Durante la época más convulsa de la existencia de cualquier individuo, es decir, la adolescencia, todo el mundo tiene a integrarse en grupos heterogéneos de personas, llamados cuadrillas de amigos, cuyo intereses comunes suelen ser o bien un lugar de terminado de reunión, o un grupo de chicas o chicos, o ciertas afinidades deportivas o culturales. En mi caso, durante esa época me vi envuelto en un grupo de 20 ó 25 personas, de gustos y temperamentos muy diversos pero, por algún motivo que desconozco, había decidido formar un todo homogéneo.
Como determinados personajes de dicho amontonamiento humano no había forma de hacer que congeniaran, se formaron distintos subgrupos diferentes que, si bien se reunían y hacían las mismas cosas, difícilmente se podría decir que se mezclaban entre ellos. Yo pertenecía, junto a cuatro o cinco más, al clan de los radicales, aquellos cuya principal tarea era ignorar totalmente a las chicas, criticar a aquellos chicos que no seguían esa primera norma, y dedicar el tiempo libre a beber hasta emborracharse, fumar canutos y escaparse a la más mínima ocasión en que los padres de alguno se iban de viaje, a casa del afortunado a escuchar discos de Lou Reed, Deep Purple o los Ramones.
Dentro de este grupito había un chico, al que podía considerar sin duda como mi mejor amigo. Era muy inteligente, tenía un astifino sentido del humor y era una delicia colocarse junto a él para competir sobre quién podía ser más ingenioso, sobre todo en el arte de criticar a otros componentes del grupo grande. Era alto, delgado, de rostro algo aniñado, de lacia cabellera rubia y espectaculares ojos de color azul cristalino. Aunque no se jamaba una rosca, dada la filosofía que presidía nuestra pequeña hermandad, había siempre un par de chicas dispuestas a perdonarle sus excesos. En cambio, para los demás mortales, su odio estaba garantizado de por vida.
Este amigo tenía una hermana algo menor. Yo la conocía desde que era niña, y cuando empezó a desarrollarse como mujer, su deslabazada y excesivamente delgada y pálida figura, ojos saltones y prominente nariz, nunca recabaron mi atención ni la de ningún otro miembro del grupo. Recuerdo que una vez, y dado que algunas de las componentes femeninas eran amigas suyas, quiso entrar en él pero su hermano se negó rotundamente y a nosotros nos parecía que su poco atractivo descompensaba la media.
Sin embargo, el patito feo se convirtió en cisne. De delgada y huesuda pasó a ser esbelta. Su larga cabellera rubia, sus ojos, que al igual que los de su hermano, se tornaron en espectaculares y su nariz, convenientemente retocada, le dieron un aire angelical y espúreo que nunca habíamos sido capaces de intuir. Y, a los diecinueve años, la chica se había convertido en una célebre top model, que alternaba con asiduidad las pasarelas de Parías, Milán o Nueva York, acaparaba portadas en revistas y era habitual verla en anuncios por televisión.
Un martes de septiembre que me encontraba yo de vacaciones había aparcado el coche en el garaje de casa de mis padres. Eran las 12 de la noche y me disponía a ir a la cama. Al salir escuché cómo alguien me llamaba. Me volví y vi a la hermana de mi amigo. Nunca habíamos hablado más de una pocas frases y algún hiriente comentario (tenía el mismo humor que su hermano) así que me sorprendió que me interpelase. Me dirigí a su encuentro y me preguntó si yo tenía coche pues ella y su amiga, también modelo, habían sido invitadas a una fiesta particular de un ricachón y se les había estropeado el suyo.
Yo, que soy de natural desprendido, altruista y generoso les dije que sí, que podía llevarles donde quisieran. Así que volví al garaje, ésta vez a por el coche de mis padres, y en un momento estaba yo, acompañado de dos modelos, dirigiéndome a una fiesta privada con interesantes expectativas de pasármelo en grande.
Quiero notar que no soy tan tonto como parezco y que ya sabía que mi única función era la de chófer; que una vez allí si te he visto no me acuerdo, y que tendría que apañármelas por mi mismo. Pero la alternativa era ir a acostarse a casa y desde luego aquel era mucho mejor plan.
Pero las cosas no sucedieron tal y como lo había previsto. No sólo ella me introdujo en la casa, sino que me presentó a un montón de gente, apenas se despegó de mi lado en toda la noche, nos tomamos unas cuantas copas y estuvimos hablando y riendo de forma muy distendida y agradable. Cuando llegó la hora de marcharse, abandonamos el lugar juntos.
Además, y por si fuera poco, en aquella fiesta debía de haber gente de mi Universidad y que me conocía de vista, porque días más tarde, al reintegrarme al curso académico, la noticia había corrido como la pólvora y noté un cambio en las miradas y en las actitudes tanto de los chicos como de las chicas hacia mi persona.
El caso es que, todavía hoy, me cuesta creer que aquello ocurrió realmente y que no fuera más que un agradable sueño.
Escrito por Hallofon a las Agosto 10, 2004 09:24 AM | TrackBackLo tuyo es fijación por las suecas y las modelos. Te quedarás soltero... oh, esto ya te lo dice tu madre... lo siento... ;-))
Escrito por odyseo a las Agosto 10, 2004 11:37 AMJoder menudas movidas q te pasaron vaya suerte JODÍO xD
Escrito por gorkamorka a las Agosto 10, 2004 03:36 PMQue casualidad, amigo Hallofon, ultimamente tengo la sensación de estar soñando..
Escrito por krida a las Agosto 10, 2004 04:28 PMTu estás seguro que no fue un sueño??????? no es por fastidiar pero....
Escrito por duende a las Agosto 10, 2004 04:36 PMPerdona pero es que no me he enterado bien...
Cuando dices que salísteis juntos de la fiesta te refieres a... ñiki-ñiki o a que para finalizar tu función de chofer la llevaste a casa.
Admite que según contestes el post cambia una barbaridad ;-)
SC
P.
Escrito por Pródigo a las Agosto 10, 2004 04:58 PMProdigo tine razon nos dejas sin el final, segun cual sea te uso de chofer y escudo, o.....
Escrito por cedrik a las Agosto 10, 2004 06:39 PMLas hermanas de mis amigos son como hermanas mías así que estaba fuera de cualquier lugar cualquier ocupación que no fuera la de chófer y confidente.
En cambio,con las amigas de las hermanas de mis amigos, sobre las que no pesa ninguna restricción, tampoco hubo suerte a pesar de mi buena predisposición. Probablemente pensarían que entre la top model y yo había algo más que una buena amistad y no quisieron inmiscuirse. Si no, no me lo explico.
En cuanto a modelos, realidad y sueño, de lo único que estoy seguro es de que hay mujeres que sin ser modelos son como un sueño, y no importa que sean surferas o punkies.
Escrito por hallofon a las Agosto 10, 2004 09:27 PMhola espero que me manden chicos lindos y cueros}
Escrito por diana a las Marzo 18, 2005 07:15 PMtava bien
Escrito por german a las Febrero 25, 2006 02:42 AM