Un saxo suena hacia el lomo de un gato negro.
Suena terciopelo y alcohol. Suena a una lengua seca ...
Por la cola de terciopelo del gato negro, se desliza una lagrima que se heló, hacia un suelo frío de marmol.
Fragmentos de notas de cristal me cosquillean en el cuero cabelludo.
Los hombros suben hacia las orejas y la espalda improvisa una oleada de carne que se encaja.
Luego, mi pelo orea esos pensamientos inconexos que siempre me persiguen.