coach profesional patrocina el post ASTRUD

"ASTRUD"

el hombre máquina ASTRUD

Astrud es un grupo que conocí por dos amigos: Uri y Miguel (un saludo capullines jeje). Me alegra que de vez en cuando te pases por aquí Uri, Miguel no estoy tan seguro que lo haga, bueno sí, de uvas a peras... que ya mola.

Por vía de otra amiga, Alicia, escuché la canción Chirimoya de Modestia aparte, que me recordó al estilo Astrud.

Tanto esa canción como Astrud me dan un buen rollo increíbles. Escucho las canciones y me parto de risa, y me llega muy profundo la letra, y las melodías son deliciosas...

Las letras son reveladoras, irónicas, enigmáticas a veces... se acercan al sentido último de la realidad o la vida, la cosmovisión -aquí me he pasado jeje- de nuestro mundo... es como leer relatos filosóficos orientales pero en una canción.

Sin más, les dejo con Astrud.

En la página principal de este blog a la derecha. Sírvase escuchar el radioblog.

Y les dejo aquí algún texto extraído del fanzine Esmeraldo n. 0 publicado por uno de sus miembros.

Texto 1: CUBITT. Diálogo socrático

Cubitt.
CUBITT
MORRISSEY
DANNY-BOY
MR. DOODLES

CUBITT: ¡Qué magnífico día! Verdaderamente, soy
una persona afortunada. Aquí estoy, caminando
hacia el gimnasio de York Hall para disfrutar de
una tarde de boxeo en la compañía del mayor sabio
de Grecia y, además, este cielo sin una nube y el
viento que nos refresca la frente. No podría,
Morrissey, imaginar nada mejor.

MORRISSEY: ¡Por el Perro, Cubitt! Parecería que
te ríes de mí. Llevo toda la semana con un nudo en
el estómago, maravillándome de mi suerte por
poder acompañarte al primer combate amateur de
Danny-boy y de repente descubro, apenas a las
puertas del gimnasio, que has quedado dentro con
el mayor sabio de Grecia.

CUBITT: Sabes perfectamente que me refiero a ti.
MORRISSEY: Ahora es cuando estoy seguro de
que te estás burlando. Yo apenas me atrevería a
articular una palabra delante de Protágoras, y
tiemblo como una hoja cuando oigo mencionar uno
de los terribles argumentos de Gorgias o de Tony
Blair. ¿Cómo podría tomarte en serio ni por un
segundo? Pero todo te lo perdono, Cubitt. No puedo
enfadarme con el joven más apuesto de Atenas.

CUBITT: ¿He de suponer, Morrissey, que el joven
más apuesto de Atenas soy yo, o es que tú también
has quedado con otro en The York Hall?

MORRISSEY: Para librarme de tus chanzas, que
son ingeniosas pero también son crueles, déjame
que te plantee una duda. ¿Sólo una persona en el
mundo puede ser el joven más apuesto de Atenas?

CUBITT: Así lo creo. Si dos personas fuesen, cada
una, la más apuesta de Atenas, las dos serían
igualmente apuestas, así que no habría ninguna que
fuese la más apuesta. Como no puede ocurrir que, a
la vez, dos personas y ninguna persona lo sean,
habrá que concluir que sólo una lo es.

MORRISSEY: Tu argumento es impecable. Me has
convencido. Entonces, ¿podemos decir que la
expresión “el joven más apuesto de Atenas”
significa lo mismo que el nombre de esa persona?

CUBITT: No estoy seguro de entenderte.
MORRISSEY: Como tú dices, sólo hay una persona
en el mundo que sea la más apuesta de Atenas.
Entonces, para referirnos a él, además de su nombre,
¿podríamos utilizar la expresión “el joven más
apuesto de Atenas”?

CUBITT: Muy cierto.
MORRISSEY: En ese caso, ¿su nombre y esa
expresión significan lo mismo?

CUBITT: Sin duda, así es.

MORRISSEY: ¿Y el nombre de una persona designa
únicamente a esa persona?

CUBITT: Desde luego, si nos olvidamos de los nombres
repetidos. Hay menos nombres que personas,
desafortunadamente.

MORRISSEY: Tienes razón. Mucha gente tiene el
mismo nombre. Yo mismo llevo el de mi padre y él no
ha muerto. Veamos, entonces: ¿nuestra descripción del
apuesto ateniense es más precisa para designarlo que su
propio nombre?

CUBITT: Eso parece, sí.

MORRISSEY: ¿Quizá debiéramos buscar en qué
sobresale cada ciudadano para llamarlo de esa manera?
Así, tendríamos “el hombre más adulador [sycophantic]
de Delfos”, “el niño más alto de Siracusa”, “el
comerciante más noble de East Craigs”. ¿Es eso lo
correcto?

