Tengo unos estupendos calcetines de huevos fritos. Azules de fondo, infantiloides, pero me llamaban en la tienda, se venían detrás. No he podido dejarlos ahí. Creo que tienen superpoderes y todo. Con mis calcetines de huevos fritos y mis dos trapos de Bershka compraditos ayer en Montera he salido en busca de mi hombre. Le he encontrado, hemos cenado pasta oriental en su casa y... bueno, hemos terminado hablando, no animadamente, pero sí con una conversación atropellada a veces, serena otras, de esas que no apetece tener pero que no te queda más remedio. De momento no me quejaré, siempre acabamos más unidos de lo que estábamos. Al menos esa es mi sensación.
Prosigo. Del día de los anomorados, como dice él, ni rastro, al menos entre nosotros dos. Porque lo que es en la calle... las mujeres con rosas, con claveles, con ramos de mejor o peor pelaje. Muchas acompañadas, solas, las menos. Y en el autobús (de veras, disculpadme, pero paso un porcentaje tal de tiempo metida en esos trastos que mi vida parece transcurrir solo ahí) los plastiquitos de las flores haciendo un buen ruido. El que más, el de una pareja cuyo marido ha salido pitando del autobús después de montarle un pollo a la mujer por tener que ir "de pie, y en carretera" La pobre mujer hablando bajito, tratando de bajarle los humos aunque solo fuera por decencia ante los demás, que no éramos pocos. Como al hombre no se le pasaba el cabreo por tener que ir "de pie y en carretera", la mujer ha tirado de su brazo y ha salido pitando con él por la puerta, que estaba ya a punto de cerrarse, pero el hombre no estaba dispuesto a largarse por las buenas, porque se ha liado a gritos con el conductor pidiéndole que le devolviera el dinero.
Ese hombre había montado poco en autobús, desde luego.
Momentos antes, al entrar en el bus, he saludado al conductor (sí, saludo a veces, aunque los odie) que ha resultado ser un chaval muy majete que conozco por haber hablado con él unas cuantas, bastantes veces, y al que prometí que siempre saludaría si me sonreía.
¡Huevos fritos en los pies para él!
¡Huevos fritos en los pies para quien me sonría!
Los huevos fritos vienen con puntillas también...je,je,je...
++ una sonrisa ++
Posted by: Imaga on Febrero 15, 2004 01:21 PMYo te sonrio desde el otro lado del charco, aunque llegara con seis horas de diferencia, mas vale tarde que nunca. Una sonrisa nena
Posted by: Patri on Febrero 16, 2004 07:09 AM