Lamento comunicar al poco personal que todavía sigue acercándose por aquí que una malévola gripe me tiene ocupado desde hace bastantes días y que no tengo el cuerpo para mucha guasa ni cachondeo.
En breve seguiré con mi habitual razón de noticias impactantes y verdades como puños
El viernes pasado fue un día que difícilmente figurará entre los mejores de mi vida. Sufrí tres decepciones, una tras otra, que, si bien en sí mismas no eran como para hacer un drama, unidas entre sí me dejaron con la moral bastante alicaída.
La primera decepción fue la confirmación por parte de uno de mis mejores amigos (y el único verdadero amigo soltero que aún me queda) de que se va a vivir, por un tiempo no inferior a cinco años, a la otra parte del globo terráqueo. Reconozco que es un comportamiento algo egoísta, ya que éste era su sueño desde hace mucho tiempo. La verdad es que yo siempre le he apoyado en conseguirlo, le he animado a hacerlo e incluso he hecho algunas gestiones para facilitarle el camino. Pero, ahora que por fin se aclara el horizonte, no puedo dejar de sentirme desilusionado, ya que pierdo un gran amigo, un extraordinario compañero de juergas y, por el hecho que ya he comentado antes de ser soltero, un receptor excepcional para confidencias que sólo a él puedo contar.
La segunda decepción vino unas horas después. Llamé a un amigo, con cuya cuadrilla suelo quedar de vez en cuando, ya que algunos de ellos fueron compañeros míos en la Universidad, para hacer planes para el sábado, y por los ruidos de fondo que oía a través del teléfono, me di cuenta que estaban celebrando una fiesta en su casa, a la cual obviamente yo no había sido invitado. Yo no soy parte integrante de su grupo, porque siempre me ha gustado ir por libre y además están todos casados, pero para este tipo de celebraciones siempre me habían llamado. La primera reacción fue de rabia y de desprecio (pensamientos como "ellos se lo pierden" o "no les necesito para nada") pero una vez serenado el ánimo te planteas los motivos de por qué tu presencia no es requerida o incluso si puede que les sea molesta. Y, lógicamente, ese ego alrededor del cual todos fabricamos una imagen idílica de nosotros mismos se tambalea
La tercera decepción es demasiado personal y perdonen que me la guarde para mí mismo. Pero va en la misma dirección que la anterior, hundiendo más en mi interior la percepción de que no soy valorado en la medida en la que pienso debería serlo y que trae como consecuencia, la impresión de que, si las cosas siguen por el mismo camino, acabaré de lobo solitario viviendo en un mundo al que le soy indiferente, siendo libre e independiente, pero estando sólo al fin y a la postre.
Menos mal que soy de moral inquebrantable, y de carácter y buen humor permanentes, y pronto olvidaré estas decepciones o encontraré otros caminos por los que transite mi existencia.
Escrito el sábado a las 10:30 am, tras pasar una mala noche.
TIPOS DE GENTE QUE SE ME HACEN ESPECIALMENTE INSOPORTABLES (Y 2)
El snob
A este especimen que, por desgracia, no está en peligro de extinción te lo puedes encontrar en cualquier lado...en la barra del bar, por ejemplo, pidiendo un Stolysnaia con tónica, tres hielos a ser posible en forma de pirámide, en vaso ancho y con tres gotas de lima tropical de las Bahamas occidentales. Luego a la hora de la verdad, le ponen ginebra de garrafón y ni se entera el espabilao. Siempre están a la última, sus gustos coinciden curiosamente con los de las revistas más "in". En realidad su afición por tener un gusto exquisito y muy personal no es más que su forma de ocultar que no tienen una idea propia desde los tiempos que jugaban con el madelman
La que vale mucho
Licenciada en Económicas o Derecho, ejecutiva en una multinacional, normalmente bajita, muy habladora y a la que le gusta mucho rodearse de hombres que, por supuesto, no sean tan brillantes como ella. Se siente triunfadora en un mundo de hombres y pobrecito el que le lleve la contraria. Le gusta hablar del trabajo hasta en la ducha. Es conservadora, no bebe, fuma como los hombres, viste clásico pero de marca y es de moralidad y costumbres intachables. Utiliza como nadie el teléfono móvil y le gusta parecer ajetreada y con prisas. Muy amantes de volar en avión circulan por los aeropuertos como pequeñas cucarachas estridentes.
