Suceso: Mi tercer año en Madrid fue un auténtico desajuste en todos los sentidos. Llevaba una doble vida, de lunes a viernes trabajaba y salía con una chica, y a partir del viernes a las ocho hasta el domingo hacia las cuatro de la tarde, aquello era un caos y un desmadre. Una de las principales experiencia de este período de tiempo fue la de hacer de cobaya del conductor de coche más temerario que he conocido en mi vida. Y digo temerario por lo siguiente:

- Sufría narcolepsia etílica, es decir, en cuanto bebía más de la cuenta se quedaba dormido, fuese donde fuese
- Su amor propio era tal que por más que se insistiera en que condujese otro en mejores condiciones, él se negaba
- Era una persona extremadamente nerviosa, impetuosa e impaciente. Conducía a toda velocidad, usaba el claxon más que los pedales, sobre todo el del freno y no le importaba tomar atajos en dirección prohibida o aparcar en lugares inverosímiles.
- No tenía carnet de conducir. Según él, no tenía tiempo de ir a clases, o sea que primero quiso aprender por su cuenta y luego apuntarse a la autoescuela
- Era de Bilbao, y presumía de ello, así que a su coche cuya matrícula empezaba por BI- le añadió unos cuantos toques folclóricos que denotaban claramente su origen vasco, algo muy útil si se circula por Madrid a toda velocidad, en dirección contraria, borracho como una cuba, tocando el claxon frenéticamente y sin permiso de conducir.

Y el día que todos ustedes se imaginan llegó. Y para no variar fue a lo grande. Fue un día que otro amigo y yo habíamos ligado con un par de gallegas. Nos costó convencerlas de que vinieran a casa, sobre todo cuando se enteraron que el chófer iba a ser el que en ese momento hacía equilibrios para no caerse del taburete sobre el que dormitaba. Aún y todo, y en mala hora para ellas, accedieron a montarse. Salimos zumbando como siempre y en una de estas vi un semáforo rojo que nos interceptaba el paso. El caso es que el conductor no acertó a verlo y entramos en la Castellana, a mil por hora. Los frenazos no se hicieron esperar y entre los dedos que tapaban mi cara atisbé un compacto vehículo contra el cual no impactamos de milagro. El conductor seguía sin enterarse de nada y enfiló Castellana arriba a toda velocidad. Una de las chicas comentó: "Me parece que el vehículo contra el que casi chocamos era una furgoneta de la Policía Nacional". El inminente ulular de sirenas y fogonazo de luces azules nos corroboró tales palabras. Pronto nos vimos rodeados de unas cuantas furgonetas policiales, de las cuales descendieron unos impetuosos agentes que rodearon nuestro coche arma en ristre, todavía nerviosos ante lo que seguramente pensaban era un ataque con coche-bomba de unos etarras.

Salimos manos en alto, carnet en la boca y temblequeo en las rodillas. Nos pusieron de cara a la pared y todas esas cosas que salen en las películas mientras las pobres chicas lloraban a moco tendido.

Ni qué decir tiene que, a pesar de todo, seguí poniéndome en manos de tan cualificado peligro público. Aquel año terminó con dos accidentes con el coche destrozado, en uno de los cuales iba yo de copiloto. Afortunadamente, al año siguiente el chico se echó novia, se sacó el carnet y aunque siguió siendo un peligro, se moderó un poco.

Escrito por Hallofon a las Julio 6, 2004 09:12 AM | TrackBack
Comentarios

Pa habernos matao!!!

SC.

P.

Escrito por Pródigo a las Julio 6, 2004 11:33 AM

jajaja.. Muy divertido..

Escrito por krida_f a las Julio 6, 2004 12:48 PM
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