Mil tonos de verdes y amarillos, y mucho brillo en los rojos. Colores redondos. Naranjas sabrosas. Cajas azules y negras. Camión gris. Carga lo que los policías van sacando de la furgoneta blanca.
Ando pisándole los talones a mis sueños.
Hoy quiero utilizar cartulinas de colores. Se me acaba de ocurrir una idea que tuve probablemente hace un par de días en sueños.
Lo que me inquieta es, que si nadie me hubiera oído hablar... ¿entonces de dónde pensaría que ha partido la idea?
(De la fiebre)
Dice mamá que estos días me ha oído hablar en sueños. Entre una de esas veces que andaba preguntando la hora, se me ha debido escapar: “las cartulinas...”, “los colores...”.
Ya estoy en casa, y tengo muchas ganas de hacer cosas.
Acabo de abrir mi cuaderno y en la primera línea leo: Pincel 6.
Dos bicicletas corren solas por un puente. No es que sea una visión fantasmal, sabemos que un coche las lleva sujetas a su baca, pero la imagen es tan divertida y fugaz que la risa nos sale a gritos.
Maleza y ramas secas antes de llegar al parque. Hace frío y las lágrimas se sueltan de los ojos.
El capricho de construir un palacio para espiar a las abejas.
Donde los coches no se atreven a quedarse, vive él. En un montículo de barro y pesadez.
Pero tiene casco y botas de goma, y se siente el rey de la montaña.
Ya suena...
No sé qué habré soñado hoy, pero me he levantado torcida.
Hubiera preferido llegar al trabajo viajando por las alcantarillas antes que meterme en el metro esta mañana.
Imposible abrir el libro. Sólo mirar las caras, los pelos, las ropas...
Por fin en el último metro del recorrido consigo sentarme. Abro mi cuaderno y anoto algo que acabo de recordar. Mi vecina se asoma. Debajo escribo: Ganas de matarte
La niebla en Madrid ha sido un regalo de domingo. Buscar las calles estrechas para enseñar a alguien de fuera, y marcharme yo a otra ciudad. Un sitio frío en el que los árboles me parecen nervios.
El bar tiene tres peldaños en la puerta, y salas y pasillos sin que sepas distinguir. Y en la pared carteles que dicen algo del consumo de drogas. Papeles amarillos. Parecen folios reciclados.
Me juego lo que quieras, lo tienes todo metido en una caja. Es la caja especial para esas cosas... (igual hasta es de latón, como si de verdad las cosas que guardas tuvieran más de cien años...)
El muelle lo tienes por bonito. Si no lo sabes, en Ronda de Valencia hay una tienda enterita de muelles. Te va a encantar.
El dado lo robaste. No, se quedó en tu bolsillo y se te olvidó sacarlo... Las chinchetas nadie las metió allí. Y las tuercas aportan gravedad.
Tienes otra caja con cosas aún más pesadas. Con letras negras como hormigas...