El tertulio
Le gusta discutir con todos y sobre todos los temas. Le encanta escucharse a sí mismo. Tiene una cultura de andar por casa llena de citas de autores clásicos o filósofos de renombre. Cualquier tema lo convierte en una maratoniana sesión de charla inocua. Se otorga a sí mismos el papel de experto independiente aunque su mensaje está lleno de banalidades, errores y frases huecas. Frecuenta mucho la radio, ya sea en programas matinales, vespertinos o nocturnos, tan amplia es la gama de su conocimiento. Eso sí, sabe nadar y guardar la ropa y cualquier acontecimiento que suceda en el mundo nunca le pilla de sorpresa.
El localista
Habitante perpetuo de cada pueblo o ciudad. Conoce al dedillo todas las historias relativas a su lugar de origen y están esperando a que algún incauto se muestre ignorante de la historia o geografía del lugar que habitan para soltar un largo panegírico para ilustrarnos sobre cómo esa casa a la que no hemos prestado en su momento la debida atención sirvió de solaz descanso a Isabel La Católica al sentir un apretón inoportuno que le sorprendió cuando se dirigía a reconquistar Granada, o como el excelso compositor, e inventor del acordeón policromático, Antonio Santalaolla pasó largos períodos de su infancia en aquel patio trasero. Puede hablar horas sobre el tema y su única utilidad es la de entretener a la carabina de turno mientras uno se dedica a menesteres más "tangibles".
El comentarista deportivo
Es el prototipo del veleta. Muy ducho en temas deportivos, mejor no sacarles de ahí para evitar ponerles en un brete, siempre navega a favor de la corriente y tiene claro desde un principio quién va a ser el vencedor de cualquier lid deportiva o extradeportiva. Lo malo es que siempre afirman esto "a posteriori", es decir, una vez conocido el resultado cuando se oye la peculiar frase de: "Ya os había dicho que el resultado iba a ser el que finalmente ha sido", aunque ninguno de los presentes recuerda haberle oído vaticinarlo sino más bien todo lo contrario. Utilizan cuatro palabras cuyo real significado probablemente desconocen y son insistentes en la utilización de adjetivos superlativos, como clamoroso, impresionante, increíble, sensacional, etc. Además hablan a gritos y son muy proclives a los cambios de ánimo.
El soso
No sé si os habréis fijado pero siempre que entra un grupo de chicos o chicas jóvenes en un bar el que entra el último siempre suele ser el mismo: un tipo feo, con gafas, con el pelo aparentemente sucio, con una sonrisilla tonta permanente en la boca, que no dice ni pío y que se coloca en algún lugar donde pase desapercibido. Es el clásico instrumento que utilizan muchos de los personajes descritos en anteriores párrafos que, cuando se han quedado sin público, se aprovechan de la necedad de éstos y de su afán por integrarse y tener al menos un poco de compañía, para someterles al tercer grado. No beben, ni fuman, son sexualmente inocuos y, normalmente, tienen alguna afición solitaria, y no me refiero al onanismo, sino que son amantes de la informática, los comics, el cine o escribir banalidades en un weblog.
El quejica
Nada le satisface. Da igual que llueva o deje de llover, que la comida esté fría o caliente, que su equipo preferido gane o pierda, etc. siempre hay un pero, algo que no le satisface y en ese punto es en el que este individuo se fija. Suelen ser muy habituales en las "encuestas callejeras" o "qué opina la gente". Abundan mucho entre gente del campo para los cuales siempre ha llovido demasiado y demasiado poco al mismo tiempo. Sólo ven lo negativo. Un contacto continuo con uno de estos puede inducir al suicidio (o al asesinato si se es un altruista)
La radioaficionada
Siempre con el transistor a cuestas, su característica más importante es la propagación, a través del patio vecinal o cualquier otro elemento conductor de altas prestaciones, de rumores, noticias falsas e inverosímiles y medias verdades a medias (es decir, un cuarto de verdad). Arma mortífera donde las haya pueden terminar, de golpe o porrazo, con una carrera labrada a base de ímprobos esfuerzos, mediante frases como: "He oído en la radio que una amiga del amigo de la hermana de... etc." Creo que la convención de Ginebra debería de tomar cartas en este peliagudo asunto.
