patrocina el post Comisión 11M / FungairiñoEl círculo se estrecha
Las comparecencias de la segunda semana de la comisión del 11-M revelan que la pista islámica fue la única sólida
JOSÉ MARÍA BRUNET - 19/07/2004
Madrid
La segunda semana de trabajo de la comisión del 11-M –hoy empieza la tercera– estrechó el círculo en torno a los anteriores responsables de Interior, al poner de manifiesto cada vez con mayor claridad que se empeñaron en mantener ante la opinión pública que la pista principal era la de ETA cuando la policía pensaba desde el día de los hechos que todos los hilos conducían al terrorismo de signo islamista. La duda le duró a la cúpula policial menos de veinticuatro horas. Aparte de los testimonios de los propios responsables de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, la declaración más rotunda en este sentido la formuló el pasado jueves ante la comisión el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón, quien ya hace años que alerta sobre los riesgos que supone para España el radicalismo islámico.
La declaración de Garzón aportó el dato de que dos de los más altos cargos policiales, Jesús de la Morena (ex comisario de información) y Pedro Díaz-Pintado (ex subdirector operativo de la policía) manifestaron al propio juez, durante el 11-M que la pista más clara era la del terrorismo islámico. Y el propio magistrado dijo ante la comisión que cuando la tarde del 11-M supo que en la furgoneta de los terroristas, hallada en Alcalá de Henares, había una cinta con versos coránicos ya no albergó duda alguna. El gobierno, sin embargo, mantuvo esa tarde y durante los dos días siguientes que la policía trabajaba con la idea de que las principales sospechas tenían que recaer sobre ETA.
Para ello, el ejecutivo se apoyó en datos que no se confirmaron. Por ejemplo, que la dinamita utilizada en los atentados era titadyne, la habitual en las acciones de ETA en los últimos años. La mañana del 11-M un miembro de los tedax comunicó al juez Garzón que la policía creía que se había utilizado dicha marca de explosivo en las acciones contra los trenes. El comisario Díaz-Pintado declaró que recibió una información similar cuando esa misma mañana se encontraba reunido en Interior con la cúpula policial y con el secretario de Estado del departamento, Ignacio Astarloa. El comisario añadió que su fuente era su compañero Santiago Cuadro, ex comisario jefe de seguridad ciudadana.
Cuando fue llamado a declarar ante la comisión, sin embargo, el comisario Cuadro aseguró que esa mañana le transmitió a su jefe que el explosivo usado era probablemente dinamita, sin referirse a marca alguna en concreto, por lo que no habló de titadyne. En todo caso, a las cinco de la madrugada del 12-M la policía deshizo toda posible confusión al identificar sin ninguna duda el explosivo utilizado como goma-2, material que ETA dejó de usar hace años. El gobierno, sin embargo, no rectificó sus primeras informaciones en el sentido de que el explosivo empleado en los atentados de Madrid era el que habitualmente utilizan los etarras.
Para cuando se produjo esta comprobación, la policía ya había recuperado y traducido la cinta con versos coránicos y había comprobado que los detonadores hallados en la furgoneta de los presuntos terroristas eran idénticos a los empleados en los atentados. Estos datos permitieron decir al Centro Nacional de Inteligencia, en un informe elaborado el 15 de marzo, que la furgoneta hallada en Alcalá era “toda una reivindicación en sí misma”, puesto que contenía los indicios precisos para que la policía dirigiera la investigación hacia el terrorismo de signo islámico.
De hecho, la policía tiró efectivamente de ese hilo, que le condujo a los supuestos autores de los hechos, pero el gobierno siguió durante los días previos a la celebración de las elecciones generales del 14-M empeñado en que la pista principal seguía siendo ETA. El testimonio más favorable a esta tesis lo aportó, también el pasado jueves, el fiscal jefe de la Audiencia Nacional, Eduardo Fungairiño, pero no sustentado en datos, sino en la tesis de que mientras un sumario no está cerrado hay que tener abiertas todas las hipótesis. El PP ha destacado el valor de esta declaración, insistiendo en la conveniencia de que declaren los confidentes de la policía y la Guardia Civil supuestamente involucrados en la venta de la dinamita empleada. El PP cree que no hay por qué negar crédito a priori al confidente Rafa Zuher, quien tras los hechos ha sostenido que avisó a sus contactos de las acciones terroristas que se preparaban para el 11-M y no le hicieron caso. El PSOE, IU y los nacionalistas dan escasa o nula credibilidad a estas confesiones sobrevenidas y de momento prefieren no citar a los confidentes. Pero la próxima semana declararán nuevos mandos policiales y de la Guardia Civil que podrían arrojar luz sobre este aspecto.
