31 de Marzo 2004

Dialética

triste

É claro que a vida é boa
E a alegria, a única indizível emoção
É claro que te acho linda
Em ti bendigo o amor das coisas simples
É claro que te amo
E tenho tudo para ser feliz
Mas acontece que eu sou triste...

Vinicius de Moraes

Escrito por Timon a las 3:17 AM | Comentarios (7)

29 de Marzo 2004

"Dejé de creer en Dios, pero él sigue creyendo en mi" (U. Eco)

Maria.jpg

Salíamos del cine de ver "La Pasión" en el día de su estreno.
Compré las entradas con el raro entusiasmo con el que uno adquiere el ticket para la vuelta en la montaña rusa y sabe que está haciendo algo que no lo convence totalmente.
Ir a ver en pantalla gigante y en público el cómo se tortura a alguien, es una linterna que ilumina un lado oscuro de nuestra persona que queremos que se mantenga siempre en la penumbra de la caverna.
De allí que, con mis boletos en el bolsillo y con cuatro días de anticipación, calmé mi ánimo en duda haciendo bromas sobre mi cita cinematográfica con "Terminator 4".
Qué decir de la peli. Por momentos "Gladiator", en otros pocos una impecable puesta en escena de una ópera alemana y, permanentemente, el opresivo nudo en la garganta. Querés levantarte e irte: sabés el desarrollo y el final; y si sos creyente, además, tenés la posibilidad de sentirte vengado de tanta miseria humana.
Al encenderse las luces, mi mujer, fruto tierno y sensible que heredó esa característica en prueba palmaria del consabido salto generacional, y la esposa de mi amigo, lloraban intentando disimular las lágrimas que contrariamente a ello no deben ocultarse en estas ocasiones.
Fue allí cuando Hugo me dijo: "salgo con la fe renovada" y yo pensé: qué bajo que ha caído esta sociedad para que Holywood le devuelva la creencia (aunque para mi tranquilidad ese sentimiento dure hasta cruzar la puerta de la salida del cine).

Escrito por Timon a las 6:47 PM | Comentarios (11)

17 de Marzo 2004

How to disable your blocking software (you'll understand when you're younger)

me toman por tonto

La Asociación Española de Pediatría (AEP) ha publicado un decálogo para conocimiento de los Pediatras españoles encaminado a un "correcto uso de Internet por parte de los niños y jóvenes".
Uno de ellos propone a los padres el "...utilizar todos los sistemas de protección actualmente disponibles para evitar el acceso a sitios no aprobados a menores.".
Parece un insulto al intelecto de nuestros hijos.
En menos de cinco minutos, pueden llegar, Google mediante, a Peacefire desbloquear el Net Nanny y nosotros descubrirlo una década más tarde (que es lo que tardará la AEP en actualizarse o en hacerse asesorar por quienes saben).
¿No hay un decálogo contra la tele? ¿la calle? ¿los políticos?.

Escrito por Timon a las 3:50 PM | Comentarios (32)

12 de Marzo 2004

Un camino incierto a ninguna parte

yo tambien, Forges

Fue en el último diciembre.
La gente había tomado sus calles en tal número, que su vía más grande fue declarada peatonal durante todo un fin de semana largo (de puente, como le dicen ellos).
Hacía frío. Y mucho. Pero a pesar de ello, me sumé a la procesión y tras las primeras cuadras recorridas ajeno a todo, me sentí uno más en busca de la nada.
Por la rara geografía de la ciudad, de momento podía verse desde arriba o desde abajo, la legión de personas en avanzada o en retirada.
Una fina lluvia, que como dijera el más grande, hacía sentir que sólo precipitaba sobre la tela del paraguas, despojaba aún más al paso de todo objetivo: parecía mejor quedarse en casa, era un camino incierto hacia ninguna parte.
Los foquitos cruzando en cable de vereda a vereda. Las conversaciones por todos lados. Los grandes y los chicos. Los gays y los otros. El verde flúo de la poli y la amenaza del delito. Políticos, inmigrantes ilegales y chinos (o casi chinos). Deformes y yonkis. Vendedores ambulantes y formadores de fila de la lotería. Y el cigarrillo por todas partes. Señoras grandes del brazo, como las que yo recordaba en mi infancia: con abrigos de tela, zapatos de taco medio y medias color carne, peinadas en el barrio al spray tras combinar ruleros, redecilla y secador de cabello. Mantenimiento a su cargo.
Aquel frío diciembre en aquella ciudad hicieron a mi piel experimentar una sensación que creía perdida en el pasado: el salir a pasear. El no pensar en nada. El caminar sin rumbo. El empujar las cañas y las tapas en la puerta de los locales abarrotados de gente en su interior. El pagar por lo bebido y lo comido sin ofrecer más prueba que la propia declaración.
Ilusos. Éramos sólo víctimas desprevenidas.
Hoy, cuando me enteré de las trece bombas en Madrid, sentí el arrebato de la serenidad.
Que aquellas arterias infestadas por gente en aquellos días de la Navidad, habían estallado en sangre para lavar en rojo la memoria de mi infancia.
Los detonadores de la locura no son salvajes. Son unos hijos de puta. Y habría que desenterrar a sus muertos para volverlos a matar frente a ellos mismos para que así recuerden lo que se siente.

Escrito por Timon a las 8:44 AM | Comentarios (8)