- Está probado que en USA un hombre es atropellado cada tres minutos. No me explico el aguante de ese hombre.
Y, en otro orden de cosas...
Sé honrado en tus tratos con todo el mundo. Cree en la Justicia, pero no en la que emana de los demás, sino en la tuya propia.
Para un auténtico samurai no existen las tonalidades de gris en lo que se refiere a honradez y justicia.
Sólo existe lo correcto y lo incorrecto.
Álzate sobre las masas de gente que temen actuar. Ocultarse como una tortuga en su caparazón no es vivir.
Un samurai debe tener valor heroico. Es absolutamente arriesgado. Es peligroso. Es vivir la vida de forma plena, completa, maravillosa. El coraje heroico no es ciego. Es inteligente y fuerte.
Reemplaza el miedo por el respeto y la precaución.
Mediante el entrenamiento intenso el samurai se convierte en rápido y fuerte. No es como el resto de los hombres. Desarrolla un poder que debe ser usado en bien de todos.
Tiene compasión. Ayuda a sus compañeros en cualquier oportunidad. Si la oportunidad no surge, se sale de su camino para encontrarla.
Los samurai no tienen motivos para ser crueles. No necesitan demostrar su fuerza. Un samurai es cortés incluso con sus enemigos. Sin esta muestra directa de respeto no somos mejores que los animales.
Un samurai recibe respeto no solo por su fiereza en la batalla, sino también por su manera de tratar a los demás. La auténtica fuerza interior del samurai se vuelve evidente en tiempos de apuros.
El Auténtico samurai solo tiene un juez de su propio honor, y es él mismo. Las decisiones que tomas y cómo las llevas a cabo son un reflejo de quien eres en realidad.
No puedes ocultarte de ti mismo.
Cuando un samurai dice que hará algo, es como si ya estuviera hecho. Nada en esta tierra lo detendrá en la realización de lo que ha dicho que hará.
No ha de "dar su palabra." No ha de "prometer." El simple hecho de hablar ha puesto en movimiento el acto de hacer.
Hablar y Hacer son la misma acción.
Para el samurai, haber hecho o dicho "algo", significa que ese "algo" le pertenece. Es responsable de ello y de todas las consecuencias que le sigan.
Un samurai es intensamente leal a aquellos bajo su cuidado. Para aquellos de los que es responsable, permanece fieramente fiel.
Las palabras de un hombre son como sus huellas; puedes seguirlas donde quiera que él vaya.
Cuidado con el camino que sigues.
Joder con Zonalibre, no hay una noche que se pueda postear agusto, me voy a plantear la migración.
Hoy oí algo que apunto: no a las palabras superfluas. Yo peco de verborrea, y es que me gusta oirme, pero trato de ser preciso.
Puede ser lo último que ponga en mucho tiempo. Estoy entrando de nuevo en fase autista. Me da igual absolutamente todo. Puede ser una nueva era del reinado de la razón. Puede no durar. No lo sé. No es nuevo para mí. Consiste en una especie de vacío mental, tener la conciencia en blanco por completo, y las emociones se convierten en primarias: deseo, hambre, dolor, y perfectamente modelables. El tiempo pasa a la velocidad que deseas, ya sea acelerado o lento (pues no es simplemente un "estar dormido") y te vuelves una especie de zombie extraño, altamente perceptivo; una especie de estado alterado de la consciencia.
Lo mejor es que no dura cosa de minutos, sino que puedes estar semanas así.
No es que lo considere la panacea: desde luego si yo he salido de ese estado es porque quería vivir intensamente la vida, y el taoismo y demás tendencias similares niegan ese deseo: el autismo es como dejar que pasen cosas, perceptualmente lejanas a ti, mientras te centras en el interior de tu cabeza. Ahora bien, la vida tampoco me trata bien en el sentido de que no me deja disfrutarla como quiero. Además, conozco las reglas sociales y puedo ser mimético, pero el cerebro humano es el mejor reconocedor de patrones, y por tanto el resto de personas intuye que no soy como ellos, aunque no puedan explicar por qué -hablo de algo más allá de "ser un friki", hablo de dar miedo irracionalmente-, y por tanto se asustan y me hacen vacío. Así pues, cualquier intento de ser como ellos es vano, y no puedo vivir la vida que quisiera. Visto desde esa óptica, me parece el taoismo una opción perfectamente válida: al menos me haré interesante a mis propios ojos.