El visceral
Debe de ser un gran aficionado a los espacios abiertos porque siempre que están encerrados, en un bar normalmente, sienten un ímpetu irrefrenable de que alguien le repita las cosas "ahí fuera". Grandes amantes de imponer su opinión mediante el democrático medio de o conmigo o contra mí, todo lo que oyen lo convierten en algo personal e incluso hablar del tiempo puede ser altamente peligroso para la integridad de uno. Curiosamente, este tipo de individuos suele tener una corte de aduladores detrás de él cuya función en la sociedad todavía me resulta inexplicable.
TIPOS DE GENTE QUE SE ME HACEN ESPECIALMENTE INSOPORTABLES (I)
el comercial
el egocéntrico
el intelectual
el bohemio capitalista
el snob
la que vale mucho
el tertulio
el localista
el comentarista deportivo
el soso
el quejica
la radioaficionada
el visceral
El comercial:
Ya sólo imaginármelo me están dando ganas de abandonar esta galería de ilustres personajes. Este tipo de gente es la que si te toca en la mesa de al lado en el restaurante donde estás comiendo, te sienta mal la comida. Normalmente es gente que va impecablemente arreglada (al menos, eso creen ellos por que me diréis que el traje color crema sienta bien a alguien de 1.60 cms.), usa oro por doquier, a ser posible dos relojes, tienen un coche imponente, probablemente el ahorro de toda su vida, presumen de sus conquistas femeninas y de sus conocimientos en todas las materias. Son tan superficiales como la canela en el arroz con leche, dan continuas patadas al diccionario, se empeñan en emplear términos técnicos que habrán leído en alguna revista que regalan en los hoteles, te presentan su muestrario de bolígrafos como si te estuviesen vendiendo un producto de tecnología punta, presumen de saber beber y comer, de tener amigos altamente situados, de estar al tanto de todo, etc. En fin, a evitar RIGUROSAMENTE.
El egocéntrico:
Como su nombre indica es aquel que cree que el mundo gira alrededor de sí mismo. En su conversación la palabra más utilizada es "yo". Es el alma mater de su empresa, el eje de la cuadrilla de amigos, etc. Le gusta invitar en los bares, no por un arranque de generosidad, sino porque piensa que él es el único que puede permitirse esos dispendios. Sabe más de medicina que los médicos, más de economía que los economistas y más de trampas al fisco que los abogados. Es campeón de mus, póker y canicas, ha tenido miles de accidentes de coche, avión, globo o paracaídas, e incluso sabe más sobre tí que tú mismo. Además, y por si fuera poco, su sapiencia la transmite a grupos de personas, quieran o no, dado el volumen con el cual suelen expresar hasta sus más íntimas confidencias.
El intelectual:
Persona habitualmente con estudios superiores, que lee periódicos y revistas extranjeras, que es amante de la música polifónica de principios de siglo y de los autores clásicos griegos (a ser posible en griego original), que es tan elitista que automáticamente te colocan el estigma de paria si te oyen mencionar algún regate mágico de Ronaldo, que se cree que por ser ingeniero o matemático tienen más peso específico sus opiniones sobre la situación política actual, o el enfrentamiento Norte-Sur, presume de su aislamiento voluntario, considera vulgar una buena juerga con los colegas, es maniático, dictador, enamorado de su inteligencia y, más que amigos, busca cobayas sobre los que descargar sus excesos cerebrales.
El bohemio capitalista:
Normalmente licenciado en letras, con pinta de intelectual zarrapastroso, fuma en pipa y anda en zapatillas y bata por casa, le gusta la música del incomparable John Coltrane, aunque de vez en cuando le gusta poner algún disco de Hilario Camacho u otros cantautores de finales de los 70, lee un montón de libros, la mayoría insoportablemente aburridos, de autores sudamericanos como Bryce Echenique o Julio Cortázar, le gustan las películas checoslovacas en versión original con subtítulos, las interminables charlas alrededor de un café, visitar lugares con tradición y que perduran a través de los tiempos y asistir a conciertos de Ana Belén o Joaquín Sabina para encender el mechero al recordar las baladas de aquellos tiempos. Pero, cuando los conoces, te das cuenta de que son pura fachada, que la películas de arte y ensayo le parecen tan aburridas como a cualquiera de los demás mortales, que le gustaría leer una novela de Stephen King, y que le encantaría que Mecano volviese a sacar un nuevo disco.
