Nunca me ha gustado disfrazarme. Considero que, para ello, son imprescindibles dos condiciones: tener un buen disfraz y saber llevarlo con soltura y aplomo. Y no como se ve en la mayoría de los casos a gente que se ha puesto cualquier tela comprada en una tienda de bromas y con cara de darse cuenta de lo mal que le sienta y del ridículo que está haciendo.
Pero hubo una ocasión en que me disfracé convenientemente. Y esto es lo que pasó:
Un majestuoso hotel, del que mi tía era la subdirectora, organizó una fiesta de contenido "Belle Epoque". Mi tía había encontrado en una habitación un montón de ropa de la época, la había mandado restaurar y había decidido hacer una fiesta de gala. Así que se presentó en casa las más variadas prendas para ser utilizadas en tal magna ocasión.
La verdad es que los trajes estaban muy bien y nos sentaban como un guante así que aceptamos gustosamente la invitación y decidimos presentarnos en la fiesta. Tras pasar toda la tarde preparándonos, de mi casa salió una expedición compuesta de los siguientes miembros: yo, mi hermano mayor, mi madre, mi tía y mi tía abuela de 80 años todos convenientemente engalanados y elegantes. También teníamos que pasar a recoger a una amiga de mi madre que vivía cerca.
Al recoger a esta amiga nos enteramos que se hallaba indispuesta, por lo que en su lugar vendría su hija. Y aquí viene lo interesante. Su hija era un bombón de quitar el hipo. De profesión: modelo. Una chica alta, estilizada, morena y más tonta que las gallinas (lo cual también ayuda).
Pero como en el lote iba mi hermano mayor, que siempre ha sido un ligón infalible, las esperanzas que tenía yo de pasar una noche junto a esa beldad y no junto a mi parentela eran realmente escasas.
Pero las cosas no se desarrollaron tal y como yo había pronosticado. Nada más llegar al hotel, mi hermano se abalanzó sobre la bandeja de cócteles de champán y se bebió unos diecisiete. Al poco tiempo estaba en un rincón, balbuceando palabras inconexas y cayéndosele la baba por la comisura izquierda de los labios. Así que me dije para mis adentros: Esta es la tuya y abandoné a mi tía abuela que me estaba contando no sé qué cosas sobre el perlé y el ganchillo, y con la mejor de mis sonrisas me dirigí a la desamparada chica. He de decir que ella, mi hermano y yo eramos las tres únicas personas que bajábamos de los 40 años así que no había mucha competencia.
Aquella noche desplegué todos mis encantos. Bailé como el Travolta, estuve chistoso, divertido, atento, amable, sincero. Incluso intenté, durante el can can hacer el esparrat o el frontal o como se diga esa figura de abrir las piernas hasta tocar el suelo. Al menos las costuras aguantaron. La chica no se despegaba de mí y pasamos toda la velada juntos. Aquello era mejor que un sueño... sólo faltaba poner la guinda final.
Una vez terminada la fiesta nos dirigimos a una discoteca cercana para tomar la última. Nos acompañaron dos maduritas marchosas que supongo habían fijado su atención en mi semi-inconsciemte hermano. Una vez instalados en un lugar apartado fui a la barra a pedir bebidas para todos. Cuando regresé, me encontré a mi chica, bueno, sería algo prematuro decir mía porque todavía nada me había unido a ella, pegándose el lote con mi desorientado compartidor de apellidos.
Una vez más, a pesar del despliegue del que había hecho gala, y que había sido tan bueno hasta que yo mismo me había quedado sorprendido del atractivo que desprendía mi persona, el "simpático" de mi hermano, sin haber dicho nada coherente en toda la noche, se llevaba al huerto a la más bonita del lugar. Como es lógico, mi decepción fue evidente, porque si bien he dicho que la chica era tonta y que no me sentía en absoluto atraído por ella, la posibilidad de echar un polvo con semejante bellezón me había seducido gratamente.
Y por qué la chica había preferido al hijo mayor de mis padres en lugar de a mí. Ni idea. Tal vez porque él era ya un prestigioso profesional que vivía en Estados Unidos y yo un esforzado currante que malvivía trabajando 16 horas diarias. Aunque no creo que las mujeres se rijan por esas futilidades no???
Lo peor fue al día siguiente cuando el causante de todas mis envidias, una vez recuperado de la borrachera, me dijo: "Perdona chico, yo pensaba que la tenías en el bote pero es que se me abalanzó encima y yo no sabía qué hacer"
En fin. A veces me encuentro con la chica por la calle y nos ignoramos el uno al otro con indisimulado desdén.
Escrito por Hallofon a las Agosto 6, 2004 10:20 AM | TrackBackTu hermano es un tío digno de ser pateado por tres skinheads.
Y tú lo sabes.
Qué cabrón, eso ni es hermano ni es nada...
Espero que pille una gonorrea.
P.
Escrito por Pródigo a las Agosto 6, 2004 10:46 AMNada. Si al final lo de ser simpático, extrovertido e ingenioso no sirve de gran cosa. Tener pasta o ser rematadamente guapo es lo que cuenta siempre. Y los majotes como tú y como yo mismo nos dedicamos a cerrar la noche contándonos la epopeya del Guerrero Calvo contra las Cinco Serpientes... Como siempre...
Escrito por Anakinet a las Agosto 6, 2004 11:31 AMPero no le eches la culpa a tu hermano, pobre, la culpa la tiene ella claramente, que se aprovechó del estado de semi-inconsciencia en que se encontraba él. Me imagino que buscaría su belleza interior (con la lengua, of course).
Escrito por juggler a las Agosto 6, 2004 11:49 AMJoder!!! Pena que no puedieras ponerle tu la guinda....a lo mejor no te saluda porq aun hoy se esta arrepintiendo de no haberte escogido a ti..
Un saludo
Escrito por Ginebra a las Agosto 7, 2004 01:05 AMVisto lo visto, creo que me quedo con el hermano pequeño que suelen ser mas divertidos, este me hace reir fijo!... Al mayor que lo manden para EEUU y listo
Escrito por duende a las Agosto 7, 2004 01:15 AMVisto lo visto, creo que me quedo con el hermano pequeño que suelen ser mas divertidos, este me hace reir fijo!... Al mayor que lo manden para EEUU y listo
Escrito por duende a las Agosto 7, 2004 01:16 AMVisto lo visto, creo que me quedo con el hermano pequeño que suelen ser mas divertidos, este me hace reir fijo!... Al mayor que lo manden para EEUU y listo
Escrito por duende a las Agosto 7, 2004 01:16 AMPor lo menos la chica no se enrrolló con tu tía de 80 años... :P
Yo de tí, cuando te cruces ahora con ella, bájate los pantalones y le muestras lo que se perdió aquella noche.
Saludotes!!!
Escrito por Fernandet a las Agosto 7, 2004 09:40 AMJuro que no tengo nada que ver con esa cantidad de comentarios iguales, yo solo puse UNO, saludos
Escrito por duende a las Agosto 7, 2004 03:49 PMEs que no te sentaria tambien el traje :-)
El que no se conforma es por que no quiere...
Qué mal gusto el de la chica.....
Escrito por odyseo a las Agosto 8, 2004 01:56 PM