La chica del primero vive sola, se mudó hace catorce meses porque estaba harta de la vida que llevaba con su familia. A su madre le costó un disgusto, a pesar de que solo les separan tres paradas de autobús. A estas alturas parece que ya se ha acostumbrado a vivir sin más estorbo que su jerbo, pero la primera que lo pasó mal fue ella. Llegar a casa al mediodía y no encontrar a nadie, la cama deshecha, la ropa tirada, la lavadora... aún hoy se hace lío para ponerla, un trasto tan sencillo. Disfruta haciendo la compra. El problema es que compra demasiadas cosas congeladas. Debería cambiar la alimentación o perderá la línea que tanto tiempo le costó conseguir, tantas tardes en el gimnasio que ahora no se puede pagar. Hay algo que le molesta sobremanera, cruzarse en el ascensor con su vecino del segundo cuando sube al sexto. Ese hombre la mira mal. Y el ascensor huele a matachinches. Es uno de esos ascensores antiquísimos, de madera, con doble puerta de cristales, sin espejo. Y tan impregnado de ambientador barato, que cuando se mezcla con el Varón Dandy que lleva el del segundo a ella se le revuelven los congelados. Ese señor, efectivamente, la mira mal desde que su mujer, una cincuentona como él, ha cogido la costumbre de elucubrar sobre ella. Esa mujer limpia demasiado la mirilla, elucubra sobre todo el que pase por delante porque no tiene nada mejor que hacer en casa. Una vez por semana va a la peluquería y se peina. Los viernes, que es cuando más gente hay y peor te atienden. Pero el ambientillo es el ambientillo. Todas las mañanas sin excepción hace la compra. Compra poco, pero se orea. Se cruza los sábados con el niño del tercero, que juega en el portal y no saluda. El niño del tercero no tiene hermanos, porque a sus padres les costó mucho tenerle y ya no consiguieron que vinieran más niños del tercero. Sus padres no están casados, tienen un coche normalito, de segunda mano, trabajan cada uno en su trabajo, y la mujer se acostó el viernes pasado con un compañero del suyo. Ella no quería, pero pasó. En el cuarto vive la prima de la del tercero, poco menor que ella. No se acuesta con nadie porque es solterona. Agradable, limpísima, poco precavida. Siempre le hace falta un ajo, leche, avecrem, o se le ha caido una braguita en las cuerdas de los del tercero. Bragapañal, que dice el señor cornudo. El quinto está vacío, el dueño viene a veces, paga la comunidad y se desaparece por dos o tres meses. Y el del sexto, feliz porque no molesta a nadie si no hay nadie debajo. Se ve mucho con la del primero. Son de la misma edad. Tienen algo, dice la del tercero.
Posted by Irene at Diciembre 8, 2003 11:53 PMTe debo un afoto ilustratoria. Pero da igual, lo que escribes tú es lo importante y me ha gustado mucho (ahora dirán que por ser yo no vale mi opinión...).
Posted by: Germán on Diciembre 9, 2003 12:33 AM
Has conseguido captar perfectamente la atmósfera entre sórdida y anodina de una vida como ésa. Enhorabuena por un relato tan conseguido y pulido como éste.
GUAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAS! se sale tia, me ha gustado mogollón.....Es genial, en serio! me encanta el enlace de todos los personajes, algo tan sencillo cuando lo lees y tan complejo de enlazar cuando lo escribes.....se merece un premio....nescafé capuccino, cremoso, delicioso, el disfrutare de cada momento.....besotes
Posted by: dbear on Diciembre 9, 2003 12:40 AMEs que Irenerl escribe mu bien!! ¿que problema tienes con los links hijamia de mi vida y de mi corazón?
Posted by: K-c on Diciembre 11, 2003 02:59 PMPues que no los sé poner. Tú que eres una espía infiltrada en mi blog (y si conservas la contraseña) ponme un link por el amor de dos, y yo copiaré las etiquetillas.
¡¡¡Muchas gracias, hermosos!!!
K-C, tu comment es el nº 200 de mi blog. Tienes premio. Ya pensaré cuál. Sacaré alguna ovejita de mi rebaño :D
Posted by: Irenerl on Diciembre 12, 2003 11:07 AMTengo premio!!!! Que ilusión!!!
Posted by: K-c on Diciembre 12, 2003 11:28 PM