coach profesional patrocina el post Política de ACOSO y DERRIBO (JÁ!)

"Política de ACOSO y DERRIBO (JÁ!)"

el hombre máquina Política de ACOSO y DERRIBO (JÁ!)

El Partido Popular (PP) habla de una "estrategia de manipulación, acoso y derribo" contra Aznar y apunta directamente al Partido Socialista (PSOE), del presidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, que pretende, dicen los "populares", "acabar con la honorabilidad" del ex mandatario. (leer)

A mí no me gusta hacer leña del árbol caído, es decir, atacar a los que están mal. Pero en este caso no lo puedo evitar. A Aznar le parecen "despreciables" las noticias / aseveraciones respecto a un contrato que el anterior gobierno (el suyo) intentó ocultar por todos los medios, pagado con dinero público y que "entre sus prioridades" (hablando benévolamente) estaba ensalzar su propia imagen y hacer presión a congresistas de los EEUU con el fín de que la iniciativa para que él recibiera una medalla no cayera en saco roto. Por tal motivo, para defender los intereses de España, no se dudó en pagar a los intermediarios 2 millones de dólares de los recaudados en impuestos.

Si lo que va a hacer el Gobierno es una operación de acoso y derribo... yo creo que está totalmente justificada.


A todo esto quiero recordar algo:

DECLARACIONES A 'TIEMPO' DE LUIS MARÍA ANSÓN, EX DIRECTOR DE 'ABC'
Lunes 16 de febrero de 1998.

EL PAÍS DIGITAL
Martes 17 febrero
1998 - Nº 655
Anson: «Para terminar con González se rozó la estabilidad del Estado»

Declaraciones a 'Tiempo' del ex director de 'Abc'

EL PAÍS, Madrid
«Había que terminar con Felipe González, ésa era la cuestión. Al subir el listón de la crítica se llegó a tal extremo que en muchos momentos se rozó la estabilidad del propio Estado. Eso es verdad. Tenía razón González cuando denunció ese peligro..., pero era la única forma de sacarlo de ahí», afirma Luis María Anson, ex director del periódico Abc y actual presidente de Televisa-España, en la entrevista concedida a la revista semanal Tiempo y publicada ayer. Su autor, Santiago Belloch, asegura que Anson, que corrigió las pruebas, le felicitó y le dijo que había recogido «el ciento por ciento de la letra y del espíritu» de la conversación.

Portada de la revista 'Tiempo'
en su edición de ayer.
«La cultura de la crispación existió porque no había manera de vencer a González con otras armas», advierte Luis María Anson. «González ganó tres elecciones por mayoría absoluta y volvió a ganar la cuarta cuando todo indicaba que iba a perder», prosigue. «Hubo que elevar la crítica hasta extremos que a veces afectaron al propio Estado. González bloqueaba algo vital en una democracia: la alternancia. Si llega a ganar las elecciones del 96, con la bonanza económica no hubiera habido quien lo echase hasta el 2004. No salimos de 40 años de Franco para entrar en 30 años de González».

«La capacidad de comunicación, la fuerza política, la habilidad extraordinaria que tuvo siempre González», argumenta Anson, «hizo darse cuenta a muchas personas que era preciso que concluyera su etapa. Como los ataques a González, muy fuertes en el 92-93, no terminaron con él, (...) vimos que era necesario elevar el listón de la crítica. Entonces se buscó ese mundo de las irregularidades, de la corrupción... No había otra manera de quebrantar a González». «Aun así, perdió las elecciones por menos de 300.000 votos... (...) A pesar de haber lanzado contra él una de las mayores ofensivas que se hayan desencadenado contra un político», recuerda.


«El resumen es sencillo: González era un hombre con una potencia política de tal calibre que era necesario llegar hasta el límite», explica el ex director de Abc en Tiempo. (En la revisión del texto, antes de su publicación, Anson suprimió parte de su frase original, que decía: «...llegar al límite y poner en riesgo el Estado con tal de terminar con él».)


«Acoso y derribo»

Más adelante, se le plantea que un sector de la prensa presionó al mundo judicial. «Sin duda», contesta Anson; «por reflexión o instinto, los medios reaccionaron atizando algunas situaciones. Ése fue el caso de los conflictos y el papel de la justicia. Al atizar el fuego en ese sector se favorecía la erosión de González... Así que se hizo. Fue una operación de acoso y derribo. Algunos lo hicimos desde el convencimiento honesto de que era un servicio al sistema democrático. (...) Desde una labor crítica normal no se conseguía desalojar a González del poder».