No es a-pathos, porque sigo teniendo deseo. Es como estar más cerca de la pura voluntad. Como no puedo negar mi "herencia-animal", paso de justificar nada y la sigo tal cual. Podría llamarse cinismo llevado a sus últimas consecuencias, voluntad suprema pues hago lo que quiero y no más ni menos...
Sólo necesito moderar algo: el efecto perturbador de la gente sobre este estado. Me perturban demasiado las personas
Si no me conociera me daría miedo, escribir estas cosas al sonido de "america" de simon&Garfunkel, uno de sus temas más olvidados y de lo mejorcito.
[Como la autoridad no lo permitió, este post llega con unas 7 horas de retraso... Maldito juaquer checo]
De cómo pasas a ser el centro de una vida, a ser la periferia, sin sólo enterarte. Como una casa de pueblo que de pronto se ve desbordada por la [inevitable, razonable, pero no por ello menos dolorosa] urbanización, dejas de importarle a una persona y pasas a ser un periférico más, un barrio abandonado que por pereza no se derriba. Tú no has hecho nada, de hecho ni siquiera has podido darte cuenta cómo se urbaniza a tu alrededor. Oías ruido y no sabías bien dónde; notabas temblar el suelo bajo los pies, y no sabías qué hacer para remediarlo, y el miedo llenaba cada milímetro de tu ser, miedo a cambios que intuías.
Y de repente el hogar que construí en mi mente para los dos se viene abajo, arrasado por los bulldozers del día a día. Tú te revuelves, luchas, te encadenas a lo que quieres, pero tu hogar queda irremisiblemente destruído. "mal planificado", te dicen. "debiste mudarte a un apartamento de 1 cuando pudiste", otros comentan. Pero tú amabas tu casa, aunque supieras en el fondo de tu ser que no podía durar. Es un hogar que construiste tras prenderle fuego, que pretendiste hacer lo más confortable que supiste.
Así pues, de un día para otro estás durmiendo en la calle con lo puesto. A veces te visitan, más por compromiso, quizá por acallar algo que musita en sus conciencias, algo que yo grito exhausto. Pero según pasa el tiempo te vas quedando sólo.
Entonces llega el desierto. El planeta que habitas hace lo imposible por evitarte el estar a solas con tus pensamientos: te aletarga, te distrae haciendo lo imposible por evitar que despiertes de tu sueño. Pues la vida que tenías era un sueño, con visos de pesadilla.
Te planteas qué hacer ahora, a continuación, si consigues evadir la vacua rutina.
Dejarte morir? demasiado lento, demasiado doloroso. Demasiado cobarde para hacerlo de golpe, demasiado optimista. Demasiado fácil la evasión última y total. Una opción más light es seguir como estás, sufriendo dolor en oleadas que te impide pensar, esperando quizás consumirte de una vez por todas o quemar el nervio de sentir. Pero las malditas oleadas te impiden sucumbir a él en sus flancos de bajada, y así no sales del círculo.
Quizás pasarte al lado oscuro de una vez por todas? vivir entre sombras, fugaz recuerdo de lo que quisiste ser y fuiste. Olvidar lo que aprendiste, y dejarte llevar por sombríos deseos. Quizás sea el nuevo romanticísmo: perseguido por focos de helicópteros cuyos francotiradores ansían abatirte. Siempre bajo el jadeante aliento de perros de presa buscando tu sangre. Pero sólo resulta ilusorio, pues no deseas tu destrucción, sino que anhelas lo que nunca tuviste realmente.
Seguir en ensueños? Pero no te resulta fácil obligarte a creer en ellos, pues algo en tu cabeza pugna por despertar, por salir del letargo, intentando romper la densa capa de gelatina para poder finalmente respirar aire puro.
Pretender que no quisiste a una persona? Eso es lo más sencillo, y un comienzo decente para pasar a mayores, pero por las noches el alma duele lo indecible. La llama se puede quedar en brasas, pero necesita distancia, temporal y espacial, distancia imposible en la ciberia. Además, el mínimo contacto hace que la piel prenda, y no existe dolor igual. Y es algo que ocupa cada rincón de tu mente en cuanto la dejas tranquila.
