Desde hace tiempo como prácticamente todos los días el menú del día de un restaurante que es, a su vez, escuela de hostelería, es decir, que tanto los camareros como los cocineros son alumnos en prácticas. Y habría que añadir que los comensales somos las cobayas.
Los comensales suelen ser de diversos tipos. Estamos los habituales del lugar, que nos saludamos con un gruñido de "buenos días que aproveche" absolutamente ininteligible. Luego está el grupo grande que ocupa más de la mitad del aforo, normalmente compuesto de jovencitas pertenecientes al club de jubiladas del centro, o al club de jubiladas del este o al club de jubiladas de la Renfe. Estas encantadores abuelas, tienen que presumir de juventud y lozanía y por ello van muy emperifolladas y se han dejado el sonotone y las gafas de ver en casa para no parecer mayores de lo que son, lo cual le causa serios problemas a la hora de leer el menú o mantener una conversación. Para el resto de los allí presentes, el resultado es una sucesión de gritos y de batallitas de muy escaso interés. Finalmente, siempre suele haber un grupo de obreros de la construcción, a los que les delatan las manos callosas, los zapatos sucios y el mono de trabajo donde en la espalda figura la inscripción Construcciones Julio Jiménez Pérez (COJUJIPE, S.L.).
El hecho de estar en una escuela tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Como ventajas están la excelente relación calidad/precio, la infraestructura del lugar: un comedor amplio e iluminado, con estupendas vistas, el esmerado servicio con mantel y servilletas de tela, copas de cristal, cambio de cubiertos en cada plato y, por último, en que los camareros son jóvenes fácilmente impresionables y muy dóciles. En cuanto a los inconvenientes, estos se explican mejor en los siguientes "momentos":
- Momento "que dios nos pille confesados" también conocido como "alea jacta est" o "de esta no me libra ni el tito". Se trata de ver aparecer por la puerta de la cocina al joven imberbe, que en su casa ni siquiera ha movido alguna vez un vaso de sitio, con un perolo rebosante de lentejas o alubias que ha de escanciar sobre tu plato, que seguro que a él le parece del tamaño de un dedal. Cuando le ves aproximarse lentamente, con el rostro lívido, la respiración entrecortada y el cazo de servir bailando el ballenato, además de arrepentirte de no haber pedido ensalada, ves que ha llegado el momento de servirse de la servilleta, el mantel e incluso el paraguas para proteger la máxima extensión posible de la ropa y complementos que lleves encima. Mientras sirve, mantienes la respiración con un suspense digno de una película de Alfredico. Al final, cuando tras cinco minutos de agonía ha conseguido llenarte medio plato, consideras que ya te has arriesgado bastante y le dices que ya vale, que estás a régimen, aunque en el fondo maldices el no poder disfrutar nunca de un buen plato de cocido, con lo rico que está.
- Momento "Agárrame que este/a se va a tragar el mantel con copas y todo". Esta situación se produce cuando en la mesa de al lado se ha aposentado uno de los siguientes caracteres:
a) El/La que se cree que está en un restaurante de 5 tenedores. Tiene que preguntar absolutamente todo sobre lo que compone el menú: "La menestra de verduras, qué lleva?", "La ensalada ilustrada, qué tiene?", "La merluza en salsa, qué salsa es? Lleva azafrán?" El cohibido maitre que justamente acaba de descubrir que la merluza es pescado y que albóndigas se escribe con "b" y sin "h", apenas balbuce unos "no sé" hasta que el impertinente se da por vencido y pide lo que todos los demás.
b) El grupo de vendedores de bolígrafos o grapadoras o artilugios semejantes, que asiste a un congreso de Marketing de Ventas en algún lugar cercano y tienes la mala suerte de que entre todos los restaurantes del entorna haya elegido precisamente el tuyo y la mesa colindante. Suelen ser muy aparatosos. Dejan todos su móvil vien visible (y audible) encima de la mesa. Y no dejará de emitir sonidos irritantes durante toda la comida. Van perfectamente vestidos y aseados, corbata naranja y barba recortada incluídas y te dan, quieras o no quieras un cursillo relámpago de ventas, de conducción de vehículos o de cualquier cosa en la cual no estés en absoluto interesado. Mejor que haya una mujer en el grupo porque si no, esos cursillo incluyen uno sobre como ligar en una discoteca con dos mozas de buen ver a la vez.
c) El/La que ha estado recientemente de viaje. Creo que ustedes son los suficientemente inteligentes para adivinar lo que sigue ahora por lo cual no me voy a explayar con las explicaciones.
- Momento "Me falta algo". Suele ser habitual que, dada la impericia de los camareros, se les olvide algo como la bebida, el pan, la cuchara para tomar la sopa, te traigan algo que no has pedido, tarden 2 minutos más de la cuenta, etc. Pero un par de bufidos bien dados, les hace caminar más tiesos que una vela y reparar sus errores de inmediato con lo cual la cosa nunca pasa a mayores
En resumen, es un lugar totalmente recomendable, salvo por algunos pequeños contratiempos sin mayor importancia, y al que pienso seguir asistiendo hasta que me toque la primitiva esta próxima semana.
Hola Hallofon,
Joé, pues nostamal el sitio, además te recomiendo (mi padre lo hizo una vez) que cuando te falte un cubierto y llames al camarero le pidas que pruebe la comida.
Al final los dos echáis una riso y si no los dos, pues al menos tú.
Creo que también era un chiste que salía en el Príncipe de Zamunda....
Por cierto: Actualizado bloggggg!!!!!!
SC.
P.
Escrito por Pródigo a las Octubre 26, 2004 01:27 PMYo si quieres te doy de comer todos los dia gratis a cambio de que seas mi cobaya. mi familia come casi todos los dias lo que yo cocino y parece sr que están bien de salud.
Saludos.
No lo probe nunca pero parece dibertido buena comida barata y con espectaculo incluido ire...
Escrito por cedrik a las Octubre 26, 2004 02:17 PMJajajaja. Me reí mucho con algunos detalles que me hicieron recordar aquella ocasión en que el camarero resbaló... y llevaba una sopera en la mano. Yo me salvé por los pelos, pero mis dos acompañantes salieron del restaurante oliendo a pescado. (Y no era un restaurante de aprendices).
Escrito por peke a las Octubre 26, 2004 06:39 PMMiralo por el lado bueno, estas probando los platos de la nueva cocina (yo en español jejeje)y comiendo platos de los que el dia de mañana seran grandes chef jajajajaja.
Saludotes (que no me olvide de ti eh??)
Escrito por Ginebra a las Octubre 27, 2004 01:05 PMMuy bueno. Creo reconocer en esa descripción más de una situación real que me ha pasado en algunos restaurantes "de trabajo".
Ahora bien, siento decirte que vas a tener que seguir asistiendo a tan variopinta y concurrida sala de comidas porque esta semana, a quien le va a tocar la lotería primitiva, es al mensa lerenda, chaval.
Algo parecido me pasó a mi con la escuela de peluquería... alguna vez fue tremendo, pero generalmente son buenos y eficientes. Que te aproveche!!
Escrito por duende a las Octubre 31, 2004 12:25 PMOye!! ¿no irás al de Artxanda? xDDDDD
Escrito por Mifune a las Noviembre 3, 2004 01:53 AMUn antiguo compañero mio estudia repostería de esas con un restaurante de prácticas y tal... no se como le irá pero la verdad es q el tío tenía pinta de no levantar la tapa ni pa comerse el yogur.... ya pueden enseñar bien ahí...
Escrito por gorkamorka a las Noviembre 3, 2004 10:30 AM