CUBITT: A partir de ahora será lo más adecuado.
MORRISSEY: Y, sin embargo, quizá nos estamos
precipitando. Porque, ¿estamos seguros de que el
comerciante más noble de East Craigs lo seguirá siendo
siempre? ¿Y si deja de ser comerciante, o se vuelve
mezquino?

CUBITT: Eso sería un problema, porque la descripción
pasaría a designar a otra persona.
MORRISSEY: También a mí me lo parece. ¿Y no
sería posible que esto pasase siempre,
independientemente de lo complicada que fuera la
frase que usamos para describirlo? ¿No corremos el
peligro de que cualquier descripción, accidentalmente,
deje de referirse al individuo que en principio nos
interesaba?

CUBITT: Es muy posible, sí.
MORRISSEY: Entonces, ¿qué forma tenemos de
asegurarnos de que una persona sigue siendo la misma
de un día al día siguiente?

CUBITT: No lo sé, Morrissey. Me siento inclinado a
decir que su aspecto exterior nos permitirá
reconocerlo..

MORRISSEY: Casi siempre, sí, pero ¿qué ocurre
cuando alguien sufre quemaduras, o se destroza la cara
en una pelea callejera?

CUBITT: Entonces su aspecto deja de ser una guía
segura de su identidad personal. De nuevo me has
confundido, Morrissey. No sé qué me ocurre. No deseo
más que estar contigo y hablar sobre estas cosas, pero
siempre acabo perplejo y dudando de mis opiniones
sobre los temas más triviales. Debería huírte y no
buscarte. No, no se me ocurre qué forma hay de decidir
que una persona es la misma en dos momentos
distintos.

DANNY-BOY: Morrissey, Cubitt, ¿estáis ya otra vez
hablando de cosas sin sentido?
MORRISSEY: Amado Danny-boy ¿por qué nos
muestras dos caras?

DANNY-BOY: Sólo tengo una.
« ¿y el nombre de una persona designa únicamene a esa persona? »

MORRISSEY: Dos me parecen: una con la que nos
miras amistosamente y otra con la que nos acusas de
ocuparnos de sinsentidos.

DANNY-BOY: Os miro amistosamente porque sois mis
amigos, os acuso de hablar sin sentido porque buscáis
resolver vuestros problemas allí donde sólo hay más
problemas. La solución a vuestro enigma de la identidad
personal, no obstante, es sencilla y definitiva.

MORRISSEY: No nos regañes tan duramente, ¡oh,
Danny-boy! y ayúdanos a salir de estas dudas. Cubitt y
yo estaremos encantados de seguirte si nos quieres
tomar bajo tu tutela.

DANNY-BOY: ¿Os atenderé en este momento? Yo
ahora debería estar amagando frente al espejo y
probándome los calzones. Los he comprado en rojo
brillante, y mi novia les ha cosido una insignia de mi
invención: una D mayúscula gótica rodeada de una
corona de laurel. Debería estar saltando a la comba, o
consolando a mi madre. Debería vendarme las manos y
bromear rudamente con mi entrenador.

CUBITT: Ea, Danny-boy, no te hagas más de rogar y
conversa con nosotros.

DANNY-BOY: Pues bien, la duda que os atormenta es
cómo decidir si una persona es la misma en dos
momentos distintos. Estáis perplejos porque veis que
una descripción única no persigue a un mismo
individuo sino que cambia de referente con el tiempo, y
que la apariencia externa cambia sin que cambie la
identidad. Además, yo añadiré que dos personas pueden
tener exactamente el mismo aspecto sin ser la misma
persona: Cástor y Polideuces son
idénticos, pero sólo uno de los dos es boxeador. Está
claro que buscáis la identidad en el lugar
equivocado, porque tanto vosotros como yo, como
Cástor como Polideuces sabemos que cada uno de
nosotros mismos existimos, y percibimos nuestra
permanencia en el tiempo con total evidencia.
Ningún argumento puede minar esa certeza.

MORRISSEY: Entonces, ¿ser la misma persona es
sentirse la misma persona?

DANNY-BOY: Sí.

MORRISSEY: Es una respuesta muy adecuada,
Danny-boy. Sin embargo, sigo teniendo alguna duda
menos importante que espero que podrás disipar
también. ¿Sabías que aquí cerca, en Bethnal Green,
hubo un manicomio hace algunos años?

DANNY-BOY: Algo me maliciaba, sí.