Hacerte fuerte? La falsa promesa de la gloria futura atrae, pero el camino es impracticable en la práctica. Superar el dolor de la pérdida, rehacer tu persona, cambiar tu estética, ser alguien que no eres, y por tanto tener la gloria que crees que mereces. Buscar la perfección requiere un estado de la mente peculiar, requiere ser pura voluntad materializada. Además necesita una importante separación de la realidad, para poder obviar que ni eres el mejor, ni consigues nada con tu esfuerzo, ni es apreciado, que es lo que subconscientemente se busca, creo. No obstante, es una salida digna y las pocas explicaciones que se te piden son sencillas de proporcionar.
Aislarte? Solución no tan complicada como parece, aunque requiere de hercúlea fuerza de voluntar para suprimir la costumbre unida al deseo, que casi es simple mono. Borrar tu cuenta de messenger, olvidar tu teléfono, no dejarte ver. No sirve el dejarse hacer, sino que ha de ser un impulso consciente y suicida. Pero eso sólo es cambiar de hoyo, para meterse en uno del que no resulta nada sencillo salir. Hace falta no querer salir nunca de él, para que merezca la pena. Entonces se puede caer en una moderada neurosis. Pero requiere, además de ser buen actor, creerte tu papel, cosa harto complicada.
Tal vez el fanatismo destructor? Pero en lugar de ir a extremos que requieren de actos de fe intragables, quizás buscar algo más original. Dejar de beber, afeitarte la cabeza, odiar a las drogas y quienes los consumen, buscar la absoluta conciencia, agarrarse a ideas extrañas. Ejemplo: la sociedad capitalista convierte al humano en esclavo de su consumo, obligandole a una vida escrita, anodina y vacía, y evitando a toda costa que despierte de ese sueño para que no se fomenten nuevas revoluciones intelectuales. A todo aquel que destaque, se le calla con dinero, balas o drogas.
Fracasó el último intento, el 68, y desde entonces no habrá revolución ni intelectual ni mental, pues el sistema ha adquirido conciencia de sí mismo y se preocupa muy mucho de evitar problemas. El egoísmo es el nuevo credo. Pero lo difícil es buscar soluciones creibles, cuadno realmente asumes que el orden establecido es inmutable. Quizás pertenecer a un grupo terrorista? Ni tan siquiera los atentados de septiembre en NY cambiaron nada, así que menos acciones a baja escala, y te niegas a desperdiciar tu vida en un soplo sin cambiar el mundo antes.
Cambiar el ámbito de las dificultades? Apuntarte a una ONG, buscar un trabajo, procurar ostiarte lo más posible con el mundo real. Simplemente es otra forma de evasión, como las que te vende l anueva sociedad. Encima te permite sobrevivir, y te empuja a que deberías ser feliz. Y te sientes igual de vacío rodeado por tus bienes y propiedades, mientras en el fondo intuyes que debiera ser de otra manera.
Asumir la inevitabilidad de la vida? Algo complicado, no indispensable para los métodos de autoengaño, máxime si requieren una fingida plenitud debido a ellos, pero desde luego recomendable para la supervivencia diaria. Complicado desde luego matar el ánsia que ruge dentro del pecho, deseando escapar de esta miserable existencia.
Al menos sigo usando el método racional de toma de decisiones: plantar sobre la mesa todas tus opciones, por descabelladas que sean, y tomar la razonable, que no es la que razonas que es mejor, sino la que crees capaz de llevar a cabo. Y cuando tienes la mente abotargada, pensar se hace lento, trabajoso y no parece merecer la pena. Los momentos de felicidad se hacen vacíos, falsos, y sabes que nunca podrás recuperar la inocencia perdida, cuando realmente creías que había salidas a la soledad, que la vida podía tener sentido.
Cómo hubiera querido no tener esta problemática. Pero la amaba tanto que quise que saliera de este ciclo horrible. Ahora ni siquiera lo he conseguido, y ves cómo corre frenética, descerebrada, hacia su propia destrucción, mientras ya ni siquiera puedes rogarle que vuelva contigo y os refugieis del horrible planeta.
...Y sin embargo predicas el optimismo entre los que crees se pueden salvar. Soy un cura sin fe, un Don Manuel Bueno, que no santo, pues como él no creo en dios. No ganaré el cielo porque no existe. Pero a diferencia de él no lo hago porque ame a mis feligreses (sólo la amo a ella), sino porque deseo rodearme de gente a ver si me contagian su felicidad, a ver si sintiendome querido logro evadir mi problemática, que es por completo autónoma. Camino a solas, aunque a la visión de otra peregrina en busca de lo mismo pero más aturdida por el sol, por un interminable desierto. Ambos padecemos la sed de algo que no logramos concretar.
