Me quedo quieta y observo a mi alrededor buscando el origen del sonido. Estoy sola en el campo, junto a un edificio bajo, antiguo, rodeado de varias filas de fregaderos. Perpleja e hipnotizada por el ritmo perturbador, primario, que golpea con profundidad, atraida por las extraños cambios de ritmo, preguntandome por la mente retorcida que creó una composición tan perturbadora... de pronto percibo un destello... una gota se escapa de uno de los grifos y termina estrellándose contra la pila. Me acerco un poco a los fregaderos. El movimiento vertical de las gotas completa el espectáculo sonoro. Experiencia inolvidable a las 7 de la mañana, en un camping de la sierra de Gredos.
Escrito por Elena H a las Septiembre 25, 2007 02:36 PM