Octubre 07, 2004

Un mes en Francia

En Julio del glorioso año 1.975 (y digo glorioso por acontecimientos que ocurrieron después, más concretamente el 20 de Noviembre) mis padres nos enviaron a mi hermano mayor y a mi a un pueblo de los Pirineos franceses a pasar el mes de Julio. Era una especie de colegio de verano donde por las mañanas se estudiaba francés y por las tardes había una sucesión de actividades deportivas y extradeportivas de muy variado interés.

La edad mínima de inscripción era 14 años, edad que yo cumplí durante mi estancia allí, luego era el más joven de todos los allí presentes, lo cual me produjo algunas molestias que luego contaré. Además yo estaba en aquella época en plena pubertad con todo lo que ello conlleva: Unas hormonas ligeramente desbocadas a las que había que añadir una etapa intelectualmente rebelde. Por un lado, estaban las mujeres, que consideraba seres de interior traicionero y cursi pero con un envoltorio ciertamente apetecible y motivador. Por otro lado estaba mi actitud pasota e inconformista que me hacía adoptar una pose entre enfadada e independiente y a descuidar mi aspecto físico exterior. Además, como la odiosa Madre Naturaleza hacía de las suyas en forma de pelusilla sobre el labio superior, otros tres pelos repartidos por la cara, un crecimiento físico descompensado y un cambio de voz que a veces parecía un disco de 45 r.p.m. sonando a 33 r.p.m. y otras veces lo contrario, al final, mi atractivo físico de cara a afrontar mis primeros escarceos con el sexo contrario, que era en realidad lo único que me interesaba en aquellos momentos, dejaba mucho que desear.

Pero como la esperanza es lo último que se pierde, y dado que aquel lugar iba a ser frecuentado por extranjeras que yo suponía liberadas, tenía francas perspectivas de conseguir algo concreto que llevarme a la boca (la verdad es que me conformaba con poco). Lamentablemente más del 90% de los asistentes a aquel curso de verano eran españoles, y de estos, más del 90% eran vascos. Así que mi gozo en un pozo. Antes he comentado que había descuidado mi aspecto exterior. El caso es que llevaba una melena hasta los hombros, que lavaba muy de vez en cuando, unas bermudas vaqueras, una camiseta blanca toda raída, una camisa vaquera colocada indolentemente y unas sandalias de apóstol que dejaban entrever unos pies terminados en largos apéndices sin cortar. Si a ello añadimos una delgadez extrema y un andar encorvado y arrastrando los pies, contemplo ahora con horror que me había convertido en una especie de Joaquín Sabina de 14 años.

En aquella época, además de en las mujeres, mis intereses se centraban en el alcohol, los porros y la música, cuanto más rara mejor. Por eso me pasaba el día levitando con cosas tan extrañas como Premiata Forneria Marconi o Mahavisnu Orchestra. En cuanto llegué a aquel lugar y me di cuenta de que mi estancia iba a ser un calvario me dediqué a beber una botella de vino tinto en cada comida, dormirme en clase y vaguear por los pasillos y las habitaciones mientras otros se dedicaban a jugar al fútbol, al voleibol, a la natación o a intercambiar experiencias. Sólo conseguí hacerme dos amigos, también españoles, tan colgados como yo y con los que pasaba el día hablando de música y revolución. Al menos, durante aquel mes, me compré mi primer disco: un doble LP en directo de Creedence Clearwater Revival que todavía guardo como un tesoro.

El caso es que, sin mal no recuerdo, dos chicas se fijaron en mi y en mis poderosos atractivos. Como he dicho antes yo era el más joven de todos los allí presentes y a estas chicas les debí tocar su fibra maternal porque me adoptaron como mascota y se pasaban el día diciéndome lo guapo y tierno que era. Eso era de día. Por la noche se dedicaban a repasarse los labios con gente como mi hermano mayor (siempre jodiendome la fiesta el muy c..) y otros canallas del mismo pelo.

