El sábado
por la tarde fui, mas por deber que por querer, al mercado Juárez. La verdad, no
se cuanto tiempo tenga ese mercado, ubicado casi en el centro de Monterrey, pero
los 11 años que tengo de vivir aquí ya ha estado aqui, y aunque en anteriores
ocasiones ya había andado yo por ese lugar, no me había tomado el tiempo para
"verlo".

Es uno de esos lugares fascinantes. Te da la impresión de estar fuera de la
ciudad y de haber regresado a un pueblito en los años cincuenta. La verdad me
quede sorprendido por la cantidad de cosas que te puedes encontrar ahí, desde
artículos de cocina tradicionales mexicanos como
molcajetes,
tortilleras,
cazuelas, y demás, pero lo mejor de todo es la gente,
gente amable y que anda por ahi, ya sea atendiendo sus puestos o comprando,
familias completas comiendo en alguna de las extensas áreas de comida donde
venden toda clase de
antojitos
tradicionales mexicanos
.
La mejor parte de
andar por ahí es la oportunidad de ver todas las variedades de mercaderías que
se venden en estos lugares, es impresionante, desde revistas usadas, hasta
hierbas para toda clase de curas, desde dulces tradicionales hasta jabones para
mantener cerca a la persona amada. Todo es un recordatorio constante de nuestras
tradiciones. No hay lugar para mas. La verdad, la melancolía y el aprecio por lo
nuestro nos viene cuando menos lo esperamos. Al ver a la gente en el
mercado, las familias, y gente de todas las edades y condiciones reunidas en un
solo lugar, como que se aprecia más lo que eres, tus raíces, y si, tal vez
estemos en crisis, no haya dinero y el trabajo escasee, pero siempre habrá la
forma de irse a comer unos tacos, y tal vez, para celebrar al chamaco, comprar
una piñata.
There is no great genius without some touch of madness.