Así surgió la Plataforma de Defensa del Derecho a la Información de los Ciudadanos: «Nos reuníamos, generalmente en mi despacho, el director de El Independiente, Pablo Sebastián; José Luis Gutiérrez, de Diario 16; el director general de Antena 3, Manuel Martín Ferrand; el de Informativos de Antena 3 Radio, Antonio Herrero; el de El Mundo, Pedro J. Ramírez...».


Para Anson, «si González, en vez de decir que se había enterado (de los GAL) por la prensa, hubiese dicho 'señores, tras varios intentos de golpe de Estado, con cien asesinatos al año de ETA, en plena indiferencia francesa, di la orden de que con todos los medios a nuestro alcance se combatiera a ETA; cuando se da una orden así, se corre el riesgo de que se cometan abusos. Yo asumo la responsabilidad. Dejando claro que nunca di órdenes que supusieran una vulneración del Estado de Derecho, si se ha hecho... yo soy el responsable'. Si González llega a hacer eso, es posible que hubiese ganado otra vez las elecciones».


«El nerviosismo creciente de González»

Luis María Anson, en un artículo publicado ayer en Abc, atribuye al «nerviosismo creciente de Felipe González» ante el caso GAL y al «esfuerzo de sus incondicionales para salvarle de la quema» el retorno a la teoría de la conspiración con « el pretexto » de unas declaraciones suyas a Tiempo . La finalidad es «impresionar a los magistrados», afirma.

«No hubo conspiración alguna», insiste Anson, que, no obstante, reitera: «Fue, en efecto, necesario poner en riesgo la tranquilidad del Estado porque, presuntamente, González había participado en crímenes de Estado y, al denunciarlo en los periódicos elevando el listón de la crítica, sufría el líder socialista, pero también el Estado».


«Ante esas denuncias», continúa, «el felipismo desató desde 1993, y sobre todo a partir de 1994, una persecución implacable contra los periodistas independientes». González era, dice, «el escondido arquero».

No hubo conspiración sino «coartada periodística»

A la pregunta del redactor de Tiempo sobre si existió una conspiración para desalojar a Felipe González del Gobierno, Anson responde: «Eso fue una coartada periodística. Es cierto que había gente que nos reuníamos en tertulias, hablábamos, unos estaban de acuerdo, otros no; los que estábamos de acuerdo nos sentíamos más identificados y nos llamábamos para comentar lo que podía hacerse..., pero eso no es una conspiración».


Según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española el significado de lapalabra «conspiración» es «acción de conspirar; unirse contra un superior o un particular». El mismo texto entiende por «conspirar», del latín conspiraröe , «convocar, llamar alguien en su favor; unirse algunos contra su superior o soberano; unirse contra un particular para hacerle daño; concurrir varias cosas a un mismo fin».


Más información en la sección «La trama contra Felipe».
El PP y varios medios financieros participaron en la operación contra González, según Anson

EL PAÍS, Madrid
El ex director de Abc Luis María Anson aportó ayer un nuevo dato revelador sobre la «operación de acoso y derribo» auspiciada desde determinados medios de comunicación para desalojar de La Moncloa a Felipe González. No fue sólo una operación periodística; en la trama participaron expresamente el entonces primer partido de la oposición, el PP, y algunos «medios financieros». La formación que lidera José María Aznar, dando la callada por respuesta, se ha apresurado a declararse ajena a la tormenta política desencadenada por el actual presidente de Televisa España.

José María Aznar y Álvarez Cascos, ayer en la
reunión de la Ejecutiva del PP (L. Magán).
El ex director del diario Abc y actual presidente de Televisa España, Luis María Anson, implicó ayer claramente al anterior primer partido de la oposición, el PP, así como a «algunos medios financieros» y «algunos medios de comunicación», en «la operación de acoso y derribo» para desalojar de La Moncloa a Felipe González. Anson redobló declaraciones para matizar su polémica entrevista en Tiempo, en la que admite que para acabar con el mandato de González, con más de trece años en el poder, «fue necesario poner en riesgo el Estado». Pero aunque insiste una y otra vez en que no se trató de «una conspiración», sino de «una operación de acoso y derribo», es contundente al revelar que «fue, naturalemente, una operación del partido de la oposición».