Buscas desesperadamente asideros que agarrar, personas que normalmente no considerarías tratar, en el intento vano y cobarde de evitar este camino. Logras no llevarlas en tu caída con hercúlea fuerza de voluntad y mucho respeto hacia ellas, sean mi histriónica amiga, sea mi pequeña pulga.
Quizás todo el problema venga del mero hecho de la conciencia humana. Quizás retroceder hacia nuestro origen animal sea otra solución. Evasión, desde luego. Pero perfectamente válida. Desde luego toda la problemática emocional puede subordinarse a instintos pretéritos: es sólo la mente la que nos desvía de nuestro código escrito a fuego.
The end... Blanco sobre negro.
Medio plano de los protagonístas. Hombre, mujer. Él en el marco de una puerta, la cabeza girada, mochila al hombro. Ella sentada en la cama.
"- Eze.
- Qué.
- ... nada. Adiós, supongo.
- Adiós.".
Portazo. Lento avance de cámara hacia la puerta.
Fundido largo.
La mísma puerta, de hostal, ajada por el tiempo, desde fuera. Hilarión Eslava, 16. Él intenta, presa de un evidente alcoholismo, intentar acertar con la llave en la cerradura. Ambos están impacientes, pero hay un fondo oscuro en sus miradas. Plano desde el final del pasillo, lúgubre, poco iluminado, y se oye una tormenta de verano de fondo.
Cuando consigue abrir la puerta, se quedan quietos, en el quicio, como temiendo entrar. Largos segundos transcurren. Por fin, ella se decide y se aventura en su interior. Él inspira profundamente, y mientras la cámara avanza por el pasillo hacia él, se introduce dentro y la cámara queda mirando a la puerta. Del otro lado.
Voz del narrador: "Coño, contar una historia por trozos, como en clase de medicina, ya está hecho. 21 gramos, por ejemplo. Cachis... Otra vez será. Los experimentos con gaseosa, mejor. Aunque quizás deba empezar por el principio, como en las historias que merecen ser contadas. En el principio fue el verbo..."
Fundido a negro.
Suele pasar que la probabilidad de que el programa que estás usando se cuelgue inesperadamente aumenta directamente proporcional a la cantidad de texto que lleves tecleado y sin copiar. Así pues, esta vez trataré de ser breve ¬¬.
A la vista de que me voy a Italia de mochilero paupérrimo en ... exactamente, 7 días menos algunas horas, estoy buscando la paz de espíritu para evitar ahogar de noche a alguno de mis compañeros (aunque con el Mítico no lo descartaría, y sería probablemente hasta aplaudido por todos).
Y ella me impedía hallar esa calma. Supongo que lo que me pide no es fácil: de repente, se muere lo nuestro, a lo que yo le había puesto una cierta ilusión -cosa que no acostumbro a hacer con las cosas-. Bueno, ella me ha pagado con mi moneda, no me quejo. Pero es que la relación se deteriora por segundos: ella por alguna razón se odia, y lo proyecta contra su exterior, y así se aburre y tiene esa mala ostia de la cual me sorprendo (digamos que ha pasado de ser Ameliè Poulain a una sargento de las SS, en cosa de días). Simplemente me ha pillado completamente por sorpresa esa faceta suya que no conocía (y no, cariño, es distinto decir lo que se piensa, y estar de mala ostia. No son equivalentes, aunque tampoco excluyentes). Claro, comprendo que su madre esté hasta las narices de ella, si esto es todo lo que ve hora tras hora, más poniendome en su piel. Lo comprendo perfectamente. Y es que lo que necesita es un cambio de actitud hacia sí misma, y por ende hacia los demás.