GUÍA RÁPIDA DE LA COMISIÓN
El juez mediático y el fiscal sin diarios
LA VANGUARDIA - 16/07/2004
UNA VOZ ESCUCHADA. Una vez oídas las declaraciones de los principales mandos policiales vinculados a la investigación, la comisión parlamentaria ha comenzado una nueva fase, quizá un poco más relajda, consistente en escuchar la opinión de magistrados y personas conocedoras o especializadas en el mundo islámico. La atención se centró ayer en la declaración del juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón, sin duda el personaje más conocido, aplaudido y en ocasiones controvertido, de la magistratura española. Las opiniones del hombre que estuvo a punto de procesar al general Pinochet nunca pasan inadvertidas. Garzón avaló ayer la percepción dominante en la sociedad española de que horas después de los atentados ya existían elementos para sospechar seriamente del terrorismo islámico. Garzón no sólo transmitió una impresión personal, sino que dio una vuelta de tuerca más al asegurar que dos de los principales mandos de la Policía –Pedro Díaz Pintado, ex subdirector general operativo, y Jesús de la Morena, ex comisario general de Información– le hicieron saber el mismo día 11 por la tarde que sus sospechas apuntaban al terrorismo islámico. La declaración de Garzón no aporta muchos datos nuevos, pero crea dificultades objetivas a la tesis del Partido Popular de que el Gobierno de José María Aznar atribuyó la autoría del atentado a ETA, hasta altas horas de la noche del 13 de marzo, movido exclusivamente por los informes policiales que recibía
... Y SU CONTRAPUNTO. Pero en el interior de la magistratura las interpretaciones del 11-M tampoco son coincidentes. La comisión también escuchó ayer a Eduardo Fungairiño, fiscal jefe de la Audiencia Nacional. En dirección contraria a Garzón, Fungairiño declaró que hasta el 13-M pensó que los atentados eran obra de ETA. Y añadió: “Hasta que concluya la investigación judicial, no descarto ninguna posibilidad y no doy por cerrada ninguna línea de investigación”. Fuingariño sorprendió a los diputados al afirmar que hasta el día de ayer no había tenido noticia de un elemento clave de la investigación: la furgoneta localizada el mismo 11-M en Alcalá de Henares. El fiscal precisó que no lee la prensa y apenas ve la televisión
"Yo sólo veo la BBC"
LA VANGUARDIA - 16/07/2004
Fungairiño dio muestras ayer de aplicar criterios sumamente selectivos para informarse. El diputado de la Chunta Aragonesista, José Antonio Labordeta, le preguntó cómo podía vivir en este mundo sin leer los periódicos ni escuchar la radio. “Yo las oigo todas y leo dos o tres periódicos al día, debo ser un paranoico”, confesó Labordeta, a la vista de que Fungairiño insistía en no tener ni la más remota idea de que la policía descubrió al comando islamista autor de los atentados del 11-M gracias al hallazgo de la furgoneta que lo condujo a la estación de Alcalá. El fiscal jefe de la Audiencia Nacional señaló: “Sólo miro por encima el resumen de prensa que nos manda el Consejo del Poder Judicial. Ah, y eso sí, en televisión sólo veo los documentales de la BBC”. Labordeta, imperturbable, ni pestañeó para responder: “Pero eso será porque habla usted inglés”.
LA CLAVE
Dos galaxias distintas
LA VANGUARDIA - 16/07/2004
Aunque convivan en la Audiencia Nacional, Garzón y Fungairiño no podrían compartir una nave espacial, porque pertenecen a galaxias distintas. El juez demostró ayer que sigue siendo un profesional muy político, atento a todo lo que pasa a su alrededor y presto a coger el teléfono, la mañana de un atentado, para que sus amigos de la policía le cuenten cuanto sepan en primera persona. Su declaración fue creíble porque rezumaba sentido común: ya el 11-M todas las pistas apuntaban al terrorismo islámico o, como él mismo dijo, señalaban al sur. La versión de Fungairiño, en cambio, cogió por sorpresa a la mayor parte de los grupos, incrédulos ante su declaración de que no sabe nada de la furgoneta de los terroristas y las polémicas que generó su hallazgo. La comisión quedó un tanto perpleja ante un fiscal que dice no leer la prensa.
Inefable Fungairiño
Uno de los funcionarios de la elite de la Administración del Estado está al corriente de lo que pasa en el mundo gracias a los documentales de la BBC, pero muestra escaso interés por lo que les pasa a los ciudadanos que le pagan el sueldo y por los medios de comunicación locales.
Si en la ciudad donde supuestamente trabaja mueren casi 200 personas y cientos padecen graves lesiones por un horrible atentado terrorista, y sigue visionando la BBC, demuestra ser coherente con su personalidad y su estilo de vida: reprime las emociones con una fuerza implacable y le importa un bledo lo que pasa a su alrededor más inmediato.
El fiscal Fungairiño, nombrado por el gobierno del PP, es un claro ejemplo de la política popular que nos ha gobernado.
Como España iba bien, los gobernantes se sentaron en la poltrona y se dedicaron a ver lo que pasaba en el mundo. Los populares superaron el eslogan España es lo importante con el de El mundo es lo que importa. ¡Qué avance!
JOAN VIÑETA CABANÍ
Barcelona