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ELOGIO AL CULO
Las generosas curvas de las nalgas revelan una sorprendente obra de ingeniería genética con características inquietantes. El poder de la mente sucumbe ante semejante contubernio de magnitudes delirantes. Al culo se le atribuyen cualidades para el tratamiento de la disfunción eréctil. Su visión contrarresta el estrés y favorece la comunicación sensual. Actúa como estimulante del sistema cerebral, de tal manera que los neurotransmisores recomiendan detenerse a pensar antes de tomar una decisión. La propietaria de un culazo es positiva y abierta a las experiencias. Intuitiva por naturaleza, en ella prevalece el encanto sobre el entusiasmo desaforado. Seduce no con desesperación, sino mediante la dosificación de su garbo. Las posaderas marcan un punto de equilibrio metafísico. No soportan ambientes carentes de armonía. De belleza enigmática y tentadora, sus vibraciones resultan electrizantes. Un culamen enciende pasiones y reactiva los instintos básicos. Acelera el ritmo cardiaco hasta niveles de infarto, lo que propicia una desgarradora descarga emocional acompañada de intensas contracciones musculares. Esta voluptuosa parte del cuerpo femenino irradia atracción y simpatía. Arreglado, es capaz de ostentar nivel cultural y estado de ánimo. Ofrece información erótica de la persona. Inspiración de pintores, fotógrafos, cineastas, escultores y poetas, se conoce de traseros que incitan a un buen pellizco. Con permiso. Dos círculos concéntricos forman una masa descomunal. La cara oculta de la perseverancia despliega intemperancia no expedita de remilgos ni compulsiva arrogancia. La pigmentación de la piel descubre secretos inconfesables. El toqueteo aporta emoción en la fase preliminar. Las caricias agudizan la imaginación en un escenario propenso a fascinantes juegos libidinosos, que convierten el vocablo despectivo lameculos en un elogio.
G-69 01/04/2004 15:35 Enlace Permanente
El encanto de los glúteos
La sexóloga alemana Ingolere Ebberfeld halló el origen de la atracción del trasero femenino en la prehistoria de la raza humana: los monos. "Las hembras atraen a los machos moviendo el culo y la hembra es fecundada por detrás", argumenta la catedrática de la Universidad de Bremen. Pero el desarrollo de la civilización dotó a la mujer de algo más que instinto animal: "Aprendimos a conocer los secretos que encierra el cuerpo. Sabemos lo que tenemos y hemos convertido el trasero en nuestra principal arma erótica". Ebberfeld necesitó casi doce meses para revisar la bibliografía y la representación gráfica que existe al respecto. Autora de libros sobre la importancia del olor del cuerpo humano en el erotismo y del beso (Küss mich), reconoce que el impulso de observar los glúteos es incontrolable y que procede de una época de la evolución en la que la mirada y el pompis se encontraban a la misma altura. En cuanto al masculino, ellas lo prefieren pequeño, redondo y musculoso. No pocas fantasean con una penetración anal a sus compañeros.
G-69 21/04/2004 20:35 Enlace Permanente
hola!