Quiero que me beses,
rozando mis labios sin condicionales,
sin espectros ni huellas.
No me perdones a mí la vida que estrujó otra,
ni seas, más, suspicaz con lo que yo pretenda.
No quiero que seas ese que pidió avales,
ni el que olvidó citas, ni el que reclamó, ni el que claudicó.
Quiero que seas el que aún no has llegado.
El que aún no ha sido otros.
En tu cuello quiero existir,
aunque sea tarde.
No habrá una noche a la que llame última para esperarte.
Soy creyente.