Tras esta confesión, que ha desencadenado un revuelo en la clase política, el secretario general del PSOE, Joaquín Almunia, se apresuraba desde Roma a calificar de «golpismo de salón» la campaña contra González. En su opinión, estos «golpistas de salón» no tenían únicamente al PSOE en el punto de mira, sino que «perseguían algo más lejos, más arriba», en alusión a la Corona. A la pregunta de si existió conexión entre el PP y el grupo de directores de medios de comunicación que se reunían para coordinar la estrategia antifelipista, Almunia declaró: «No me consta, pero me imagino que sí».


Cascos calla

Desde el PP no se le dio una respuesta precisa. Tras la reunión del Comité Ejecutivo del partido en el Gobierno, que presidió José María Aznar, el coordinador general Ángel Acebes declaró a su formación «fuera de la polémica», y vinculó el revuelo político a la proximidad de «determinados juicios», como los del GAL. «Según nos acerquemos a ellos, vamos a tener que escuchar muchos disparates», dijo Acebes. El vicepresidente primero del Gobierno, Francisco Álvarez Cascos, a quien en su día González señaló como parte activa de la trama contra el PSOE, fue más prudente. «Cada cosa a su tiempo. Cuando llegue el momento, hablaré. Ahora no es el momento. Me remito a las declaraciones de mi partido», dijo.


Anson, en todo caso, ya había sido suficientemente claro en Onda Cero al intentar justificar la legitimidad de la trama contra el anterior secretario general del PSOE. «La operación de acoso y derribo se produce de manera sistemática en todos los países democráticos, sobre todo cuando se acercan las elecciones, para derribar al jefe del Gobierno. No es una operación sólo periodística, ni siquiera fundamentalmente periodística; es una operación naturalmente del partido de la oposición, de otros partidos políticos (...) La operación se extendió a algunos medios financieros, a algunos periódicos, a algunos medios de comunicación (...) Se hizo una operación de fondo para terminar con los trece años y medio que llevaba en el poder González».


En otras declaraciones a Europa Press, Anson diferencia entre las reuniones que él mantenía con periodistas y directores de otros medios y la «campaña de acoso y derribo» propiamente dicha. Según su versión, a las primeras nunca asistió ningún dirigente del PP, y la labor de aquellos «pocos» medios de comunicación hostiles al Gobierno socialista se limitó a «denunciar las irregularidades, corrupciones y crímenes de Estado». Y González perdió las elecciones de marzo de 1996, según la versión que ahora sostiene Anson, no por aquellos medios de comunicación, sino por «el enorme acierto» del PP, que ofreció un programa «esperanzador» a los españoles; por la acción de subir a José María Aznar, «hombre muy hábil, sereno y tranquilo, que despertó las simpatías de los españoles», y por los propios errores del PSOE.


Hace poco menos de dos años, en cambio, el entonces director de Abc concedía más mérito a la labor de esos periódicos y periodistas. «Abc, la Cope y El Mundo, entre los causantes destacados de la derrota de González», titulaba el diario conservador, el 20 de marzo de 1996, un suelto en sus páginas de huecograbado. En este texto se señalaba que «si no llega a ser» por los medios citados «y otros informadores», «González hubiera ganado las elecciones generales, como venció en las de 1993».


Almunia: «Sí es conspiración»

El secretario general del PSOE, Joaquín Almunia, fue suficientemente expresivo al calificar la trama reconocida por Anson: «Es golpismo de salón», dijo en Roma, donde acababa de entrevistarse con diversas personalidades de la política italiana. Desde el jefe del Ejecutivo, Romano Prodi, hasta el secretario general del PDS, Massimo D'Alema, y el líder del sindicato ex comunista CGIL, Sergio Cofferati, informa Lola Galán. Los hechos que relata ahora el ex director de Abc eran conocidos de antiguo, subrayó el líder del PSOE. «La novedad es que esas reuniones, esas estrategias, esos intentos de condicionar la marcha de la política española, la voluntad de los electores, son relatados por uno de los participantes».