(continuará)
En España ya tenemos nuevos ministros. Y los medios de comunicación destacan que Zapatero ha cumplido su promesa de paridad al nombrar 8 hombres y 8 mujeres para los diferentes ministerios. A mí no me la dan con queso, señores.
Desde cuando:
Economía + Industria + Defensa + Interior + Justicia + Administraciones Públicas + Trabajo + Exteriores
es igual que
Presidencia + Sanidad + Educación + Vivienda + Medio Ambiente + Agricultura + Cultura + Fomento
(ya de paso haber extendido la paridad a las Presidencias del Congreso y del Senado)
En un mundo ideal es posible que Educación y Sanidad, incluso Medio Ambiente, serían las bases de un Gobierno pero hoy en día son Economía, Defensa, Interior y Exteriores las que manejan el cotarro. Luego asistimos a una paridad aritmética, pero no real.
Me he tomado la libertad de pensar en cómo sería una sociedad en donde las carteras antes descritas estuviesen ocupadas por mujeres y no por hombres. Bueno, hagamos una excepción con Exteriores porque ya hemos visto lo que es capaz de hacer una mujer con este ministerio (corramos un tupido velo). Lo que está claro es que, como mínimo, las cosas no empeorarían.
Vayamos por partes. Me gustaría ver una Ministra de:
- Defensa: Convocaría a la Junta de Jefes de Estado Mayor en su despacho. Al entrar éstos se dirigiría al Jefe de la Junta y le pediría: "Por favor, caballero, le importaría arreglarme el enchufe de la lámpara de la mesilla que no me funciona?" (Les recuerdo que varios mandos de tropas, entre ellos algún general, destinan a las mujeres que se alistan, a trabajos "propios de mujeres" en la cocina y labores de limpieza. Además, lo reconocen sin que se les caiga la cara de vergüenza) También imagino una reunión con mandos de la Guardia Civil para sustituir el tricornio por una pamela de vuelo ancho al estilo de las carreras de caballos en Ascot. A ver si se sienten igual de ridículos que se sienten las mujeres guardias con el actual uniforme. Y cambiar las marchas militares por música disco de los 80 (Village People, Donna Summer) a la hora de desfilar.
- Economía: Efectuaría reuniones periódicas de los ejecutivos de las 100 principales empresas del país, coincidiendo en fecha y hora con los partidos del Real Madrid en la Champions League. Asimismo, y dado que existe la convicción de que las mujeres no saben leer e interpretar mapas, les haría confeccionar planos de lugares a los que han de acudir sin falta: dónde está colegio de los hijos, los libros para ayudarles en los deberes, los armarios y las perchas donde colgar la ropa, así como croquis de pequeñas tareas como limpiar de pelos la bañera y prácticas de tiro libre al inodoro, sin que toque en el aro.
- Interior: Mandaría colocar fotos de George Clooney o Leonardo Di Caprio en todas las comisarías, al lado de las de los terroristas más buscados, para que nuestro preclaros guardianes del orden aprecien lo que es sentirse como un hombre-objeto
Esto no es más que un boceto de lo que se me ocurre que podrían cambiar las cosas. Disculpen que me haya tomado a broma un tema tan serio. Venimos de la cultura del "cabeza de familia" al que en el día de la boda había que prometer obediencia (cosa que no ocurría en sentido contrario) y de dichos como "la mujer y la sartén, en la cocina estén". Incluso el heredero de la corona tiene que ser el primer hijo varón, y, si no hay más remedio, habrá que contentarse con una mujer.