Un día se celebró una especie de función musico-teatral donde los allí presentes que quisieran podrían exponer sus talentos ante el resto. Como yo llevaba desde los 7 años tocando el piano pensé que aquel era el momento de epatar a alguna damisela sensible con mi virtuosismo con las teclas, así que me apunté gustoso. Mi hermano, que también chapurreaba un poco dicho instrumento, aunque por su natural indolente lo hacía mucho peor que yo, también se apuntó. La noche del evento él salió justo antes que yo. Tocó un pieza sensiblera y horrible a lo Richard Clayderman y lo hizo francamente mal. Al terminar observé con sorpresa que más de una tenía los ojos humedecidos por la emoción. En cambio, al acabar yo mi fantástica y muy difícil composición, sólo pude ver miradas de compasión que parecían decir: "Pobre chico, qué infancia más dura ha tenido que pasar". Abandoné el estrado cabizbajo mientras con el rabillo del ojo vi como estaba mi hermano en un oscuro rincón consolando a una chica muy guapa deshecha en un mar de lágrimas.

En resumen, fue un mes nefasto y del que no guardo muy buenos recuerdos. Acabé con el hígado hecho polvo a base de tanto vino peleón y enfadado con el mundo en general, con las mujeres en particular y con mi hermano en particularmente particular. Pero, lo que son las cosas, los dos años siguientes volví al mismo sitio y lo pasé de maravilla. Entre otras cosas tuve mis primeros escarceos amorosos, me operaron con anestesia general pasando una semana en el hospital y hice una entrañable amistad con un chico que, años más tarde, es una celebridad nacional.

Pero eso es materia para otros escritos.

Escrito por Hallofon a las Octubre 7, 2004 10:36 AM | TrackBack
Comentarios

Los Creedence... mmmm... Premiata y Mahavisnu también mm, pero menos.. Delicioso post el de hoy amigo Hallofon..

Escrito por krida a las Octubre 7, 2004 11:31 AM

xD me ha encantao la descripción de ti mismo xDpa q veas loq ahora parece una persona sensata y de bien tuvo su pasado oscuro xDDD

Escrito por gorkamorka a las Octubre 7, 2004 01:26 PM

Me cuesta creer que tu alguna vez hayas podido tener el aspecto de joaquin sabina.....a ver si va a ser que en el fondo no te desagrada tanto.
Muy buen post, hallofon.

Escrito por toya a las Octubre 7, 2004 02:27 PM

No es la primera vez que el "odioso" de tu hermano te hace semejante jugarreta. Lástima no haber tomado medidas cuando aún era chiquito....

Escrito por odyseo a las Octubre 7, 2004 02:30 PM

Qué mal me cae tu hermano macho!!!

Cada vez peor...

No me lo presentes, quizá no pueda resistir el darle una coz.

Avisado quedas, después no me vengas con el típici "Tío, no te pases que es mi hermano" y tal.

Saludos Cordiales,


Pródigo.

Escrito por Pródigo a las Octubre 7, 2004 02:40 PM

Tío asesina a tu hermano paga por ello xD.

Escrito por Michael a las Octubre 7, 2004 04:03 PM

¿Era un retiro del Opus? jajaja
¿Qué pieza tocaste al piano?

Macho, escribes bien. No lo dejes.

Escrito por fredo a las Octubre 7, 2004 06:27 PM

Un regreso al pasado muy conseguido me hace pensar donde estaba yo en esos años, ¿existen todavia esos campamentos de antes,donde aprendiamos de todo menos lo que nos querian enseñar?

Escrito por cedrik a las Octubre 7, 2004 11:20 PM

Creo que tu hermano lo que tiene es el don de la oportunidad por ojo, ojo!!!
Oye no sabia que tocaras el piano.No sabes cuanto te envidio, me encanta el piano y es de las cosas que me arrepiento de no haber echo el estudiar algo que tanto me gustaba.
Bueno una cosita y volviendo al tema que nos ocupaba yo que tu cuando vayas hacer algo lo hazlo cuando no este tu hermano.

Saludotes

Escrito por Ginebra a las Octubre 8, 2004 01:26 AM

Eh! Clayderman mola! (Y tocando las adaptaciones para guitarra si q se liga = P·)

Bezoz...

Escrito por Eowyn a las Octubre 8, 2004 05:31 PM
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