Abril 18, 2008

El mundo borroso

Ecuentro teorías que me hablan de la convivencia de la mecánica de Newton y de la física cuántica. Me exige la lógica cartesiana cuando intento comprender la teoría del caos.
En el otoño, rodean mis pies las hojas secas en una espiral impecable determinada por el viento, pero sin embargo, nunca podré afirmar con certeza a donde, ese mismo viento empuja a esa nube gris que asiste a las hojas secas, al otoño, a mis piés, a mí...
Los binomios más simétricos y los fractales más enrevesados conviven en las ramas de una arbol, pero si un artista lo ve con su mirada única, obvía su verdad matemática y nos ofrecen su realidad inconsistente, donde el observador es un dios desconcertado por sus propios ojos.
La realidad del artista es una realidad escogida entre las infinitas posibilidades de las que todos disponemos y solo algunos manejan.
Pero de todo el universo inconmensurable, solo un conjunto de celulas ramíficadas dan reflejo a tanta interpretación, ya sea matemática o artística,
No hay un algorismo que describa una emoción humana. Pero sin embargo, esas emociones, nos empujaron a desentrañar esas ecuaciones que no consiguen explicarnos. Porque es en nuestra mente donde una espiral es perfecta y una nube es errática, es en nuestra mente donde una arbol es real y donde lo irreal es sublime. Es en nuestra mente donde reside ese Dios asustado.


Escrito por La caminante a las 02:42 AM | Comentarios (1) | TrackBack

Abril 02, 2008

LOS NIÑOS NO VOTAN.

Los niños no votan, ni se asocian, ni presionan.
No van a programas de televisión a contar sus dramas personales, ni sus miedos. No se saben de memoria los teléfonos de ayuda ni de urgencias.
Los niños no votan y sus cifras ni se cuentan ni se suman.
Los niños no votan ni tienen poder económico como los bancos que publican el nombre de sus morosos para prevenir a otros de lo que les hicieron sin que ningún Estado garantista clame por los derechos de ese listado.
Los niños no votan ni pagan multas ni impuestos, por eso los datos que ellos necesitan no corren raudos por las bases de datos ni las redes, ni las gestiones que ellos requieren cumplen los plazos previstos.
Los niños no votan, y si alguna vez acusan, unos forenses registrarán sus cuerpos y sus mentes para ver si su verdad es inocente. Descartarán en ellos la mentira con mucha más premura que en el adulto infame.
Los niños no votan y si tiemblan contra un rincón ningún radar va a disparar un flash que capture lo sórdido.
Los niños no votan y no parecen existir en el presente de lo políticamente correcto que invierte más atención en el futuro de sus arterias y los idiomas que aún no hablan.
Los niños no votan y si entre un columpio y el kiosko se encuentran con el horror, no tendrán la escolta policial que procuran para sí aquellos que les dejaron indefensos.
Los niños no votan ni entienden porque se les pide una y otra vez que callen, que no pronuncien los verbos que aún no conocen.
Mari Luz no votaba, ni los demás niños muertos ni aquellos que sobreviven en su terror y su silencio..

Según la organización Save de Children en su estudio "Secretos que destruyen", en España solamente el 10% de los casos de abuso sexual a menores son objetos de de investigación criminal.
Entre el 30% y 50% de las victimas guardan silencio.

Escrito por La caminante a las 12:07 AM | Comentarios (0) | TrackBack