Otra cosa que me hace gracia es que según las estadísticas, la gran mayoría de los trabajadores, prefiere tener como jefe a un hombre que a una mujer. No me extraña. Yo, si pudiera elegir, me gustaría tener como jefe a un pez, un rodaballo, por ejemplo. Así, con darle de comer y que tenga el agua limpia es suficiente. Para cambiar la mentalidad de este país no basta con buenas palabras y campañas de concienciación. Para empezar hay que cambiar las leyes y a los que las aplican, policías y jueces. Llevará su tiempo, pero dado que el incremento de influencia de las mujeres en la sociedad actual es inexorable, aunque muy lento, algún día llegará la ansiada paridad, la de verdad, no la maquillada.
Ayer, sábado, fui a donar sangre. Es algo que hago regularmente 2 ó 3 veces al años desde hace muchos años. De hecho, hace dos años me nombraron Donante de Honor y me dieron una medalla. Sin embargo, no conozco ningún familiar o amigo que sea donante como yo. Y son, en su inmensa mayoría, gente saludable que está en perfectas condiciones de donar. A pesar de todo, no lo hacen. Cuando les pregunto por qué no, me miran como avergonzados y balbucean cualquier explicación que se les ocurre. Pero siguen igual. Y lo que más me molesta, es que me felicitan por mi espíritu solidario, y se deshacen en elogios sobre mi actuación. A gusto cambiaba yo la medalla por 10 nuevos donantes. Incluso con cinco me conformaba
La leucemia es una enfermedad de la sangre, muchas veces mortal. La terapia más indicada es el transplante de médula. Normalmente el donante suele ser un miembro de la familia, pero cuando no hay, existe un banco mundial de donantes de médula. Los progresos de la medicina, la cirugía y los medicamentos, han hecho que el proceso de búsqueda, selección, intervención y tratamiento vayan mejorando año a año. Ahora, la esperanza de curación de la leucemia llega a unas cotas inimaginables hace unos pocos años. El donante se somete a una leve operación, cuyo mínimo riesgo deriva de que hay que aplicar anestesia general, una hospitalización de uno o dos días y una leve cojera un par de días más. A cambio tiene una probabilidad bastante elevada de salvar una vida. No me digan que no merece la pena. Pues en España el número de donantes de médula es aproximadamente de 40.000. Les dejo calcular la proporción de gente que eso supone.
Y luego ocurre una catástrofe como la de Madrid y miles de personas se agolpan en los lugares de extracción de sangre, formando largas colas. Y en los medios de comunicación se subraya el increíble espíritu solidario de la población de este país; y bla... bla... bla... qué buenos somos. Mejor quitarse la venda y analizar la realidad.
En Agosto y Navidades los hospitales se quiedan sin sangre porque la gente está muy ocupada en divertirse y no tiene los 15 minutos libres que requiere una simple donación
Si miran atentamente mi weblog, verán que en el apartado de links sólo hay 6 referencias. Y digo "sólo" porque en la mayoría de los demás blogs que he visitado hay muchas más. Pero considero que dicho apartado debería reservarse para aquellas páginas que realmente se "recomiendan" y por ahora, sólo las 6 citadas cumplen esa condición. Son las que reciben mi visita diaria y a las que, a veces, "enriquezco" con mis comentarios. También suelo visitar otras, pero no con asiduidad.
Sirva esta introducción para comentar que ayer decidí conectarme a la web principal de Zonalibre y leer los primeros 20 blogs que figuraban allí, para hacerme una idea del nivel medio de los posts. La conclusión es que o bien todos han leído mi afamado artículo de "10 consejos para el éxito de un blog" cosa que dudo ya que mi contador apenas refleja 10 visitas diarias, o bien al elaborar dicho artículo hice un diagnóstico exacto de lo que la gente escribe en su página. Concretamente, de los 20 analizados, 18 estaban escritos aparentemente por mujeres, 5 eran sólo una fotografía, a veces con un pie explicativo, otros 5 no pasaban de 3 líneas, pretendidamente geniales, otros 5 eran una poesía o la letra de una canción ñoña y finalmente el resto era un relato trivial de lo que su autor/a ha vivido recientemente o si sus amigas maruchi y piluchi se han enfadado por un quítame ya estas penas.