MORRISSEY: ¿Y crees que alguno de los amnésicos
profundos que encerraban allí dejaba de existir en el
momento en que perdía la memoria?

DANNY-BOY: Creo que no. Todos seguían
existiendo.

MORRISSEY: ¿Y si otro de aquellos orates creyese
recordar un pasado de marqués, o de marciano,
significaría que ese pasado existió, y fue realmente
noble o extraterrestre?

DANNY-BOY: Por supuesto que no, pero eso no es
un contraejemplo válido. Tú mismo lo has dicho: ese
loco no recuerda de verdad, sino que
sólo cree recordar.

MORRISSEY: Ah, pero, ¿tú puedes distinguir cuando
recuerdas de cuando sólo crees recordar? Porque si
crees recordar, estás persuadido de que recuerdas. Así
que, desde tu propio punto de vista, no hay diferencia
¿Es así?

DANNY-BOY: Creo que te entiendo. Sí, así es.

MORRISSEY: ¿Puede, entonces, ocurrir que cuando
creemos que recordamos nuestro pasado sólo creemos
recordar?

DANNY-BOY: Es posible.

MORRISSEY: Vaya, estoy consternado. Tampoco
nuestra opinión sobre nuestra propia identidad es una
garantía suficiente de permanencia en el tiempo.
¿Tendremos, acaso, que renunciar a la certeza sobre
nosotros mismos?

DANNY-BOY: No lo sé. Por mi parte, voy a abrirle la
cabeza a mi contrincante y a buscar razones ahí
dentro para mantenerme firme en la convicción de
que existo.

MR. DOODLES: Danny-boy, ve a prepararte ahora
mismo. Y vosotros dos, hijos de puta, fuera de mi
vista. Si dentro de diez segundos seguís por aquí os
incrusto en la pared del fondo de una hostia. De una
hostia que os voy a dar YO.


Texto 2: Mensaje extraterrestre

Hola, me llamo …. Soy el portavoz del planeta
…, poblado por una raza inteligentísima.
Queremos comunicaros que, finalmente, hemos
completado la ciencia. Esto quiere decir que
sabemos con seguridad cómo es, esto…, todo.
La “realidad” que le llaman.
Y todo es bastante parecido a lo que sale en El
Ser Y La Nada de vuestro autor Jean-Paul Sartre.
Parece mentira, pero coincide muy bien: lo de
la Mala Fe, por ejemplo, es muy importante para
que se aguante todo junto y no se separe de una
manera metafísica rara que es algo difícil de
explicar. También es bastante cierto que somos
lo que no somos y no somos lo que somos. Para
ser exactos, somos lo que no somos y no somos
lo que somos necesariamente. Es una
cualificación de detalle, pero ya que habéis dado
tanto en el clavo, pues que lo sepáis todo.
¿Qué más? Ah, sí: es verdad que el esquí náutico
es un deporte extremadamente importante, y (una
de las últimas leyes que hemos descubierto)
también es verdad que todo está lleno de ser. La
nieve y la miel son bastante freudianas, y el sexo
es bastante a priori .
En cambio, en La Crítica De La Razón Dialéctica
no dio ni una. Y Heidegger fatal.
« ¿Qué más? Ah, sí: es verdad »

Escrito por "el hombre máquina" a las 20:50 en LOCURAS . Mayo 30, 2004.

Comentarios

pues dile a ali que te pase algo de la casa azul, o bajatelo tu, o te lo paso yo....pero no dejes de oirlo, eso tb es buen rollo en estado puro :P

Escrito por thais a las Mayo 30, 2004 09:48 PM

Hola capullín!...jeje...sí, te voy leyendo. Gracias por poner el enlace a mi peix.
Forza Español y mucho mentalismo.

Escrito por uri a las Mayo 31, 2004 11:34 PM

La tengo puesta desde que puse los enlaces.
Es la mejor página de Montse Mostaza de toda la red. No tiene nada que ver con el blog pero es tu peix jeje.
Espero que te vaya todo bien y a ver si nos vemos un día. Forza Espanyol y Camacho a tope jeje, buenas tardes de fútbol os dará.
Un abrazo

Escrito por el hombre máquina a las Mayo 31, 2004 11:54 PM

A mi también me flipan los Astrud. Son divertidos, horteras y encantadores. Gran fuerza.

Escrito por Mon a las Junio 1, 2004 10:56 AM

astrud fanzine esmeraldo genís manolo martínez pensamientos

¿Quieres comentar algo? ÚNETE










¿Guardo tus datos?

ESCRIBE TU COMENTARIO
pensamientos-tao-hm.gif

IMPORTANTE: Introduce en la casilla de abajo el número siguiente para poder comentar: