Suave como la curva del álabe
entre el marasmo de cadáveres
(los zombies son siempre los demás)
cuanta hambre cabe
en una boca grande
cuanta ansia por no acostarse,
cuanto cansancio al levantarse.
Parece que la vida fuese una herida,
agujero por el que sangrar
y alumbrar quizas, en tu cabeza
un trozo de sol en forma de salida,
pero se traga la luz
como un eclipse de piedra
sin referencias, ni certezas.
En el metro a las 7, envuelto en melaza
todos tienen la cara de haber descubierto
que "cuando seas mayor comerás huevos"
es un refrán que trabaja...
y se pluriemplea.