(Resumen de lo acontecido hasta el momento: Críspulo, tras escuchar con atención órdenes emanadas de una alcachofa, se encuentra en Iraq enviado por la ONG Ludópatas sin Fronteras, con el objetivo de socorrer a los necesitados que necesiten ayuda y valga la redundancia. Nada más llegar al corazón de Bagdad Críspulo se dirige hacia un grupo de gente para solicitar información)
Críspulo camina con firmeza entre los angostos y pedregosos caminos sin asfaltar, poblados de esculturas de dudoso gusto según su experto criterio como estudiante de Bellas Artes que es y hechas con hierros retorcidos y escombros. Al otro lado de la calle los lugareños le miran con una expresión que nuestro héroe no acierta a discernir si es de ternura o de admiración. Entre los pocos libros de cabecera que recuerda están las novelas de Zane Grey por lo que sabe que los iroqueses son una tribu pacífica y acogedora. Cunado llega a su encuentro, probablemente por timidez, los lugareños permanecen mudos y con la boca abierta. Por ello, Críspulo decide romper el hielo y con la mejor de sus sonrisas hace un inequívoco gesto de bienvenida con la mano y les dirige las siguientes palabras:
- Jao. Yo ser amigo. Yo venir a ayudar. Yo querer fumar pipa de la paz.
El grupo de insurgentes armados (pues a ellos es a quien se ha dirigido el cooperante español), una vez repuestos del inicial susto e impresión, rodea al recién llegado mientras le apuntan con sus rifles de repetición.
Críspulo se emociona al percibir tan cálida acogida pues no es sólo una, sino muchas pipas de la paz de moderno diseño las que le ofrecen. Con gran ceremonial les agradece sus muestras de cariño y se introduce las pipas en la boca, una a una, aspirando el aire de ellas. La verdad es que la combustión de estos artilugios no es muy buena porque lo único que obtiene es una ligera quemazón interior y un inequívoco sabor a pólvora.
Los iraquíes permanecen atónitos. Normalmente cuando rodean a un extranjero blandiendo sus armas este se va por la pata abajo, hablando mal y pronto. Pero este recién llegado no sólo controla sus esfínteres sino que les desafía a que le peguen un tiro metiéndose los cañones de sus armas en la boca. Tanto arrojo y valentía sólo pueden provenir de un ser superior por lo que empieza a correr la idea que este escuálido y paliducho hombre puede ser “el enviado” del que hablan los libros sagrados, aquél que les liberará del yugo de los infieles. Para comprobar este hecho deciden cargar al muchacho de explosivos y enviarlo al cuartel general aliado para hacerlo volar por los aires. Si cumple su misión y sobrevive al lance será una prueba definitiva de ser un llegado del más allá.
Críspulo, al ver tanto trajín alrededor, cree que se acerca el momento de realizar su primera misión benévola. Y, efectivamente, cuando le colocan un inmenso abrigo, digno de Santa Claus, cubierto de un montón de paquetes de regalo, al parecer donados por la empresa de mensajería TNT pues tal es el nombre que aparece en el envoltorio, sabe que va a llevar la felicidad a muchos hogares. Por ello, feliz y contento se despide de sus nuevos amigos y se dirige a su destino.
Los iraquíes están anonadados. Jamás había visto a un valiente de semejante calibre. Una pena que tenga que morir tan joven.
Pero el calor hace mella en Críspulo. Cuando lleva recorridos unos centenares de metros está bañado en sudor. Por ello decide quitarse el abrigo y meter los paquetes en su mochila. Una vez hecho prosigue el viaje. Pero un amigo de lo ajeno que pasaba por allí montado en su bicicleta, viendo a un extranjero de curioso aspecto acarreando un pesado saco probablemente lleno de lingotes de oro, decide aprovechar la coyuntura y hacerse millonario de golpe. Con un rápido movimiento, se hace con la mochila de Críspulo al que lanza con violencia al suelo. Una vez en pie, nuestro amigo, furioso, persigue al ladrón pero éste, más rápido se va alejando por momentos hasta llegar a una empinada cuesta abajo, al final de la cual se encuentra el cuartel general aliado. Pero los frenos de fabricación soviética de la bicicleta no funcionan así que el desdichado ladrón no puede parar, y tampoco ser parado por los marines que velan a la entrada del recinto. Y una vez dentro, la mochila hace explosión llevándose por delante a su portador, la bicicleta y todo el cuartel general.
El petardazo se oye por todo Bagdad y es recibido con inmenso júbilo por los insurgentes. Críspulo, todavía alelado por el golpe, se dirige de nuevo donde sus amigos con paso firme pues cree haber oído un trueno que presagia tormenta. Cuando llega a su destino es recibido con incontenibles muestras de admiración y asombro. Incluso hay gente que se arrodilla ante él. Y es que hacer el bien es algo que es reconocido por todas partes. Y de inmediato es designado como líder de la resistencia al invasor y mano derecha de Mohammed Al-pargatawi el hombre de Osama Bin Laden en Iraq
Escrito por Hallofon a las Mayo 16, 2005 09:46 AMja ja ja, menuda aventura, digna del mejor cine mudo!!!
Escrito por odyseo a las Mayo 16, 2005 09:52 AMUn giro argumental impactante xDDDD
Escrito por Michael a las Mayo 16, 2005 05:23 PMjajajajaja ¡Más, más, MÁS!
Escrito por Ike Janacek a las Mayo 16, 2005 09:30 PMSí, sí, más, más. :)
Escrito por peke a las Mayo 17, 2005 01:18 PMxDDDDDD dios q weno tío ¡VIVA CRÍSPULO!
Escrito por gorkamorka a las Mayo 17, 2005 04:21 PM