Creacionismo (... y 2)
Ayer mismo les introduciamos en el extraño mundo del creacionismo biológico, corriente infraintelectual creada como respuesta ultraderechista a la decadencia de los valores cristianos en la América de los 60. Si bien los logros de las organizaciones creacionistas son más bien discretos, resulta muy curioso e inquietante comprobar como a la sombra de esta magna tonterida setsual surgió una ramificación de la misma, más bizarra aún si cabe: la astrofísica creacionista.
También conocida como creacionismo científico, la iniciativa surgió en el mismo año 1963 cuando un grupo de amigotes colaboradores del demente Henry M. Morris, la mayoría salidos del Sínodo luterano de Missouri, decidió sacar a la luz todas las verdades científicas que se esconden en la Biblia. Año tras año han ido dando apoyo científico a la causa, buscando sin cesar fallos, huecos o paradojas en las teorías científicas existentes; asumiendo después que eso las invalida totalmente y que, obviamente, el creacionismo es la única alternativa lógica.
Y para no ponernos espesos, que lo que queremos es enseñar deleitando, vamos a extraer unas pequeñas conclusiones de un par de artículos leidos en la ya referenciada God and Science y en Reasons to Believe. Nos hemos convencido que la balanza en la que oscilan los dos preceptos, al parecer antagónicos, BigBang y Creación se inclina claramente por el segundo debido al (y aquí debemos usar una expresión inglesa) Fine Tuning de las constantes universales; como por ejemplo la Constante de Plank, que determina la cuantización de la energía en niveles subatómicos (¡jorl!), o la constante de gravitación universal. Sin este ajuste preciso, sin este Fine Tuning, el universo probablemente no existiría o no contendría materia, con lo cual usted no estaría leyendo esta tontería. Si es que a estas alturas alguien sigue leyendo...
Así que, aceptando esta premisa, Dios se habria pillado un universo y le habría arreglado los parámetros para que pudiésemos existir nosotros, sus amantes seguidores. Imaginamos que, de paso, le habría puesto yantas, un loro guapo, la rejilla pal suelo y, como toque final, unos espoilers de la Hostia. Así que ya saben, Dios es un tunero y éste es su universo tuning. Por eso La Rubia Montoya deben ser tan rematadamente buenos.
Perpetrado por Amanda y Casimiro a las Abril 20, 2004 01:00 PM