En resumen, una pérdida de tiempo. Por supuesto que es una opinión totalmente particular y subjetiva y cada uno tiene derecho a escribir lo que quiera. Habrá otros que cuando lean yo que yo escribo les parecerá aburrido, pretencioso o estúpido. Además yo no juzgo ni la extensión de los textos, ni la gramática, ni siquiera el que sean razonados o denoten una inteligencia especial. Simplemente, una sonrisa, un pequeño chispazo en mi interior, me bastan para catalogar un escrito y a su autor como dignos de interés.
Mi intención al abordar este espacio era divertirme un rato y dar rienda suelta a mis ocurrencias. Es una pena de que al no disponer apenas del ordenador de casa, que siempre lo están utilizando las perras para asuntos de cybersexo, tenga que escribir mis artículos durante el día y en el trabajo y no durante la noche cuando no sé si por influjo de la luna o por no sé qué conjunción de astros me suelo encontrar muchísimo más inspirado. A veces estoy tentado de comprar una grabadora de voz portátil, y grabar todo lo que se me ocurre cuando estoy acostado o estoy dando un paseo nocturno con mis niñas. Al día siguiente sólo tendría que ponerlo negro sobre blanco aunque les garantizo que serían artículos mucho más largos y, en algunos casos, sólo aptos para personas con mucho tiempo libre.
Elegí Zonalibre por mera casualidad. Fue el primer servidor de weblogs que encontré y como cualquier cosa servía a mis propósitos aquí me he quedado. Es posible que haya por la red algún otro servidor más acorde con mi manera de abordar los temas (que vaya Usted a saber cual es), pero no tengo ganas de andar por ahí pidiendo asilo. Aquí me encuentro bien y aquí seguiré. Aunque lo más probable es que termine empollando el Movable Type y montando mi propio blog gigante en una página o dominio personal.
Finalmente unos cuantos datos biográficos para que se hagan una idea de quién se esconde detrás de mi seudónimo. Tengo 42 años. Nacido en una ciudad del Norte de España. He vivido al menos 2 años en 8 ciudades diferentes que comprenden 5 comunidades autónomas y un país extranjero. Soy economista. Tengo un master. Hablo fluidamente francés e inglés. Toco el piano. Vivo sólo con dos joyas de cuatro patas. Leo diariamiente al menos 3 periódicos generalistas españoles y 1 extranjero, 1 periódico económico y diversos artículos sueltos por internet. Leo 1 o 2 libros semanales. Aunque apenas voy al cine veo 3 o 4 películas en televisión a la semana, así como las series Urgencias y El Ala Oeste de la Casa Blanca. Soy miembro de 2 listas de correo sobre música. También pertenezco a Amnistía Internacional y Greenpeace. Y no sigo porque esto va a parecer una ficha de misamigos.com o match.com. aunque sí me voy a reservar un capítulo especial a uno de mis pasatiempos favoritos: enumerar a la gente que no soporto:
- No soporto a los fachas, a los nuevos ricos, a los engominados y a los trepas
- No soporto a los hipócritas, falsos y manipuladores
- No soporto a los que maltratan a las mujeres, bien sea de palabra, obra u omisión
- No soporto a los que maltratan a los animales
- No soporto a los que tienen hijos y no les hacen ni caso
- No soporto a los machitos, marcapaquetes y piropeadores
- No soporto a los toreros
- No soporto a Joaquín Sabina, Ana Belén, Miguel Bosé y toda esa cuadrilla de falsos progres que chupan de la TV pública y se apuntan a un bombardeo con tal de aparecer en los medios
- No soporto a los periodistas deportivos
- No soporto a los que no hacen nada por los demás simplemente por desidia
- No soporto a los avariciosos, a los egoístas y a los envidiosos
- No soporto a los que se están todo el día quejando
y yo podría seguir unas cuantas horas más escribiendo, porque quedan muchos más por enumerar, pero creo que se habrán hecho ya una idea. Otro día seguiré confesándome pero de momento creo que ya he ocupado suficiente espacio.
Tengo una amiga a la que sólo conozco por internet. Somos miembros de la misma lista de correos. Tiene un hijo de 22 años que es autista profundo. Apenas se comunica con nadie y necesita atención constante. Mi amiga le ha cuidado ella prácticamente sola hasta ahora. Eso le ha costado su matrimonio, los amigos e incluso su propia salud. Pero apenas se queja. Lo único que busca es alguien con quién desahogarse. Y ese soy yo. Supongo que algunos más habrá también.