La vida es cosa de ciclos, y temo le vuelva a tocar descendente; supongo que efectivamente si no se dosifica bien la euforia, cuando desaparece deja un poso de amargura que es lo que me estoy bebiendo cuando quedo con ella. Porque a mí me cuesta lo que me pide, y encima con sus enlaces mentales explosivos hay dias que me manda a la mierda simplemente ("yo no te he pido nada, haz lo que te de la gana"). Yo sólo trato de ser delicado con ella, de hecho soy más blando que un culito de bebé, que una peli de Disney (por eso he fallado? Interesante idea). Pero necesito encontrar un poco mi camino, porque ya no quiero ser su esclavo. No, tampoco es eso, pero me resulta harto complicado lo que me pide: después de un fracaso personal que podría considerar amplio tirando a muy amplio (intentar salvar los restos de tu vida anterior y poner los huevos en un sólo cesto, el suyo), me pide que sea su "amigo", y eso para mí implica verla de una forma en que nunca la he visto antes (porque no, entre nosotros no ha existido la mera "amistad", siempre ha sido más o menos). Y además implica tragarme las ganas que le había puesto esta vez, replantear de nuevo la relación, mientras la ves deslizarse irremisiblemente, sin que se deje ayudar. Paso de intentarlo, me temo (me duele). No, no es fácil, no es cosa de 15 días, la verdad. Y además está el factor amargura de "no ha sido sincera conmigo, pues no me ha querido como decía...". Y es que las palabras "te amo" deberian pronunciarse con mucho cuidado, es algo que he aprendido, aunque en ocasiones surjan solas.
Lo cierto es que el fracaso es personal, y era completamente esperable. La decepción es mía (aunque descubrir que no es la dama del lago es como poco desconcertante para mí. Otra personalidad autodestructiva más: en fin, si el tarao-peligro-powers se reformó, supongo que a priori hay esperanza para cualquiera).
Así pues, la relación debe quedar concluída, o en un punto y aparte completo, antes de irme, a ser posible con estabilidad personal. Desde luego hubiera preferido un final dulce, de película clásica quizás -siempre nos quedará París, o por el estilo-. Como el epílogo que he tenido en mi anterior relación... No sé, algo más amable que esto. Pero bueno, también es cierto que los grandes finales, los que marcan, son los realmente amargos, y este va en camino. No, no me va a resultar fácil. En fin, espero reconocerme.
Y dioses qué miedo me da otro de sus "impredecibles cambios de humor". Con suerte nos pillará lejos, porque no iba a ser fácil para ninguno. Aunque diciendo esto el observador influye en la realidad observada, y por tanto lo evito (retorcido, pero no demasiado XD).
Por tanto, esto son los últimos compases de una etapa, IV - II - V... Dioses, espero que no haya cadencia rota (freak'n). Deseo de todo corazón (pues la quiero más que a mí mismo, sin dudarlo ni por un segundo) que sean los primeros de otra suya, y que rompa bastante consigo misma -aunque supongo que para cambiar algo te tiene que disgustar, y en el fondo no le molestan sus tristezas-. Aunque me costará, si tengo un mínimo de paz estaré encantado de escuchar, al menos.
La verdad acojona el papel en blanco, no hay por dónde cogerlo, y uno se teme plantarlos mismos tachones que en anteriores ocasiones. Pero tampoco se puede escribir con cuidado, se seca rápido la tinta, se rompe el papel de tanta. Peligroso balance a encontrar. Y noche poco inspirada, como último apunte.
Qué rojos son tus labios.
Qué negras tus mentiras.
Me estoy volviendo loco,
no encuentro la salida.
Me engaño y me lo creo,
me invento pesadillas,
y como de costumbre
me tiro a la bebida.
Los sueños de verano
quedaron en la esquina.
Ahora todo es extraño;
me duelen tus caricias.
Me dan miedo las noches.
Me asustan las mañanas.
Ya no entro en nuestro cuarto,
que está lleno de nada
Te insulto y te desprecio.
La risa acaba en llanto.
Si crees que no te quiero,
dime por qué te canto.
Y muérdeme las venas
verás como no sangro:
mi corazón es piedra
desde que te has marchado.
Porque yo sin ti no puedo respirar
y cuando estoy contigo siempre acabo mal.
Porque yo sin ti no puedo respirar
y cuando estoy contigo siempre acabo mal.
Porque yo sin ti no puedo respirar
y cuando estoy contigo siempre acabo mal...
Platero y tú - Me dan miedo las noches.
Sólo haciendo algunas pruebas.
A ver si mi gurú es capaz de explicarme por qué no funciona este script en zonalibre.
[SCRIPT LANGUAGE="JavaScript"]
[!-- Begin
var ip = '[!--#echo var="REMOTE_ADDR"--]';
alert("Bienvenido "+ip);
// End --]
[/script]
Donde obviamente cambiaríamos cada [ por un corchete de abrir en html y cada ] por uno de cerrar, cuyos códigos paso de buscar.
Esto rula en http://simplythebest.net/scripts/DHTML_scripts/javascripts/javascript_118.html