Almunia sí considera que el término «conspiración» es lo que mejor califica «aquellas conversaciones». «Son unos intentos antidemocráticos de unas pocas personas que, valiéndose de su influencia o de su poder, han tratado de condicionar y de suplantar incluso la voluntad de los electores. Me parece gravísimo en una democracia. Yo me alegro de que Anson, en vez de seguir participando en esas reuniones, ahora las cuente y las explique. Espero que sirva de vacuna para que no vuelvan a repetirse esos comportamientos».


González: «Es un gesto de honradez»
EL PAÍS, Madrid
«Aunque no ha revelado todo lo que sabe, ha tenido un gesto de honradez, no sé por qué». Así agradecía anoche Felipe González a Luis María Anson sus declaraciones sobre la existencia de una «operación» para conseguir desalojar del poder a los socialistas. En la capilla ardiente de Fernando Abril Martorell, el ex presidente del Gobierno pidió, no obstante, que no se personalice en él la operación, «porque si no hubiera sido yo», dijo, «hubiera sido otro, y el problema seguiría siendo el mismo e igual de importante». González también aludió a quienes, como el vicepresidente Rodrigo Rato, ayer se apresuraban a advertir que nadie debe poner en cuestión los resultados del 96. El ex presidente sugirió a los periodistas que revisen las imágenes de televisión de la noche de aquel 3 de marzo y vean «cómo acepté yo el resultado y cómo aceptaron ellos la victoria». «Entonces yo reconocí el resultado, y no me hacían falta las revelaciones de Anson, ya las sabía. Y hoy lo vuelvo a reconocer, porque las urnas tienen que ser respetadas. Los demócratas que ponen este valor por delante de su interés personal o partidario tienen que desagraviar las urnas con las urnas, cuando llegue el momento».

Ibarra dice que Cascos acudió a una reunión el 4 de julio del 95

EL PAÍS, Madrid
El presidente de la Junta de Extremadura, el socialista Juan Carlos Rodríguez Ibarra, aseguró ayer que el vicepresidente del Gobierno Francisco Álvarez Cascos «estuvo en una de las reuniones» a las que se refiere Luis María Anson en su entrevista en Tiempo. Según Ibarra, esa reunión fue «un cuatro de julio antes de las elecciones generales» de marzo de 1996. Aunque no quiso dar más detalles, añadió que el vicepresidente «no va a desmentirlo porque es un caballero».


El jefe del Ejecutivo extremeño hizo estas declaraciones en una rueda de prensa conjunta con el responsable de Política Autonómica del PSOE, Ramón Jáuregui, que visitaba Mérida para analizar con Ibarra el modelo autonómico sobre el que trabajan los socialistas.


En opinión de Ibarra, es absurdo pensar que sólo seis periodistas puedan crear esta situación. «Cuando Anson dice que se ponía en peligro la estabilidad del Estado es porque había más gente», dijo antes de sugerir a José María Aznar que promueva en el Congreso de los Diputados una comisión de investigación.


Horas antes, las revelaciones de Anson habían alterado notablemente el orden del día de la ejecutiva federal del PSOE, que dedicó buena parte a comentar la trama descubierta por el ex director de Abc, informa Anabel Díez. Manuel Chaves, presidente de la Junta de Andalucía, fue así de explícito: «Hubo una operación cuasi golpista para alterar las reglas del juego democrático. La operación se puso en marcha para beneficiar a alguien, y podemos pensar que detrás también estaba el PP, por lo que alguien de ese partido podría aclarar algo a los ciudadanos». A puerta cerrada, los reunidos mencionaron expresamente a Álvarez Cascos como una de las personas cercanas a la operación.


Unos y otros subrayaron, en todo caso, «la legimitidad del triunfo electoral del PP» en 1996 y convinieron en no cuestionar en absoluto el designio de los ciudadanos en las elecciones que dieron el triunfo a Aznar. El propio secretario general, Jozquín Almunia, se encargó de dejarlo claro desde Roma: «No es ése el tema. Las elecciones dieron los resultados que dieron. Yo no voy a pedir al presidente Aznar que modifique sus previsiones de calendario electoral por estas informaciones. Lo que sí pido a los ciudadanos es que ahora, con esta nueva información, juzguen cuáles han sido los comportamientos de unos y de otros en los últimos años».

Escrito por "el hombre máquina" a las 14:49 en POLÍTICA . Julio 24, 2004.

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