Nos escribimos largos correos. Ella me cuenta todos sus problemas, como terapia de liberación. Yo, al principio, no sabía qué hacer. Afortunadamente nunca he tenido un problema ni siquiera comparable al de ella, luego mi solidaridad se me antojaba un tanto condescendiente. Además de medicina, psicología o psiquiatría no sé nada luego tampoco podía darle consejos válidos. Así que decidí guiarme por tres pautas de comportamiento: Contestar rápidamente a sus escritos, para demostrar mi implicación en la conversación, decirle siempre lo que pienso, para no sonar falso, y ser siempre positivo, porque nunca hay que dejar morir el optimismo. Curiosamente, yo no creo en Dios y ella sí, así que el tema de la religión está vetado porque no quiero plantearle los dilemas que me causa la creencia en la existencia de Dios en casos como el suyo.
Así que hablamos de todo un poco. Pocas banalidades para que no desaparezca el interés y mucha ambición en los temas como un desafío a nuestra propia capacidad de interrelación.
Hace unos meses, por consejo de los médicos de su hijo, se decidió internarlo en un centro especializado, para que el chico no dependiera tanto de su madre y aprendiera a relacionarse con más gente. Fue un drama separarse, tras 22 años, de esa presencia cotidiana que tanto trabajo le daba. Me alegra saber que lo lleva muy bien y la adaptación es todo un éxito para los dos.
Bueno, me parece que la exposición de este caso es muy apropiada en un día como hoy, 8 de marzo, Día de la Mujer y que sirva de homenaje para todas las que, sin llegar a casos extremos como éste, trabajan duro para hacer un mundo mejor a los que le rodean
Hoy es domigo. Y como tal es el mejor día para no dar ni golpe, ir al cine o ver la tele. Pero hay gente que aprovecha este día tan magnífico para hacer dos cosas absolutamente incomprensibles desde el punto de vista de una mente cabal y razonable como la mía: ir al fútbol e ir a misa.
Entiendo que en el primer caso haya gente que tenga la imperiosa necesidad de embrutecerse, envilecerse y convertirse en vulgar chusma, ya que el resto de la semana. bien la parienta, el jefe, los padres o los hijos no les dejan ni respirar.
Pero.. y los que van a misa? Qué necesidad hay de encerrarse en un ataúd de gigantes proporciones a escuchar a un vetusto orador hablar de cosas como el matrimonio o el sexo, de las cuales, por definición, no tiene ni pajolera idea?
Y por si fuera poco...hacer semejante memez está bien visto!. Cuando alguién es buena persona se dice de él que va a misa todos los domingos y aún mejor si es de "comunión diaria".
Los que van a misa se dividen en tres categorías: los hipócritas. que van a figurar, los borregos, que no saben salirse del camino marcado por los ancestros, y los jóvenes que aun no les ha entrado el sentido común. El otro día leí que entre los chicos y chicas de 13 a 20 años, sólo un 10% va a misa. Me parece que aún son menos pues habría que quitar los que van obligados por sus padres.
En fin, que cada uno haga lo que quiera y allá ellos. Yo me voy a por el pan y una botella de Rioja (Viña Alberdi) para prepara unos fetuccini arrabiatta que hoy tengo invitada a comer
Desconozco su nombre. Sé que tenía 5 años. Le quedaba toda la vida por delante. Estaría emocionada ante la perspectiva de tener un hermanito, un compañero de juegos y a la vez un alumno que educar. Ser una ayuda para su madre y una amiga para su hermano. Labrarse un futuro. Casarse y tener hijos. Envejecer. Disfrutar de la vida hasta que la muerte le mandase a descansar para la eternidad.
Pero nada de esto podrá ser. Porque ayer, el hijo de puta de su padre decidió que tanto ella como su madre como ese embrión de personita apenas desarrollado habían vivido ya lo suficiente. Ahogó a la madre y estranguló a la niña. Y sucedió aquí cerca, en Hendaya. Maldito cabrón, ójala te mueras!
Hoy no voy a escrubir más. No tengo ganas.