Octubre 01, 2003

Descafeinado

Tengo muchas esperanzas puestas en el descafeinado que me estoy bebiendo. Confio en que, como buen falso café, me deje dormir después de haberme hecho entrar en calor. Que me caliente las manos, por lo menos (que como ya advertí algún post atrás, se me ponen frias en cuanto caen cuatro gotas) Así ha sido hoy, cuando ha empezado a llover con ganas en Madrid, por primera vez desde el final del verano, y así será hasta el año que viene.

Lo que estaba diciendo yo, que confio en poder dormir esta noche, porque llevo ya varias sin conciliar el sueño, y me dan las tantas con los ojos como platos. La de anoche ha sido antológica. Cinco picotazos me ha dado un mosquito hacia las cuatro y pico de la madrugada y cinco correspondientes ronchones me han salido, que ya me han tenido medio en vela hasta que la lluvia me ha despertado del todo sobre las siete.

Y toda la noche dándole vueltas al coco, acordándome de lo que estuve haciendo la tarde de ayer. Nada agradable, la verdad, porque me la pasé en mi colegio, en el funeral de un compañero de toda la vida que se suicidó en agosto. La verdad es que nunca tuve mucha relación con él, aunque le conocía desde pequeño, pero sí que la he tenido, desde hace muchos años, con su hermana. A partir de aquí, lo típico. Me hice el firme propósito de no pasarlo mal, de no implicarme demasiado, porque al fin y al cabo tampoco merece la pena ir de plañidera por la vida, y fue escuchar la carta de despedida de su hermana y echarme a llorar. Con la vergüenza que me da hacer eso en público, señores. Mal de muchos, consuelo de tontos, porque mis ex compañeros estaban haciendo lo mismo, pidiendo kleenex.

No ha sido la mejor reunión de antiguos alumnos que podíamos tener, aunque me atrevería a decir que sí ha sido la que mayor número de gente ha reunido y va a reunir. O si no, el tiempo. Recapitulando, me ha servido para darme cuenta, primero, de lo muchísimo que puede llegar a cambiar la gente (qué de canas los profesores) y después, de lo despegados que son algunos compañeros y de lo altísima que llevan su cabeza. Otros no, afortunadamente. Abrazos largos y apretados como resultado. Lástima que nos hayamos dejado de ver y no vayamos a recuperar la relación.

Voy abreviando, para terminar. A todo esto... mañana, (es decir, hoy) toca post global, y dada la originalidad del tema propuesto, estoy meditando seriamente si hacer un refrito de las mejores frases de la gente. Porque a mí, hablar de libertad de expresión, me ha venido siempre muy grande.

Qué torrija tengo encima, disculpas a los que hayan llegado a leer hasta aquí.

Posted by Irene at Octubre 1, 2003 01:27 AM
Comments

¡Spider-sense tingling!
Tranquila, mujer, que con la que está cayendo en Maadrid (empezó ayer por la mañana y aún no ha parado), poco va a importar que a tí se te escapen unas gotas, leñe.
Después de esto vendrán los domingos dorados de frío serrano y cielo despejado que tanto me gustan del otoño.
En cuanto llegue uno nos vamos a tomar un aperitivito, a dar un paseín y a pegarle patadas a las hojas caidas ¿hace...?

Posted by: Somófrates on Octubre 1, 2003 09:41 AM
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